
VER
TAMBIÉN:
Comunicados
de prensa
Noticias
Discursos:
Mike Moore
|

Observaciones preliminares
Aún
queda mucho camino por recorrer antes de alcanzar la meta de la
seguridad alimentaria mundial. La OMC tiene un importante papel que
desempeñar para lograr este objetivo de la comunidad internacional.
Las negociaciones sobre agricultura, que están en marcha desde hace
ya dos años, tienen por objeto lograr mejoras sustanciales en el
acceso a los mercados, reducciones de todas las formas de subvenciones
a la exportación con miras a su remoción progresiva, y disminuciones
sustanciales de las ayudas internas que causan distorsiones al
comercio. Conseguir que estas negociaciones concluyan
satisfactoriamente es la principal contribución que la OMC puede
aportar al logro de la seguridad alimentaria mundial. Una mayor
liberalización del comercio incidirá de manera favorable en la
seguridad alimentaria tanto directamente, mediante un acceso mejor y
más seguro a la oferta mundial de alimentos, como indirectamente,
mediante su contribución a la disminucion de la pobreza.
Liberalización
del comercio y seguridad alimentaria
La
historia nos ha enseñado que la seguridad alimentaria no quiere decir
autosuficiencia nacional y que depende más del comercio internacional
de productos alimentarios, ya que éste romueve precios competitivos y
ofrece los incentivos adecuados a aquellos países que pueden producir
estos productos eficientemente. La escasez de alimentos tiene más que
ver con la pobreza que con el hecho de ser importador neto de
alimentos. En la actualidad, la seguridad alimentaria radica no sólo
en la producción nacional de alimentos, sino en la capacidad de un
país para financiar la importación de alimentos mediante la
exportación de otros bienes. En este sentido, un sistema comercial
multilateral abierto, en el que una diversidad de países ofertan
productos alimenticios, puede garantizar mejor un abastecimiento
estable y seguro.
Reducción
de la pobreza mediante la liberalización del comercio
La
pobreza, más que el déficit de la producción mundial, es la causa
primordial de la inseguridad alimentaria, como se reconoció en la
Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996. Es de esperar que la
continuación del proceso de reforma agrícola mediante las actuales
negociaciones de la OMC repercuta positivamente en el poder
adquisitivo de los paises mas pobres. Según las estimaciones del
Banco Mundial, en los países de bajos y medianos ingresos la
agricultura aporta en promedio el 28 por ciento y el 11 por ciento
respectivamente del producto interno bruto. Y lo que es más
importante: en muchos países más de la mitad de la población activa
vive de la agricultura. En muchos de ellos, en particular los más
pobres, el desarrollo económico y el conjunto de las exportaciones
dependen decisivamente de los resultados que obtengan en la
agricultura.
Por
esta razón, reducir o eliminar las subvenciones causantes de
distorsión del comercio y mejorar las oportunidades de acceso a los
mercados, en particular por parte de los países desarrollados,
ayudará a aumentar la producción nacional y, por lo tanto, los
ingresos de los productores agropecuarios en los países en que los
alimentos se puedan producir con más eficiencia, incluso en muchos
países en desarrollo, en los cuales los problemas de seguridad
alimentaria son endémicos y la producción actualmente está
contenida a causa de la competencia de las importaciones
subvencionadas. Los países en desarrollo no pueden competir con las
dispendiosas politicas fiscales de los paises industrializados que
colectivamente, según informa la OCDE, pagan actualmente 1.000 millones
de dólares por día a sus productores agropecuarios en concepto de
subvenciones a la agricultura. Esa cifra es más de seis veces
superior al total de la asistencia para el desarrollo que se encauza
hacia los países pobres.
Quiero
añadir, también, que las negociaciones sobre la agricultura no son
sólo una cuestión Norte-Sur. Hoy día, el comercio agropecuario
entre los países en desarrollo ha llegado a ser un elemento
importante de su comercio total en productos agropecuarios, puesto que
el 40 por ciento de todas las exportaciones agropecuarias de los
países en desarrollo se destina a otros países en desarrollo. Ademas,
los mercados de alimentos mas dinamicos durante los próximos decenios
estarán en el mundo en desarrollo y los proveedores provendrán cada
vez más de otros países en desarrollo. En consecuencia, la
liberalización del comercio agropecuario entre los países en
desarrollo ofrece un extraordinario potencial para la expansion del
comercio de esos paises.
Observaciones
a modo de conclusión
En
conclusión, la seguridad alimentaria depende de la producción
nacional, el acceso a los mercados internacionales y la disponibilidad
de divisas para adquirir importaciones. Las negociaciones sobre la
agricultura en el contexto de la OMC contribuirán a lograr una mayor
seguridad alimentaria. Cabe esperar que el desmantelamiento de los
obstáculos al comercio y de las subvenciones que distorsionan al
comercio fortalezcan la capacidad del sistema alimentario mundial para
proveer al sustento de una creciente población mundial. Esto
inducirá un uso más eficiente de los recursos mundiales que se
pueden destinar a la producción de alimentos. Ademas, atenuará los
riesgos de insuficiencias alimentarias que existen en mercados
cerrados a causa, por ejemplo, de los caprichos del tiempo. Finalmente,
contribuirá a la estabilidad de la oferta alimentaria mundial y, lo
que es sin duda mas importante, coadyuvará a acrecentar los ingresos
del vasto número de hogares agrícolas de los países pobres.
Muchas
gracias. |
|