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FINANCIACIÓN DEL COMERCIO

Los desafíos de la financiación del comercio

En torno al 80-90 por ciento del comercio mundial depende de la financiación del comercio, y no cabe duda de que a mediados de 2009, el mercado de la financiación del comercio pasa por dificultades, que contribuirán al malestar económico mundial. Las instituciones que gozan de apoyo público responden, pero ¿están haciendo lo suficiente?

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El colapso del comercio mundial se debe en parte a los problemas de financiación de los créditos comerciales. Como las estadísticas sobre este tema escasean, es imposible hacerse una idea exacta del aspecto más importante y más problemático de la crisis financiera desde el punto de vista del comercio: el suministro de financiación para el comercio.

La financiación de los créditos comerciales

La financiación del comercio es un tipo de crédito de bajo riesgo, que requiere garantías elevadas, pero eso no lo ha protegido de la contracción (Departamento de Comercio de los Estados Unidos, 2008). En torno al 80-90 por ciento del comercio mundial depende de la financiación del comercio (créditos comerciales y seguros/garantías), en su mayor parte a corto plazo. La contracción de esta financiación puede causar enormes daños a la economía real (FMI, 2003). Las cadenas de suministro internacionales han globalizado la financiación del comercio a la par que la producción. Sus complejas operaciones de financiación, que abarcan también las pequeñas y medianas empresas, han pasado a ser decisivas para el comercio.

La OMC viene ocupándose de la cuestión de la escasez de financiación del comercio para los países en desarrollo y los países de bajos ingresos desde la crisis financiera asiática; ya que esos países son las principales víctimas de la revaluación general de los riesgos y de la falta de liquidez que caracterizan los períodos de crisis financiera (Auboin y Meier-Ewert, 2008). A petición de los gobiernos de una serie de Miembros, la OMC procura impulsar la reactivación de los complejos vínculos y redes de partes interesadas que hay en el mercado de la financiación del comercio, a fin de mantener las corrientes de financiación y mitigar de ese modo al menos una de las causas de la contracción de los flujos comerciales.

Ya en 2003 se percibió la necesidad de trabajar a nivel de las instituciones intergubernamentales para encontrar soluciones globales a los desafíos de financiación del comercio, lo que llevó al Director Gerente del FMI, el Presidente del Banco Mundial y el Director General de la OMC, en el contexto del mandato de la OMC sobre la coherencia, a reunir a los principales interesados para encontrar la manera de mejorar los flujos de financiación del comercio (por ejemplo, cartas de crédito y otros créditos documentarios) hacia los países en desarrollo y los países menos adelantados. Se insistió particularmente en la necesidad de alentar a los bancos regionales de desarrollo y al Banco Mundial a que ampliasen, de forma innovadora y respetando las normas de la OMC, los medios de financiar las actividades comerciales. Desde entonces, los principales participantes, entre ellos organizaciones intergubernamentales multilaterales (la OMC, el Banco Mundial y el FMI), bancos de desarrollo regionales, la Unión de Berna de Aseguradores de Crédito e Inversiones e importantes bancos del sector privado se han reunido periódicamente al más alto nivel, aunque informal, en el marco del “Grupo de Expertos de la OMC sobre financiación del comercio”. El grupo se reúne cuando las circunstancias lo requieren e informa a los Miembros de la OMC por intermedio del Director General y la Secretaría. Desde 2005 se han realizado esfuerzos a más largo plazo, en el contexto del mandato de la Ayuda para el Comercio, a fin de aumentar la financiación del comercio para los países en desarrollo mejorando la infraestructura para el suministro de ese tipo de financiación, por ejemplo, desarrollando bancos y organismos de crédito a la exportación competitivos.

¿Cuál es la gravedad del problema hoy por hoy?

Una clara lección de la crisis financiera de Asia es que, en períodos proclives al comportamiento gregario y caracterizados por la falta de confianza y de transparencia, todos los participantes, incluidos los bancos privados (que representan alrededor del 80 por ciento del mercado de financiación del comercio), los organismos de crédito a la exportación y los bancos regionales de desarrollo, deben aunar en la medida de lo posible sus recursos (FMI, 2003). La existencia de vínculos fuertes entre los diversos agentes es también importante debido a la falta de datos completos y fiables sobre las corrientes de financiación del comercio. Esto significa que la principal forma de evaluar razonablemente la situación del mercado es recoger opiniones fundadas y estadísticas parciales de diversas instituciones. Este ha sido un aspecto clave de las actividades del Grupo de Expertos de la OMC.

Aunque la financiación del comercio suele ser una financiación sólida (que se basa en prácticas y procedimientos que los bancos y los comerciantes utilizan desde hace tiempo, con garantías firmes y operaciones de crédito documentadas) y parecía haber “resistido” bastante bien durante 2007 y principios de 2008, a lo largo de este último año se fue viendo que la falta general de liquidez afectaba al suministro de créditos comerciales. La refinanciación de estos créditos se hacía cada vez más difícil, y la concesión de préstamos se veía afectada por la revaluación general de los riesgos relacionados con el empeoramiento de la coyuntura económica mundial. Los márgenes de los créditos comerciales a corto plazo se dispararon hasta alcanzar de 300 a 600 puntos básicos por encima del LIBOR, frente a los 10-20 puntos básicos que se registran en períodos de normalidad. Ha surgido un déficit de mercado entre los principales proveedores de financiación del comercio, que los principales bancos privados de Wall Street calculaban que ascendía en noviembre de 2008 a aproximadamente 25.000 millones de dólares, en un mercado mundial de financiación del comercio con un valor estimado de unos 10 billones de dólares anuales. Algunos grandes bancos han comunicado en varias ocasiones que la falta de capacidad de financiación les ha impedido financiar operaciones comerciales. Recientemente, por ejemplo, no pudo cerrarse un contrato bilateral por valor de 1.000 millones de dólares EE.UU. entre los Estados Unidos y China por falta de financiación.

El problema de la liquidez se ha propagado a los países en desarrollo, a los que corresponde un tercio del comercio mundial y que ahora se enfrentan a los mismos problemas para obtener cartas de crédito y otros instrumentos de financiación del comercio en el mercado local. Según una encuesta conjunta del FMI y la Asociación de Bancos para la Financiación y el Comercio, que se publicará en breve, las corrientes de financiación del comercio hacia los países en desarrollo parecen haber disminuido alrededor de un 6 por ciento o más en términos interanuales, bastante más de lo que se han reducido las corrientes comerciales. De confirmarse estas cifras (que, según la encuesta, son aparentemente aceptadas, al menos por los bancos locales), el déficit de mercado podría ser muy superior a la estimación de 25.000 millones de dólares mencionada anteriormente.

Es muy probable que la escasez de financiación del comercio precipite la desaceleración del comercio y la producción mundiales. Cada vez hay más pruebas de que el funcionamiento de las cadenas de suministro se ve perturbado por la falta de financiación para los proveedores de los países en desarrollo, sobre todo en Asia.

En la actualidad, la OMC está haciendo todo lo posible por movilizar a las entidades del sector público para que asuman parte del riesgo del sector privado, y traten de fomentar la cofinanciación entre los distintos proveedores de financiación del comercio. Con apoyo de los Miembros de la OMC, el Director General ha convocado al Grupo de Expertos de la OMC sobre financiación del comercio dos veces en 2008, con objeto de i) encontrar soluciones colectivas a corto plazo, en particular movilizando a los organismos de crédito a la exportación y los bancos regionales de desarrollo respaldados por los gobiernos; y ii) elaborar medidas técnicas que permitan mejorar la interacción entre el sector privado y el sector público a corto y medio plazo. Esto último incluye proyectos elaborados por la Cámara de Comercio Internacional, el FMI, el CFI y la Unión de Berna, encaminados todos ellos a eliminar los obstáculos a la asunción conjunta de riesgos y la cofinanciación por diversas instituciones.

Esfuerzos actuales

La respuesta de las instituciones que cuentan con apoyo público ha sido positiva y actualmente se aplican medidas de tres tipos:

  • Los bancos regionales de desarrollo y el CFI han reforzado recientemente sus programas de facilitación del comercio: el CFI de 1.500 a 3.000 millones de dólares EE.UU., el Banco Interamericano de Desarrollo de 500 a 1.000 millones de dólares EE.UU., el BERD de 1.000 a 2.000 millones de dólares EE.UU. y el Banco Asiático de Desarrollo de 400 a 1.000 millones de dólares EE.UU. Con esto la capacidad total ha pasado a 7.000 millones de dólares de refinanciación, lo que haría posible financiar intercambios comerciales por valor de unos 30.000 millones de dólares EE.UU. con participación de pequeños países y en forma de pequeñas transacciones (de un valor medio de 250.000 dólares EE.UU. por transacción).
    Los organismos de crédito a la exportación han participado fundamentalmente mediante programas de préstamos a corto plazo de capital de explotación y garantías de crédito destinadas a pequeñas y medianas empresas. Esto incluye programas nuevos establecidos por los Estados Unidos, Alemania, el Japón, Francia, los países nórdicos, Hong-Kong, China, Chile y otros países. En el caso de algunos países, el compromiso ha sido de una cuantía ilimitada (Alemania). En otros casos, se está desarrollando la cooperación para apoyar el comercio regional, en particular las operaciones de la cadena de suministros. Con este fin, en la cumbre del APEC se anunció el establecimiento de una red de seguro comercial de Asia y el Pacífico para facilitar las corrientes de recursos y de inversiones dentro y fuera de la región mediante la cooperación en el campo de los reaseguros entre los organismos de crédito a la exportación de la región. La institución japonesa NEXI se ha constituido en el principal y más importante suscriptor de este sistema colectivo de reaseguro. Los Estados Unidos y China han acordado que sus respectivos bancos de importación-exportación destinen al comercio bilateral 20.000 millones de dólares EE.UU. adicionales, y los Estados Unidos y Corea han comprometido otros 3.000 millones para fines similares.

  • Los bancos centrales de los países que cuentan con grandes reservas de divisas -y/o que por una u otra razón se enfrentan a una falta de liquidez en dólares (debido al descenso de las remesas o de los ingresos de exportación y a la depreciación de la moneda local con respecto al dólar)- han proporcionado dólares a los bancos e importadores locales mediante acuerdos de recompra. Desde octubre de 2008, el Banco Central del Brasil ha proporcionado al mercado 10.000 millones de dólares EE.UU. El Banco Central de Corea ha comprometido para ese fin 10.000 millones de dólares EE.UU. de sus reservas de divisas, y los bancos centrales de Sudáfrica, la India e Indonesia están realizando operaciones similares. Lamentablemente, esos instrumentos no están al alcance de los países en desarrollo que disponen de menores reservas de divisas, a menos que acuerden con sus principales interlocutores comerciales el canje de divisas por moneda local, cosa que se ha hecho en algunos casos (con la Reserva Federal y con el Banco Central Europeo).

No cabe duda de que a mediados de 2009, el mercado de la financiación del comercio pasa por dificultades, que contribuirán al malestar económico mundial. Sin embargo, prosiguen los esfuerzos, en particular mediante la labor de promoción y movilización de la OMC, para encontrar soluciones permanentes a este problema que es una causa más de contracción de la economía.

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