En sus Listas de la Ronda Uruguay,
muchos Miembros limitaron sus compromisos a consolidar el statu quo
en un pequeño número de sectores. En general, el número de servicios
incluidos y los niveles de acceso consolidados continuaron siendo bajos.
Esto puede haberse debido a diversos factores: la decisión de los
gobiernos de actuar con prudencia, es decir, de evitar tensiones por la
interpretación y la aplicación de un conjunto de normas completamente
nuevo; la reticencia de los ministerios y organismos que se ocupaban de
los servicios y que no tenían experiencia previa en negociaciones
comerciales internacionales; las dificultades de las pequeñas
administraciones, escasas de recursos, para seguir el ritmo de las
negociaciones en Ginebra, y el instinto de los negociadores
experimentados, que, a falta de peticiones de los grandes interlocutores
comerciales, pueden haber optado por guardar silencio.
Ahora bien, para beneficiarse de
las negociaciones relativas al AGCS, es necesario que los gobiernos
consideren de nuevo sus viejas costumbres. Como se ha señalado más
arriba, el AGCS, a diferencia de los acuerdos comerciales tradicionales
relativos a las mercancías, se extiende a los desplazamientos de los
consumidores (modo 2) y al movimiento de los factores de producción, en
forma de corrientes tanto de inversiones destinadas a establecer una
presencia comercial (modo 3) como de personas físicas que entren en los
mercados para suministrar un servicio (modo 4). Los compromisos
contraídos en relación con los modos de suministro pertinentes pueden
hacer que aumente el atractivo de una economía dada para unos recursos
(humanos y/o de equipo) internacionalmente móviles, lo que, a su vez,
puede ayudar a superar la escasez del suministro nacional. No se puede dar
por sentado que las peticiones recibidas de los interlocutores
comerciales, si es que se ha recibido alguna, coincidan con la necesidad
de atraer tales recursos para el desarrollo de la economía.
El ámbito de aplicación del AGCS
permite una amplia interacción con los mercados internacionales de
productos y de factores y una amplia integración en esos mercados. Las
esferas de interés, desde el punto de vista del desarrollo, podrían
incluir servicios de infraestructura tales como los de transporte,
distribución, finanzas y comunicaciones, que repercuten sobre el
crecimiento y la eficiencia de toda la economía. Esto implica, a su vez,
que al definir las posiciones para las negociaciones habría que sopesar
cualesquiera intereses defensivos de los sectores en cuestión, así como
el posible costo del ajuste, con tales beneficios económicos más
amplios.
Las estrategias de liberalización han de estar bien concebidas. Por
ejemplo, los gobiernos pueden tener que estudiar el orden en que procede
adoptar las distintas medidas de reforma dentro de los sectores y entre
los diferentes sectores, así como la necesidad de introducir
modificaciones complementarias en la reglamentación (definición de
normas cautelares, creación de órgano de supervisión, etc.).
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