
Los
países opuestos por una diferencia siempre procuran
conformarse a los acuerdo
La
liberalización y la expansión del comercio podrían tener un aspecto
negativo. Más comercio significa más posibilidades de desacuerdo. Si
no se les prestara atención, los desacuerdos podrían degenerar en
conflictos graves. Pero, en realidad, las tensiones comerciales
internacionales se reducen en gran medida porque los países pueden
recurrir a las organizaciones, especialmente a la OMC, para
resolver sus diferencias en materia de comercio.
Esa
posibilidad no existía antes de la segunda guerra mundial. Después de
la guerra, la comunidad internacional de las naciones comerciantes
negociaron normas comerciales, actualmente bajo la responsabilidad de la
OMC. Esas normas comprenden la obligación por parte de los Miembros de
someter sus diferencias a la OMC y de no actuar unilateralmente.
Cuando
plantean sus diferencias ante la OMC, el procedimiento adoptado por la
Organización concentra su atención en las normas. Una vez adoptada una
decisión, los países se esfuerzan principalmente por dar cumplimiento
a las normas — que tal vez ulteriormente deseen renegociar — y no se
declaran la guerra.
Alrededor
de 300 diferencias se han sometido a la OMC, desde su establecimiento en
1995. De no haberse dispuesto de un medio de resolverlas en forma
constructiva y armoniosa, algunas habrían podido desembocar en
conflictos políticos más graves.
Las
diferencias que se plantean guardan una estrecha relación con los
Acuerdos de la OMC. Ello significa que existe una sólida base para
determinar cuál de las partes tiene la razón. Una vez concluido el
procedimiento, los acuerdos sirven de base para la eventual adopción de
medidas adicionales necesarias.
El
creciente número de diferencias sometidas al GATT y a su sucesor, la
OMC, no significa que haya más tensiones en el mundo. Refleja, más
bien, el estrechamiento en el mundo de los vínculos económicos, el
aumento del número de Miembros de la OMC y la confianza de los países
en el sistema para la solución de sus diferencias.
A
veces se endurece el tono de las discusiones de los países en conflicto,
pero siempre éstos procuran conformarse a los acuerdos y a los
compromisos negociados por ellos mismos.
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