
DIEZ
MALENTENDIDOS
1. Dicta las
políticas
2. Aboga por el libre
comercio
3. Pasa por alto el
desarrollo
4. Pasa por alto el medio ambiente
5. Pasa por alto la salud
6. Destruye empleo
7. Los países
pequeños quedan al margen
8. Instrumento de los
grupos de presión
9. Los países
débiles obligados a adherirse
10. Antidemocrática
Ver
también:
> La
OMC en pocas palabras
> Diez
ventajas
> Entender la OMC |

Las preocupaciones relacionadas con la seguridad
están incorporadas en los Acuerdos de la OMC
Los
acuerdos contienen cláusulas clave (como el artículo XX del GATT)
que permiten expresamente a los gobiernos adoptar medidas destinadas a
proteger la salud y la vida de las personas y de los animales o
preservar los vegetales. Ahora bien, esas medidas están sujetas a
ciertas disciplinas para evitar, por ejemplo, que los gobiernos las
utilicen como pretexto para proteger a los productores nacionales, lo
que constituiría una forma encubierta de proteccionismo.
Algunos de los acuerdos se centran con mayor detalle en las normas de
productos y en la salud y la inocuidad de los alimentos y de otros
productos de origen animal o vegetal. El objetivo es defender el
derecho de los gobiernos de garantizar la seguridad de sus ciudadanos.
A título de ejemplo, una resolución adoptada en el marco de la
solución de diferencias en la OMC declaró justificada la prohibición
de productos que contienen amianto fundándose en que los Acuerdos de
la OMC dan efectivamente a la salud y la seguridad prioridad sobre el
comercio.
Al
mismo tiempo, los acuerdos también tienen por objeto impedir que los
gobiernos establezcan reglamentos arbitrarios que resulten
discriminatorios para los bienes y servicios extranjeros. Se trata de
evitar que los reglamentos de seguridad constituyan una forma encubierta
de proteccionismo.
Esos reglamentos deben basarse en testimonios científicos o en normas
internacionalmente reconocidas.
Tampoco en este caso la OMC establece normas por su cuenta. En ocasiones
sus acuerdos mencionan otros acuerdos internacionales. Cabe citar como
ejemplo el Codex Alimentarius, que establece las normas recomendadas
para la inocuidad de los alimentos y que depende de la Organización de
las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la
Organización Mundial de la Salud (OMS).
Sin embargo, no es obligatorio cumplir ni siquiera normas
negociadas a nivel internacional como las recogidas en el Codex
Alimentarius. Los gobiernos tienen libertad para establecer sus propias
normas, siempre que sean compatibles en la manera en que procuran evitar
riesgos para la totalidad de los productos, no arbitrarias y no
discriminatorias.
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