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Las
exportaciones y la inversión extranjera directa impulsan la
recuperación económica de la república checa en camino hacia la
integración en la UE
Volver
al principioLas
exportaciones y un importante aumento de la inversión extranjera
directa han llevado a la economía checa a una recuperación de la
recesión que tuvo lugar de 1997 a 1999 y, después de tres años de
crecimiento negativo, el PIB aumentó un 2,9 por ciento en 2000,
según un informe de la OMC sobre las políticas y prácticas
comerciales de la República Checa. Para hacer frente a la recesión,
el Gobierno checo tomó importantes disposiciones destinadas a mejorar
el entorno económico, procediendo a una reforma interna y
liberalizando más el comercio y las inversiones, según el informe.
El
marco jurídico de las actividades económicas y comerciales de la
República Checa ha mejorado sustancialmente en los últimos cinco
años. Se dispone actualmente de un cuerpo legislativo coherente y
amplio en materia de derecho mercantil y comercial. Gran parte de los
progresos pueden atribuirse al objetivo de la República Checa de
adherirse a la Unión Europea (UE). La armonización de la UE ha
demostrado servir de catalizador que acelera la aplicación del
programa de reformas, dice el informe.
La
República Checa sigue muy integrada en la economía mundial. El
comercio de mercancías (exportaciones e importaciones), representaba
el 120 por ciento del PIB en 2000 (un aumento del 105 por ciento con
respecto a 1994), y la relación entre la inversión extranjera y el
PIB era el 5,3 por ciento (el 9 por ciento en 1999). La distribución
geográfica del comercio de mercancías se siguió orientando hacia
Europa occidental, lo que refleja la constante integración de la
República Checa con Europa occidental. En el año 2000, a la UE
le correspondía casi el 69 por ciento del total de exportaciones de
mercancías y el 62 por ciento del total de las importaciones.
En
el informe también se señala que la liberalización del comercio ha
constituido un importante elemento del programa de reformas durante el
período objeto de examen. En 2001, el arancel NMF medio de la
República Checa se redujo en dos puntos porcentuales, al 6 por ciento.
Además, desde el examen anterior han disminuido tanto la dispersión
arancelaria como el número de tipos. El régimen arancelario checo se
mantiene transparente, sin tipos específicos, compuestos u otros
derechos no establecidos ad valorem. Todas las líneas arancelarias
están consolidadas (casi todas correspondientes a los tipos NMF
aplicados), lo cual promueve un entorno comercial más previsible para
las empresas.
Sin
embargo, la mayoría de los productos agropecuarios está protegida
por aranceles relativamente elevados. En 2001, el promedio de los
aranceles NMF (definición de la OMC) era el 13,4 por ciento, en
comparación con un tipo medio del 4,3 por ciento para los productos
no agropecuarios.
Habida
cuenta de los numerosos acuerdos comerciales preferenciales en que
participa la República Checa, los tipos NMF se aplican sólo a una
proporción limitada de las importaciones checas (el 78 por ciento de
las importaciones totales en 1999 procedía de interlocutores de
acuerdos de libre comercio). La República Checa ha seguido
desarrollando su red de acuerdos comerciales preferenciales. Ha
concertado varios acuerdos de libre comercio durante el período
objeto de examen (Estonia, Letonia, Lituania, Israel y Turquía),
mientras continúa la liberalización en el marco de los acuerdos
preferenciales anteriores. Si bien estos acuerdos han contribuido a
abrir más el mercado checo, también pueden distorsionar el comercio
y la estructura de las inversiones en la medida en que conllevan
diferentes márgenes de preferencia. La influencia de la posible
adhesión a la UE de la República Checa en su creación neta de
comercio no es totalmente clara. Se prevé la eliminación de los
obstáculos no arancelarios en una base NMF. Por otra parte, la
condición de miembro de la UE muy probablemente aumente el nivel de
protección en el sector agropecuario puesto que el arancel NMF global
aplicado actualmente a los productos agropecuarios es más elevado en
la UE que en la República Checa. Es asimismo probable que aumente
significativamente la ayuda al sector agropecuario. No obstante, la
integración a la UE acelerará el desarrollo económico de la
República Checa y proporcionará más oportunidades para proceder a
reformas económicas y comerciales adicionales.
El
régimen checo de importaciones tiene relativamente pocos obstáculos
no arancelarios. Siguen estando sujetas al régimen de licencias no
automáticas las importaciones, entre otras cosas, de azúcar, carbón,
explosivos y armas de fuego. En el marco de su prevista adhesión a la
UE, la República Checa armoniza actualmente sus normas y reglamentos
técnicos en consecuencia. A ese efecto, se han promulgado varias
leyes nuevas que simplifican los procesos de prueba y normalización.
La República Checa también ha concluido con varios países acuerdos
de reconocimiento mutuo de resultados de las evaluaciones de
conformidad. Las modificaciones de la legislación sobre contratación
pública aumentan la transparencia, aunque en algunos casos el sistema
parece discriminar a las empresas extranjeras. En agosto de 2000, la
República Checa obtuvo la condición de observador en el Acuerdo
sobre Contratación Pública de la OMC. Durante el período objeto de
examen también se reforzó la legislación en materia de normas de
competencia, así como de derechos de propiedad intelectual. Con
respecto a las medidas especiales, la República Checa ha promulgado
recientemente legislación relativa a las medidas antidumping,
compensatorias y de salvaguardia. No se sabe aún si la República
Checa recurrirá frecuentemente a las medidas especiales.
Paralelamente
a la liberalización del régimen de inversiones extranjeras, la
inversión extranjera total (neta) aumentó en los últimos años
hasta alcanzar aproximadamente el 9 por ciento del PIB en 1999. En el
marco de su adhesión a la Organización de Cooperación y Desarrollo
Económicos (OCDE) en diciembre de 1995, la República Checa acordó
ajustarse, salvo escasas excepciones, a las normas de la OCDE
relativas a la igualdad de trato de los inversionistas nacionales y
extranjeros, así como a las restricciones aplicadas a los incentivos
especiales a la inversión. La inversión extranjera en algunos
sectores (principalmente servicios) sigue estando restringida o
controlada, según el informe.
En
éste se indica que la República Checa ha modificado progresivamente
su política de incentivos a la inversión extranjera durante el
período de examen. En mayo de 2000, se aprobó un conjunto de
incentivos, por el que se modificaba la política anterior que
consistía en ofrecer incentivos a la inversión caso por caso (previa
aprobación del Gobierno), lo que representa un importante cambio con
respecto a la política "sin incentivos" vigente entre 1992
y 1998. Al parecer, el propósito de ese conjunto de medidas era
equiparar la situación de la República Checa con la de sus
competidores, respecto de la inversión extranjera. Sin embargo, no se
sabe con certeza si los beneficios de tales incentivos son superiores
a los gastos conexos.
Con
respecto a otras actividades del sector de los servicios, la
República Checa ha adoptado para las telecomunicaciones una política
de competencia, abriendo gradualmente su mercado a los inversores
nacionales y extranjeros. La empresa que tiene el monopolio de las
telecomunicaciones ha sido parcialmente privatizada, y últimamente,
se ha autorizado a operadores adicionales a que suministren servicios
internacionales y de larga distancia. Ha progresado la liberalización
de los servicios de transporte, cuya situación es dispar al igual que
en 1996. Si bien la República Checa tiene un sector del transporte en
camiones relativamente competitivo y una compañía de aviación no
subvencionada, los servicios de transporte de pasajeros por
ferrocarril y, en menor medida, los servicios de autobuses, necesitan
importantes transferencias para enjugar las pérdidas.
Nota para las redacciones
En
los Exámenes de las Políticas Comerciales, ejercicio prescrito en
los Acuerdos de la OMC, se examinan y se evalúan a intervalos
regulares las políticas comerciales y relacionadas con el comercio de
los países Miembros. También se siguen de cerca los acontecimientos
importantes que pueden tener consecuencias para el sistema mundial de
comercio. Para cada examen se elaboran dos documentos: una
exposición de políticas que presenta el gobierno del Miembro objeto
de examen, y un informe detallado que redacta de manera independiente
la Secretaría de la OMC. Estos dos documentos son luego examinados
por el conjunto de Miembros de la OMC en el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales (OEPC). Esos documentos y las actas de las
reuniones del OEPC se publican poco después. Desde la entrada en
vigor del Acuerdo sobre la OMC en 1995, los informes abarcan también
las esferas de los servicios y de los aspectos de los derechos de
propiedad intelectual relacionados con el comercio.
En
lo que respecta al presente examen, el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales examinará el informe de la Secretaría de la
OMC y la exposición de políticas elaborada por el Gobierno de la
República Checa los días 17 y 19 de octubre de 2001. El informe de
la Secretaría abarca la evolución de todos los aspectos de las
políticas comerciales de la República Checa desde el examen
anterior, inclusive sus leyes y reglamentos internos, el marco
institucional, las políticas comerciales por medidas y los progresos
en determinados sectores.
Se
adjuntan al presente comunicado de prensa la visión general que
figura en el informe de la Secretaría y algunos extractos de la
exposición de políticas del Gobierno. Los periodistas pueden obtener
el texto del informe de la Secretaría y de la exposición de
políticas de gobierno en el espacio destinado a los comunicados de
prensa en el sitio de la OMC en Internet (www.wto.org). Estos
dos documentos, el acta de los debates del OEPC y el resumen del
Presidente se publicarán oportunamente en una versión encuadernada y
podrán obtenerse en la Secretaría, Centro William Rappard, 154
rue de Lausanne, 1211 Ginebra 21.
Desde
diciembre de 1989 se han finalizado los siguientes exámenes:
la Argentina (1992 y 1999), Australia (1989, 1994 y 1998), Austria
(1992), Bahrein (2000), Bangladesh (1992 y 2000), Benin (1997),
Bolivia (1993 y 1999), Botswana (1998), el Brasil (1992, 1996 y 2000),
Brunei Darussalam (2001), Burkina Faso (1998), el Camerún (1995
y 2001), el Canadá (1990, 1992, 1994, 1996, 1998 y 2000), Chile (1991
y 1997), Chipre (1997), Colombia (1990 y 1996), las Comunidades
Europeas (1991, 1993, 1995, 1997 y 2000), la República de Corea
(1992, 1996 y 2000), Costa Rica (1995 y 2001), Côte d'Ivoire (1995),
Egipto (1992 y 1999), El Salvador (1996), los Estados Unidos
(1989, 1992, 1994, 1996, 1999 y 2001), Fiji (1997), Filipinas (1993 y
1999), Finlandia (1992), Gabón (2001), Ghana (1992 y 2001), Guinea
(1999), Hong Kong (1990, 1994 y 1998), Hungría (1991 y 1998), la
India (1993 y 1998), Indonesia (1991, 1994 y 1998), Islandia (1994
y 2000), Islas Salomón (1998), Israel (1994 y 1999), Jamaica (1998),
el Japón (1990, 1992, 1995, 1998 y 2000), Kenya (1993 y 2000),
Lesotho (1998), Macao (1994 y 2001), Madagascar (2001), Malasia
(1993 y 1997), Malí (1998), Marruecos (1989 y 1996), Mauricio (1995),
México (1993 y 1997), Mozambique (2001), Namibia (1998),
Nicaragua (1999), Nigeria (1991 y 1998), Noruega (1991, 1996 y
2000), Nueva Zelandia (1990 y 1996), OECO (2001), el Pakistán (1995),
Papua Nueva Guinea (1999), el Paraguay (1997), el Perú (1994 y
2000), Polonia (1993 y 2000), la República Checa (1996 y
2001), la República Dominicana (1996), la República Eslovaca (1995),
Rumania (1992 y 1999), el Senegal (1994), Singapur (1992, 1996 y
2000), Sri Lanka (1995), Sudáfrica (1993 y 1998), Suecia (1990 y
1994), Suiza (1991, 1996 y 2000 (junto con Liechtenstein)),
Swazilandia (1998), Tailandia (1991, 1995 y 1999), Tanzanía (2000),
Togo (1999), Trinidad y Tabago (1998), Túnez (1994), Turquía
(1994 y 1998), Uganda (1995), el Uruguay (1992 y 1998), Venezuela
(1996), Zambia (1996) y Zimbabwe (1994).
Informe
de la Secretaría Volver
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ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
REPÚBLICA CHECA
Informe de la Secretaría Observaciones
recapitulativas
La
economía de la República Checa se está recuperando de la recesión
que tuvo lugar de 1997 a 1999. En efecto, en el año 2000,
impulsado por las exportaciones y un importante aumento de la
inversión extranjera directa, el PIB aumentó un 2,9 por ciento
después de tres años de crecimiento negativo. La recesión se debió
tanto a factores microeconómicos tales como la insuficiente
reestructuración de los sectores empresarial y bancario, como a
desequilibrios macroeconómicos, incluido un deterioro de las cuentas
generales del Estado.
Para
hacer frente a la recesión, el Gobierno checo tomó importantes
disposiciones destinadas a mejorar el entorno económico, procediendo
a una reforma interna y liberalizando más el comercio y las
inversiones. También mejoró sustancialmente el marco jurídico de
las actividades económicas y comerciales desde el anterior examen de
las políticas comerciales de la República Checa realizado
en 1996. Se dispone actualmente de un cuerpo legislativo
coherente y amplio en materia de derecho mercantil y comercial. Gran
parte de los progresos pueden atribuirse al objetivo de la República
Checa de adherirse a la Unión Europea (UE). La armonización de la UE,
que supone la asimilación del acervo comunitario de la UE, ha
demostrado servir de catalizador que acelera la aplicación del
programa de reformas. Si bien el marco jurídico es bueno en teoría,
al parecer las deficiencias del sistema de solución de diferencias
siguen representando un problema. El funcionamiento lento de los
tribunales de comercio sobrecargados, y la debilidad de los mecanismos
de aplicación, son factores que entorpecen el entorno empresarial.
La
República Checa sigue muy integrada en la economía mundial. El
comercio de mercancías (exportaciones e importaciones), representaba
el 120 por ciento del PIB en 2000 (un aumento del 105 por ciento
con respecto a 1994), y la relación entre la inversión extranjera y
el PIB era el 5,3 por ciento (el 9 por ciento en 1999). La
distribución geográfica del comercio de mercancías se siguió
orientando hacia Europa occidental, lo que refleja la constante
integración de la República Checa con Europa occidental. En el año
2000, a la UE le correspondía casi el 69 por ciento del total de
exportaciones de mercancías y el 62 por ciento del total de las
importaciones.
La
República Checa participa activamente en la labor de la OMC. Concede
como mínimo el trato NMF a todos los Miembros de la OMC, así como a
varios otros países con los que ha concluido acuerdos bilaterales.
Durante el período objeto de examen, la República Checa ha
contraído muchos compromisos importantes en el marco multilateral,
incluidos los sectores de las telecomunicaciones básicas y los
servicios financieros. En el marco del mecanismo de solución de
diferencias de la OMC, la República Checa ha participado en dos casos,
en uno como parte reclamante, y en otro como parte demandada. En ambos
casos, las diferencias se resolvieron mediante consultas bilaterales.
La
liberalización del comercio ha constituido un importante elemento del
programa de reformas durante el período objeto de examen. En 2001, el
arancel NMF medio de la República Checa se redujo en dos puntos
porcentuales, al 6 por ciento. Además, desde el examen anterior han
disminuido tanto la dispersión arancelaria como el número de tipos.
El régimen arancelario checo se mantiene transparente, sin tipos
específicos, compuestos u otros derechos no establecidos ad valorem.
Todas las líneas arancelarias están consolidadas (casi todas
correspondientes a los tipos NMF aplicados), lo cual promueve un
entorno comercial más previsible para las empresas.
Sin
embargo, la mayoría de los productos agropecuarios está protegida
por aranceles relativamente elevados. En 2001, el promedio de los
aranceles NMF (definición de la OMC) era el 13,4 por ciento, en
comparación con un tipo medio del 4,3 por ciento para los productos
no agropecuarios.
Habida
cuenta de los numerosos acuerdos comerciales preferenciales en que
participa la República Checa, los tipos NMF se aplican sólo a una
proporción limitada de las importaciones checas (el 78 por ciento de
las importaciones totales en 1999 procedía de interlocutores de
acuerdos de libre comercio). La República Checa ha seguido
desarrollando su red de acuerdos comerciales preferenciales. Entre los
esfuerzos dedicados a su adhesión a la UE, la República Checa debe
adoptar todos los acuerdos preferenciales concluidos por la UE con
terceros países. Con ese fin, la República Checa ha concertado
varios acuerdos de libre comercio durante el período objeto de examen
(Estonia, Letonia, Lituania, Israel y Turquía), mientras continúa la
liberalización en el marco de los acuerdos anteriores. Si bien estos
acuerdos han contribuido a abrir más el mercado checo, también
pueden distorsionar el comercio y la estructura de las inversiones en
la medida en que conllevan diferentes márgenes de preferencia. La
influencia de la posible adhesión a la UE de la República Checa en
su creación neta de comercio no es totalmente clara. Se prevé la
eliminación de los obstáculos no arancelarios en una base NMF. Por
otra parte, la condición de miembro de la UE muy probablemente
aumente el nivel de protección en el sector agropecuario puesto que
el arancel NMF global aplicado actualmente a los productos
agropecuarios es más elevado en la UE que en la República Checa. Es
asimismo probable que aumente significativamente la ayuda al sector
agropecuario. No obstante, la integración a la UE acelerará el
desarrollo económico de la República Checa y proporcionará más
oportunidades para proceder a reformas económicas y comerciales
adicionales.
El
régimen checo de importaciones tiene relativamente pocos obstáculos
no arancelarios. Se han suprimido algunos de los productos de la lista
de productos a los que se aplica la concesión automática de
licencias durante el período de examen. Siguen estando sujetas al
régimen de licencias no automáticas las importaciones, entre otras
cosas, de azúcar, carbón, explosivos y armas de fuego. En el marco
de su prevista adhesión a la UE, la República Checa armoniza
actualmente sus normas y reglamentos técnicos en consecuencia. A ese
efecto, se han promulgado varias leyes nuevas que simplifican los
procesos de prueba y normalización. La República Checa también ha
concluido con varios países acuerdos de reconocimiento mutuo de
resultados de las evaluaciones de conformidad. Las modificaciones de
la legislación sobre contratación pública aumentan la transparencia,
aunque en algunos casos el sistema parece discriminar a las empresas
extranjeras. En agosto de 2000, la República Checa obtuvo la
condición de observador en el Acuerdo sobre Contratación Pública de
la OMC. Durante el período objeto de examen también se reforzó la
legislación en materia de normas de competencia, así como de
derechos de propiedad intelectual. Con respecto a las medidas
especiales, la República Checa ha promulgado recientemente
legislación relativa a las medidas antidumping, compensatorias y de
salvaguardia. No se sabe aún si la República Checa recurrirá
frecuentemente a las medidas especiales.
Paralelamente
a la liberalización del régimen de inversiones extranjeras, la
inversión extranjera total (neta) aumentó en los últimos años
hasta alcanzar aproximadamente el 9 por ciento del PIB en 1999.
En el marco de su adhesión a la Organización de Cooperación y
Desarrollo Económicos (OCDE) en diciembre de 1995, la República
Checa acordó ajustarse, salvo escasas excepciones, a las normas de la
OCDE relativas a la igualdad de trato de los inversionistas nacionales
y extranjeros, así como a las restricciones aplicadas a los
incentivos especiales a la inversión. La inversión extranjera en
algunos sectores (principalmente servicios) sigue estando restringida
o controlada.
La
República Checa ha modificado progresivamente su política de
incentivos a la inversión extranjera durante el período de examen.
En mayo de 2000, se aprobó un conjunto de incentivos, por el que se
modificaba la política anterior que consistía en ofrecer incentivos
a la inversión caso por caso (previa aprobación del Gobierno), lo
que representa un importante cambio con respecto a la política
"sin incentivos" vigente entre 1992 y 1998. Al parecer,
el propósito de ese conjunto de medidas era equiparar la situación
de la República Checa con la de sus competidores, respecto de la
inversión extranjera. Sin embargo, no se sabe con certeza si los
beneficios de tales incentivos son superiores a los gastos conexos.
Los incentivos a la inversión suelen no ser la mejor solución.
Las
deficiencias del sector bancario figuraban entre los factores
responsables de la recesión de 1997. Los préstamos imprudentes
concedidos por los bancos estatales permitieron que las empresas
postergaran su reestructuración. Otra razón por la cual no se
reformó el sector empresarial era la participación estatal a través
de la propiedad indirecta (bancos del Estado que poseían fondos de
inversión a su vez propietarios de empresas). Además, se observó
que las deficiencias de la reglamentación y supervisión de las
instituciones que operaban en el mercado de capitales (fondos de
inversión, cajas de pensiones y compañías de seguros) eran un
impedimento para la creación de estructuras de gestión sólidas,
así como para una reestructuración más rápida de las empresas. En
ese contexto, se introdujeron por etapas varias reformas de los bancos
y del mercado de capitales. Muchas de las reformas aplicadas también
tenían por objeto armonizar la legislación y los reglamentos checos
con los de la UE. En particular, el banco central reforzó el marco
reglamentario de la supervisión bancaria, adoptó un sistema de
supervisión más unificado, introdujo el riesgo de mercado en el
requisito de suficiencia de capital, reforzó los requisitos de
cobertura y revocó algunas licencias de bancos. Para paliar las
deficiencias del sector bancario también se recurrió a la
privatización. Tras la privatización de tres grandes bancos
estatales durante el período objeto de examen, sólo quedó un banco
comercial del Estado cuya privatización está programada para el
segundo semestre del año 2001.
Para
proceder a la reestructuración de las empresas, el Gobierno
estableció un organismo de reactivación, encargado de preparar la
privatización de un número limitado de empresas muy endeudadas. Se
consideró que un marco jurídico deficiente en materia de quiebras
podía ser un obstáculo para la reestructuración empresarial. Por
consiguiente, desde 1996 se introdujeron varias modificaciones a la
legislación sobre quiebras con objeto de facilitar y acelerar el
proceso de quiebra y liquidación. Pese a los recientes cambios
incorporados a esta legislación, al parecer persisten ciertas
deficiencias.
Con
respecto a otras actividades del sector de los servicios, la
República Checa ha adoptado para las telecomunicaciones una política
de competencia, abriendo gradualmente su mercado a los inversores
nacionales y extranjeros. La empresa que tiene el monopolio de las
telecomunicaciones ha sido parcialmente privatizada, y últimamente,
se ha autorizado a operadores adicionales a que suministren servicios
internacionales y de larga distancia. Ha progresado la liberalización
de los servicios de transporte, cuya situación es dispar al igual que
en 1996. Si bien la República Checa tiene un sector del transporte en
camiones relativamente competitivo y una compañía de aviación no
subvencionada, los servicios de transporte de pasajeros por
ferrocarril y, en menor medida, los servicios de autobuses, necesitan
importantes transferencias para enjugar las pérdidas.
Informe
del Gobierno Volver
al principio
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
REPÚBLICA CHECA
Informe del Gobierno Parte IV
Direcciones
de la futura política comercial — Nuevas negociaciones de la OMC
El
paso al nuevo milenio se caracteriza por un rápido desarrollo de la
economía mundial, su integración global y las mutaciones que tienen
lugar en las condiciones del comercio internacional. Todos estos
factores ejercen una gran presión para que la OMC se adapte a la
nueva situación, mantenga su pertinencia y contribuya decisivamente a
que la globalización se encauce de forma positiva a fin de lograr una
distribución más equitativa de las ventajas que de ella se deriven.
La
República Checa estima que la mejor respuesta a semejantes desafíos
es lanzar una nueva ronda completa de negociaciones comerciales
multilaterales. Sólo a través de tales negociaciones podrán tenerse
en cuenta los intereses y las necesidades de todos los Miembros de la
OMC al procurar resultados beneficiosos para todos, basados en el
equilibrio entre derechos y obligaciones. Una nueva ronda es también
una condición indispensable para lograr una participación más
efectiva de los países en desarrollo y los países en transición en
el sistema multilateral de comercio. Se requiere una nueva ronda,
además, para probar la capacidad de la OMC y sus Miembros de abordar
las preocupaciones del público en general acerca del funcionamiento
del sistema multilateral de comercio y para lograr el apoyo del
público a la ulterior liberalización del comercio. La última, y no
menos importante cuestión es si una nueva ronda sería la mejor
contribución al debate en curso sobre la relación entre
multilateralismo y regionalismo.
Por
todos estos motivos, el Gobierno de la República Checa no escatimará
esfuerzos para promover un consenso que permita iniciar una nueva
ronda con ocasión de la Cuarta Conferencia Ministerial (9-13 de
noviembre de 2001), en Doha.
El
contenido de la nueva ronda debe ir más allá de las negociaciones
preceptivas sobre la agricultura, los servicios y los derechos de
propiedad intelectual. Las negociaciones al respecto sólo producirán
los resultados esperados si tienen lugar en un marco más amplio, que
permita negociar entre varios sectores. El elemento de acceso a los
mercados debería completarse en la Ronda con negociaciones sobre los
productos no agropecuarios, uno de los temas centrales de lo que
entonces era el GATT y hoy en día de la OMC. Además de las medidas
destinadas a mejorar el acceso a los mercados, las negociaciones
deberían proponerse fortalecer y aclarar las normas existentes y
también elaborar nuevas prescripciones y a elaborar nuevas
prescripciones y disciplinas que respondan a las características
cambiantes del comercio internacional. La República Checa prevé que,
en todas las fases de las negociaciones, corresponda un papel decisivo
a las cuestiones del desarrollo económico y que el proceso de
aceptación de nuevas obligaciones se apoye en una mayor asistencia
técnica a los países en desarrollo.
Pasando
ahora a los diferentes temas de negociación, la República Checa
está dispuesta a participar en el proceso de ulterior reducción de
los niveles de ayuda y protección a la agricultura, a condición de
mantener un equilibrio apropiado entre las preocupaciones comerciales
y no comerciales del Acuerdo sobre la Agricultura. Al mismo tiempo, el
Gobierno espera que las negociaciones tengan en cuenta las condiciones
específicas de países que, como la República Checa, han emprendido
un proceso radical y penoso de transformación de sus respectivos
sectores agropecuarios y han alcanzado un elevado nivel de apertura de
los mercados, por lo que están interesados en lograr la necesaria
flexibilidad en el curso de las negociaciones en lo que se refiere a
nuevos compromisos de reducción.
En
las negociaciones destinadas a conseguir gradualmente niveles más
elevados de liberalización del comercio de servicios, la República
Checa sustenta la opinión de que no debería excluirse a priori
ningún sector de los servicios ni modo de suministro. Deberían
adoptarse procedimientos apropiados que permitan el reconocimiento de
toda medida unilateral de liberalización. La República Checa aplica
un amplio conjunto de tales medidas y está dispuesta, en el curso de
las negociaciones sobre acceso a los mercados, a incorporar sus
consolidaciones, en función de los criterios de sus interlocutores y
como contrapartida de sus concesiones.
La
República Checa mantiene su punto de vista, según el cual las
cuestiones relativas a una protección adicional de indicaciones
geográficas forman parte de las negociaciones encomendadas y que
dichas negociaciones han de abarcar también una ampliación de la
protección adicional a otros productos, además de los vinos y
licores. Es esencial que los Ministros en Doha encarguen a la OMC
finalizar las negociaciones sobre indicaciones geográficas al mismo
tiempo que los otros temas de negociación.
Junto
con las negociaciones encomendadas, la liberalización del comercio de
productos no agropecuarios constituye otro importante pilar del
programa que se plantea mejorar el acceso a los mercados. Las
negociaciones deberían abarcar todos los productos o grupos de
productos, sin determinar los aspectos en que se debería avanzar más
rápidamente. Las negociaciones que tengan lugar después de la
Conferencia Ministerial de Doha deberían dar lugar a procedimientos
concretos para la formulación de nuevos compromisos.
Además
del acceso a los mercados, la Ronda debería promover la elaboración
de nuevas normas aplicables a las inversiones, la competencia, la
transparencia de la contratación pública y las medidas de
facilitación del comercio. Se ha avanzado bastante desde que se
iniciaran en la OMC los debates al respecto en 1996, lo que justifica
una iniciación de las negociaciones en el momento actual. La
República Checa es firme partidaria de tal iniciación.
Por
lo que se refiere a las inversiones y la competencia, el apoyo de la
República Checa a las negociaciones se basa en su propia experiencia,
como país que ha reestructurado totalmente su sistema de derechos de
propiedad y ha desregulado su antigua economía de planificación
central. La inversión extranjera directa, tema central de las
negociaciones de la OMC en este terreno, ha desempeñado un papel
clave en el proceso de transformación económica y su importancia
para el ulterior desarrollo sigue aumentando. Esto explica por qué la
República Checa se plantea la creación de un marco estable en
materia de contratación, que proporcione un entorno transparente,
previsible y jurídicamente seguro para los inversionistas extranjeros,
sin por ello socavar las facultades reguladoras de los gobiernos en la
persecución de sus legítimos objetivos económicos. Debería
elaborarse un enfoque de negociación de lo particular a lo general,
al estilo del AGCS, cuya aplicación permita a cada Miembro de la OMC
controlar el ritmo de liberalización y, por lo tanto, tenga en cuenta
las condiciones económicas específicas de los Miembros.
En
la esfera de la competencia, las negociaciones deberían tener como
objeto la formulación de un acuerdo marco basado en los principios de
no discriminación (trato nacional y principio de nación más
favorecida) y transparencia, en el pleno respeto de los objetivos de
desarrollo. Debería hacerse hincapié en la prevención de las
prácticas anticompetitivas a escala internacional que obstaculizan el
acceso a los mercados y fomentar la cooperación entre las
administraciones nacionales que se ocupan de la competencia. Las
diversidades existentes en materia de enfoque nacional no requieren
armonizar los marcos nacionales de la competencia. Más bien subrayan
la importancia de la flexibilidad y la progresividad como elementos
integrales de un nuevo Acuerdo de la OMC.
La
República Checa considera, además, que sería útil negociar un
acuerdo que garantice la transparencia de los procedimientos aplicados
por los Miembros en materia de contratación pública, con inclusión
del campo de aplicabilidad de tal acuerdo en función de los tipos de
comercio, niveles administrativos de gestión y otros factores.
También
deberían iniciarse negociaciones con el fin de establecer un conjunto
de normas que simplifiquen y faciliten los procedimientos comerciales.
Dichas normas han de basarse en el principio de no discriminación en
materia de procedimientos administrativos y producir una atenuación
significativa de los procedimientos aduaneros, la adopción de formas
electrónicas de transmisión de datos y el mejoramiento general de la
transparencia.
La
República Checa está también dispuesta a participar en toda
negociación destinada a consolidar y aclarar las normas en vigor, por
ejemplo en lo que se refiere a medidas antidumping. Está interesada
en actualizar el Entendimiento relativo a las normas y procedimientos
por los que se rige la solución de diferencias, teniendo en cuenta la
experiencia alcanzada hasta el presente en la aplicación del sistema
de solución de diferencias. El comercio electrónico constituye otro
terreno en el que la República Checa está dispuesta a cooperar con
otros Miembros con vistas a establecer el marco más favorable a la
promoción de las transmisiones electrónicas.
Por
último, pero no por ello menos importante, la República Checa
apoyará todos los esfuerzos necesarios para incluir entre los temas
de la Ronda la interfaz entre comercio y medio ambiente. La ulterior
liberalización del comercio basado en normas y la protección del
medio ambiente han de abordarse de manera complementaria, sin que ello
sirva al proteccionismo verde.
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