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25 de julio de 2002
Comercio y desarrollo: Programa de Doha
El Comité completa la primera etapa sobre el trato especial y diferenciado

El pasado 24 de julio de 2002, el Comité de Comercio y Desarrollo de la OMC convino en un informe al Consejo General sobre el trato especial y diferenciado para los países en desarrollo, primera etapa de una tarea encomendada por la Cuarta Conferencia Ministerial de la OMC celebrada en Doha, Qatar, en noviembre de 2001.

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El informe (TN/CTD/3) recomienda que el Consejo General acepte el establecimiento de un “Mecanismo de Vigilancia” para el trato especial y diferenciado — expresión empleada en la OMC para las disposiciones que tienen en cuenta la situación especial de los países en desarrollo —, una cuestión que muchos gobiernos de países en desarrollo Miembros consideran prioritaria. El Comité de Comercio y Desarrollo, integrado por todos los Miembros de la OMC, elaboraría entonces los detalles, en “Sesión Extraordinaria” — nombre oficial dado a la modalidad con que el Comité se reúne para tratar de las negociaciones y otros asuntos del Programa de Doha —.

El informe también incluye un resumen de los debates que tuvieron lugar hasta ahora, con más de 80 propuestas presentadas. Igualmente, se incluye un plan de trabajo (el “Camino a seguir”) para los meses venideros. El informe recomienda que el Consejo General apruebe la prórroga del plazo hasta el 31 de diciembre de 2002 para formular “recomendaciones claras para la adopción de una decisión”.

Inicialmente, los Ministros de la OMC habían dado instrucciones al Comité para que formulara las recomendaciones al Consejo General de la OMC a más tardar el 31 de julio.

Ver mandato y explicación:
Declaración de Doha    > explicación
Decisión sobre la aplicación    > explicación

  

El Comité concluyó que necesitaba más tiempo dado que se habían presentado más de 80 propuestas.

“Los Ministros habían encomendado al CCD que presentara un “informe al Consejo General con recomendaciones claras para una decisión en julio de 2002 a más tardar”, dice el informe, y continúa: “Se ha planteado un gran número de cuestiones, algunas de carácter complejo, tanto en las comunicaciones escritas como en los subsiguientes debates, y aunque pueden hacerse algunas recomendaciones, aún queda mucho trabajo por delante para que los Miembros puedan llegar a un acuerdo sobre recomendaciones claras en varias esferas, de conformidad con el mandato ministerial”.

Una de las cuestiones más difíciles a las que se enfrentó el Comité al preparar su informe al Consejo General fue la relativa a un acuerdo sobre este nuevo plazo. Varios países en desarrollo opinaban que el 31 de diciembre era la última fecha que podían aceptar. Algunos países desarrollados dijeron que el número de propuestas que habían de examinarse exigiría continuar trabajando al menos hasta el 31 de marzo de 2003.

El Presidente del Comité, el Embajador jamaicano Ransford Smith, elogió el “compromiso y la buena voluntad, indispensables para que podamos alcanzar un acuerdo sobre este texto”. Recordó a los delegados que aún quedaba mucho trabajo difícil por hacer.

Además del asunto de las fechas, se debatieron también los posibles vínculos entre las disposiciones de trato especial y diferenciado previstas en los distintos Acuerdos y las que atañen a la vez a todas las cuestiones.

El Embajador Smith dijo a los delegados que a su entender el texto de compromiso “mantiene las distintas posiciones expresadas por los miembros que … desean establecer vínculos entre las dos esferas de trabajo e intercambiar contribuciones cuando lo estimen oportuno”.

 

Declaración del Presidente al Comité
Texto íntegro

Agradezco a todos los miembros por demostrar su compromiso y buena voluntad, indispensables para que podamos alcanzar un acuerdo sobre este texto.

No ha sido un ejercicio fácil, pero tampoco era un cometido fácil. Y debemos tener en cuenta que aún queda mucho trabajo difícil por hacer, porque nuestra labor no ha concluido. No obstante, es muy importante el acuerdo que hemos podido alcanzar sobre las recomendaciones que se reflejan en (la sección sobre) el camino a seguir. Allí se da a entender que con mucho esfuerzo y buena voluntad deberíamos estar en condiciones de avanzar, después del paréntesis estival, para cumplir el plazo que hemos establecido.

Digo esto teniendo en cuenta por supuesto que en este momento estamos formulando recomendaciones, no tomando decisiones. El Consejo General tendrá que considerar y adoptar disposiciones respecto de nuestro informe el 31 de julio de 2002.

Deseo comentar dos de las muy difíciles cuestiones a las que nos hemos enfrentado al preparar y acordar nuestro informe. Una de ellas es la relación entre el trabajo que debe llevarse a cabo en el marco del párrafo 15 relativo al acuerdo sobre propuestas específicas y el párrafo 16 sobre cuestiones transversales. El Presidente opina que la forma en que los párrafos aparecen ahora preserva las distintas posiciones expresadas por los miembros sobre esa relación. También preserva la posibilidad de que los miembros que la deseen establezcan vínculos recíprocos entre las dos esferas de trabajo e intercambien contribuciones cuando lo estimen oportuno.

En segundo lugar, en cuanto al plazo del párrafo 14, reconozco que algunas delegaciones creían firmemente que era imposible cumplir el nuevo plazo fijado para finales de año. Soy consciente de que estos miembros aceptaron el plazo fijado para fines de diciembre de  2002 sólo con el espíritu de alcanzar el consenso necesario para continuar nuestro trabajo. Estos miembros también han opinado que consideran que los resultados que se puedan alcanzar para fines de 2002 deben ser evaluados a la luz de estas opiniones sobre el plazo.

Otras delegaciones manifestaron decepción porque no se ha cumplido el plazo de julio de 2002, dada la importancia que le habían dado en el proceso general acordado en Doha. Sin embargo, entiendo que estas mismas delegaciones están dispuestas a aceptar un nuevo plazo, fijado para el 31 de diciembre de 2002, pues lo consideran como una prórroga conveniente y razonable.

Permítanme finalizar diciendo que, si bien hemos convenido en el “Camino a seguir”, será necesario que acordemos un plan de trabajo detallado. En este plan de trabajo deberíamos estructurar nuestra labor de tal manera que sea fiel a nuestro mandato y a los elementos que hemos convenido en el “Camino a seguir”. El plan de trabajo detallado también nos permitirá organizar nuestra labor de forma óptima, teniendo en cuenta el plazo que ahora hemos fijado. Deberíamos dirigir nuestra atención a esto, como un asunto prioritario, inmediatamente después del paréntesis estival.

Permítanme una vez más agradecer a todos los miembros la buena voluntad que han mostrado. Nuestro informe y sus recomendaciones se transmitirán al Consejo General para que los examine el 31 de julio de 2002.