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10 VENTAJAS : 3. Normas 3. Un sistema basado en normas y no en el poder facilita la vida a todos Es imposible que la OMC pretenda lograr la igualdad entre todos los países. Sí, reduce algunas disparidades, da a los pequeños países la oportunidad de hacer oír mejor su voz y, al mismo tiempo, libera a las grandes potencias de la compleja tarea de negociar acuerdos comerciales con cada uno de sus numerosos interlocutores comerciales. |
LAS 10 VENTAJAS 1. Paz 2. Diferencias 3. Normas 4. Costo de vida 5. Elección 6. Ingresos 7. Crecimiento y empleo 8. Eficacia 9. Grupos de presión 10. Buena gestión gubernamental Ver
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El poder de negociación de los países más pequeños se amplía y las cosas resultan más sencillas para los países más grandes
En la OMC, las decisiones se adoptan por consenso. Los Acuerdos de la OMC fueron negociados por todos los Miembros, aprobados por consenso y ratificados por los respectivos parlamentos. Los Acuerdos se aplican a todos, y todo país sea éste rico o pobre tiene igual derecho a impugnar al otro en el marco de los procedimientos de solución de diferencias de la OMC. Eso facilita la vida a todos, de varias y distintas maneras. Los países más pequeños pueden disponer de un poder de negociación un tanto más amplio. Sin un régimen multilateral como el sistema de la OMC, los países más poderosos tendrían más libertad de imponer unilateralmente su voluntad a sus interlocutores comerciales más pequeños. Los países más pequeños se verían confrontados individualmente a cada una de las principales potencias económicas y sería muy inferior su capacidad de resistir a las presiones. Por otra parte, los países más pequeños pueden desempeñarse con mayor eficacia si aprovechan las oportunidades de formar alianzas y compartir recursos. Varios ya lo hacen. Hay, en contrapartida, ventajas para los países más grandes. Las principales potencias económicas pueden utilizar ese foro singular que es la OMC para negociar con todos o la mayoría de sus interlocutores comerciales al mismo tiempo. ¡Cuánto más fácil! De lo contrario, se celebrarían constantemente complejas negociaciones bilaterales entre docenas de países a la vez. Además, podría llegar a aplicarse a cada país condiciones de comercio diferentes con los distintos interlocutores comerciales, lo que complicaría sobremanera la tarea de los importadores y exportadores. El principio de la no discriminación incorporado a los Acuerdos de la OMC evita esa complejidad. La existencia de un juego único de normas que se aplican a todos los Miembros simplifica notablemente el régimen comercial en su totalidad. Además, estas normas convenidas dan a los gobiernos una visión más clara de cuáles son las políticas comerciales aceptables. |
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