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Cuestiones abarcadas por los Comités y Acuerdos de la OMC

NEGOCIACIONES SOBRE LA AGRICULTURA: INFORMACIÓN GENERAL
Acceso a los mercados: aranceles y contingentes arancelarios

En la actualidad los Miembros de la OMC protegen los productos agropecuarios únicamente con aranceles.1 Como resultado de la Ronda Uruguay todos los obstáculos no arancelarios tuvieron que eliminarse o convertirse en aranceles (esta conversión se denomina “arancelización”). En algunos casos, el equivalente arancelario calculado, al igual que las medidas iniciales objeto de arancelización, era demasiado elevado para permitir oportunidades reales de acceso para las importaciones. Así, se creó un sistema de contingentes arancelarios con el fin de mantener los niveles de acceso existentes para las importaciones y de ofrecer oportunidades de acceso mínimo, lo que significa aranceles más bajos en el marco de los contingentes y tipos más elevados para las cantidades fuera del contingente.

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ACTUALIZACIÓN DE 1 DE DICIEMBRE DE 2004

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En el presente documento informativo se explican las cuestiones relativas a la agricultura planteadas en las actuales negociaciones y con anterioridad a las mismas. Este documento ha sido preparado por la División de Información y Relaciones con los Medios de Comunicación de la Secretaría de la OMC para ayudar al público a comprender las negociaciones sobre la agricultura. No se trata de un informe oficial de las negociaciones.

 


Desde la conclusión de la Ronda Uruguay los debates se han centrado principalmente en dos cuestiones, a saber, el elevado nivel de los aranceles aplicados fuera de los contingentes (algunos países reclaman reducciones más importantes de los aranceles más elevados), y los propios contingentes — su magnitud, la forma en que se han administrado y los aranceles aplicados a las importaciones comprendidas en los contingentes.

Cuando se llevaron a cabo los preparativos de las “modalidades” en 2002-2003 los debates se dividieron en cinco apartados: aranceles; contingentes arancelarios; administración de contingentes arancelarios; salvaguardias especiales; empresas comerciales del Estado importadoras y otras cuestiones. Dentro de cada epígrafe hay una lista de apartados: comentarios generales; ámbito/definiciones/productos abarcados; etapas/calendarios; transparencia y notificación; etc. El trato especial y diferenciado para los países en desarrollo y las preocupaciones no comerciales son temas debatidos en el marco de cada uno de ellos, y también en este caso hay desacuerdo entre los Miembros respecto a si la Declaración de Doha concede igual importancia a ambos temas o si las preocupaciones no comerciales tienen una prioridad menor.

En el curso de los debates, los nuevos Miembros y las economías en transición han argumentado reiteradamente en favor del trato especial y diferenciado para los países que se hallan en su situación, debido al estado de sus economías y a que los nuevos Miembros se encuentran aún aplicando los compromisos sobre acceso a los mercados de conformidad con sus acuerdos de adhesión.

Tampoco en este epígrafe han propuesto cifras concretas algunos participantes importantes, lo que ha dado lugar a críticas de otros participantes.

Propuestas presentadas en la primera etapa con las posiciones respecto del acceso a los mercados
(véanse también las propuestas sobre los países en desarrollo y las preocupaciones no comerciales)

 

Aranceles: primera etapa volver al principio

El examen de los aranceles abarca los tipos aplicados tanto dentro como fuera de los contingentes. Tradicionalmente, las reducciones arancelarias eran el resultado de negociaciones comerciales bilaterales producto por producto, se basaban en fórmulas aplicables a una gran diversidad de productos, o se trataba de una combinación de ambos métodos. El método que se utilizará para abordar las reducciones en las negociaciones actuales es muy discutido. Algunos países como el Canadá y los Estados Unidos defienden que se negocie además una “liberalización sectorial”, lo que en algunos sectores dio lugar en negociaciones anteriores a acuerdos “cero por cero”. Esa liberalización sectorial incluiría la negociación de la eliminación completa de los aranceles (y posiblemente de otras medidas como las subvenciones a la exportación o los créditos a la exportación subvencionados) por parte, como mínimo, de los principales Miembros de la OMC en sectores específicos tales como las semillas oleaginosas, la cebada y la malta. Algunos países, como por ejemplo el Japón, han declarado que no son partidarios de una liberalización sectorial.

Un país, los Estados Unidos, ha llegado a proponer que, dado que los aranceles de numerosos productos agropecuarios son elevados, las negociaciones para reducir los aranceles deberían comenzar por los “tipos aplicados” (los aranceles que los gobiernos aplican efectivamente a las importaciones de productos agropecuarios) y no por los “tipos consolidados” que son en general más elevados (los máximos jurídicamente vinculantes resultado de los compromisos contraídos en la OMC a raíz de las negociaciones anteriores). Esta postura ha suscitado bastante controversia, ya que rompería la tradición de basar las negociaciones en los tipos consolidados. Varios países han respondido además que se les debería anotar un crédito por aplicar de forma unilateral aranceles más liberales que los tipos consolidados negociados, en vez de obligarlos a efectuar reducciones más importantes que a los países que se limitan a aplicar los tipos consolidados más elevados. Algunos países que se han incorporado recientemente a la OMC consideran igualmente que han aceptado aplicar bajos aranceles para poder ser Miembros y que, por consiguiente, no se les debería obligar a reducirlos mucho más.

Algunos países en desarrollo se quejan también de que, cuando tratan de aumentar sus ingresos mediante la elaboración de las materias primas agrícolas que producen, se encuentran con dificultades. El motivo radica en que los países que ellos ven como posibles mercados de exportación imponen derechos más elevados a las importaciones de productos elaborados que a las de materias primas — fenómeno conocido como progresividad arancelaria — para proteger su propia industria de transformación.

Algunos países piensan que los aranceles y otros obstáculos a la importación son necesarios para proteger la producción nacional y mantener la seguridad alimentaria. Por ese motivo, algunos países están vinculando la reducción de los obstáculos a la importación al establecimiento en otros países de disciplinas en materia de limitación de las exportaciones e impuestos a la exportación, sobre la base de que si los países productores no restringen sus exportaciones, los países importadores podrán tener más seguridad con respecto a la posibilidad de obtener alimentos de esos países. Algunos países en desarrollo dicen que necesitan flexibilidad para poder decidir el nivel de los derechos de importación que aplicarán para proteger a sus agricultores de la competencia que suponen las importaciones a bajos precios como consecuencia de las subvenciones a la exportación.

 

Aranceles: segunda etapa volver al principio

Se han presentado dos propuestas relacionadas con las reducciones arancelarias en general. Una de ellas preconiza la misma fórmula utilizada en las negociaciones de la Ronda Uruguay 1986-94, que consiste en aplicar una reducción media a todos los productos, aunque permite variaciones en el caso de determinados productos, siempre que se efectúe una reducción mínima. Para los defensores de esta propuesta ese sistema sería “más fácil” de aplicar. La otra propuesta se refiere a un enfoque combinado que prevé una reducción porcentual uniforme de los tipos arancelarios (el porcentaje no se ha especificado todavía), junto con reducciones “no lineales” de los aranceles más elevados, la ampliación de los contingentes y un trato especial para los países en desarrollo. Los partidarios de esta propuesta han calificado este método de “más equitativo”. También se examinan otros métodos, pero esos dos son los que más apoyo tienen.

Parte del debate se centra en el trato especial para los países en desarrollo, los países que se han incorporado recientemente a la OMC y los países en transición a economías de mercado. Algunos países en desarrollo consideran que la reducción de sus aranceles debe depender de que los países desarrollados reduzcan sus medidas de ayuda interna con efectos de distorsión del comercio y las subvenciones a la exportación. Los pequeños Estados insulares o los países sin litoral que dependen de la exportación de un número reducido de productos piden que se mantengan las preferencias comerciales de que se benefician en los países desarrollados y que se dé mayor certidumbre jurídica. Ahora bien, otros países consideran que algunos sistemas preferenciales son discriminatorios para otros países en desarrollo. Con todo, los participantes reconocen en general que las preferencias no se pueden reducir o suprimir repentinamente y que puede ser necesario establecer períodos de transición.

También se han abordado las cuestiones siguientes: si es o no necesario equilibrar las disciplinas relativas a los aranceles y limitaciones a la importación con los impuestos y limitaciones a la exportación; si es o no necesario conceder un trato especial respecto de los productos especialmente sensibles; y el modo de tener en cuenta las preocupaciones no comerciales.

Documentos formales o documentos no oficiales presentados en la segunda etapa por: Australia, el MERCOSUR (más Chile y Bolivia) y el Japón

 

Aranceles: preparación de las “modalidades” volver al principio

Para más información:
Ficha informativa en la que se explican las fórmulas de reducción arancelaria

¿Qué tipo de fórmula para las reducciones?

  • La “fórmula suiza” o una similar, que produciría reducciones mucho más pronunciadas de los aranceles más elevados. Entre los partidarios se encuentran países que estaban a favor del enfoque combinado. Dos propuestas formuladas por varios países provocarían que el arancel máximo llegase a un 25 por ciento al cabo de cinco años en los países desarrollados. Los críticos dicen que esta fórmula sería demasiado ambiciosa y requeriría demasiados ajustes, y algunos dicen que no sería equitativa, porque los países con aranceles más bajos no tendrían mucho que hacer. Algunos también argumentan que una fórmula suiza sería demasiado complicada, ya que sería necesario convertir los aranceles específicos en aranceles ad valorem (véase más adelante). Se proponen asimismo algunas otras variantes de un enfoque no lineal. Los partidarios de la fórmula suiza o de algo similar afirman que es necesaria para hacer frente a los aranceles extremadamente elevados (“crestas arancelarias”) y para reducir la brecha entre los aranceles que se imponen a los productos acabados y a las materias primas (“progresividad arancelaria”).
  • (La fórmula suiza fue propuesta por primera vez por Suiza en las negociaciones de la Ronda de Tokio, en el decenio de 1970, para las negociaciones sobre aranceles industriales. Suiza no apoya este enfoque en las actuales negociaciones sobre la agricultura.)

  • El “enfoque de la Ronda Uruguay”, que es “lineal”, es decir, el mismo porcentaje de reducciones independientemente del tipo arancelario inicial. Se permiten variaciones para productos específicos siempre que el promedio aritmético de todos los productos cumpla el objetivo. Los defensores expresan que la tasa sería negociada junto con las tasas de reducción de las subvenciones a la exportación y de la ayuda interna, y otras cuestiones. Los partidarios de esta opción afirman que es sencilla y flexible. Los críticos declaran que ocasionaría mejoras insignificantes en el acceso a los mercados y no afectaría a las crestas ni a la progresividad arancelarias.

Ambos enfoques incluyen el trato especial y diferenciado para países en desarrollo. (Uruguay prefiere la fórmula suiza y Suiza prefiere el enfoque de la Ronda Uruguay!)

¿Tipos arancelarios ad valorem (porcentaje del precio) o específicos (dólares por tonelada, etc.)?

Varios países critican los aranceles específicos porque a su juicio carecen de transparencia y otorgan un aumento de la protección cuando los precios descienden, y proponen la eliminación de la totalidad o a la mayoría de ellos. Otros dicen que los aranceles específicos tienen ventajas (por ejemplo, los comerciantes saben lo que deben pagar sin necesidad de referirse a los precios) y que convertirlos a aranceles ad valorem sería muy complicado.

Exención para ciertos productos: Varios países en desarrollo dicen que deberían estar exentos de compromisos de reducción respecto de los productos alimenticios básicos, por motivos de seguridad alimentaria.

 

Anteproyecto de “modalidades” revisado sobre aranceles volver al principio

El proyecto propone una solución de transacción entre el “enfoque de la Ronda Uruguay” y la “fórmula suiza” armonizadora ya que, hasta ahora, ambos enfoques tienen mucho apoyo en las negociaciones. Prevé un enfoque de la Ronda Uruguay que se aplique en bandas, con reducciones más pronunciadas en los niveles más elevados, lo cual lo convierte en cierto modo en una fórmula armonizadora, pero con flexibilidad: las reducciones pueden variar alrededor de los promedios a condición de que se sitúen por encima de los mínimos establecidos para cada producto (“línea arancelaria”). Este enfoque también tiene por objeto avanzar en cierta medida en la reducción de las crestas arancelarias y la progresividad arancelaria. Se denomina a veces “método de bandas”.

Países desarrollados: tres bandas de tipos arancelarios, reducción durante 5 años

Tipo arancelario

Reducción media

Reducción mínima para
cualquier producto

90%+

60%

45%

15-90%

50%

35%

0-15%

40%

25%

 

Países en desarrollo: cuatro bandas de tipos arancelarios más una categoría de “productos especiales”, reducción durante 10 años

Tipo arancelario

Reducción media

Reducción mínima para
cualquier producto

120%+

40%

30%

60-120%

35%

25%

20-60%

30%

20%

0-20%

25%

15%

Productos especiales

10%

5%

 

Los proyectos de marco sobre aranceles  volver al principio

(véase Propuestas marco de Cancún)

Antes de Cancún: El marco Estados Unidos — Unión Europea pasa a un enfoque alternativo: una “fórmula mixta” en la que los productos se separan en tres grupos, en cada uno de los cuales el número de productos ha de ser objeto de negociación. Un grupo de aranceles se reduciría según el enfoque de la Ronda Uruguay, en este grupo las reducciones media y mínima se negociarían y se utilizarían contingentes arancelarios para facilitar el acceso a los mercados si los aranceles siguen siendo elevados. Para un segundo grupo se emplearía la fórmula suiza, dejando también en este caso para la negociación el coeficiente que determinaría el nivel máximo del arancel final. Un tercer grupo estaría libre de derechos.
(Aquí encontrará una comparación visual del sistema de bandas y el enfoque mixto.) Si los aranceles excedieran de un máximo no especificado, tendrían que reducirse a ese máximo, o tendría que concederse acceso a los mercados mediante contingentes arancelarios negociados. Se permitiría a los países en desarrollo disponer de períodos más largos y realizar reducciones más pequeñas que no se especifican.

Otras propuestas se basan en este enfoque mixto. La de Noruega es similar, pero no amplía los contingentes arancelarios ni establece un tipo arancelario máximo. El G-20 se ajusta a ese enfoque sólo para los países desarrollados y añade que las reducciones deben permitir un acceso significativo a los mercados de una “forma efectiva y mensurable”, y ser más grandes en el caso de los productos elaborados (lo que reduciría la “progresividad arancelaria”). En el caso de los países en desarrollo, las reducciones sólo se realizarían mediante el enfoque de la Ronda Uruguay, con unas reducciones media y mínima no especificadas que serían más moderadas que las de los países desarrollados y se aplicarían en un período más largo — la propuesta de Kenya es similar a este respecto, pero los países que reciben financiamiento de la AIF no tendrían que reducir sus aranceles. (La AIF es la Asociación Internacional de Fomento, la ventanilla de préstamos en condiciones de favor del Banco Mundial, que facilita préstamos a largo plazo sin intereses a los países en desarrollo más pobres; 81 países reciben financiamiento de la AIF, no todos ellos Miembros de la OMC — véase www.bancomundial.org.) Se autorizarían exenciones adicionales a los países en desarrollo a los que se permitiría designar productos “especiales” mediante negociaciones. La propuesta de los cuatro países centroamericanos es similar.

El grupo de Europa y Asia Oriental acepta el enfoque mixto en la medida en que la mayoría de las reducciones se ajusten al enfoque de la Ronda Uruguay, no se amplíen los contingentes arancelarios, y no haya un tope para los aranceles finales. El Japón propone tres categorías sin especificar el tipo de reducción en cada una de ellas, y pide que haya flexibilidad en el trato de los productos sensibles que guardan estrecha relación con las preocupaciones no comerciales.

Con respecto a la categoría “productos especiales” de los países en desarrollo, el G-20 dice que “se determinarán” los criterios. Los otros grupos de países en desarrollo preoconizan la selección autónoma por los países que reúnan las condiciones.

En Cancún: El grupo Unión Africana, países ACP y países menos adelantados se quejan de que el proyecto Pérez del Castillo no propone reducciones suficientemente grandes por los países desarrollados, a la vez que les permite mantener aranceles elevados sobre las importaciones “sensibles”, y no aborda realmente la cuestión de las crestas arancelarias y la progresividad arancelaria. Por otra parte, la principal preocupación del documento de la CARICOM es asegurar que se permita a los países desarrollados realizar reducciones arancelarias más moderadas en el caso de los productos respecto de los cuales los países en desarrollo se benefician de preferencias comerciales. El documento de Cancún del grupo de Europa y Asia Oriental (que incluye al Japón) pretende eliminar la referencia del documento Pérez del Castillo a la ampliación de los contingentes arancelarios en el caso de los productos sensibles que son objeto de reducciones arancelarias más pequeñas.

FLos Presidentes: Para los países desarrollados, los proyectos Pérez del Castillo y Derbez se atienen esencialmente al proyecto Estados Unidos — Unión Europea, pero con cierta flexibilidad adicional respecto de los productos sensibles. Para los países en desarrollo, el proyecto Pérez del Castillo ofrece la opción de tres grupos de productos, en todos los cuales se utiliza el enfoque de la Ronda Uruguay pero con reducciones diferentes, o de dos grupos —uno, al que se aplica el enfoque de la Ronda Uruguay, y el otro, en el que se utiliza la fórmula suiza-. El proyecto Derbez elige la segunda opción con un límite máximo para los aranceles de los países desarrollados y medidas para ocuparse de la progresividad arancelaria.

Ambos proyectos prevén que se permita a los países en desarrollo la designación de “productos especiales” en circunstancias que se determinarán.

 

Iniciativas sectoriales: segunda etapa volver al principio

El objetivo de las iniciativas sectoriales es reducir a cero los aranceles para los productos importados por todos los principales países importadores. Los partidarios alegan que un acuerdo de este tipo resultó útil en la Ronda Uruguay y que debería explorarse de nuevo esta posibilidad en las actuales negociaciones sobre la agricultura. Añaden que podría combinarse con la supresión de los contingentes arancelarios y de la ayuda interna para estos productos. Según ellos, ciertos organismos del sector privado están estudiando ya esta posibilidad para determinados productos como las semillas oleaginosas y sus derivados y deberían alentarse estas acciones.

Varios países se oponen firmemente a esta solución alegando que relegaría al olvido la idea de una liberalización más global y que sería casi imposible lograr un acuerdo sectorial que fuese beneficioso para los países en desarrollo.

Algunos declaran que no están convencidos pero seguirán examinando la cuestión.

Documentos formales o documentos no oficiales presentados por: Canadá

 

Contingentes arancelarios: primera etapa volver al principio

La administración de los contingentes es una cuestión de orden técnico, pero tiene efectos reales en el comercio, ya que influye en que un producto exportado de un país pueda o no tener acceso al mercado de otro país al tipo arancelario más bajo, comprendido en el contingente.

Los métodos utilizados para dar a los exportadores acceso a los contingentes incluyen las asignaciones por orden de recepción de las solicitudes, la concesión de las licencias de importación en función de las cuotas atribuidas en el pasado y de otros criterios, la administración por conducto de empresas comerciales del Estado, los acuerdos bilaterales y la asignación por subasta. En las condiciones también se pueden especificar los plazos en relación con la utilización de los contingentes, por ejemplo, los plazos para solicitar las licencias o para proceder a la entrega de los productos a los países importadores. En ocasiones preocupa a los exportadores que sus posibilidades de acceso a los contingentes arancelarios puedan verse coartadas por el modo en que éstos se administran. A veces se quejan también de que los calendarios de las licencias les ponen en una situación desfavorable cuando la producción es estacional y existen grandes distancias para transportar los productos.

Cada método tiene ventajas e inconvenientes y muchos Miembros de la OMC reconocen que resulta difícil decir de forma concluyente que un método es mejor que otro. Varios países desean que en las negociaciones se trate la cuestión de los contingentes arancelarios, concretamente, la posibilidad de sustituirlos por aranceles bajos, aumentar su tamaño, aclarar qué métodos de asignación se consideran restrictivos y no transparentes o precisar qué métodos son legales o ilegales con arreglo a las normas de la OMC, a fin de ofrecer seguridad jurídica.

¿Quién tiene contingentes arancelarios? volver al principio

En la actualidad 43 Miembros de la OMC tienen en conjunto un total de 1.425 contingentes arancelarios consignados en sus compromisos. Entre paréntesis figura el número de contingentes que tiene cada país.

Australia (2)
Barbados (36)
Brasil (2)
Bulgaria (73)
Canadá (21)
Chile (1)
China (10)
Colombia (67)
Corea (67)
Costa Rica (27)
Croacia (9)
Ecuador (14)
El Salvador (11)
Eslovenia (20)
Estados Unidos (54)

Filipinas (14)
Guatemala (22)
Hungría (70)
Indonesia (2)
Islandia (90)
Israel (12)
Japón (20)
Letonia (4)
Lituania (4)
Malasia (19)
Marruecos (16)
México (11)
Nicaragua (9)
Noruega (232)
Nueva Zelandia (3)

Panamá (19)
Polonia (109)
República Checa (24)
República
Dominicana (8)
República Eslovaca (24)
Rumania (12)
Sudáfrica (53)
Suiza (28)
Tailandia (23)
Taipei Chino (22)
Túnez (13)
UE (87)
Venezuela (61)

Para más información, véase el documento de antecedentes de la Secretaría de la OMC “Contingentes arancelarios y otros contingentes” TN/AG/S/5.

 

Administración de los contingentes arancelarios: segunda etapa volver al principio

Los participantes en las negociaciones aceptan en general que no existe un método “óptimo” para administrar los contingentes. Algunos Miembros desean que en las negociaciones se decida qué métodos de asignación deben autorizarse y cuáles no. Otros países desean que se establezcan principios amplios, tales como la transparencia y el acceso a todos los exportadores (al menos para la asignación de parte del contingente).

Algunos países sostienen que si no se utiliza parte de un contingente (“subutilización”) ello obedece con frecuencia al método de administración utilizado. Esos países proponen varias soluciones para reducir la subutilización de contingentes, entre ellas la transferencia de las cantidades no utilizadas, la imposibilidad de efectuar importaciones fuera de los contingentes hasta que éstos se hayan utilizado plenamente y una vigilancia más estrecha. Para otros países la subutilización obedece con frecuencia a las condiciones de la oferta y la demanda y no se debería considerar un problema.

El método de asignación de los contingentes por subasta ha suscitado gran debate. Para algunos el dinero que obtienen los gobiernos con las subastas equivale a un impuesto adicional y puede suponer un incumplimiento de los compromisos arancelarios (“consolidaciones”). Para otros la subasta tan sólo contribuye a que el valor adicional generado por un contingente (“renta contingentaria”) sea más transparente y revierta al gobierno en vez de a empresas privadas. Los partidarios de este método añaden que cumple los objetivos de transparencia y simplicidad, al tiempo que ofrece a todas las empresas importadoras la oportunidad de participar.

También se examinan otros métodos y se debaten sus pros y sus contras. Entre ellos cabe mencionar el método de asignación por orden de recepción de las solicitudes, el método de asignación histórica, etc.

Documentos formales o documentos no oficiales presentados en la segunda etapa por: la UE, Australia, Suiza y el Japón

 

La ampliación de los contingentes arancelarios: cuestiones adicionales (segunda etapa) volver al principio

Un documento presentado en un momento avanzado de la etapa de la preparación de las “modalidades” sobre ampliación de los contingentes arancelarios suscita preguntas sobre cuál es la mejor manera de formular la ampliación (es decir, cómo podría ésta basarse en el consumo interno). El debate gira en torno a si ello puede abordarse simultáneamente con el debate sobre los métodos de administración de los contingentes arancelarios o si el debate debe tener lugar en dos etapas: abordar la incertidumbre jurídica sobre la administración en primer lugar, y luego examinar la creación de nuevos contingentes o la ampliación de los existentes.

Documentos formales o documentos no oficiales presentados en la segunda etapa por: Nueva Zelandia (ampliación de los contingentes arancelarios)

 

Contingentes arancelarios: preparación de las “modalidades” volver al principio

Volúmenes: Algunos desean que se amplíen los contingentes, y otros dicen que el objetivo final debe ser que sólo se apliquen aranceles. Algunos países proponen ampliar los contingentes según los niveles de consumo interno, sosteniendo que esto resultaría más significativo. Otros dicen que sería más sencillo realizar la ampliación a partir de los volúmenes de importación consolidados dentro de los contingentes arancelarios. Algunos quieren que se vuelvan a calcular determinados contingentes a fin de que reflejen niveles más actualizados del consumo interno. Otros se oponen a todo lo que pudiera permitir reducir la magnitud de los contingentes.

Aranceles aplicados dentro de los contingentes: Algunos quieren que estos aranceles lleguen a cero. Otros dicen que mantener los aranceles aplicados dentro de los contingentes por encima de cero contribuirá a reducir la brecha entre los tipos arancelarios aplicados dentro y fuera de los contingentes, conduciendo al final a un sistema exclusivamente arancelario. Otro grupo se opone en general a los aranceles cero dentro de los contingentes, excepto en las preferencias a favor de los países menos adelantados.

Administración de los contingentes: Algunos miembros quieren establecer principios: los métodos de administración deberán ser prácticos, predecibles, transparentes; deberán permitir que el comercio se lleve a cabo sobre bases comerciales; deberán alentar la utilización plena de los contingentes; las licencias de importación no utilizadas deberán ser reasignadas; las asignaciones por países especificados deberán ser eliminadas gradualmente; las importaciones provenientes de países no miembros de la OMC deberán ser excluidas de los contingentes de la OMC, etc. También quieren que se prohíba el método de la subasta, ya que ello supone una corriente de dinero hacia los gobiernos, posiblemente en exceso de sus consolidaciones arancelarias.

Otros defienden el método de la subasta como transparente y eficaz. Algunos preferirían una lista indicativa de métodos que pueden ser utilizados, y entre ellos algunos quieren que en las negociaciones se aclare si el método de la subasta cumple las normas de la OMC, de modo que los gobiernos puedan utilizar estos métodos con confianza. Algunos sostienen que los Miembros deberían tener a su disposición una gama de métodos de asignación para su utilización en diferentes circunstancias. Otros defienden el método de subasta como transparente y eficaz.

 

Anteproyecto de “modalidades” revisado sobre contingentes arancelarios volver al principio

Contingentes arancelarios: derechos aplicados dentro del contingente. El proyecto propone que no haya obligación de reducir los derechos aplicados dentro del contingente, salvo en los siguientes casos:

  • para programas preferenciales libres de derechos y con franquicia arancelaria y para productos tropicales o productos destinados a diversificar la producción agrícola;
  • cuando se utiliza menos del 65 por ciento del contingente.

Volúmenes de los contingentes arancelarios. En el proyecto se propone:

  • la ampliación de los volúmenes al 10 por ciento del consumo interno (6,6 por ciento para los países en desarrollo);
  • aplicación: 5 años (10 años para los países en desarrollo);
  • flexibilidad: un cuarto del total de los contingentes arancelarios puede ampliarse al 8 por ciento (5 por ciento para los países en desarrollo), pero únicamente si otro cuarto se amplía al 12 por ciento (8 por ciento para los países en desarrollo).

Contingentes arancelarios: trato especial y diferenciado. En el proyecto se propone:

  • los países desarrollados concederán un acceso libre de derechos a los productos esenciales;
  • los países en desarrollo no deberían ampliar los contingentes arancelarios aplicados a los “productos especiales” (productos PE) con respecto a seguridad alimentaria, desarrollo rural y seguridad de los medios de subsistencia.

 

Los proyectos de marco sobre contingentes arancelarios volver al principio

(véase Propuestas “marco” de Cancún)

El proyecto Estados Unidos — Unión Europea se refiere a los contingentes arancelarios en dos contextos: proporcionar acceso a los mercados a los productos sujetos a reducciones con arreglo a la fórmula de la Ronda Uruguay, y a los que tengan finalmente tipos arancelarios superiores a un máximo. El proyecto del G-20 dice que los contingentes de los países desarrollados deberán ampliarse en un porcentaje del consumo interno y que deberán eliminarse los aranceles dentro de los contingentes, con ampliaciones adicionales negociadas. Los países en desarrollo no tendrían que contraer ningún compromiso (lo que proponen también los cuatro países centroamericanos y Kenya). El Japón, Noruega y el grupo de Europa — Asia Oriental se oponen a cualquier obligación de ampliar los contingentes arancelarios. El documento de Cancún de la Unión Africana, los países ACP y los países menos adelantados preconiza una administración simplificada y más transparente de los contingentes en beneficio de los países en desarrollo.

El proyecto Pérez del Castillo adopta el enfoque Estados Unidos — Unión Europea, pero sólo para los países desarrollados, y deja la ampliación de los contingentes y las reducciones de los aranceles aplicables dentro de los contingentes en el amplio epígrafe de otras ”cuestiones de interés pero no acordadas”. El texto Derbez va más allá. Añade cierta flexibilidad para los productos que guardan relación con las preocupaciones no comerciales, y propone que se negocien reducciones de los tipos dentro de los contingentes así como ampliaciones de los contingentes. Ambos proyectos prevén que los países en desarrollo no tengan que ampliar sus contingentes arancelarios.

 

Contingentes arancelarios y empresas comerciales del Estado importadoras: preparación de las “modalidades”  volver al principio

Entre las cuestiones esenciales figura la de si podrían asignarse contingentes arancelarios a las empresas comerciales del Estado. Algunos dicen que el poder monopólico y la propiedad estatal pueden permitir a las empresas perturbar el acceso a los mercados mediante los contingentes y quieren que esto se prohíba. Otros están en desacuerdo.

Existe un amplio apoyo a la mejora de la transparencia en los casos en que las empresas del Estado manejan contingentes arancelarios.

 

Anteproyecto de “modalidades” revisado sobre empresas comerciales del Estado importadoras volver al principio

El proyecto aborda este tema en el Apéndice 3. Los Miembros se comprometerían a velar por que las empresas importadoras no menoscaben los compromisos en materia de acceso a los mercados y a notificar periódicamente información sobre las actividades empresariales. Se dejaría un cierto margen a los países en desarrollo para alcanzar los objetivos de seguridad alimentaria y de los medios de subsistencia y de desarrollo rural.

  

Nota:

1. Excepto en el caso de la República de Corea, de Filipinas y del Taipei Chino con respecto al arroz; y excepto en ciertas circunstancias en las que pueden aplicarse otras normas de la OMC, por ejemplo, las referidas a las medidas sanitarias y fitosanitarias, los obstáculos técnicos al comercio, la situación de la balanza de pagos, las salvaguardias generales, etc. volver al texto

 

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