Lo que está ocurriendo en la OMC

NOTICIAS: COMUNICADOS DE PRENSA 2002

PRESS/285
11 de abril de 2002
Moore se congratula del informe de Oxfam pero menciona omisiones y errores

GINEBRA — El Director General Mike Moore manifestó hoy su satisfacción por la publicación del informe de Oxfam International en el que se insta a los países desarrollados a realizar mayores esfuerzos para abrir sus mercados a los productos procedentes de las naciones pobres y para aumentar la ayuda financiera aportada al mundo en desarrollo.

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Sin embargo, el Sr. Moore dijo que el informe “Normas manipuladas y distintos raseros: el comercio, la globalización y la lucha contra la pobreza” no mencionaba que la OMC había desplegado diversas medidas de ayuda a los países en desarrollo y contenía varias afirmaciones que podían inducir a error acerca de las normas de la OMC.

“Acojo con satisfacción el informe de Oxfam. Es saludable y útil y espero que los funcionarios de nuestros 144 Miembros lo lean. Se ha invitado a Oxfam a tomar la palabra en nuestro simposio público sobre el Programa de Doha para el Desarrollo a partir del 29 de abril - 1º de mayo y espero que su representante presente elocuentemente sus argumentos con esa ocasión.

Muchas de las cuestiones planteadas en el informe, incluida la necesidad de una redistribución de las tierras agrícolas, de una financiación mayor del desarrollo, del desarrollo de las infraestructuras y de un conjunto de directrices para las empresas multinacionales son ajenas a la esfera de competencia de la OMC. Nuestra tarea esencial es la liberalización del comercio.

Sobre esta cuestión Oxfam ha elaborado algunos argumentos sólidos. La crítica que Oxfam hace de los obstáculos con que los países ricos dificultan las importaciones de las naciones pobres, por ejemplo, es enteramente correcta. Esos obstáculos se pueden eliminar mediante negociaciones que ya están en curso en el Programa de Doha para el Desarrollo. Por otra parte una ronda de negociaciones comerciales es la mejor forma de cambiar las normas y de hecho la única forma efectiva de hacerlo. En realidad muchas de las medidas que se piden en el informe, como la reducción de las subvenciones agrícolas, la eliminación de las crestas arancelarias, la supresión de los derechos y los contingentes arancelarios sobre los productos de los países menos adelantados, permanecen sobre la mesa como parte de las negociaciones del Programa de Doha para el Desarrollo. Es una lástima que Oxfam haya dado tan poca importancia al lanzamiento de esas negociaciones.

Los ataques del informe contra las normas de la OMC sobre los aspectos de la propiedad intelectual relacionados con el comercio y su repercusión en la salud pública son un tanto sorprendentes, ya que en noviembre pasado, los Ministros presentes en Doha declararon de forma inequívoca que el Acuerdo sobre los ADPIC “no impide ni deberá impedir que los Miembros adopten medidas para proteger la salud pública”. Los Ministros aclararon que el Acuerdo debería interpretarse de un modo que promueva el “acceso a los medicamentos para todos”.

Oxfam sugiere que el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios de la OMC exigiría de un modo u otro que los países en desarrollo privatizasen ciertos servicios públicos, incluido el abastecimiento de agua. Esto es sencillamente falso. El AGCS no exige la privatización o desreglamentación de ningún servicio. De hecho, el Acuerdo excluye de su campo de aplicación todos los servicios ofrecidos en el ejercicio de las facultades gubernamentales. En lo que se refiere al abastecimiento de agua, el número de compromisos contraídos por los gobiernos Miembros sobre la distribución de agua es cero.

Cuando Oxfam declara que son demasiadas las personas que sobreviven en una pobreza abyecta en todo el mundo, está en lo cierto. También está en lo cierto cuando afirma que el comercio ha sido un instrumento importante para sacar a la población de esa pobreza. Es importante recordar que desde 1900, la esperanza de vida media ha pasado de 30 años a 67 años, que desde 1970 el porcentaje de la población en el mundo en desarrollo que sufre de hambre ha descendido desde el 35 por ciento al 18 por ciento, y que hoy en día aproximadamente el 80 por ciento de la población del mundo en desarrollo puede disponer de agua potable, en comparación con sólo un 30 por ciento en 1970.

Por supuesto es necesario esforzarse todavía más, pese a que las estadísticas muestren un progreso importante y a que el comercio haya contribuido a esas mejoras en las condiciones de vida.

También estoy de acuerdo en que la buena gobernanza de las administraciones en el mundo en desarrollo resulta esencial para cualquier programa de alivio de la pobreza. Esta es una de las razones por las que los gobiernos Miembros de la OMC convinieron en seguir trabajando acerca de las denominadas nuevas cuestiones de competencia, facilitación del comercio, transparencia en la contratación pública e inversiones.

Apoyo la conclusión de Oxfam de que tanto las instituciones de desarrollo como las naciones industriales han de desplegar mayores esfuerzos para aumentar la capacidad de los países en desarrollo para participar en el sistema mundial de comercio. Sin embargo, confieso mi sorpresa ante el hecho de que los miembros de Oxfam ignorasen al parecer el hecho de que la OMC ha aumentado considerablemente la financiación disponible para asistencia técnica y ha creado un Instituto de Formación que nos permitirá capacitar a un número de funcionarios nacionales de países en desarrollo que se duplicará cada año. Además, el informe hace caso omiso de los esfuerzos que hemos hecho con nuestros socios del Banco Mundial, la UNCTAD, el Centro de Comercio Internacional, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional para conseguir una coordinación mejor de nuestros esfuerzos de asistencia técnica y racionalizar el comercio en el marco de los programas de desarrollo.

Oxfam se refiere a la necesidad de “democratizar” la OMC, pero pasa por alto el hecho de que todas las decisiones esenciales adoptadas aquí se basan en el consenso de los gobiernos Miembros en su totalidad. Además, nuestro mecanismo de solución de diferencias permite que hasta los países más pequeños puedan defender sus intereses incluso frente a las más poderosas potencias comerciales. Naturalmente es cierto que los países que cuentan con mayores recursos tienen una ventaja en las negociaciones y a ello se debe que nuestros programas de creación de capacidad sean tan importantes.

Oxfam identifica correctamente los problemas a que deben hacer frente los gobiernos Miembros que no pueden permitirse mantener oficinas en Ginebra. Se trata de un problema que me propuesto solucionar desde mi entrada en funciones y respecto del cual se han realizado avances considerables para conseguir que esos gobiernos participen de forma más plena en el sistema multilateral de comercio. Durante los últimos tres años la OMC ha mantenido el enlace con Ginebra de cada uno de los 24 gobiernos Miembros de la OMC no residentes y de la totalidad de los 11 gobiernos no residentes con la condición de observadores mediante nuestro programa de Centros de Referencia. Con arreglo a este programa la OMC ha facilitado material y programas informáticos y formación para permitir a los funcionarios de esos gobiernos acceder instantáneamente a la documentación que necesiten. Además, los funcionarios de la Secretaría informan regularmente a los gobiernos para mantenerles al tanto de la evolución de los acontecimientos.

El 22 de abril, funcionarios de la totalidad de los 35 países sin representación en Ginebra acudirán a la OMC para participar en nuestro programa “Semana en Ginebra”, que sirve para integrar mejor a esos países en nuestro sistema. Actualmente la Semana en Ginebra se ha racionalizado, de modo que se organizará dos veces al año y se financiará mediante el presupuesto ordinario. Las fechas del programa de abril se han fijado para que coincidan con la primera reunión del Comité de Negociaciones Comerciales de forma que los funcionarios puedan participar en las primeras sesiones de este grupo en el que recae la responsabilidad de la coordinación general de las negociaciones”.

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