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La situación de la liquidez en el mundo ha sido en 2008 una limitación
grave para los principales proveedores de financiación del comercio.
El crédito comercial se ha visto también reducido por una reevaluación
general del riesgo de la contraparte y un aumento de los
incumplimientos de los pagos previstos en las operaciones comerciales.
En el segundo semestre de 2008 la situación se contagió a los mercados
de los países en desarrollo. Las fallas institucionales en el mercado
aparecieron inicialmente en Wall Street y en Londres, cuando los
bancos de los Estados Unidos y Gran Bretaña, en particular aquéllos
con un balance deficiente, se vieron incapaces de liberar/refinanciar
su exposición excesiva en créditos comerciales en el mercado
secundario. Algunos bancos no pudieron responder en consecuencia a la
demanda de nuevas operaciones comerciales de sus clientes, dejando un
"déficit de mercado" que se calculaba ascendía en noviembre de 2008 a
aproximadamente 25.000 millones de dólares EE.UU., en un mercado
mundial de financiación del comercio con un valor estimado de unos 10
billones de dólares anuales. Resulta aún más preocupante el hecho de
que algunos bancos hayan comunicado en varias ocasiones que la falta
de capacidad de financiación les ha impedido financiar operaciones
comerciales. Algunos bancos muy grandes que solían refinanciar hasta
20.000 millones de dólares mensuales en el mercado secundario en la
actualidad se limitan a 200 millones debido a la falta de
contrapartes. La demanda de créditos comerciales está lejos de
satisfacerse, y los precios de apertura de las cartas de crédito
superan con creces la reevaluación normal del riesgo, según los
especialistas del mercado. Además, el problema de liquidez, aunque ha
disminuido algo en Asia, se ha extendido a los mercados monetarios de
otros países en desarrollo de Asia Meridional, África y América
Latina. Esto aumenta los problemas a los que se enfrentan los bancos
locales de algunos países en desarrollo incluso en circunstancias
normales, por ejemplo la carencia de mercados monetarios
suficientemente activos, la incapacidad para manejar grandes volúmenes
de créditos comerciales o la falta de información fiable sobre la
solvencia de los clientes, todo lo cual genera, en períodos de crisis,
dificultades para encontrar interlocutores en los países desarrollados
que acepten el riesgo de contraparte.
Los esfuerzos de las instituciones públicas para aumentar la oferta
de financiación del comercio
Una clara lección de la crisis financiera de Asia en los años
1997/1998 es que, en períodos de falta de confianza y de
transparencia, todos los participantes, incluidos los bancos privados
(que representan alrededor del 80 por ciento del mercado de
financiación del comercio), los organismos de crédito a la exportación
y los bancos regionales de desarrollo deben aunar en la medida de lo
posible sus recursos (FMI, 2003). La existencia de vínculos fuertes
entre los diversos agentes es también importante debido a la falta de
datos completos y fiables sobre las corrientes de financiación del
comercio. Esto significa que la principal forma de evaluar
razonablemente la situación del mercado es recoger opiniones fundadas
y estadísticas parciales de diversas instituciones. Esto ha sido un
aspecto clave de las actividades del Grupo de Expertos de la OMC.
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