
La
discriminación complica los intercambios comerciales...
El
comercio permite una división del trabajo entre los países. Los
recursos pueden aprovecharse en forma más racional y eficaz para la
producción. Pero el sistema de comercio de la OMC ofrece aún más.
Contribuye a reforzar la eficacia y a bajar los costos, debido a los
importantes principios que encarna.
Imagínese
una situación en la que cada país establece normas diferentes y
aranceles de aduana distintos según los países de procedencia de las
importaciones. Imagínese una empresa de un país que desea importar
materias primas o componentes, por ejemplo, cobre para tender cables o
tarjetas de circuitos impresos para fabricar aparatos eléctricos.
No
le bastaría consultar los precios ofrecidos por los abastecedores a
escala mundial. También debería calcular por separado los distintos
aranceles aduaneros que se aplicarían a las importaciones (en función
de su origen), y estudiar cada reglamentación aplicable a los
productos procedentes de los distintos países. Resultaría muy
complicada la compra de un poco de cobre o de tarjetas de circuitos
impresos.
Expuesto
en forma simplificada, ese es uno de los problemas de la
discriminación.
Imagínese
ahora que el gobierno anuncia la aplicación de los mismos aranceles a
las importaciones procedentes de todos los países, y la utilización
de los mismos reglamentos para todos los productos, independientemente
de su origen, ya sea se importen o se produzcan localmente. Se
facilitaría muchísimo la vida de la empresa. Se conseguirían los
componentes más eficazmente y a menor costo.
La
no discriminación es uno de los principios clave del sistema de
comercio de la OMC. Hay otros como:
- la
transparencia (información clara sobre las políticas, las
normas y los reglamentos);
- una
creciente certidumbre sobre las condiciones del comercio (los
compromisos de eliminar obstáculos comerciales y de ampliar el
acceso de los países a los mercados nacionales son jurídicamente
vinculantes);
- la
simplificación y normalización de los procedimientos aduaneros,
la supresión de trámites burocráticos, las bases de datos
centralizadas, y otras medidas destinadas a simplificar el
comercio conocidas bajo la rúbrica “facilitación del
comercio”.
Reunidos,
simplifican el comercio, reducen los costos de las empresas y refuerzan
la confianza en el futuro, lo que a su vez significa más empleos, y
mejores mercancías y servicios para los consumidores.
<
Retroceder
Diez
Ventajas - menú Avanzar >
|