
El estudio de 1971 del GATT volver al principio
En 1972, las Naciones Unidas
celebraron una Conferencia sobre el Medio Humano en Estocolmo. Durante
los preparativos de 1971, se pidió a la Secretaría del Acuerdo General
sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) que hiciera una aportación.
En consecuencia, la Secretaría
preparó un estudio bajo su propia responsabilidad, titulado “La lucha
contra la contaminación industrial y el comercio internacional”,
que se centraba en las repercusiones de las políticas de protección
ambiental sobre el comercio internacional. En él se reflejaban las
inquietudes en aquellos años de los funcionarios encargados del comercio
de que tales políticas pudieran convertirse en obstáculos al comercio
y constituir una nueva forma de proteccionismo (es decir, “proteccionismo
verde”).
En 1971, Olivier Long, Director
General del GATT, presentó el estudio a los miembros del GATT (o
las PARTES CONTRATANTES, en mayúsculas, según la denominación oficial),
instándoles a examinar las posibles repercusiones de las políticas
ambientales sobre el comercio internacional.
En los debates subsiguientes,
varios miembros del GATT sugirieron que se creara un mecanismo en
el GATT para examinar más detenidamente esas repercusiones.
Grupo
MACI — Grupo de las Medidas Ambientales y el Comercio Internacional
del GATT volver al principio
En noviembre de 1971, el Consejo
de Representantes del GATT acordó crear un Grupo de las Medidas Ambientales
y el Comercio Internacional (conocido también como “Grupo MACI”),
que estaría abierto a todos los miembros del GATT (es decir, los
signatarios del GATT). Sin embargo, la decisión decía también que
el Grupo sólo se reuniría a petición de los miembros del GATT. Por
ello, el Grupo MACI no se reunió hasta que los miembros de la Asociación
Europea de Libre Comercio (AELC) lo pidieron en 1991. (La AELC, entonces,
estaba integrada por Austria, Finlandia, Islandia, Liechtenstein,
Noruega, Suecia y Suiza.)
¿Por qué la AELC formuló esa
solicitud tras 20 años de inactividad del Grupo MACI? La AELC mencionó la
celebración inminente de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), en 1992, y dijo que el
GATT debía aportar su contribución. Además, en esos 20 años se habían
producido algunas novedades en el comercio y el medio ambiente.
Evolución
de 1971–1991 volver al principio
Entre 1971 y 1991, las políticas
ambientales empezaron a tener un impacto cada vez mayor en el comercio
y, con el aumento de las corrientes comerciales, los efectos del
comercio sobre el medio ambiente también se hicieron más generalizados.
Esta situación dio lugar a varios debates:
- Durante la Ronda de Tokio de negociaciones comerciales
(1973 a 1979), los participantes examinaron la cuestión de
hasta qué punto las medidas ambientales (en forma de reglamentos
técnicos y normas) podían constituir obstáculos al comercio.
Se negoció el Acuerdo de la Ronda de Tokio sobre Obstáculos
Técnicos al Comercio (OTC), conocido también como el “Código
de Normas”. Entre otras cosas, este Acuerdo propugnaba la no
discriminación en la elaboración, adopción y aplicación de
los reglamentos técnicos y las normas, así como su transparencia.
- Durante la Ronda Uruguay (1986 a 1994), se abordaron de
nuevo las cuestiones ambientales relacionadas con el comercio.
Se introdujeron modificaciones en el Acuerdo
OTC, y varias cuestiones ambientales fueron incluidas en
el Acuerdo
General sobre el Comercio de Servicios (AGCS), y los Acuerdos
sobre la Agricultura, Medidas
Sanitarias y Fitosanitarias, Subvenciones
y Medidas Compensatorias, y los Aspectos
de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionadas con el
Comercio (ADPIC).
- En 1982, varios países en desarrollo expresaron su inquietud
porque productos prohibidos en países desarrollados por los
peligros que representaban para el medio ambiente, la salud
o la seguridad continuasen exportándose a los países en desarrollo.
Al disponer de información limitada sobre esos productos, estos
países no estaban en condiciones de tomar decisiones fundamentadas
respecto a su importación.
En la Reunión Ministerial del GATT de 1982, los miembros decidieron examinar
cuáles eran las medidas necesarias para someter a control la exportación
de productos cuya venta está prohibida en el país de origen (sobre la
base del daño que pueden infligir a la salud y la vida de las personas
y de los animales o a la preservación de los vegetales, o al medio ambiente).
Ello condujo a la creación, en 1989, de un Grupo de Trabajo sobre la
exportación de mercancías cuya venta está prohibida en el país de origen
y otras sustancias peligrosas.
- En 1991, una diferencia entre México y los Estados Unidos
puso de manifiesto los vínculos existentes entre las políticas
de protección ambiental y el comercio. El asunto guardaba relación
con el bloqueo impuesto por los Estados Unidos a la importación
de atún procedente de México capturado con redes “cerqueras”
que provocaron la muerte accidental de delfines. México interpuso
recurso ante el GATT alegando que el bloqueo era incompatible
con las normas del comercio internacional. El Grupo Especial
se pronunció a favor de México, basándose en diversos argumentos.
Aunque el informe del Grupo Especial no fue adoptado, la resolución
fue duramente criticada por los grupos de defensa del medio
ambiente, que consideraban que las normas sobre comercio eran
un obstáculo a la protección ambiental. (Información detallada aquí.)
Durante este período, también se produjeron importantes acontecimientos
en los foros sobre el medio ambiente. El debate sobre la relación entre
el crecimiento económico, el desarrollo social y el medio ambiente iniciado
en la Conferencia de Estocolmo continuó a lo largo de los decenios de
1970 y 1980.
En 1987, por ejemplo, la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo elaboró un informe titulado “Nuestro
futuro común” (conocido
también como el Informe Brundtland), en el que se acuñó el término “desarrollo
sostenible”. El informe señalaba la pobreza como una de las causas
más
importantes de la degradación ambiental y sostenía que un mayor crecimiento
económico, estimulado en parte por un aumento del comercio internacional,
podía generar los recursos necesarios para combatir lo que se conocía
como “contaminación de la pobreza”.
Como resultado de todo ello,
la propuesta del Grupo MACI obtuvo una respuesta positiva. A pesar
de la reticencia inicial de algunos países a examinar las cuestiones
ambientales en el GATT, acordaron mantener un debate formal sobre
este tema.
El Grupo MACI, ateniéndose al
mandato de examinar los efectos posibles de las políticas de protección
ambiental sobre el funcionamiento del Acuerdo General, se centró en
las repercusiones de las medidas ambientales (como los planes de
ecoetiquetado) sobre el mercado internacional, la relación entre
las normas del sistema multilateral de comercio y las disposiciones
comerciales contenidas en los acuerdos multilaterales sobre el medio
ambiente (AMUMA) (como el Convenio de Basilea sobre el control de
los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su
eliminación) así como la transparencia de los reglamentos nacionales
sobre el medio ambiente que tienen consecuencias sobre el comercio.
Conferencia
de Río en 1992 y años posteriores volver al principio
A la puesta en marcha del Grupo
MACI siguieron otras iniciativas en los foros relacionados con el
medio ambiente.
La Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), celebrada
en 1992 y conocida también como “Cumbre para la Tierra” de
Río, llamó la
atención sobre el papel del comercio internacional en la mitigación
de la pobreza y la lucha contra la degradación ambiental. En el Programa
21, el programa de acción adoptado en la Conferencia, también se
reconocía la importancia de promover el desarrollo sostenible mediante
el comercio internacional, entre otros medios.
Los trabajos preparatorios de
la Cumbre habían influido por sí mismos en la decisión de los países
en desarrollo de debatir las cuestiones relacionadas con el comercio
y el medio ambiente en el Grupo MACI. El concepto de “desarrollo
sostenible” había permitido establecer un vínculo entre la
protección
ambiental y el desarrollo en general.
Estas iniciativas tendrían pronto
resultados más concretos en el sistema comercial. El medio ambiente
y el comercio se vincularían de forma más explícita en el nuevo sistema
multilateral de comercio que iba a constituirse en 1994.
El
comercio y el medio ambiente en la carta constitutiva de la OMC volver al principio
Hacia el final de la Ronda
Uruguay celebrada entre 1986 y 1994 (y dos decenios después
de que el Grupo
MACI se estableciera en el GATT), volvió a manifestarse un
interés por las cuestiones ambientales relacionadas con el comercio
y por el papel que debía desempeñar la que pronto sería la Organización
Mundial del Comercio (OMC).
En consecuencia, en el preámbulo
del Acuerdo de Marrakech por el que se establece la Organización
Mundial del Comercio se hace referencia a la importancia de trabajar
en favor de un desarrollo sostenible. En él se afirma que los Miembros
de la OMC reconocen:
“que sus relaciones en la esfera
de la actividad comercial y económica deben tender a elevar los niveles
de vida ..., permitiendo al mismo tiempo la utilización óptima de
los recursos mundiales de conformidad con el objetivo de un desarrollo
sostenible y procurando proteger y preservar el medio ambiente e
incrementar los medios para hacerlo, de manera compatible con sus
respectivas necesidades e intereses según los diferentes niveles
de desarrollo económico”.
El hecho de que en el primer
párrafo del preámbulo se reconozca que el desarrollo sostenible forma
parte integrante del sistema multilateral de comercio muestra la
importancia que asignan los Miembros de la OMC a la protección del
medio ambiente.
Decisión
Ministerial de 1994 volver al principio
En Marrakech, en abril de 1994,
los ministros también firmaron la “Decisión
sobre Comercio y Medio Ambiente”, en que se afirma:
“que no debe haber, ni es necesario
que haya, contradicción política entre la defensa y salvaguardia
de un sistema multilateral de comercio abierto, no discriminatorio
y equitativo, por una parte, y las medidas de protección del medio
ambiente y la promoción de un desarrollo sostenible, por otra”.
En esa Decisión se pedía también
la creación del Comité de
Comercio y Medio Ambiente.