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NOTICIAS: NOTICIAS 2002

12 de septiembre de 2002
Declaración del Director General ante el Consejo General

El Director General se compromete ante los Embajadores a aportar su máximo empeño

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Declaración del Presidente del Consejo General


Señor Presidente, delegados y amigos

Sean mis primeras palabras para expresar el placer y el honor que siento al unirme a ustedes como Director General. Le agradezco, señor Presidente, sus amables y sentidas palabras de bienvenida en nombre de todos ustedes.

Llevo largo tiempo unido a esta Organización por distintos conceptos. Cuando esta mañana llegué a mi despacho tuve la sensación de que no iniciaba nada nuevo. Como usted ha dicho, señor Presidente, es algo así como volver a casa. También he trasladado a mi familia muy cerca de mi despacho, de forma que mi familia de aquí y mi familia de casa estén siempre en estrecho contacto y nunca lejos de mí.

Debido a esta larga asociación, llevo también mucho tiempo comprometido con las causas por las que luchamos. Algunas veces parecemos estar demasiado a la defensiva. Otras nos mostramos exultantes a causa de nuestras recientes victorias, pero yo nunca he minusvalorado ni minusvaloraré la tarea que nos espera. Sé que puedo contar con su comprensión, su experiencia, su compromiso, al igual que ustedes pueden contar con toda mi entrega y dedicación a las mismas causas.

Soy plenamente consciente de que esta es una Organización conducida por sus miembros y habré de tener mucho cuidado en no ocupar el asiento ni del conductor ni de su acompañante. Pero tengo la confianza de que su amable condescendencia y comprensión me permitirán ayudarles a hacer la conducción más fácil. Hoy día podemos negociar con éxito las curvas peligrosas y conseguir nuestros objetivos comunes. Espero recibir de ustedes, como colegas y amigos, sus valiosos consejos si llego a traspasar la línea continua. Pero incluso en este caso créanme que nunca lo haré intencionadamente. Más bien trataré de resolver con el mayor denuedo y junto con ustedes los problemas pendientes. Con tal finalidad les ruego me den la oportunidad de aportar mi máximo empeño para que sigamos adelante.

Ahora que entremos en un mundo cada vez más globalizado, estoy más que nunca convencido de que necesitamos los servicios de una Organización como la nuestra. Necesitaremos un mayor grado de apertura y previsibilidad. Necesitaremos más comprensión, consultas, negociaciones y arreglos amistosos para superar todos los desacuerdos y disputas que surjan. Entre esta diversidad floreceremos, realizaremos nuestra labor porque tenemos las mismas reglas y hemos puesto nuestra vista en objetivos similares.

He dado a conocer repetidamente los principios por los que me guiaré en los tres próximos años. Me limitaré a repetir brevemente estos cuatro principios porque ya tendremos ocasión de extendernos sobre ellos más adelante.

En primer lugar, desempeñaré con la mayor seriedad la presidencia del Comité de Negociaciones Comerciales, lo que constituye para mí un gran honor, a fin de ayudar a todos ustedes a llevar a una feliz conclusión el Programa de Doha para el Desarrollo. En segundo lugar, trabajaré con el mayor empeño por materializar un programa de cooperación técnica y creación de capacidad que colme los deseos de todos nuestros Miembros. En tercer lugar, consciente de que la OMC no podrá posiblemente conseguir sus objetivos si trabaja en el vacío, trataré de promover una mayor coherencia en la elaboración de la política económica internacional junto con nuestros colegas de otros organismos internacionales. Y, por último, en colaboración con el personal del cuadro orgánico altamente calificado que ha trabajado conmigo en la Secretaría, trataremos de reforzar esta institución a fin de prestar a nuestros Miembros un servicio aún mejor.

Desearía terminar diciendo unas palabras sobre las tareas que se nos avecinan de inmediato. El Programa de Doha para el Desarrollo tiene plazos muy estrictos y el tiempo vuela. Muchos acontecimientos simultáneos requerirán nuestra atención. Tenemos plazos que cumplir y dentro de tan sólo un año celebraremos la Quinta Conferencia Ministerial, momento en el cual deberemos mostrar que nuestras negociaciones han hecho progresos evidentes. Sólo coronaremos con éxito nuestra empresa si hacemos progresos sustanciales de aquí a la reunión de Cancún.

Estoy plenamente convencido de que las negociaciones de Doha solamente darán un resultado positivo si llegamos a un acuerdo sobre un conjunto equilibrado que pueda ofrecer beneficios a un espectro amplio de participantes. Creo que mi aportación a este objetivo, a este resultado, consiste en facilitar el proceso de consolidar el consenso hasta llegar a la etapa final. Para llegar a esta etapa les aseguro que como Presidente del Comité de Negociaciones Comerciales y como Director General trabajaré con el mayor empeño con los Presidentes de los Grupos de Negociación a fin de que juntos contribuyamos a resolver todos los problemas que necesiten de mi colaboración y a elaborar nuestras estrategias para llegar al consenso final para la realización del Programa de Doha. Pueden ustedes contar conmigo para preparar un planteamiento equitativo, equilibrado, transparente e incluyente de nuestra estrategia para alcanzar nuestros objetivos. Creo que solamente mediante la asociación entre los Miembros y la Secretaría podemos conseguir un resultado final positivo.

Señor Presidente, soy consciente de la importancia central del Consejo General en el sistema de la OMC y del duro trabajo que se le avecina. Admiro la energía y el compromiso con los que usted, señor Presidente, se ha dedicado a resolver problemas difíciles y ya antiguos. Le ofrezco mi pleno apoyo en sus esfuerzos y me propongo mantener una relación estrecha y cooperativa con usted y, de hecho, con todos los Presidentes de los órganos de la OMC que tan importante labor realizan en favor de este sistema.

Quiero igualmente decir que espero reunirme con los diversos grupos de Miembros que en realidad existen. Trataré de organizarme adecuadamente en este programa más bien trepidante al principio de mi mandato para satisfacer en lo posible todas las peticiones de reuniones.

Por último, quiero decir que me parece excelente su iniciativa, señor Presidente, de organizar el próximo mes un retiro informal para los representantes permanentes. Espero participar en él y aportar algunas ideas que confío merecerán su amable consideración. Estoy seguro de que este acontecimiento constituirá un paso importante para aumentar los contactos y la confianza entre todos nosotros, que son tan importantes para hacer frente a los desafíos que se nos presentan.

Muchas gracias.