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Presentación de la OMC:  la institución.

10 MALENTENDIDOS: 4. Pasa por alto el medio ambiente
4. En la OMC los intereses comerciales NO tienen prioridad sobre la protección ambiental

Muchas disposiciones tienen expresamente en cuenta las preocupaciones ambientales.

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DIEZ MALENTENDIDOS
1. Dicta las políticas
2. Aboga por el libre comercio
3. Pasa por alto el desarrollo
4. Pasa por alto el medio ambiente
5. Pasa por alto la salud
6. Destruye empleo
7. Los países pequeños quedan al margen
8. Instrumento de los grupos de presión
9. Los países débiles obligados a adherirse
10. Antidemocrática

  

Ver también:
La OMC en pocas palabras
Diez ventajas
Entender la OMC


Disposiciones relativas a la protección del medio ambienteEn el preámbulo del Acuerdo de Marrakech por el que se establece la Organización Mundial del Comercio se citan entre los distintos objetivos la utilización óptima de los recursos mundiales, el desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente.

Esta preocupación se plasma en términos más concretos en una serie de disposiciones recogidas en la normativa de la OMC. Entre las más importantes cabe citar las cláusulas genéricas (como el artículo XX del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) que permiten a los países adoptar medidas destinadas a proteger la salud y la vida de las personas y de los animales o preservar los vegetales y asegurar la conservación de los recursos naturales agotables.

Más allá de los principios de amplio alcance, los acuerdos específicos sobre cuestiones concretas también toman en consideración las preocupaciones ambientales. Así por ejemplo, se permite la concesión de subvenciones para proteger el medio ambiente. Los objetivos ambientales se recogen expresamente en los Acuerdos de la OMC que se ocupan de las normas de productos, la inocuidad de los alimentos, la protección de la propiedad intelectual, etc.

Además, el sistema y sus normas pueden ayudar a los países a asignar recursos limitados de un modo más eficaz y menos derrochador. Así por ejemplo, las negociaciones han entrañado la reducción de las subvenciones industriales y agrícolas, lo que a su vez reduce una sobreproducción no aprovechable.

La resolución de la OMC sobre la diferencia planteada en relación con las importaciones de camarones y la protección de las tortugas marinas ha contribuido a apuntalar esos principios. Según el informe al respecto, los Miembros de la OMC pueden y deben adoptar, y de hecho adoptan, medidas destinadas a proteger las especies en peligro de extinción y a proteger el medio ambiente de diferentes modos. Otra resolución ratifica la prohibición de productos que contienen amianto fundándose en que los Acuerdos de la OMC dan a la salud y la seguridad prioridad sobre el comercio.

Lo realmente importante en la normativa de la OMC es que las medidas adoptadas para proteger el medio ambiente no sean desleales. Por ejemplo, no deben ser discriminatorias. Un país no puede mostrarse indulgente con sus propios productores y, al mismo tiempo, estricto cuando se trata de bienes y servicios extranjeros, ni hacer discriminaciones entre los distintos interlocutores comerciales. Este aspecto también se reforzó en la reciente resolución acerca de la diferencia sobre camarones y tortugas, así como en una anterior relativa a la gasolina.

Igualmente importante es el hecho de que no le corresponde a la OMC establecer las normas internacionales para la protección del medio ambiente. Ese cometido deben asumirlo los organismos y convenios centrados en el medio ambiente.

Es cierto que existe cierto grado de coincidencia entre los acuerdos sobre medio ambiente y la OMC. Nos estamos refiriendo a medidas comerciales (por ejemplo las sanciones o demás restricciones a la importación) adoptadas para asegurar el cumplimiento de un acuerdo. No obstante, hasta la fecha no ha habido conflicto alguno entre los Acuerdos de la OMC y los de las instituciones internacionales que se ocupan del medio ambiente.


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