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Desde el incumplimiento del plazo del 31 de marzo, los negociadores
se han dedicado a solucionar diversas cuestiones técnicas importantes
y complejas que son parte necesaria del conjunto de modalidades.
Las modalidades describirán la
manera en que se configurará el acuerdo final, que debe concluirse a
más tardar el 1° de enero de 2005. Son metas (incluidas metas cuantitativas),
y cuestiones relacionadas con las normas, que los Miembros utilizarán
para la consecución de los objetivos enunciados en la Declaración Ministerial
de Doha: “mejoras sustanciales del acceso a los mercados; reducciones
de todas las formas de subvenciones a la exportación, con miras a su
remoción progresiva; y reducciones sustanciales de la ayuda interna
causante de distorsión del comercio”. Un proyecto se está debatiendo
desde febrero, con pequeñas modificaciones que se introdujeron en marzo.
Los Miembros se basarán en la versión
definitiva de las modalidades para la presentación de sus ofertas o
“proyectos de compromisos globales”. La meta original prevista en la
Declaración Ministerial de Doha para llegar a esto era el quinto período
de sesiones de la Conferencia Ministerial (la reunión de Cancún). Es
evidente que tampoco se cumplirá este objetivo.
El que los negociadores no presenten
las modalidades no se debe a que no lo hayan intentado. En los tres
años anteriores al final de marzo, el compromiso de negociar no tenía
precedentes, a juzgar entre otras cosas por el número y la diversidad
de países participantes. Sin embargo, los negociadores no estaban respaldados
por decisiones de sus gobiernos a nivel político que pudieran dar inicio
al tan necesario avance hacia un consenso sobre las principales cuestiones.
Las negociaciones son difíciles
debido a la gran variedad de opiniones e intereses entre los gobiernos
Miembros y a la complejidad de muchas de las cuestiones. Su finalidad
es contribuir a aumentar la liberalización del comercio agropecuario.
Ello beneficiará a los países que pueden competir basándose en la calidad
y el precio y no en el volumen de sus subvenciones. Este es especialmente
el caso de muchos países en desarrollo cuyas economías dependen de una
gama cada vez más diversa de productos agropecuarios primarios y elaborados,
exportados a cada vez más mercados, especialmente a otros países en
desarrollo.
Orígenes volver al principio
Hasta 1995 las normas que regían
el comercio internacional en el marco del antiguo Acuerdo General sobre
Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) eran, en términos generales, ineficaces
para regular el comercio de productos agropecuarios. En particular,
la concesión de subvenciones a la exportación era un rasgo predominante
en muchas esferas del comercio mundial de estos productos y a menudo
se hacía caso omiso de las disciplinas relativas a las restricciones
a la importación.
La Ronda Uruguay (1986-1994) contribuyó
sobremanera a cambiar el panorama. En la actualidad el comercio de productos
agropecuarios se enmarca claramente en el sistema multilateral de comercio
de la OMC. El Acuerdo sobre la Agricultura y los compromisos contraídos
por los distintos países para reducir las subvenciones a la exportación,
la ayuda interna y los obstáculos a la importación de productos agropecuarios
fueron una primera etapa importante en la reforma del comercio de productos
agropecuarios.
A raíz de la reforma, todos los
productos agropecuarios (enumerados en el Acuerdo) quedaron sujetos
a disciplinas multilaterales, incluidas las “consolidaciones arancelarias”;
los Miembros de la OMC han consolidado los aranceles máximos aplicables
a casi todos los productos agropecuarios, mientras que los aranceles
aplicables a un número importante de productos industriales siguen sin
estar consolidados. La reforma también fijó límites máximos a las subvenciones,
que significaron reducciones con respecto a los niveles anteriores.
Las negociaciones:
antes de Doha — 2000-2001 volver al principio
El Acuerdo de la Ronda Uruguay
era sólo la primera etapa de la reforma. En aplicación del artículo
20 del Acuerdo sobre la Agricultura, los Miembros se comprometieron
a iniciar negociaciones para proseguir el proceso de reforma a principios
de 2000. Dicho artículo establece claramente la orientación que se ha
de dar a la reforma — “reducciones sustanciales y progresivas
de la ayuda y la protección que se traduzcan en una reforma fundamental”.
Las negociaciones comenzaron a
principios de 2000 en el marco del artículo 20. (Tienen lugar en reuniones
del Comité de Agricultura en “Sesión Extraordinaria”.) La primera
etapa de las negociaciones finalizó con una reunión recapitulativa
que tuvo lugar los días 26 y 27 de marzo de 2001. En conjunto, 126 gobiernos
Miembros (89 por ciento de los 142 Miembros) presentaron 45 propuestas
y tres documentos técnicos. En esta etapa, los países presentaron propuestas
con sus posiciones iniciales para las negociaciones en el marco de todas
las esferas importantes de las negociaciones sobre la agricultura y
algunos ámbitos nuevos. Como las propuestas eran posiciones iniciales,
y como participaban tantos países, las posiciones eran diversas, y las
diferencias, considerables.
En la segunda etapa, la
mayoría de las reuniones fueron “informales” y el Presidente presentaba
en las reuniones formales (esto es, la “serie de reuniones extraordinarias”
formales) un informe resumido de las deliberaciones. En esta etapa,
los exámenes incluyeron aspectos más técnicos, y resultaban necesarios
para que los Miembros pudieran formular propuestas específicas y, en
último término, llegar a un acuerdo por consenso sobre las modificaciones
de las normas y compromisos en la esfera de la agricultura. Pese a esta
mayor profundidad, las posiciones siguieron siendo las mismas.
La segunda etapa terminó en marzo
de 2002. Para entonces, las conversaciones ya se enmarcaban en el mandato
modificado del Programa de Doha para el Desarrollo.
El mandato de
Doha — a partir de 2002 volver al principio
El 14 de noviembre de 2001, la
Declaración Ministerial de Doha estableció un nuevo mandato con unos
objetivos más explícitos, tomando como base la tarea realizada hasta
la fecha, que confirma y desarrolla pormenorizadamente los objetivos,
y dispone un calendario con plazos máximos. La agricultura forma actualmente
parte del todo único en cuyo marco todas las negociaciones habrán de
finalizarse no más tarde del 1º de enero de 2005.
La Declaración volvió a confirmar
el objetivo a largo plazo ya acordado en el artículo 20: establecer
un sistema de comercio equitativo y orientado al mercado mediante un
programa de reforma fundamental. El programa abarca normas reforzadas
y compromisos específicos sobre la ayuda y la protección de los gobiernos
para el sector agropecuario. Su finalidad es corregir y prevenir las
restricciones y distorsiones en los mercados agropecuarios mundiales.
Sin prejuzgar el resultado, los
gobiernos Miembros se comprometieron a celebrar negociaciones globales
encaminadas a:
- acceso a los mercados: mejoras sustanciale
- subvenciones a la exportación: reducciones
de todas las formas de subvenciones, con miras a su remoción progresiva
- ayuda interna: reducciones sustanciales de
la ayuda causante de distorsión del comercio.
La Declaración establece que el
trato especial y diferenciado para los países en desarrollo será parte
integrante de todas las negociaciones, tanto en los nuevos compromisos
contraídos por los países como en cualesquiera normas y disciplinas
pertinentes, nuevas o revisadas. Estipula que el resultado deberá ser
efectivo en la práctica y contribuir a que los países en desarrollo
puedan satisfacer sus necesidades, especialmente en materia de seguridad
alimentaría y de desarrollo rural. Los Ministros también tomaron nota
de las preocupaciones no comerciales (tales como la protección del medio
ambiente, la seguridad alimentaría, el desarrollo rural, etc.) recogidas
en las propuestas de negociación ya presentadas, y confirmaron que en
las negociaciones dichas preocupaciones se tendrían en cuenta, conforme
a lo previsto en el Acuerdo sobre la Agricultura.
Desde entonces … volver al principio
De marzo de 2002 a marzo de 2003
las negociaciones pasaron por la “etapa para el establecimiento de
las modalidades”. Los gobiernos Miembros centraron sus deliberaciones
más en la labor técnica — en las posibilidades pormenorizadas
correspondientes a cada una de las tres esferas principales del Acuerdo
sobre la Agricultura (los “tres pilares”): las subvenciones a la exportación
y la competencia de las exportaciones, el acceso a los mercados y la
ayuda interna. El trato especial para los países en desarrollo fue parte
integrante de todos estos elementos, y se tuvieron en cuenta las preocupaciones
no comerciales. En diciembre de 2002, el Presidente Stuart Harbinson
distribuyó un documento de carácter general que reúne todas estas ideas.
En febrero, el Sr. Harbinson distribuyó
un anteproyecto de las “modalidades”, seguido en marzo de una revisión
basada en las observaciones formuladas por los negociadores (documento
oficial TN/AG/W/1/Rev.1, de la OMC). El proyecto se centra en salvar
diferencias — la búsqueda de los compromisos que se necesitan
para un acuerdo final.
En la reunión de negociación del
31 de marzo, día en que vencía el plazo sobre las “modalidades”, el
Presidente Stuart Harbinson dijo a las delegaciones que el hecho de
no cumplir el plazo era “ciertamente un revés. Ha de ser decepcionante
para todos que nuestros esfuerzos no hayan dado fruto”.
Añadió lo siguiente: “Percibo claramente
en todas las partes un compromiso constante con el mandato de Doha.
Además, muchos delegados me han indicado que están comprometidos con
la continuación de la labor sobre las cuestiones que tenemos ante nosotros.
No deberíamos restar importancia a las dificultades, pero debemos también
mirar hacia el futuro.”
Concluyó diciendo: “La tarea que
nos espera y nuestra responsabilidad común son simples y claras: debemos
seguir trabajando juntos para culminar lo antes posible la labor que
nos encomendaron los Ministros en Doha.”
Desde entonces, los negociadores
han trabajado arduamente para solucionar cuestiones técnicas tales como
las categorías de la ayuda interna (varios “compartimentos”), los aranceles,
los contingentes arancelarios (incluida su administración), los créditos
a la exportación, la ayuda alimentaría, varias disposiciones para los
países en desarrollo, las disposiciones para los países que se han adherido
recientemente a la OMC, las preferencias comerciales, la manera de medir
el consumo interno (una referencia propuesta para varias disposiciones),
etc.
Con ocasión de la Conferencia Ministerial
de Cancún, los Miembros confían en que los Ministros estarán en condiciones
de resolver a nivel político cuestiones cruciales pendientes, para que
puedan elaborarse las modalidades. |