Presentación de la OMC:  la institución.

ENTENDER LA OMC: PAÍSES EN DESARROLLO
Algunas cuestiones planteadas

La Ronda Uruguay (1986-94) significó un cambio en la política Norte-Sur del sistema GATT-OMC. Anteriormente, los países desarrollados y los países en desarrollo tendían a situarse en grupos opuestos, aunque incluso entonces había excepciones. En el período inmediatamente anterior a la Ronda Uruguay la línea divisoria entre ambos se hizo menos rígida y durante la Ronda se desarrollaron diferentes alianzas, según las cuestiones. La tendencia ha continuado desde entonces.

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Más información de introducción
La OMC en pocas palabras
10 ventajas
10 malentendidos


En algunas cuestiones la división sigue siendo evidente — por ejemplo, en los textiles y el vestido y en algunas de las cuestiones más nuevas debatidas en la OMC — y los países en desarrollo se han organizado en asociaciones: por ejemplo, el Grupo Africano y el Grupo de Países Menos Adelantados.

En muchas otras cuestiones los países en desarrollo no tienen intereses comunes y pueden situarse en lados opuestos de una negociación. Por ello, han surgido varias coaliciones diferentes entre distintos grupos de países en desarrollo. Las diferencias pueden darse en temas de enorme importancia para los países en desarrollo, como el de la agricultura.

A continuación figura un resumen de algunas de las cuestiones objeto de debate en la OMC.

 

Participación en el sistema: oportunidades y preocupaciones volver al principio

Los Acuerdos de la OMC, que fueron el resultado de la Ronda Uruguay de negociaciones comerciales celebrada de 1986 a 1994, proporcionan numerosas oportunidades para que los países en desarrollo obtengan beneficios. La continuación de la liberalización mediante las importaciones previstas en el Programa de Doha tiene por finalidad aumentar esas oportunidades.

Entre los beneficios figuran las oportunidades de exportación, que incluyen lo siguiente:

reformas fundamentales del comercio agropecuario

supresión gradual de los contingentes aplicados a las exportaciones de textiles y prendas de vestir de los países en desarrollo

reducciones de los derechos de aduanas aplicados a los productos industriales

aumento del número de productos cuyos derechos aduaneros están “consolidados” en la OMC, con lo que resulta difícil aumentarlos

supresión gradual de los acuerdos bilaterales que limitan las cantidades objeto de comercio de determinadas mercancías; estas medidas de “zona gris” (las llamadas limitaciones voluntarias de las exportaciones) no están realmente reconocidas en el GATT-OMC.

Además, la liberalización en el marco de la OMC impulsa el PIB global y estimula la demanda mundial de exportaciones de los países en desarrollo.

Ahora bien, sigue habiendo muchos problemas. Los países en desarrollo han incluido en el Programa de Doha una serie de problemas que se les plantean al aplicar los acuerdos actuales.

Por otra parte, se quejan de que siguen enfrentándose con aranceles excepcionalmente elevados aplicados a determinados productos (“crestas arancelarias”) en importantes mercados y que siguen obstruyendo exportaciones para ellos importantes. Cabe citar como ejemplo las crestas arancelarias aplicadas a los textiles, el vestido, y el pescado y los productos del pescado. En promedio las reducciones efectuadas por los países industrializados en la Ronda Uruguay de los aranceles aplicados a los productos exportados principalmente por países en desarrollo (37 por ciento) fueron ligeramente inferiores a las de los aranceles aplicados a las importaciones procedentes de todos los países (40 por ciento). Al mismo tiempo, las posibilidades de los países en desarrollo de comerciar entre sí se ven también obstaculizadas por el hecho de que a veces los aranceles más elevados los aplican los propios países en desarrollo. No obstante, el aumento de la proporción de comercio amparado por “consolidaciones” (límites máximos que es difícil cambiar por existir un compromiso) ha añadido seguridad a las exportaciones de los países en desarrollo.

Una cuestión conexa es la “progresividad arancelaria”, que significa que un país importador protege a su industria de transformación o manufacturera fijando derechos más bajos para las importaciones de materias primas y componentes y más altos para las de productos acabados. La situación va mejorando. Después de la Ronda Uruguay sigue existiendo progresividad arancelaria, pero es menos grave y muchos países desarrollados la están suprimiendo en lo que respecta a determinados productos. Actualmente, el Programa de Doha exige que se preste especial atención a las crestas arancelarias y la progresividad arancelaria, con objeto de que puedan reducirse sustancialmente.

 

Erosión de las preferencias volver al principio

La erosión de las preferencias es una cuestión que preocupa a los países en desarrollo: concesiones arancelarias especiales concedidas por los países desarrollados con respecto a las importaciones procedentes de determinados países en desarrollo pierden importancia si se reducen los tipos arancelarios normales, puesto que disminuye la diferencia entre los tipos normales y los preferenciales.

El valor de esas preferencias es objeto de debate. A diferencia de los compromisos arancelarios ordinarios de la OMC, no están “consolidadas” en el marco de los Acuerdos de la OMC y, por consiguiente, pueden modificarse con facilidad. A menudo se ofrecen unilateralmente, por iniciativa del país importador. Esto hace que el comercio efectuado con tipos preferenciales sea menos previsible que el realizado con tipos normales consolidados, que no pueden aumentarse con facilidad. En último término, a los países les resultan más provechosos los tipos arancelarios normales consolidados.

No obstante, algunos países y algunas empresas se han beneficiado de las preferencias. Los beneficios obtenidos varían de un producto a otro y dependen también de que los productores puedan aprovechar la oportunidad para efectuar un reajuste de manera que sigan siendo competitivos cuando desaparezcan las preferencias.

 

Capacidad de adaptación: el lado de la oferta volver al principio

¿Pueden los países en desarrollo beneficiarse de los cambios? Sí, pero sólo si sus economías son capaces de responder a ellos. Esto depende de una combinación de medidas: desde mejorar la adopción de políticas y la gestión macroeconómica hasta fomentar la formación y las inversiones. Los países menos adelantados se encuentran en peor situación para efectuar esos ajustes, por carecer de capital humano y físico, y tener infraestructuras poco desarrolladas, instituciones que no funcionan muy bien y, en algunos casos, inestabilidad política.


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¿Qué se entiende por “crestas” y “progresividad”?

Crestas arancelarias: La mayor parte de los aranceles de importación son actualmente muy bajos, especialmente en los países desarrollados. No obstante, en el caso de algunos productos que los gobiernos consideran sensibles — es decir, desean proteger a los productores nacionales — los aranceles siguen siendo altos. Son las “crestas arancelarias”. Algunas afectan a las exportaciones de los países en desarrollo.

Progresividad arancelaria: Si un país quiere proteger su industria de transformación o manufacturera, puede fijar aranceles bajos para las materias primas y los componentes importados utilizados por la industria (lo que reduce sus costos) y aranceles más altos para los productos acabados, con el fin de proteger la producción de la industria nacional. Es la “progresividad arancelaria”. Cuando los países importadores aumentan de esta forma sus aranceles, hacen más difícil que los países productores de materias primas las transformen y fabriquen productos con valor añadido destinados a la exportación. Existe progresividad arancelaria tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, aunque poco a poco se va reduciendo.

 

 

 

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