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| NOTICIAS: COMUNICADOS DE PRENSA 2001 PRESS/265 En el texto que figura a continuación el Director General Mike Moore hace llegar a los gobiernos Miembros su mensaje informal de fin de año y sus propuestas de acción para 2002. |
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“Me complace sobremanera proporcionarles este informe de fin de año, de carácter informal, sobre las actividades de la Organización Mundial del Comercio en 2001. Desearía asimismo explicar brevemente el programa de trabajo probable de la Secretaría en 2002 y formular opiniones sobre un posible itinerario conducente a la conclusión satisfactoria del Programa de Doha para el Desarrollo. Permítaseme, no obstante, en primer lugar, hacer constar mi reconocimiento y respeto por el profesionalismo, la amistad y la cooperación del Presidente del Consejo General, el Sr. Stuart Harbinson. Agradezco también a los presidentes de nuestros diversos órganos de trabajo. Saludo especialmente la ardua labor realizada por los Embajadores y el personal de las misiones en Ginebra. Agradezco a mis Directores Generales Adjuntos y al personal por su dedicación. Deseo manifestar mi reconocimiento a los Ministros por su generosidad, sabiduría y visión manifestadas en Doha de forma tan patente. Siempre he considerado que los auténticos patriotas deben también ser internacionalistas. En Doha, los Ministros nos demostraron que la defensa de los derechos nacionales, realizada con un ánimo cooperativo y constructivo, constituyen el medio más seguro de promover el logro de resultados globales positivos. Ha sido un año excepcional para la Organización Mundial del Comercio, quizás el más significativo de nuestra breve historia. La Conferencia Ministerial que hemos celebrado en Doha (Qatar), se ha concluido con éxito, y como señaló el Sr. Bob Zoellick, Representante de los Estados Unidos para las Cuestiones Comerciales, “... quitó la mancha de Seattle”. Hemos acordado la celebración de una serie de negociaciones de gran alcance que deben completarse en un plazo de tres años. De esa forma, el síndrome de Seattle ha sido reemplazado por la esperanza y la expectativa del Programa de Doha para el Desarrollo. Hemos situado las cuestiones relativas al desarrollo y los intereses de nuestros Miembros más pobres en el centro de nuestros trabajos, y hemos acogido entre nuestros Miembros a más de la cuarta parte de la población mundial, procedente de Lituania, Moldova, China y el Taipei Chino. También 2001 ha sido un año de importantes lecciones y nuevas perspectivas. El éxito de Doha fue el resultado de un proceso preparatorio transparente y sin exclusiones. Debemos poner en práctica estos principios en nuestra labor futura. Asimismo es preciso garantizar que todos nuestros Miembros, grandes o pequeños, ricos o pobres, reciben toda la asistencia necesaria para participar lo más plenamente posible en nuestras negociaciones. Me han hecho saber los Ministros que tienen la intención de participar activamente para poder seguir llevando adelante nuestro programa. En ocasión de la clausura de la Cuarta Conferencia Ministerial, dije que si bien el lanzamiento del Programa de Doha para el Desarrollo se basaba en nuestro interés propio, para muchos países Miembros de recursos limitados también constituía un audaz acto de fe, confianza y esperanza. Considero que los Miembros ya han comenzado a responder a las expectativas de esa fe. Considero que estamos bien encaminados para comenzar nuestro nuevo mandato, en forma positiva, con resolución y metas indefinidas. Un paso importante se dio en el día de ayer con la aprobación por el Consejo General de un presupuesto de la Secretaría para 2002, que es conforme con las prioridades identificadas por los Ministros en Doha, incluidas esferas clave como en la cooperación técnica y la creación de capacidades, la coherencia, los progresos en materia de adhesiones y un mayor esfuerzo de explicación por nuestra parte destinado a quienes abonan nuestras facturas, o sea al mundo exterior. Entre los puntos destacados del presupuesto figuran:
Se trata de un buen presupuesto y un importante primer paso hacia adelante. Es centrado y equilibrado y nos ayuda en nuestro cumplimiento de la promesa realizada en Doha. Los Miembros por su parte también están contribuyendo al cumplimiento de esta promesa de otras formas. Por ejemplo, en el día de ayer, el Embajador de Alemania me comunicó que efectuaría una aportación de 1 millón de marcos alemanes para contribuir a nuestros esfuerzos de cooperación técnica y creación de capacidad. Estoy sinceramente reconocido por la generosidad y responsabilidad demostrada por los Miembros. Mucho queda por hacer para garantizar el éxito de la próxima Conferencia Ministerial y para que las nuevas negociaciones se concluyan dentro del plazo de tres años acordado por los Ministros en Doha. El deber que me incumbe es claro. Consiste en lograr que las actividades de la Secretaría estén encaminadas a ayudar a los Miembros a emprender y concluir sus negociaciones. También debo lograr que nuestros recursos estén a la altura de nuestras ambiciones colectivas. Ya he tomado importantes medidas a este respecto:
En lo que respecta al proceder futuro, estoy tomando también otras medidas a fin de velar por que la tarea de la Secretaría se beneficie del ímpetu de Doha y con miras a la próxima Conferencia Ministerial:
Los Miembros deben asimismo dar impulso. Creo que es necesario llegar prontamente a un acuerdo acerca de los detalles de la estructura para hacer frente al programa de trabajo de Doha. Una pronta decisión sobre el lugar de celebración de la próxima Conferencia Ministerial es asimismo importante. Además, a pesar de que muchos Ministros lo han solicitado insistentemente y de los esfuerzos considerables desplegados durante los últimos años, pocos progresos se han alcanzado en cuestiones tales como la supresión del carácter reservado de los documentos y la condición de observador. La prestación de una mayor atención a esos tipos de cuestiones podría contribuir a dar impulso al proceso. Todas las nuevas iniciativas y medidas que he expuesto, y que están basadas en el Programa de Doha para el Desarrollo, no constituyen detrimento alguno de la actividad principal de esta Organización, sino que refuerzan su tarea fundamental. No obstante, dado el compromiso de los Ministros y Embajadores, creo que podemos ahora afirmar con confianza que hemos asistido al auténtico nacimiento de la OMC. No se trata ahora del antiguo GATT con algunos gestos simbólicos con respecto a las nuevas realidades mundiales sino de un mejor reflejo de las necesidades de nuestros numerosos Miembros y del respeto de las instrucciones de los Ministros. En nombre del personal de la Secretaría de la OMC, desearía expresarles mi agradecimiento por el fructífero año transcurrido, y decirles que espero con impaciencia la llegada de 2002.” |
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