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Mike Moore
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“El pasado año fue un año realmente excepcional para la
Organización Mundial del Comercio, quizás el más significativo de
nuestra breve historia. Pero no hemos tenido tiempo para reflexionar
sobre los logros obtenidos el año pasado, porque en nuestra
Conferencia Ministerial de Doha (Qatar), que fue todo un éxito, los
Ministros nos confiaron mucho trabajo pero no mucho tiempo para
realizarlo. Doha fue la ocasión que nos permitió, como organización,
'quitarnos la mancha de Seattle', como dijo el Representante de los
Estados Unidos para las Cuestiones Comerciales, Sr. Bob Zoellick, pero
ahora debemos mantener el impulso que se generó en esa Conferencia
Ministerial y avanzar sobre la base de su éxito.
Considero
que nuestro comienzo ha sido muy auspicioso. Hubo quienes especulaban
sobre la posibilidad de que fuesen necesarios seis meses para escoger
el lugar de celebración de nuestra próxima Conferencia Ministerial
en 2003. Bastó con una reunión de nuestro Consejo General. Si bien
el trabajo tuvo lugar en gran parte entre bastidores y nunca es fácil
alcanzar un consenso entre 144 gobiernos, el mes pasado, los gobiernos
Miembros acordaron que México nos acogería en el próximo año.
Estoy encantado. Ello significa que nuestros anfitriones pueden
empezar inmediatamente sus preparativos.
También
nuestros Miembros aprobaron un significativo aumento del presupuesto
de la Organización, que asciende a 143 millones de francos suizos (un
aumento del 6,75 por ciento), y estaremos en condiciones de aumentar
nuestros gastos destinados a asistencia técnica en 2002,
aproximadamente en un 80 por ciento. Hemos transferido y redistribuido
algunos miembros del personal de nuestra Secretaría para cumplir
mejor los propósitos enunciados por los Ministros en Doha.
Todas
estas medidas eran necesarias debido a que la serie de negociaciones
de gran alcance iniciadas en Doha deben completarse en el plazo de
tres años. Con el lanzamiento del Programa de Doha para el Desarrollo
hemos situado las cuestiones relativas al desarrollo y los intereses
de nuestros Miembros más pobres en el centro de nuestros trabajos.
También
el año pasado hemos acogido entre nuestros Miembros a más de la
cuarta parte de la población mundial, con la adhesión de Lituania,
Moldova, China y el Taipei Chino. Tengo la certeza de que en 2002
podremos realizar progresos importantes con los otros 28 candidatos a
la adhesión. Se me pregunta a menudo acerca del calendario relativo a
la adhesión de Rusia. He dicho que espero que Rusia pase a ser
Miembro para nuestra Conferencia de México, si bien considero que
podemos avanzar más rápidamente. Hay un pequeño grupo de Ministros,
incluido el Sr. Bob Zoellick y el Sr. Pascal Lamy, Comisario
encargado de comercio de la UE, con la voluntad, la energía y el
dinamismo necesarios para hacer avanzar esta adhesión rápidamente y
sin contratiempos. El Presidente Putin y el Ministro Medvedkov han
dado muestras de una firme voluntad y desplegado esfuerzos para hacer
entrar a Rusia en la OMC y podríamos presenciar esta adhesión mucho
antes de lo previsto. Tengo la esperanza de que otros países
importantes, como Arabia Saudita, Viet Nam, Camboya y Ucrania, puedan
también avanzar en este año hacia la adhesión.
También
2001 ha sido un año de importantes lecciones y nuevas perspectivas.
El éxito de Doha fue el resultado de un proceso preparatorio
transparente y sin exclusiones. Debemos llevar a la práctica estos
principios en nuestra labor futura. En 2002, también garantizaremos a
todos nuestros Miembros, grandes o pequeños, ricos o pobres, toda la
asistencia y oportunidades necesarias para participar en nuestras
negociaciones. Me han hecho saber los Ministros que tienen la
intención de participar activamente para seguir llevando adelante
nuestro programa.
En
ocasión de la clausura de la Cuarta Conferencia Ministerial, dije que
si bien el lanzamiento del Programa de Doha para el Desarrollo se
basaba en nuestro interés propio, para muchos países Miembros de
recursos limitados también constituía un valiente acto de fe,
confianza y esperanza. Considero que los Miembros ya han comenzado a
responder a ese acto de fe.
Un
ejemplo de ello es el presupuesto de la Secretaría para 2002. Es un
presupuesto conforme con las prioridades identificadas por los
Ministros en Doha, incluidas esferas clave como la cooperación
técnica y la creación de capacidades, la coherencia, los progresos
en materia de adhesiones y un mayor esfuerzo para explicar nuestra
acción a quienes financian los gastos o sea, al mundo exterior.
Además del aumento del 6,75 por ciento, entre los puntos destacados
del presupuesto figuran:
el
establecimiento del Fondo Fiduciario Global del Programa de Doha para
el Desarrollo con un presupuesto básico de 15 millones de francos
suizos para proporcionar recursos seguros y previsibles destinados a
la creación de capacidad,
- la
financiación adicional que nos permita duplicar el número de
pasantes procedentes de países en desarrollo que participen en
los cursos del recientemente establecido Instituto de Formación
de la OMC,
- fondos
adicionales de 850.000 francos suizos para los servicios de
traducción, además de 1,5 millones de francos suizos
proporcionados en el año anterior, atendiendo a la reclamación
formulada desde hace largo tiempo por algunas delegaciones de
Miembros que no son de habla inglesa,
- la
aprobación de proceder al nombramiento de ocho nuevos
funcionarios en esferas clave identificadas por los Ministros; se
contratará más personal de corta duración una vez que el Fondo
Fiduciario Global del Programa de Doha para el Desarrollo reúna
más recursos, y
- la
financiación que nos permitirá seguir organizando el programa de
la 'Semana en Ginebra', en 2002, y contribuir a la participación
más plena en los trabajos de la OMC de funcionarios de los
Miembros sin representación en Ginebra.
Se
trata de un buen presupuesto y un importante primer paso hacia
adelante. Es centrado y equilibrado y nos ayuda en nuestro
cumplimiento de la promesa realizada en Doha. Pero queda mucho por
hacer para garantizar el éxito de la próxima Conferencia Ministerial
y para que las nuevas negociaciones se concluyan dentro del plazo de
tres años. El deber que me incumbe es claro: lograr que las
actividades de la Secretaría estén encaminadas a ayudar a los
Miembros a emprender y concluir sus negociaciones. También debo
lograr que nuestros recursos estén a la altura de nuestras ambiciones
colectivas. Ya he tomado importantes medidas a este respecto:
- Los
recursos de la Secretaría han sido redistribuidos para reflejar
las prioridades del Programa de Doha para el Desarrollo,
especialmente en las esferas del desarrollo, la creación de
capacidad, las adhesiones, la coherencia y las actividades de
difusión. Se están introduciendo elementos como el aumento de la
eficacia y la economía de los costos. También examinaremos las
cuestiones más a fondo a la luz de las decisiones adoptadas por
los Miembros sobre los mecanismos de negociación comercial.
- Estoy
procediendo al establecimiento de una función de análisis de los
recursos y de los resultados en la Secretaría, de manera de poder
supervisar regularmente y con carácter rutinario nuestra
actuación con respecto a los objetivos convenidos. Se preparará
un informe describiendo esta nueva función.
- Encomendaré
la realización de un trabajo sobre cómo mejorar en la
Secretaría el entorno de trabajo para el personal. Deseo examinar
las cuestiones relativas a las condiciones de trabajo, las
perspectivas de carrera, la seguridad del empleo, la contratación,
los procedimientos de ascenso y las formas de premiar la
innovación y el aumento de eficacia.
- El
Comité de Asuntos Presupuestarios, Financieros y Administrativos
ha sugerido la elaboración de un informe sobre las cuestiones
relativas a la dotación de personal, y tengo asimismo la
intención de encomendar la realización de este importante
trabajo.
En
lo que respecta al proceder futuro, estoy tomando también otras
medidas a fin de velar por que la tarea de la Secretaría se beneficie
del ímpetu de Doha y con miras a la próxima Conferencia Ministerial:
- He
establecido contacto con grupos clave en Ginebra. Inmediatamente
después de Doha me reuní con Embajadores de países árabes para
debatir nuestra estrategia para los países árabes. Me he reunido
recientemente con representantes con sede en Ginebra de países en
proceso de adhesión a la OMC y me he comunicado con sus Ministros.
Estamos incrementando nuestros recursos en esta esfera, de
conformidad con los resultados de Doha, y he invitado a las
delegaciones a que me den ideas para acelerar sus procesos de
adhesión. Estamos también incrementando nuestros esfuerzos a
favor de los países menos adelantados y las economías en
transición. Una vez más, he escrito a sus Misiones
solicitándoles consejo y orientación.
- Estamos
preparando un programa de actividades para 2002 que reforzará la
atención a determinadas regiones. Por ejemplo, tenemos previsto
adoptar iniciativas importantes en coordinación con otras
instituciones en los Balcanes y Asia Central. Lamentablemente,
esas zonas no han recibido suficiente atención en el pasado.
- El
contacto directo siempre es importante. Mi personal me dice que he
viajado más de 625.000 km y visitado más de 180 ciudades durante
los dos últimos años. Se trata de un trabajo necesario.
Proseguiré visitando capitales y solicitando la orientación de
los Ministros. A comienzos del nuevo año tengo previsto efectuar
una serie de misiones, en particular a los Estados Unidos, África
y Omán.
- Estamos
estudiando otras formas innovadoras de que los Ministros
participen y se comprometan plenamente. Además de los contactos
personales, llamadas telefónicas y correspondencia periódica,
pronto podremos tal vez celebrar una serie de videoconferencias.
- Nos
vamos a centrar más intensamente en cuestiones de coherencia de
forma que podamos elaborar con otras instituciones modelos de
cooperación y sinergias más adecuadas para ofrecer resultados
equitativos después de Doha. Ya me he entrevistado con
representantes de organismos internacionales con sede en Ginebra y
continuaré abordando cuestiones en materia de coherencia cuando
me reúna con los jefes ejecutivos de organizaciones establecidas
en los Estados Unidos a comienzos del próximo año. Desearía
también reforzar nuestra dotación de personal en esta esfera.
Lógicamente, la coherencia es una cuestión que debe ser abordada
por todas las partes interesadas. Quienes necesiten asistencia
deben ser más específicos en cuanto a sus necesidades. Los
donantes necesitan coordinar mejor sus propios esfuerzos tanto en
sus países como entre sí. Lo mismo puede decirse de los
organismos internacionales. La duplicación de esfuerzos y las
pérdidas innecesarias tienen un elevado costo, no sólo en
términos financieros sino en tiempo y credibilidad muy valiosos.
- Se
nos ha pedido que nos superemos en nuestra acción, y seamos más
creativos en nuestras relaciones con el conjunto de la sociedad,
especialmente con grupos como los parlamentarios. Estudiaré esta
cuestión a comienzos de 2002. Ya tenemos previsto celebrar un
importante simposio en mayo del próximo año en el que se
abordarán las inquietudes manifestadas por determinados Ministros
en Doha en lo que respecta a nuestras relaciones con el público.
Ya se están formulando sugerencias útiles para el programa de
ese simposio. Entre éstas cabe citar cuestiones relacionadas con
el desarrollo tales como comercio y deuda, comercio y finanzas
así como las repercusiones de la tecnología y la brecha digital;
cuestiones de participación y los problemas de las misiones con
capacidad limitada; el funcionamiento y la financiación de la
OMC; las relaciones exteriores; las cuestiones de justicia social
y las repercusiones sociales, económicas, ambientales y
políticas de la globalización. Es preciso examinar todo ello
mucho más antes de finalizar nuestro programa. No obstante, los
importantes estudios que está realizando mi grupo de asesores
eminentes podría ser una aportación muy útil.
Los
Miembros deben asimismo dar impulso. Creo que es necesario llegar
prontamente a un acuerdo acerca de los detalles de la estructura para
hacer frente al programa de trabajo de Doha. Además, a pesar de que
muchos Ministros lo han solicitado insistentemente y de los esfuerzos
considerables desplegados durante los últimos años, pocos progresos
se han alcanzado en cuestiones tales como la supresión del carácter
reservado de los documentos y la condición de observador. La
prestación de una mayor atención a esos tipos de cuestiones podría
contribuir a dar impulso al proceso.
Todas
las nuevas iniciativas y medidas que he expuesto, y que están basadas
en el Programa de Doha para el Desarrollo, no van en detrimento de la
actividad central de esta Organización, sino que refuerzan su tarea
fundamental. No obstante, dado el compromiso de los Ministros y
Embajadores, creo que podemos ahora afirmar con confianza que hemos
realmente dado vida a la OMC. No se trata ahora del antiguo GATT con
algunos gestos simbólicos con respecto a las nuevas realidades
mundiales, sino de una organización que refleja mejor las necesidades
de nuestros Miembros más numerosos y las instrucciones de los
Ministros.”
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