Organización Mundial    WT/MIN(96)/ST/85

    11 de diciembre de 1996

del Comercio    

    (96-5262)




    Original: inglés

CONFERENCIA MINISTERIAL

Singapur, 9-13 de diciembre de 1996

UGANDA

Declaración del Excmo. Sr. Henry Muganwa Kajura

Ministro de Comercio e Industria

    Quisiera sumarme a los oradores anteriores para expresar nuestra profunda gratitud al Gobierno y el pueblo de Singapur por la calurosa acogida y hospitalidad dispensadas. La celebración de esta Primera Conferencia Ministerial de la OMC aquí en Singapur es un nuevo testimonio del compromiso de Singapur para con el marco multilateral del comercio.

    La Conferencia de Singapur marca un hito en el sistema multilateral de comercio. Nos brinda la oportunidad de tomar buena nota de las modificaciones que se han producido desde nuestra última reunión de Marrakech, y nos permite examinar más detenidamente los desafíos que plantea el panorama económico internacional que se avecina. La mundialización y la liberalización han acrecentado grandemente el comercio mundial y la interdependencia global. No obstante, la mayoría de los países menos adelantados, en especial los de África, se hallan todavía en la periferia del sistema de comercio mundial y siguen estando marginados. Uno de los mayores retos que afronta esta Conferencia es la manera de integrar a esos países.

    La mayor parte de los países menos adelantados tropiezan con enormes dificultades para aplicar los Acuerdos de la OMC, sobre todo en lo que se refiere a las prescripciones sobre notificación y examen. Dada la complejidad que supone el cumplimiento de esas prescripciones impuestas por la Ronda Uruguay, la OMC y otras organizaciones deberían prestar asistencia técnica para que los países en desarrollo puedan tomar las medidas necesarias que garanticen su armoniosa integración en la economía mundial.

    Es necesario que nuestros interlocutores en el desarrollo presten su apoyo al trato especial y diferenciado que los países en desarrollo han venido propugnando en los foros internacionales, incluidas la OMC y las instituciones de Bretton Woods. En segundo término, es necesario establecer mecanismos para acrecentar las mercancías comerciables procedentes de los países en desarrollo. En tercer lugar, el mundo desarrollado puede prestar una valiosa asistencia a los países en desarrollo en sus esfuerzos por establecer las reformas necesarias para sus economías y afianzar su mercado de capitales. En cuarto lugar, los países desarrollados deben compartir con los países en desarrollo su experiencia y sus conocimientos técnicos en esferas tales como la creación de infraestructuras, las telecomunicaciones, etc. Deben idearse planes efectivos para la difusión de los conocimientos y la transferencia de tecnología.

    Felicitamos al Sr. Renato Ruggiero, Director General de la OMC, por los esfuerzos realizados para movilizar el apoyo y los recursos en favor de los países menos adelantados. El Plan de Acción que ha propuesto es un paso en la dirección acertada. Confiamos en que el Plan sea aprobado por esta Conferencia.

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    Mi delegación estima que como muchos Miembros de la OMC todavía están tratando de resolver los problemas de la aplicación de los Acuerdos de la Ronda Uruguay, sería excesivo obligarles a incorporar las llamadas "nuevas cuestiones" en el programa de la OMC. Esto no sólo sobrecargaría ese programa, sino que además perturbaría el conjunto equilibrado de los Acuerdos de la Ronda Uruguay. La incorporación de las normas del trabajo en el régimen de comercio internacional tendría un efecto negativo en el crecimiento y el desarrollo económico e impondría una carga económica y social injustificable a los países en desarrollo. Nuestra convicción es que el foro apropiado para analizar las cuestiones sociales y laborales es la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que posee la competencia y los conocimientos técnicos necesarios en la materia.

    Estimamos prematuro que se examinen las propuestas que podrían conducir a un acuerdo multilateral sobre inversiones en el marco de la Organización Mundial del Comercio. La cuestión de las inversiones es muy compleja y se debe examinar detenidamente. En Midrand, la UNCTAD recibió el mandato de estudiar la cuestión y la dimensión del desarrollo. Sólo cuando esté encauzado el proceso de la UNCTAD podrán la mayoría de nuestros países debatir este problema provechosamente, tomando en consideración todas las repercusiones.

    Deseo reafirmar el compromiso de Uganda para con la liberalización del comercio y los principios del sistema multilateral de comercio. Las amplias reformas económicas emprendidas paralelamente a nuestro proceso democrático en el último decenio son una manifestación del empeño de Uganda en pro de la liberalización del comercio.

    Confiamos en que todos cumplan las reglas del juego y jueguen con lealtad. En el mundo en desarrollo, esperamos que nuestra petición cale hondo en la conciencia de los países desarrollados y no quede en un mero asunto abordado en la Conferencia Ministerial de Singapur y acabe por caer en el olvido.