OMC: NOTICIAS 2012

FORO PÚBLICO DE LA OMC: 24—26 DE SEPTIEMBRE DE 2012

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EN LAS PÁGINAS DEL FORO PÚBLICO SE PUBLICARÁ UNA RELACIÓN MÁS COMPLETA DE LA SESIONES POCO DESPUÉS DE QUE ÉSTAN HAYAN CONCLUIDO.

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Foro Público 2012
Programa

  

El Director General Adjunto de la OMC, Rufus Yerxa, moderador del panel, dijo que “para muchos gobiernos el empleo es ahora la prioridad principal.  En este contexto, la cuestión del papel del comercio tiene una importancia crucial.”

Muchos Miembros de la OMC, añadió, expresaban preocupación por el hecho de que la presión política encaminada a conservar puestos de trabajo “pueda dar lugar a medidas proteccionistas y que esas medidas puedan poner en peligro las perspectivas de crecimiento a más largo plazo.”

Entre las preguntas que formuló a los panelistas figuraron las siguientes:  ¿Qué repercusión tiene el comercio sobre el empleo en los países en desarrollo y en los países desarrollados?  ¿Que políticas complementarias hacen falta para que la reforma comercial se traduzca realmente en crecimiento económico, productividad elevada y más empleo? ¿Cómo puede contribuir el sistema multilateral a promover el crecimiento y el empleo?

El Sr. Alberto Trejos, Profesor de Economía de la Escuela de Negocios INCAE y ex Ministro de Comercio Exterior de Costa Rica, dijo que había que tener cuidado de no exagerar la medida en que el comercio podía influir en el número de puestos de trabajo.  El ámbito en el que el comercio sí podía ejercer influencia era el de la calidad de los empleos, en particular si iba acompañado de políticas nacionales acertadas.  Además, una política comercial adecuada podía contribuir a acelerar la creación de empleo. 

El Sr. John Evans, Secretario General del Trade Union Advisory Committee (TUAC) ante la OCDE, dijo que un factor de la crisis actual era el desequilibrio entre la política de crecimiento y la política social, ya que el crecimiento no iba acompañado de una distribución equitativa de sus beneficios.  Lo que era peor aún, se habían adoptado medidas colectivas de austeridad que menoscababan las negociaciones colectivas y reducían los salarios.  Se trataba, pues, de encontrar la manera de formular mejores políticas comerciales y lograr un mayor equilibrio en materia de globalización. 

El Sr. Yogendra K. Modi, miembro de la Junta Directiva de la Organización Internacional de Empleadores y Presidente y Director Ejecutivo de Great Eastern Energy Corporation, dijo que la India había experimentado los beneficios del comercio al abrir su economía en 1991, con el consiguiente rápido aumento del crecimiento.  Observó que los países debían ser competitivos y que las importaciones eran tan importantes como las exportaciones.  Los acuerdos multilaterales eran indispensables.  En el contexto de la Ronda de Doha, para un hombre de negocios la política de todo o nada en materia de acuerdos no tenía sentido.  Debía incluirse a los países más pequeños y débiles en todos los debates.  Culpar a la OMC o al comercio de los problemas internos de un país era un error:  cada uno debía ayudarse a sí mismo.

El Senador Ricardo Lagos de Chile dijo que el comercio podía amortiguar los efectos de la crisis en el empleo generando crecimiento, el cual, a su vez, daba lugar a la creación de empleo.  Sin embargo, en la mayoría de los casos, faltaba un eslabón:  cómo integrar la política interna y la política laboral en la política comercial de modo que el aumento del comercio efectivamente generase más empleo.

El Sr. Stephen Pursey, Director del Departamento de Integración de Políticas y Asesor Principal del Director General, OIT, dijo que, desde el comienzo de la crisis, el desempleo mundial había aumentado en unos 30 millones, para superar los 200 millones, y que 75 millones de los desempleados eran jóvenes mujeres y hombres.  Añadió que, según las investigaciones de la OIT, la contracción del comercio durante la crisis mundial había acarreado la pérdida de casi 4 millones de puestos de trabajo en la India y unos 900,000 en Sudáfrica.  Ello era el resultado de la merma de las exportaciones a la Unión Europea y los Estados Unidos entre comienzos de 2008 y principios de 2009.  A nivel mundial había unos 60 millones menos de puestos de trabajo que en 2007.

El orador señaló que era probable que se produjera una verdadera recesión mundial, a menos que se modificase la orientación actual de las políticas en las economías más grandes.  Observó que los beneficios de la globalización no estaban distribuidos de manera pareja y que algunos trabajadores y empresas podían salir perdiendo a corto y mediano plazo.  Las economías de los países nórdicos, que eran las que habían estado abiertas durante más tiempo, contaban con los sistemas más amplios de protección social, establecidos desde antes de que esas economías fuesen ricas.  La educación y la Ayuda para el Comercio también eran importantes.  Lo que se necesitaba era la integración, en medida considerable, del comercio y las estrategias de empleo, pero ello no sería fácil de lograr en la actual situación macroeconómica.

 

Sesión 30: Potencias emergentes, intereses nacionales y el futuro del multilateralismo

Esta sesión brindó a los representantes de los países BRICS (el Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) y Turquía la oportunidad de puntualizar sus respectivos intereses en el actual sistema multilateral y los desafíos a que hacían frente sus países.  La mayoría de los oradores defendieron el multilateralismo, pero pidieron que se modificara su estructura actual a fin de abarcar nuevos problemas.  Las conclusiones pusieron de manifiesto que aún no se había definido un programa común para los países BRICS.

La mayoría de los panelistas destacó la importancia del multilateralismo y el papel fundamental de la OMC en la gobernanza mundial, así como en la tarea de velar por que la proliferación de acuerdos comerciales preferenciales (ACP) no afectase a las economías de los países BRICS.  Mientras tanto, la tendencia en Turquía y Sudáfrica era hacia la integración económica regional.  Entre quienes argumentaron en contra del regionalismo figuró el Dr. Lin Guijun, Vicepresidente de la University of International Business and Economics, quien observó que el regionalismo no podía proteger los intereses comerciales de China pues China estaba tratando de lograr un mayor acceso a los mercados mundiales.  El Dr. Umit Ozlale, Director de la Fundación de Investigación de Política Económica de Turquía, dijo que a Turquía le resultaba difícil seguir obteniendo beneficios de las uniones aduaneras frente a la proliferación de los acuerdos de libre comercio (ALC).

Pese a que, en general, se expresó apoyo por el multilateralismo, los panelistas rechazaron su estructura actual, argumentando que daba lugar a desequilibrios y desigualdades y estaba rezagada en materia de objetivos de desarrollo.  Según el Sr. Pedro da Motta Veiga, Director del CINDES, y el Sr. Bipul Chatterjee, Director Ejecutivo Adjunto de CUTS International, el multilateralismo debería unificar y mejorar el conjunto de normas existentes e incorporar nuevas cuestiones, como el cambio climático y la seguridad alimentaria.  Todos los oradores estuvieron de acuerdo en que había que redefinir el multilateralismo para atender a las actuales amenazas globales;  un panelista opinó que el multilateralismo estaba en crisis, como lo demostraba la reciente crisis financiera mundial y el estancamiento de las negociaciones.

Ese “nuevo multilateralismo” estaría en buena medida configurado de modo de atender a los desafíos internos a que hacían frente los países BRICS y Turquía.  Entre ellos figuraban los siguientes:  el logro de los objetivos de desarrollo, en particular la reducción de la pobreza;  el aumento de la competitividad y la productividad en el sector manufacturero y de servicios;  el aumento de la coordinación entre el sector público y el sector privado y la protección de los activos en divisas. 

En cuanto a si era posible contar con un programa comercial común para los países BRICS, se señaló que, por el momento, dichos países eran signatarios de una colección de instrumentos bilaterales.  Entre los desafíos futuros figuraban la necesidad de ponerse de acuerdo sobre los datos del comercio, la facilitación del comercio, los problemas relacionados con el desarrollo de las empresas pequeñas y medianas, las inversiones, la cooperación en materia de transferencia de tecnología, la propiedad intelectual y las cuestiones financieras.  Refiriéndose a la cuestión de una posible estrategia común de los países BRICS para África, la Sra. Catherine Grant, Jefa de Programa en el Instituto Sudafricano de Asuntos Internacionales, dijo que ello dependería de la forma en que Sudáfrica desempeñase su papel ya que a menudo era llamada a representar a África a nivel internacional.  Observó que, si bien era posible que las potencias emergentes formasen coaliciones, quedaba por ver si tendrían influencia en el ámbito multilateral.

 

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Sesión 31: ¿Puede haber un enfoque multilateral del comercio justo?:  El punto de vista de los parlamentarios

La sesión fue inaugurada por el Sr. Mbuku Laka, Vicepresidente de la Comisión de Cooperación y Desarrollo de la Assemblée Parlementaire de la Francophonie (APF), quien dió su parecer sobre el desarrollo del comercio justo en su país de origen, la República Democrática del Congo (RDC), así como el de la AFP, que estaba estudiando esa opción en el África francófona.  En su breve exposición abarcó dos temas primordiales:  las dificultades que planteaba a los países africanos un enfoque heterogéneo del comercio justo y la necesidad de apoyar y proteger la “soberanía alimentaria”.

Según el Sr. Laka, los países africanos como la RDC hacían frente a grandes dificultades para promover un comercio justo y cultivos orgánicos.  Señaló que, puesto que las normas no estaban armonizadas, a los productores les resultaba oneroso adoptar las medidas necesarias para obtener la certificación requerida.  Un representante de una ONG que trabajaba con agricultores en el África Occidental se hizo eco de esas observaciones.  El Sr. Laka señaló que se necesitaba un nuevo enfoque para asegurarse de que las normas fuesen más accesibles, incluidos los esfuerzos para lograr la ulterior institucionalización de esa clase de sistemas.

El Sr. Laka dijo que la “soberanía alimentaria” era una de las preocupaciones principales de su país, así como de otros países de África.  La rápida liberalización de los mercados agropecuarios podía dar lugar a condiciones inseguras para la satisfacción de las propias necesidades en países como la RDC.  Sugirió que se usase el comercio justo como medio de incrementar los ingresos de los productores y, de ese modo, garantizar los medios necesarios para lograr la “soberanía alimentaria”.

El Sr. Germinal Peiro, Miembro de la Asamblea Nacional de Francia, hizo hincapié en su exposición en la experiencia del consumidor francés en materia de comercio justo y productos orgánicos.  Al igual que el Sr. Laka, abogó por la “soberanía alimentaria” y la necesidad de que los países pudiesen alimentar a sus propias poblaciones.  Subrayó las preocupaciones ambientales a que hacía frente la agricultura, así como el papel que desempeñaba en la exacerbación de la degradación de distintos hábitats, en particular mediante la contaminación de los cursos de agua.  Propugnó una mayor producción y consumo de alimentos a nivel local en vista de la disminución de los suministros de combustibles fósiles;  al mismo tiempo subrayó la necesidad de contar con sistemas de etiquetado más fiables y transparentes.

En su carácter de moderador, el Sr. Hervé Cronel, Consejero Especial, Oficina del Secretario General de la Francofonía, respondió a preguntas de los participantes.  Un participante declaró que, en comparación con los métodos tradicionales, la agricultura orgánica en realidad era nociva para el medio ambiente.  El Sr. Peiro defendió la agricultura orgánica, en particular la capacidad de dicha agricultura para reducir el escurrimiento de productos químicos en los cursos de agua;  por su parte, el moderador puso al Brasil como ejemplo de un país que apoyaba las técnicas agrícolas tanto en gran escala como en pequeña escala.

 

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Sesión 32: Gestión de conflictos en la OMC sin recurrir a los procedimientos formales de solución de diferencias:  fomento del uso de notificaciones y planteamiento de preocupaciones comerciales específicas

En esta sesión se examinaron cuestiones relacionadas con la transparencia y la vigilancia como formas de gestión de conflictos en el comercio internacional, y se adujo implícitamente que el éxito de la labor ordinaria de la OMC demostraba que el multilateralismo no estaba en crisis.

El panel rechazó la idea generalmente aceptada de que las normas de la OMC evolucionaban únicamente en las series de negociaciones periódicas mientras que, entre una serie y otra, la normativa comercial evolucionaba por medio del sistema de solución de diferencias.  A juicio de los participantes, la labor de los comités constituía un tercer pilar de las actividades de la OMC.  Sobre la base de la información detallada disponible sobre los mecanismos de notificación y transparencia en el contexto de la reglamentación técnica y sanitaria con arreglo al Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio (OTC) y el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF), los panelistas examinaron la forma en que funcionaban las medidas de transparencia, la manera en que eran utilizadas por los Miembros y la contribución de dichas medidas a la gestión de conflictos.

El concepto de “notificación” estaba expresado en diversas formas en los acuerdos de la OMC y creaba la obligación de informar sobre medidas que afectasen a otros Miembros de la OMC.  Entre el gran número de notificaciones que se presentaban a los comités, las “preocupaciones comerciales específicas” (PCE) eran planteadas por miembros de los Comités OTC y MSF en relación con cuestiones de especial interés;  en otros comités existían procedimientos semejantes, pero menos complejos.  Puesto que el porcentaje de esas cuestiones que alcanzaba la etapa de solución formal de diferencias era extremadamente pequeño, el debate se orientó hacia el papel que cumplía la transparencia en la solución de posibles desacuerdos.  De los datos reunidos en relación con las preocupaciones comerciales específicas y las notificaciones en virtud de los acuerdos MSF y OTC se desprendía que casi un tercio de las preocupaciones comerciales específicas en relación con el acuerdo MSF lograban “resolución”, mientras que sólo un quinto de las que guardaban relación con el acuerdo OTC eran resueltas.  Sin embargo, debido a cuestiones relacionadas con las definiciones y los supuestos analíticos utilizados, esos resultados planteaban dificultades;  el panel cuestionó la “resolución” de determinados asuntos y ofreció otras posibles explicaciones para justificar la ausencia de una resolución formal, que tenían que ver con consideraciones políticas entre los estados miembros y dentro de ellos.

Si bien se estuvo de acuerdo en que las notificaciones promovían la transparencia, los panelistas reconocieron que lo que no se notificaba seguía careciendo de transparencia.  A ese respecto se mencionó la “notificación inversa” por los Miembros de medidas no divulgadas y el panel examinó los distintos incentivos para la notificación y ocultación de los acuerdos y, específicamente, las subvenciones.  En definitiva, se utilizó el tema como ejemplo de la necesidad de dar una nueva orientación a la labor de la OMC que trascendiese la negociación y la solución de diferencias, y la necesidad de asignar mayores recursos en las capitales y en Ginebra a los procesos relacionados con los exámenes que efectuaban los comités.

 

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Sesión 33: comercio y empleo

véase supra

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Sesión 34: El papel de las entidades no estatales en el mecanismo de solución de diferencias de la OMC:  cómo promover una colaboración eficaz entre el sector público y el privado en apoyo de la gobernanza del comercio mundial

En esta sesión se centró la atención en la participación indirecta de las entidades no estatales (ENE) en los procedimientos intergubernamentales de la OMC en materia de solución de diferencias.  El panel hizo hincapié en la contribución de las ENE y convino en que había que afianzar aún más su participación dándoles mayor acceso y promoviendo la transparencia.

El panel congregó a representantes de distintas ENE, quienes analizaron la contribución de las ENE al mecanismo de solución de diferencias de la OMC, con especial hincapié en las entidades del sector privado, como las asociaciones empresariales, los comerciantes o determinados grupos de interés a nivel nacional.  Se centró la atención en la contribución de las entidades del sector privado, que iba desde la identificación del obstáculo comercial y la solicitud de iniciación del trámite de solución de diferencias hasta la defensa de los intereses estratégicos del Miembro de la OMC que era parte en un litigio o en la aplicación de una decisión.

Los participantes en el debate examinaron los distintos cauces que utilizaban las ENE:  cauces directos a través de medios jurídicos y diplomáticos;  o cauces indirectos, como los cabildeos y el uso de los medios de información.  El debate se centró en las consideraciones estratégicas que se tenían en cuenta para elegir cauces directos o indirectos.  Si bien los gobiernos dictaban normas como las subvenciones que, a veces, atentaban contra los negocios y el comercio, también formaban parte de la cartera de clientes de una empresa.

La integración de las empresas en las cadenas mundiales de suministro imponía la necesidad de tratar con los gobiernos en una forma que iba más allá de la protección de los intereses nacionales.  Por lo tanto, era más probable que las empresas privadas utilizasen cauces indirectos de acceso al proceso de solución de diferencias de la OMC y operasen por medio de coaliciones comerciales o asociaciones sectoriales a fin de evitar que, en caso de represalias, se les identificase como la empresa que había iniciado un procedimiento de solución de diferencias.  Se subrayó que, a pesar de que las empresas podían no utilizar activamente el mecanismo de la OMC de solución de diferencias, asignaban gran valor al hecho de que los países en los que investían fuesen Miembros de la OMC:  ello significaba que todos los compromisos en el marco de la OMC eran jurídicamente exigibles por conducto del mecanismo de solución de diferencias.

El panel destacó los desafíos especiales a que hacían frente los países en desarrollo que participaban en un procedimiento de solución de diferencias cuando se trataba de satisfacer las exigencias de distintas ENE, como el aumento de la producción, las inversiones extranjeras directas y el empleo.  Otro desafío consistía en asegurarse de que los medios de información y las ONG informasen en la prensa en forma adecuada y oportuna sobre todas las etapas de los procedimientos.  La difusión adecuada de información afectaba a la comprensión de una diferencia por parte de la sociedad civil.  La discrepancia entre el interés sistémico de la parte en un procedimiento de solución de diferencias en poner en conformidad la medida y el interés de la empresa en lograr una solución “inmediata” en relación con daños infligidos en el pasado era también una cuestión que debía ser manejada cuidadosamente por los gobiernos en la etapa de aplicación.  Los gobiernos tenían que educar a las entidades privadas en las metas y los objetivos del procedimiento de solución de diferencias de la OMC.

Los miembros del panel compartían la opinión de que la participación de las ENE constituía un instrumento eficaz para defender los intereses de los miembros y que dicha participación debía seguir fortaleciéndose mediante una mayor transparencia y acceso a los procedimientos de solución de diferencias.

 

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Sesión 35: El Acuerdo sobre Subvenciones y Medidas Compensatorias:  pasado, presente y futuro

En el curso de esta sesión se examinaron los diversos desafíos a que harían frente en el futuro las disciplinas de la OMC en materia de subvenciones.  El debate se centró en la necesidad de asegurarse de que los miembros de la OMC contasen con un margen de maniobra suficiente a nivel de política para encarar cuestiones políticas y económicas como el cambio climático, las situaciones de urgencia macroeconómica y los intereses de los países en desarrollo, a la par que se velaba por limitar la búsqueda de rentas mediante el proteccionismo.  En ese contexto, los participantes preguntaron si era necesario revisar el Acuerdo sobre Subvenciones y Medidas Compensatorias (SMC) a fin de que el sistema de solución de diferencias se encargase de las cuestiones difíciles en materia de política o si la atención de los participantes en el sistema debía orientarse hacia la celebración de deliberaciones efectivas por conducto del Comité SMC.

El Sr.Gary Horlick, del bufete de abogados Gary N.  Horlick, hizo una breve reseña de la evolución de las disciplinas sobre subvenciones en el Código de la Ronda de Tokio y el Acuerdo SMC de la Ronda Uruguay.  Observó que el Acuerdo SMC parecía haber capeado comparativamente bien la crisis financiera mundial puesto que los gobiernos no habían recurrido al uso de subvenciones expresas a las exportaciones.  Sin embargo, reconoció que el Acuerdo SMC no había tenido igual éxito en la tarea de limitar el uso de las subvenciones para la sustitución de las importaciones.  También observó que, como resultado de la crisis financiera mundial, distintos gobiernos en todo el mundo habían tenido que llevar a cabo operaciones de rescate, pero que sólo en casos aislados otros miembros de la OMC habían cuestionado esos rescates.

El Dr. Sadeq Bigdeli, Profesor Adjunto superior en Derecho de la Universidad de Waikato, Nueva Zelandia, pasó revista a la forma en que las subvenciones habían evolucionado a lo largo del tiempo;  a su juicio, esa evolución estaba vinculada a la evolución ideológica en cuanto al papel que correspondía al gobierno en una economía de mercado.  Adujo que la jurisprudencia relativa al significado de “beneficio” no reconocía la función del Estado en cuanto a corregir las deficiencias del mercado y podía también correr el riesgo de fomentar un comportamiento orientado a la búsqueda de rentas mediante el uso injustificado de medidas compensatorias.  A su juicio, el objetivo del Acuerdo SMC debía ser lograr un equilibrio entre las actividades legítimas de los gobiernos y la reducción del proteccionismo.

El Dr. Luca Rubini, Profesor Adjunto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Birmingham, preguntó si, suponiendo que el apoyo del sector público al cambio climático en determinadas condiciones fuese aconsejable, el Acuerdo SMC daba a los miembros de la OMC suficiente margen de maniobra a nivel de política para aplicar medidas en relación con el cambio climático que fuesen legítimas desde una perspectiva normativa y económica.  Señaló varios aspectos en que la interpretación de términos del Acuerdo SMC no era clara:  por ejemplo, cómo determinar si el Acuerdo SMC contemplaba los incentivos fiscales y reglamentarios;  cómo encarar la cuestión del “beneficio” en determinadas situaciones de distorsión de los mercados o cuando la finalidad de la intervención estatal era corregir las deficiencias del mercado;  así como las normas sobre especificidad.  Refiriéndose a la futura reglamentación de las subvenciones relacionadas con el cambio climático, dijo que esperaba que se resucitase la idea de que debían permitirse determinadas subvenciones con arreglo a condiciones acordadas aun cuando provocasen distorsiones comerciales, así como las reformas institucionales encaminadas a promover la transparencia.  Argumentó que los Miembros de la OMC debían asumir la responsabilidad de esas cuestiones y que dejar librada su resolución al mecanismo de solución de diferencias no era un enfoque óptimo.

El Profesor Dukgeun Ahn, Profesor de Derecho y Política Comercial de la Facultad de Estudios Internacionales para graduados de la Universidad Nacional de Seúl, observó que las disposiciones del Acuerdo SMC relativas a las medidas compensatorias fundamentalmente permitían a un Miembro importador abrir juicio sobre las medidas de política del Miembro exportador.  Ello podía ser problemático cuando el Estado proporcionaba subvenciones indirectas en situaciones de urgencia macroeconómica, como lo demostraban los derechos compensatorios aplicados contra Hynix por los Estados Unidos, la Unión Europea y el Japón a raíz de la crisis financiera asiática.  A su juicio, las disciplinas del Acuerdo SMC no habían sido concebidas para atender a situaciones de urgencia macroeconómica y, puesto que era probable que esa clase de situaciones se plantease con mayor frecuencia en el futuro, ello daría lugar a desafíos.

 

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Sesión 36: el comercio y la política del gobierno:  las medidas no arancelarias en el siglo XXI

En esta sesión se presentó un análisis interdisciplinario de las medidas no arancelarias (MNA).  Las MNA y la reglamentación de los servicios eran el tema principal del Informe sobre el Comercio Mundial (ICM) 2012.  Basándose en las conclusiones del ICM 2012, los panelistas examinaron los principales desafíos a la cooperación y el comercio internacionales que planteaban las MNA.

En su análisis del ICM 2012, el Sr. Cosimo Beverelli, OMC, hizo hincapié en varios factores críticos en relación con las MNA:

  • Las MNA cumplían dos objetivos:  por una parte, satisfacían un objetivo legítimo de política;  por otra, restringían el comercio.  Esa doble naturaleza exigía un análisis jurídico cuidadoso.  La Sra.Gabrielle Marceau, OMC, presentó las técnicas jurídicas para evaluar la legitimidad de los objetivos de las políticas públicas.  El Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio (OTC) de la OMC y el Acuerdo sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF) constituían un sistema más flexible que la lista cerrada de objetivos legítimos del GATT.
  • La falta de transparencia de las MNA constituía un problema.  El Profesor Robert Wolfe, Queen’s University, Canadá, detalló la necesidad de transparencia a nivel de los gobiernos (para poner en práctica la vigilancia), las empresas (para superar la incertidumbre, que funcionaba como un enorme arancel para las empresas pequeñas) y los analistas.
  • Proliferación de normas del sector privado.  La Sra. Gretchen Stanton, OMC, presentó documentación que mostraba que el sector privado no estaba avanzando hacia la armonización y señaló las dificultades que esa tendencia planteaba para los exportadores de países en desarrollo.  Argumentó que la razón de la proliferación de normas era la necesidad de diferenciación de las empresas.  Subrayó el aspecto positivo de las normas del sector privado:  su carácter altamente descriptivo podía ayudar a un nuevo exportador a ingresar en el mercado internacional.
  • Reglamentación de las MNA.  El Sr. Mombert Hoppe, Banco Mundial, examinó en detalle este tema.  Distinguió entre tres niveles de reglamentación:  mundial, regional y nacional.  Toda reforma de las disposiciones reglamentarias debía elegir el nivel apropiado según las necesidades específicas (competitividad/gobernanza, etc.) y la etapa de desarrollo correspondiente.
El debate se centró fundamentalmente en cuestiones jurídicas (el caso del atún y los delfines constituía una aplicación interesante de los muchos puntos teóricos abordados durante la presentación) y las normas del sector privado (la necesidad de los clientes de diferenciar y el problema de las etiquetas engañosas).

 

 

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Sesión 37: LA reglamentación de los servicios en el proceso de globalización

En esta sesión se examinaron posibles opciones en materia de liberalización del comercio de servicios, y se centró la atención en la cuestión de la reglamentación nacional.

Los panelistas compartían la opinión de que la reglamentación nacional de los servicios tenía diversos objetivos legítimos de política, y que la falta de un sistema nacional sólido de reglamentación de los servicios tenía efectos negativos.  En consecuencia, se argumentó que en las negociaciones ulteriores debía centrarse la atención en el establecimiento de nueva reglamentación y no en la desregulación.

El Profesor Markus Krajewski, Friedrich-Alexander-Universität, dijo que se necesitaba un cambio de paradigma en las negociaciones sobre servicios:  debía pasarse del control a la promoción de la reglamentación nacional.  Sugirió que las negociaciones sobre servicios abarcasen la elaboración de instrumentos estándar de política para la reglamentación en que se centrase la atención en sectores y modos, se incorporasen las normas reglamentarias en listas modelo, se tuviesen en cuenta las normas del sector privado y las organizaciones internacionales, se tomasen iniciativas a fin de fomentar la “buena reglamentación” y se complementase la “Ayuda para el Comercio” con la “Ayuda para la Reglamentación”.

La Dra.  Marion Jansen, Organización Internacional del Trabajo, criticó el enfoque actual consistente en incluir medidas reglamentarias de carácter limitativo en las listas de compromisos, lo cual daba lugar a una complejidad excesiva para los negociadores y las empresas.  También señaló que los países menos adelantados tropezaban con graves dificultades para incluir sus compromisos en listas de esa manera.  La Dra.  Jansen señaló a la atención de los presentes los enfoques adoptados en otros acuerdos normativos (como el Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio):  transparencia, remisión a normas internacionales y promoción del reconocimiento (mutuo).

En el debate sobre la aplicación de normas internacionales en el ámbito de los servicios se identificaron posibles desafíos, a saber:  la definición de las relaciones jurídicas e institucionales entre la OMC y los órganos de normalización, los esfuerzos encaminados a asegurar la participación de países en desarrollo, el papel de los organismos de reglamentación en la solución de diferencias y la evaluación de la calidad de la reglamentación.

Por último, el Dr. Bernard Hoekman, Banco Mundial, destacó el problema de la falta de información sobre las limitaciones y los efectos de la reglamentación en el comercio internacional de servicios.  Argumentó que con suma frecuencia se carecía de información sobre el marco reglamentario, su aplicación y las posibles opciones a nivel nacional.  Describió los esfuerzos del Banco Mundial en esa esfera y sugirió que se llevase a cabo una evaluación cuidadosa de la utilidad, en un sector y país determinados, de los compromisos vinculantes en comparación con una mejor reglamentación.

 

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Sesión 38: ¿Contribuyen al multilateralismo los acuerdos concertados al margen del proceso multilateral o lo obstaculizan?

Los panelistas analizaron la repercusión que tenían en el multilateralismo los acuerdos concertados fuera del marco de la OMC, a saber, los acuerdos comerciales bilaterales, plurilaterales y regionales.

El Embajador Fernando de Mateo, Representante Permanente de México ante la OMC, dijo que los acuerdos concertados fuera del marco de la OMC eran positivos para el sistema multilateral pues había una dependencia mutua entre ambos.  Destacó que esos acuerdos permitían examinar temas que no estaban abiertos al debate en la Ronda de Doha.

El Dr. Alexander Triebnigg, Presidente de Novartis Biociencias S.A.  Brazil, analizó la influencia positiva del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) en el Brasil y criticó algunas de las reformas más recientes. 

El Sr. Bertrand Moullier, Consejero de la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos) se refirió, desde la perspectiva de la industria cinematográfica, a la importancia de aplicar un sistema jurídico de propiedad intelectual que garantizase la certidumbre y la previsibilidad jurídicas.

El Dr. Xavier Seuba, Profesor Adjunto Superior, Universitat Pompeu Fabra, examinó los problemas a que se hacía frente cuando el derecho sobre la propiedad intelectual era exportado a otros regímenes jurídicos, en particular debido a los desequilibrios a que ello daba lugar.  Destacó que en ese sentido había límites para la aplicación que eran insuperables.

El Dr. Henning Grosse Ruse-Khan, Investigador Superior, Instituto Max-Planck para la Propiedad Intelectual y el Derecho de la Competencia, dijo que el Acuerdo sobre los ADPIC contenía normas mínimas y una prueba de no contravención de modo que había un nivel máximo de aplicación que no podía ser excedido.  También analizó la forma en que el Acuerdo sobre los ADPIC era utilizado como marco para los acuerdos de libre comercio, en particular los capítulos sobre la propiedad intelectual.

El Sr. Pedro Roffe, Asociado Superior, Centro Internacional de Comercio y Desarrollo Sostenible, adujo que la proliferación de los acuerdos de libre comercio había contribuido a la expansión de las obligaciones del tipo ADPIC plus.  Añadió que el Consejo de los ADPIC debería participar en el análisis de la validez de las disposiciones ADPIC plus de los acuerdos de libre comercio.

Por último, el Sr. Andrés Guggiana, de la Misión Permanente de Chile ante la OMC, examinó la falta de equilibrio en los sistemas jurídicos de algunos países en desarrollo en materia de propiedad intelectual y planteó preguntas a los otros panelistas.

 

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Sesión 39: Doha y el sistema multilateral de comercio:  ¿del estancamiento al desarrollo?

Este panel examinó la forma en que se había encarado el desarrollo en distintas etapas de la Ronda de Doha.  Se efectuaron evaluaciones críticas de las deficiencias de las propuestas de negociación y el futuro para las dimensiones de desarrollo de las negociaciones comerciales.

El debate comenzó con la observación de que muchos países en desarrollo habían concertado los acuerdos de la Ronda Uruguay sin entender plenamente los resultados de las negociaciones, por lo cual, en años subsiguientes, la atención había estado concentrada en preocupaciones relativas a la aplicación.  Desde la creación de la OMC, sus Miembros habían tenido que lidiar con la tensión existente entre lograr que las normas de la OMC fuesen más favorables al desarrollo e incursionar en nuevas esferas o disciplinas.  Por ejemplo, mientras que los países en desarrollo trataban de que se hiciesen ajustes favorables en las normas sobre textiles y agricultura, los países desarrollados con frecuencia habían procurado lograr la expansión en esferas como las inversiones, el medio ambiente, la mano de obra, la competencia y las adquisiciones.  El panel señaló que a menudo se pedía a los países en desarrollo que renunciasen a su margen de maniobra política en materia de acceso a mercados no agropecuarios, sin que, a su vez, recibieran gran cosa a cambio en relación con el comercio agropecuario.

Se señaló que no se había logrado progreso alguno en ninguna de las esferas de negociación salvo la relativa a la facilitación del comercio.  Habían surgido otras iniciativas fuera del marco de la Ronda de Doha mediante los acuerdos comerciales preferenciales y las negociaciones bilaterales sobre servicios, lo cual suscitaba preocupación, pues se temía que, a la larga, los resultados de esos acuerdos adquiriesen carácter multilateral y, de ese modo, se sustrajesen a las aportaciones de los países en desarrollo.  Refiriéndose a la cuestión de la facilitación del comercio, muchos de los panelistas afirmaron que esas negociaciones se basaban en la importancia de las cadenas mundiales de valor para el comercio.  Ello, a su vez, llevó al panel a expresar seria preocupación por el hecho de que cuando se hablaba de las cadenas mundiales de valor se exagerasen los beneficios de la liberalización de las importaciones para los países en desarrollo;  señalaron, además, que ese enfoque era incompatible con las medidas proteccionistas de los propios países desarrollados respecto de las importaciones.

Por lo tanto, los panelistas manifestaron escepticismo respecto de los llamamientos a la liberalización en que no se tenía en cuenta la realidad socialni la igualdad de oportunidades en las normas comerciales.  Además se criticaron las propuestas sobre facilitación de las importaciones y las normas del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) en materia de servicios financieros por considerarse que se basaban en supuestos desacreditados sobre la relación entre la desregulación y el desarrollo.  Así pues, hubo acuerdo general en que las negociaciones comerciales no podían centrarse exclusivamente en el libre comercio, sino que debía tratar de lograrse un equilibrio con los derechos humanos y la sostenibilidad.

 

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Sesión 40: la realidad empresarial y los desafíos de la gobernanza a escala mundial

En esta sesión se pasó revista a la forma en que la OMC y la política comercial podían promover la generación de riqueza y empleo, en particular por medio del sector privado.  La Sra. Eva Sjögren, Directora del Departamento de Comercio y Desarrollo de Políticas del Kommerskollegium, presentó un estudio del gobierno sueco.  Mostró que, a medida que aumentaba la complejidad del comercio mundial, también aumentaba el costo de los obstáculos al comercio.  Los intermediarios y los servicios integrados se habían convertido en parte integrante del comercio mundial.  Sin embargo, existía una brecha entre la realidad empresarial actual y los encargados de formular políticas comerciales.

La Sra. Sharon Leclercq-Spooner, Presidenta del Comité de Comercio y Asuntos Exteriores de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos ante la Unión Europea, examinó los principios básicos del sistema comercial.  Dijo que había que redefinir la forma en que los gobiernos encaraban las necesidades comerciales.  A su juicio, no debía considerarse que las negociaciones consistían en concesiones y acuerdos sino, más bien, en una labor concertada.  Dijo también que había que examinar nuevamente el “ todo único“.  Lo fundamental era dejar de lado los enfoques nacionalistas y modificar el modo de ver las cosas en el plano interno.

El Sr. Ulf Pehrsson, Vicepresidente de Ericsson, explicó la historia y el posicionamiento de su empresa a escala mundial.  Consideraba que, gracias a los efectos positivos de la labor de banda ancha de su empresa en el fomento del crecimiento, el comercio y el empleo, el sector de la tecnología de la información y las comunicaciones debía poner la mira en aranceles y obstáculos al comercio nulos.  Señaló que los acuerdos de libre comercio no eran la forma de lograr progresos ya que no reconocían debidamente las cadenas mundiales de valor ni contaban con normas armonizadas.

El Sr. Richard Snodgress, Gerente Comercial de Caterpillar, explicó la forma en que su empresa utilizaba la remanufacturación.  Si bien esa práctica era favorable a nivel del medio ambiente y el comercio, tropezaba con muchos obstáculos comerciales no arancelarios de los que no se ocupaba la OMC.

El Dr. Sébastien Miroudot, Analista Superior de Políticas Comerciales en la OCDE, también hizo hincapié en la brecha existente entre la realidad comercial y los encargados de formular políticas.  Señaló la creciente complejidad de las cadenas mundiales de valor y la forma en que se amplificaban los obstáculos comerciales.  A su juicio, la participación del sector privado en las negociaciones comerciales constituía una forma de contrarrestar esa tendencia.

Entre las preguntas planteadas por los participantes figuraron temas como los obstáculos no arancelarios específicos a que hacían frente las empresas (certificación y definición errónea de productos “usados”), determinados elementos en ciertos países (el Canadá y los Estados Unidos, la India) y la posibilidad de que Ericsson aplicase la experiencia de Caterpillar en materia de remanufacturación.

En general, los panelistas convinieron en que el multilateralismo era el camino que debía seguirse en el futuro.  Se expresó el sentimiento general de que el sector privado debería estar mejor integrado en los debates.

 

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Sesión 41: El comercio del siglo XXI y su gobernanza a nivel mundial

En esta sesión se estudiaron los problemas y las consecuencias a nivel de política del comercio en el siglo XXI, en particular las cadenas mundiales de suministro.

El panel presentó varios hechos:  la creciente participación de los países emergentes en el comercio, los centros manufactureros regionales y las cadenas de suministro, así como el surgimiento de una economía mundial multipolar.  El panel argumentó que el comercio del siglo XXI necesitaba nuevas disciplinas.  Las cadenas mundiales de suministro requerían políticas mejor conectadas entre sí que vinculasen el comercio, la inversión, los servicios y la propiedad intelectual.

El Profesor Richard Baldwin, Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo (IHEID), propuso una “OMC 2.0” o una “organización de cadenas mundiales de suministro” en que las empresas participarían en las negociaciones.  Sugirió con carácter provisional que la OMC 2.0 tuviese una composición universal y que se eliminasen las disposiciones de trato especial y diferenciado.  Entre las cuestiones que podrían incluirse figuraban las que se abordaban en los acuerdos comerciales regionales propulsados por los Estados Unidos, como las inversiones, los movimientos de capital, los visados, la política de competencia y los derechos de propiedad intelectual.

El Dr. Bernard Hoekman, Banco Mundial, examinó varios enfoques nuevos encaminados a actualizar las normas de la OMC.  Entre ellos figuraban la necesidad de depender en mayor medida de enfoques plurilaterales de “masa crítica”, la necesidad de adoptar un enfoque basado en el “proceso empresarial”, una mayor flexibilidad en la definición de las agendas para las negociaciones, la asignación de menor importancia a la reciprocidad y los compromisos vinculantes, así como la necesidad de que la OMC sirviese de foro para la identificación de buenas prácticas, entre otras cosas.  Dio como ejemplo la facilitación del comercio, en que no se tenían en cuenta diversos servicios como los de distribución, transporte y logística.  Sugirió que se identificasen grupos de políticas relevantes desde el punto de vista del proceso empresarial y las cadenas de suministro.

El Profesor Jaime De Melo, Universidad de Ginebra, abordó la cuestión de la gobernanza mundial desde el punto de vista de las negociaciones comerciales y sobre el medio ambiente.  Examinó los progresos logrados en relación con la liberalización de bienes y servicios ambientales y enumeró las principales dificultades con que se tropezaba en esa esfera, en particular el comportamiento estratégico (un instrumento de negociación cuando se trataba de negociaciones pluridimensionales), los problemas para identificar bienes ambientales y los distintos puntos de vista e intereses de los miembros.

En la sección dedicada a preguntas y respuestas, los participantes inquirieron acerca de las consecuencias de las cadenas mundiales de suministro para los países menos adelantados, así como el futuro de las disposiciones de trato especial y diferenciado, y se examinó la viabilidad de determinadas propuestas.

 

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Sesión 42: La sociedad civil en acción - vigilancia del desarrollo sostenible y de una aplicación más amplia de los acuerdos de libre comercio:  posibles enseñanzas de la experiencia de la UE

En esta sesión se estudió la forma en que la sociedad civil podía cumplir una función de vigilancia en la aplicación de los acuerdos de libre comercio.  Se comenzó por examinar el mecanismo de vigilancia previsto en el capítulo sobre desarrollo sostenible del Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Corea.  El panel estuvo de acuerdo en que debía ampliarse un mecanismo de esa naturaleza a fin de abarcar otros aspectos de los acuerdos de libre comercio.  Sin embargo, los panelistas opinaron que esa clase de mecanismos no era fácilmente exportable al sistema multilateral de comercio pese a que contribuía a reducir la pobreza y al empleo.

Se habían dado instrucciones a la Comisión Europea para que incluyese un capítulo sobre desarrollo sostenible en la nueva generación de acuerdos de libre comercio que estaba negociando con sus asociados comerciales.  El desarrollo sostenible reposaba sobre tres pilares principales:  la sostenibilidad ambiental o verde, la sostenibilidad económica y la sostenibilidad sociopolítica.  Sobre esa base, los acuerdos de libre comercio negociados por la UE contenían las denominadas “obligaciones OMC plus”, como las normas fundamentales del trabajo definidas en el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).  El Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Corea era el primero de esa clase de acuerdos en incorporar un umbral elevado en relación con las obligaciones OMC plus.  En el capítulo del Acuerdo dedicado al desarrollo sostenible se disponía que las partes debían establecer grupos nacionales consultivos integrados por representantes de los empleadores, los empleados, los sindicatos, grupos más amplios de intereses y miembros del Comité Económico y Social Europeo.

Los grupos nacionales consultivos debían reunirse periódicamente en el marco del Foro de la Sociedad Civil para cumplir su función de asesoramiento en relación con la aplicación del capítulo.  Pese a que el Foro se encontraba todavía en una etapa embrionaria de desarrollo, ya que sólo se había reunido una vez, el panel estuvo de acuerdo en que podría servir de modelo para los mecanismos de vigilancia de otros acuerdos de libre comercio o acuerdos de asociación económica, que deberían ser ajustados en consecuencia.

Varios oradores observaron que una de las principales limitaciones que se interponían a la participación de la sociedad civil era la tendencia de ésta a sospechar de la apertura del comercio y a expresar desconfianza general respecto de la liberalización del comercio.  La estrategia general de la Unión Europea consistía en incluir a la sociedad civil en la negociación de un acuerdo de libre comercio.  Ello tenía por objeto promover un enfoque basado en el diálogo y la transparencia mediante la organización de audiencias en el Parlamento de la UE, así como invitando a distintas entidades a reunir y difundir información adecuada sobre el acuerdo de libre comercio correspondiente.  Mediante las evaluaciones de la repercusión que se llevaban a cabo se proporcionaba a la Comisión la información necesaria de la sociedad civil antes de que concluyeran las negociaciones sobre el acuerdo de libre comercio.

El panel opinó que dar a la sociedad civil una función en una gobernanza mundial renovada era de crucial importancia para garantizar la legitimidad de los acuerdos de libre comercio.  Los participantes en el debate estuvieron de acuerdo en que los acuerdos de libre comercio no constituían un fin en sí sino que sólo eran legítimos en la medida en que generaban prosperidad y bienestar social.  Mediante la participación de la sociedad civil debería ser posible evaluar si un acuerdo de libre comercio determinado había generado no sólo bienes comerciales sino también bienes sociales públicos que, en definitiva, justificasen la liberalización del comercio.

La pregunta final dirigida al panel fue si la incorporación de las normas fundamentales del trabajo en los acuerdos de libre comercio había afectado a la calidad o al nivel de empleo.  Uno de los oradores compartió con los participantes las conclusiones preliminares de un estudio de la OIT que se publicaría en los meses venideros.  Según dicho estudio, la incorporación de normas fundamentales del trabajo no había afectado el cumplimiento de dichas normas.  Sin embargo, sí había afectado la etapa de negociación del acuerdo de libre comercio.  Según el orador, ello era prueba de que un mecanismo de vigilancia en el que participase la sociedad civil podía aportar el elemento que faltaba para dar mayor cumplimiento a las normas básicas del trabajo establecidas por la OIT.

 

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Sesión 43: Revitalizar el multilateralismo:  Perspectivas de la región de Asia y el Pacífico

En esta sesión tuvo lugar un interesante diálogo sobre el estado actual del multilateralismo y la forma en que los acontecimientos que tenían lugar en el APEC podían servir de modelo para revitalizar el multilateralismo.

El Sr. Stuart Harbinson, ex Representante Permanente de Hong Kong, China, ante la OMC, señaló que pese a que el fracaso de la Ronda de Doha había modificado en cierta medida la imagen de la OMC, el APEC, en cambio, parecía cosechar un éxito tras otro.  Al respecto, se refirió a un reciente acuerdo concertado por el APEC encaminado a reducir al 5 por ciento los aranceles sobre los bienes y servicios relacionados con el medio ambiente, lo cual daba la pauta de que los países asiáticos estaban en mejores condiciones que la OMC de encarar los problemas del siglo XXI.  Cabía preguntarse si el modelo del liberalismo abierto del APEC podía constituir un punto de referencia útil para la revitalización del multilateralismo, si bien había que destacar una peculiaridad de ese modelo, que era la decidida participación de la comunidad empresarial en las reuniones del APEC.

El Embajador Yi Xiaozhun, Representante Permanente de China ante la OMC, abordó tres cuestiones fundamentales.  Respondiendo a la pregunta de si el multilateralismo estaba en crisis, hizo hincapié en el estancamiento de la Ronda de Doha, así como en la proliferación de los acuerdos comerciales regionales, y respondió de manera afirmativa a esa pregunta.  Asimismo describió en detalle la naturaleza de la cooperación en la región de Asia y el Pacífico y destacó los esfuerzos desplegados por la región para reducir considerablemente los obstáculos al comercio y las inversiones, lo cual había redundado en un aumento del comercio y las corrientes de inversión y, en definitiva, incrementado el bienestar de la región.  El orador también describió en detalle el modelo de regionalismo abierto del APEC y la fuerte voluntad política de promover el proceso de integración de la región.  Al mismo tiempo, reiteró el apoyo continuado del APEC a la OMC.  Refiriéndose a la cuestión de la revitalización del multilateralismo, destacó la función de terreno de prueba que tenía la región para determinar las cuestiones en relación con las cuales podrían lograrse progresos en el futuro.

El Director General Adjunto de la OMC Alejandro Jara propugnó una evolución más gradual de los acuerdos internacionales y destacó que el sistema de solución de diferencias y el mecanismo de examen de las políticas comerciales de la OMC habían evolucionado en forma gradual.  Para evitar una redacción excesivamente rígida de las normas, tal vez hubiera que contar con un período de experimentación.  Destacó la importancia de evaluar la repercusión que podía tener la modificación de la agenda y pidió que se realizara una investigación más a fondo, en particular de las experiencias del APEC.  Por último, destacó la necesidad de difundir información sobre la experiencia asiática (del APEC) ya que encerraba importantes enseñanzas para otros países y regiones.

El Sr. Luzius Wasescha, ex embajador de Suiza ante la OMC, abogó por el aprendizaje mutuo y por acuerdos abiertos.  Dijo que la región de Asia y el Pacífico podía dar una buena idea de cómo encarar problemas futuros.

El Profesor Wang Xinkui, Vicepresidente, All-China Federation of Industry and Commerce, dijo que puesto que la región había obtenido beneficios de la OMC podía servir de ejemplo instructivo del éxito del multilateralismo.  Destacó la capacidad de la región para adaptarse a los cambios del sistema comercial mundial y para considerar nuevas cuestiones, como las consultas sobre la liberalización de los bienes relacionados con el medio ambiente, la posible inclusión de normas sobre energía limpia y comercio electrónico y la participación de representantes de las empresas en las negociaciones.

El Sr. Harbinson resumió los puntos principales del debate:

  • El marco normativo de la OMC había reportado enormes beneficios al APEC y el APEC seguía apoyando firmemente a la OMC.
  • El APEC constituía un ejemplo que podía seguir el sistema comercial multilateral.
  • Los países del APEC habían respondido en forma flexible a los cambios en el sistema comercial mundial, como las negociaciones sobre bienes relacionados con el medio ambiente.

 

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Sesión 44: ¿Está en crisis el multilateralismo?

El panel de la sesión de clausura reflexionó sobre los debates de los tres días precedentes.  Los miembros del panel compartieron sus opiniones sobre el futuro del multilateralismo y dieron sus impresiones sobre el evento en su conjunto.

La moderadora, Sra. Gunilla von Hall, Presidenta de la Asociación de Corresponsales en las Naciones Unidas en Ginebra (Asociación ACNU), dio comienzo a la sesión con las siguientes preguntas:  ¿Está en crisis el multilateralismo? ¿Nos hemos apartado del buen camino? ¿Qué lecciones hemos aprendido para volver a encaminar el multilateralismo?

El Sr. Mark Halle, Vicepresidente del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible, convino en que habría que hacer frente a grandes desafíos en el futuro y que había habido una gradual pérdida de confianza en el sistema internacional.  En algunas esferas el multilateralismo estaba en crisis, pero en otras funcionaba satisfactoriamente.

La Sra. Marion Jansen, Oficina Internacional del Trabajo, observó que se vivía una época de incertidumbre.  La crisis económica actual estaba exacerbando las actitudes negativas hacia el multilateralismo.  No sólo había que pensar con criterio abierto sino que también se requerían valor y espíritu innovador.

La Sra. Maika Oshikawa, Instituto de Formación y Cooperación Técnica de la OMC, consideraba que el multilateralismo debía ir más allá de la Ronda de Doha.  Algunas de las cosas que evidentemente no funcionaban debían hacerse de manera diferente.  A pesar de las imperfecciones, nada podía remplazar al multilateralismo de la OMC.  La estructura debía reflejar la realidad del siglo XXI y el mundo de los negocios.  El multilateralismo era un sistema imperfecto, pero no existía plataforma alguna que se le aproximase. 

La Sra. von Hall preguntó qué opinaba del multilateralismo la “persona media”.  El Sr. Halle dijo que el multilateralismo tenía un problema de imagen.  Se prestaba mucha atención a la tarea de derribar los obstáculos comerciales y poca a los efectos a nivel nacional para la persona media.

En suma, el panel consideraba que entre los elementos que funcionaban adecuadamente figuraban la colaboración a nivel técnico, la atención que se prestaba a las esferas en las que realmente podían hacerse progresos y el intercambio de información.  Se destacó la importancia de no olvidar la buena labor que llevaba a cabo la OMC.

Las contribuciones de los participantes se relacionaron con el medio ambiente, el desarrollo sostenible y la crisis financiera.

 

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