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El
comercio y las inversiones extranjeras han contribuido a que Barbados
alcance y mantenga un elevado nivel de vida
volver
al principio
Barbados ha
sabido aprovechar las oportunidades de comercio exterior y de
inversión para mantener un nivel de vida muy superior al de la mayor
parte de los países en desarrollo. Sus políticas comerciales y de
inversión han propiciado el surgimiento de proveedores de primer
orden en ciertas esferas, particularmente el turismo y los servicios
financieros, que se han convertido en el pilar fundamental de la
economía y en su principal fuente de divisas, según un informe de la
Secretaría de la OMC sobre las políticas y prácticas comerciales de
Barbados.
En
el informe se señala que la adopción de una política monetaria
racional, basada en un tipo de cambio fijo, ha proporcionado confianza
a los inversores y ha creado un marco de baja inflación. Los
controles cambiarios sobre los movimientos de capital tienen por
finalidad hacer la economía menos vulnerable a los ataques
especulativos contra la moneda nacional. Con todo, existen déficits
fiscales considerables que reducen las posibilidades de aplicar
políticas anticíclicas.
La
formulación de las políticas comerciales de Barbados se realiza en
un entorno estable de política general, sobre la base de amplias
consultas entre los interlocutores sociales y económicos. El Gobierno
considera que la apertura comercial (excepto en una pequeña gama de
actividades agrícolas y de servicios que gozan de un alto grado de
protección) es decisiva para superar las limitaciones que surjan
debido a la pequeña magnitud de la economía, su capacidad
restringida de diversificar los riesgos y las limitaciones en materia
de capacidad institucional.
El
sector de los servicios constituye la piedra angular de la economía,
y en él destacan en particular el turismo y los servicios financieros.
Estos últimos, respaldados por un entorno de fiscalidad baja,
proporcionan en la actualidad una parte significativa del PIB. El
Gobierno fomenta la inversión en la industria turística mediante
incentivos fiscales; por lo general, no existen restricciones al
acceso al mercado para las compañías extranjeras. Por otra parte,
los obstáculos a las importaciones de alimentos tal vez hayan
influido en el nivel de competitividad internacional de los servicios
de comidas para turistas al restringir el acceso a los insumos de
mejor calidad y de precios más competitivos.
Desde
mediados de los años sesenta existe legislación destinada a fomentar
el desarrollo de empresas “internacionales”, las cuales han gozado
de ventajas fiscales que no suelen estar al alcance de otras empresas.
Esas ventajas han dado lugar al establecimiento de bancos
extraterritoriales, compañías de seguros exentas de impuestos y
oficinas de empresas multinacionales. La aplicación de leyes
distintas a las empresas dependiendo de que sus clientes sean
residentes o no residentes fue motivo de fricciones con ciertos
interlocutores de la OCDE. En este contexto, el Gobierno ha insistido
en la importancia del derecho a la soberanía fiscal.
Las
empresas extranjeras prestan servicios de transporte aéreo y
marítimo, en especial para pasajeros y carga. Las telecomunicaciones
son monopolio de una compañía privada extranjera, pero a partir de
noviembre de 2002 se establecerá la plena competencia en los
servicios de telefonía celular y en el suministro de equipo y
aparatos telefónicos; para agosto de 2003, deberían estar abarcados
también los servicios de telefonía fija. Los servicios de seguros
nacionales y los servicios jurídicos están protegidos de la
competencia extranjera mediante las obligaciones de adquisición local
y las prescripciones en materia de títulos de aptitud,
respectivamente.
Según
el informe, Barbados ha hecho importantes esfuerzos en los últimos
años con miras a liberalizar y simplificar su régimen de
importaciones, lo cual adquiere aún más transcendencia dado que la
mayor parte de los productos de consumo interno son importados. En el
contexto de un programa de reducción arancelaria de la CARICOM, los
aranceles se redujeron en el período comprendido entre 1993 y 1999, y
también fue menor el recurso a restricciones cuantitativas a la
importación. Un recargo del 100 por ciento aplicado a los bienes de
producción nacional, que se introdujo en 1994, se fue reduciendo de
forma gradual hasta que se eliminó en abril de 2000. En 1997 se
introdujo un IVA que sustituyó múltiples impuestos y gravámenes. La
Ley de Aduanas se modificó en 1999 a fin de aplicar el Acuerdo sobre
Valoración en Aduana de la OMC. Como resultado de tales reformas, los
procedimientos de importación de Barbados son ahora relativamente
sencillos y transparentes.
El
arancel medio NMF aplicado es del 16,5 por ciento. El nivel de
protección en frontera es elevado en el caso de las actividades en
las que existe producción interna, pues se aplican aranceles del
60 por ciento o más y licencias de importación. Los productores
nacionales importan la mayor parte de sus insumos en régimen de
franquicia arancelaria, con arreglo a diversas exenciones y dispensas,
lo cual aumenta la protección efectiva.
En
Barbados la producción de bienes es costosa y, salvo en ciertos
productos especializados, este país no es competitivo frente a los
productores extranjeros. Sin una protección estricta frente a la
competencia de las importaciones, es probable que la mayor parte de
las contadas actividades existentes en los sectores manufacturero y
agropecuario sufran una marcada contracción.
La
protección en frontera parece ser mayor en el sector agroalimentario,
especialmente en el caso de la carne, los productos lácteos y las
legumbres y hortalizas. En vista de que los aranceles que llegan al
240 por ciento no han conseguido desalentar la importación, las
autoridades volvieron a introducir las licencias de importación no
automáticas con respecto a los productos más sensibles a la
competencia de las importaciones en 2001, inicialmente por un período
de tres meses. A principios de 2002, se estaban elaborando leyes
especiales en materia de salvaguardias para apoyar esas medidas. Las
importaciones de todos los productos avícolas son monopolio del
Gobierno. Se consolidaron varios contingentes arancelarios en la Ronda
Uruguay, pero no se estaban aplicando a principios de 2002. Barbados
mantiene una lista positiva de unos pocos países de donde procede la
carne fresca; para agregar más países a esa lista sería necesario
modificar la ley.
Nota
para las redacciones
En
los exámenes de las políticas comerciales, ejercicio prescrito en
los Acuerdos de la OMC, se examinan y se evalúan a intervalos
regulares las políticas comerciales y relacionadas con el comercio de
los países Miembros. También se siguen de cerca los acontecimientos
importantes que pueden tener consecuencias para el sistema mundial de
comercio. Para cada examen se elaboran dos documentos: una exposición
de políticas que presenta el gobierno del Miembro objeto de examen y
un informe detallado que redacta de manera independiente la
Secretaría de la OMC. Estos dos documentos son luego examinados por
el conjunto de Miembros de la OMC en el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales (OEPC). Esos documentos y las actas de las
reuniones del OEPC se publican poco después. Desde la entrada en
vigor del Acuerdo sobre la OMC en 1995, los informes abarcan también
las esferas de los servicios y de los aspectos de los derechos de
propiedad intelectual relacionados con el comercio.
En
lo que respecta al presente examen, el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales examinará el informe de la Secretaría de la
OMC y la exposición de políticas elaborada por el Gobierno de
Barbados los días 9 y 11 de julio de 2002. El informe de la
Secretaría abarca la evolución de todos los aspectos de las
políticas comerciales de Barbados, inclusive sus leyes y reglamentos
internos, el marco institucional y las políticas comerciales por
medida y por sector.
Se
adjuntan al presente comunicado de prensa las observaciones
recapitulativas que figuran en el informe de la Secretaría y algunos
extractos de la exposición de políticas del Gobierno. Los informes
de la Secretaría y del Gobierno figuran por el nombre del país en la
lista completa de los exámenes de
las políticas comerciales. Estos dos documentos, el acta de los
debates del OEPC y el resumen del Presidente se publicarán
oportunamente en una versión encuadernada y podrán obtenerse en la
Secretaría, Centro William Rappard, 154 rue de Lausanne, 1211
Ginebra 21.
Desde
diciembre de 1989 se han finalizado los siguientes exámenes: la
Argentina (1992 y 1999), Australia (1989, 1994 y 1998), Austria
(1992), Bahrein (2000), Bangladesh (1992 y 2000), Barbados (2002),
Benin (1997), Bolivia (1993 y 1999), Botswana (1998), el Brasil (1992,
1996 y 2000), Brunei Darussalam (2001), Burkina Faso (1998), Camerún
(1995 y 2001), el Canadá (1990, 1992, 1994, 1996, 1998 y 2000), Chile
(1991 y 1997), Chipre (1997), Colombia (1990 y 1996), las Comunidades
Europeas (1991, 1993, 1995, 1997 y 2000), Corea, República de (1992,
1996 y 2001), Costa Rica (1995 y 2001), Côte d'Ivoire (1995), Egipto
(1992 y 1999), El Salvador (1996), Eslovenia (2002), los Estados
Unidos (1989, 1992, 1994, 1996, 1999 y 2001), Fiji (1997), Filipinas
(1993 y 1999), Finlandia (1992), Gabón (2001), Ghana (1992 y 2001),
Guatemala (2002), Guinea (1999), Haití (2002), Hong Kong (1990, 1994
y 1998), Hungría (1991 y 1998), la India (1993, 1998 y 2002),
Indonesia (1991, 1994 y 1998), Islandia (1994 y 2000), Islas Salomón
(1998), Israel (1994 y 1999), Jamaica (1998), el Japón (1990, 1992,
1995, 1998 y 2000), Kenya (1993 y 2000), Lesotho (1998), Macao
(1994 y 2001), Madagascar (2001), Malasia (1993, 1997 y 2001), Malawi
(2002), Malí (1998), Marruecos (1989 y 1996), Mauricio (1995 y 2001),
México (1993, 1997 y 2002), Mozambique (2001), Namibia (1998),
Nicaragua (1999), Nigeria (1991 y 1998), Noruega (1991, 1996 y 2000),
Nueva Zelandia (1990 y 1996), OECO (2001), el Pakistán (1995 y 2002),
Papua Nueva Guinea (1999), el Paraguay (1997), el Perú (1994 y 2000),
Polonia (1993 y 2000), la República Checa (1996 y 2001), la
República Dominicana (1996), la República Eslovaca (1995 y 2001),
Rumania (1992 y 1999), Senegal (1994), Singapur (1992, 1996 y 2000),
Sri Lanka (1995), Sudáfrica (1993 y 1998), Suecia (1990 y 1994),
Suiza (1991, 1996 y 2000 (conjuntamente con Liechtenstein)),
Swazilandia (1998), Tailandia (1991, 1995 y 1999), Tanzanía (2000),
Togo (1999), Trinidad y Tabago (1998), Túnez (1994), Turquía (1994 y
1998), Uganda (1995 y 2001), el Uruguay (1992 y 1998), Venezuela
(1996), Zambia (1996) y Zimbabwe (1994).
Informe
de la Secretaría volver
al principio
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
BARBADOS
Informe de la Secretaría — Observaciones recapitulativas
Barbados
ha sabido aprovechar las oportunidades de comercio exterior y de
inversión para mantener un nivel de vida muy superior al de la mayor
parte de los países en desarrollo. Sus políticas comerciales y de
inversión han propiciado el surgimiento de proveedores de primer
orden en ciertas esferas, particularmente el turismo y los servicios
financieros. Gracias a los recursos naturales de Barbados y a las
actividades especializadas creadas por la política gubernamental,
estos servicios se han convertido en el pilar fundamental de la
economía y en su principal fuente de divisas. Sin embargo, como
consecuencia natural de esa especialización y de la pequeña magnitud
de su economía, Barbados tiene una base de producción limitada y el
país es vulnerable a las conmociones externas.
Las
políticas comerciales también han estado encaminadas a proteger a un
número pequeño de actividades internas, sobre todo la producción de
alimentos, frente a la competencia extranjera, si bien se reconoce que
la mejor manera de satisfacer el grueso de las necesidades internas es
mediante las importaciones. Estas medidas de protección, y la
competencia limitada en ciertos sectores internos, han influido en la
competitividad de las principales actividades de servicios al limitar
sus posibilidades de acceso a los insumos al costo más bajo. La
estabilidad histórica del entorno de política de Barbados y su
riqueza en capital humano constituyen un buen indicio de su capacidad
para abordar esta cuestión, adaptarse a los nuevos desafíos y, en
consecuencia, lograr más mejoras en materia de bienestar y
mantenerlas en el futuro.
Barbados
ocupa el trigésimo primer lugar en el Índice de Desarrollo Humano de
las Naciones Unidas; la esperanza de vida al nacer es de 77 años, la
tasa de alfabetización de los adultos es del 97 por ciento y el PIB
per cápita fue de 9.700 dólares EE.UU. en el año 2000. Desde los
años cincuenta, la economía ha experimentado una dependencia cada
vez mayor de los ingresos provenientes del turismo. Los servicios
financieros, respaldados por un entorno de fiscalidad baja, en la
actualidad proporcionan una parte significativa del PIB. De manera
simultánea, se ha registrado un descenso en la parte del PIB que
corresponde a la agricultura, especialmente el azúcar. La economía
de Barbados tuvo un buen comportamiento entre los años 1993 y 2000,
impulsada por el consumo interno. Sin embargo, sigue siendo vulnerable
a las conmociones externas, como han puesto de relieve la profundidad
y la duración de las recesiones experimentadas cuando se han
producido desaceleraciones de la economía mundial, en especial, a
principios del decenio de 1990 y en 2001. Se calcula que en 2001 el
valor añadido real en el sector turístico disminuyó en un 6 por
ciento y la economía se contrajo en un 2,8 por ciento en términos
reales.
La
adopción de una política monetaria racional, basada en un tipo de
cambio fijo, ha proporcionado confianza a los inversores y ha creado
un marco de baja inflación. Los controles cambiarios sobre los
movimientos de capital tienen por finalidad hacer la economía menos
vulnerable a los ataques especulativos contra la moneda nacional. Con
todo, existen déficit fiscales considerables que reducen las
posibilidades de aplicar políticas anticíclicas. Las transacciones
por cuenta corriente han puesto de manifiesto un déficit grande y
persistente, debido a que el superávit de la cuenta de servicios no
ha contrarrestado el déficit del comercio de mercancías. El déficit
de la cuenta corriente ha sido compensado en general con los flujos de
capital público y privado.
Los
ingresos por concepto de exportaciones de mercancías se han mantenido
relativamente bajos, a un nivel aproximado de la quinta parte del
total de las exportaciones de bienes y servicios, y constituyen el 11
por ciento del PIB. Las exportaciones de mercancías consisten
fundamentalmente en azúcar, ron y petróleo bruto y, a excepción de
los productos especializados, no son competitivas a nivel
internacional sin ayuda del gobierno o acceso preferencial a los
mercados extranjeros. Los destinos principales de las exportaciones
son los países de la CARICOM, la Unión Europea y los Estados Unidos.
Las exportaciones de servicios consisten principalmente en turismo y
servicios financieros. Las importaciones de mercancías están
diversificadas, con una dependencia relativamente marcada de la
importación de alimentos. Las importaciones de más rápido
crecimiento han sido las originadas en los Estados Unidos, país que
provee el 40 por ciento de las importaciones, en régimen NMF. Esto se
refiere al comercio de mercancías. Los dos proveedores principales
que le siguen son los países de la CARICOM y la Unión Europea. Las
importaciones de servicios se concentran en las esferas de transporte,
seguros y viajes.
La
formulación de las políticas comerciales de Barbados se realiza en
un entorno estable de política general, sobre la base de amplias
consultas entre los interlocutores sociales y económicos. El Gobierno
considera que la apertura comercial (excepto en una pequeña gama de
actividades agroalimentarias y de servicios que gozan de un alto grado
de protección) es decisiva para superar las limitaciones que surjan
debido a la pequeña magnitud de la economía, su capacidad
restringida de diversificar los riesgos y las limitaciones en materia
de capacidad institucional.
Barbados
es Miembro inicial de la OMC, y participa activamente en la labor de
la Organización. Concede como mínimo el trato NMF a todos sus
interlocutores comerciales. Barbados nunca ha participado en
procedimientos multilaterales de solución de diferencias, ni como
demandado ni como reclamante. Sin embargo, se reservó el derecho de
participar en calidad de tercero en el procedimiento relacionado con
las disposiciones de los Estados Unidos sobre las Empresas de Ventas
en el Extranjero, puesto que existen muchas empresas de ese tipo al
amparo de la legislación de Barbados.
En
las negociaciones de la Ronda Uruguay, Barbados consolidó todos sus
aranceles menos los aplicados al pescado y los productos del pescado,
aunque lo hizo a tipos arancelarios máximos. Los productos
agropecuarios están consolidados como mínimo al 100 por ciento, con
ciertas partidas específicas consolidadas a tipos que llegan a
sobrepasar el 220 por ciento; los productos manufacturados están
consolidados a tipos del 70 por ciento como mínimo, con ciertas
partidas a tipos considerablemente superiores. Además, Barbados ha
contraído compromisos específicos en el marco del AGCS en algunos
subsectores. Barbados asumió compromisos específicos en las
negociaciones de la OMC sobre telecomunicaciones básicas, pero no
contrajo nuevos compromisos multilaterales en relación con los
servicios financieros en el contexto del Quinto Protocolo del AGCS.
Las
exportaciones de Barbados se benefician de las preferencias
comerciales unilaterales concedidas por diversos interlocutores
comerciales; Barbados desea que éstas se mantengan. Su política
comercial ha estado muy influenciada por su participación en la
Comunidad y el Mercado Común del Caribe (CARICOM), donde está
instando a que entre en funcionamiento rápidamente un mercado común.
El compromiso de proteger las industrias de la CARICOM explica en
parte los aranceles relativamente elevados que Barbados aplica a los
bienes que no son de producción interna.
Barbados
ha hecho importantes esfuerzos en los últimos años con miras a
liberalizar y simplificar su régimen de importaciones, lo cual
adquiere aún más trascendencia dado que la mayor parte de los
productos de consumo interno son importados. En el contexto del
programa de reducción del Arancel Exterior Común (AEC), los
aranceles se redujeron en el período comprendido entre 1993
y 1999, y también pasó a ser menor la dependencia de las
restricciones cuantitativas a las importaciones. Un recargo del 100
por ciento aplicado a los bienes de producción local, que se
introdujo en 1994, se fue reduciendo de forma gradual hasta que se
eliminó en abril de 2000. En 1997 se introdujo un IVA que
sustituyó múltiples impuestos y gravámenes. La Ley de Aduanas se
modificó en 1999 a fin de aplicar el Acuerdo de la OMC sobre
Valoración en Aduana. Como resultado de estas reformas, los
procedimientos de importación de Barbados son ahora relativamente
sencillos y transparentes.
El
arancel medio NMF aplicado es del 16,5 por ciento y cumple sobre todo
una función de generación de ingresos. Es elevado el nivel de
protección en frontera en relación con actividades en las que existe
producción interna, basándose en aranceles del 60 por ciento o más
y licencias de importación. Los productores nacionales importan la
mayor parte de sus insumos exentos de derechos de aduana, en virtud de
diversas exenciones y dispensas, lo cual se añade a la protección
efectiva. En conjunto, todos los impuestos recaudados sobre las
importaciones suman el 22 por ciento de la recaudación tributaria
total.
Existen
licencias de importación para unos 60 productos, fundamentalmente
alimenticios. Estas licencias se han utilizado para supervisar las
importaciones y proteger la producción interna; las licencias pueden
tener carácter automático o no automático por decisión
administrativa. No hay información de dominio público sobre las
solicitudes de licencias ni la asignación de contingentes.
Se
recurre a los derechos antidumping y compensatorios mediante una
medida única. El Acuerdo relativo a la Aplicación del Artículo VI
del GATT y el Acuerdo sobre Subvenciones y Medidas Compensatorias aún
no se han incorporado en las leyes de Barbados a este respecto.
Barbados no cuenta con legislación en materia de salvaguardias.
En
la práctica, las exportaciones no son objeto de gravámenes ni
restricciones y suelen efectuarse en el marco de preferencias
comerciales. Las exportaciones se fomentan también mediante diversas
concesiones arancelarias y fiscales y medidas de asistencia financiera,
varias de las cuales han sido notificadas a la OMC como subvenciones a
la exportación. En general, la mayor parte de la producción interna
de mercancías y el sector de servicios se benefician de ventajas
fiscales u otros tipos de ayuda, lo cual pone de relieve el compromiso
del Gobierno de ofrecer respaldo activo a los negocios. No existen
cifras disponibles en relación con el costo presupuestario general de
esta ayuda.
A
principios de 2002 se comenzó a promulgar legislación en materia de
política de competencia como parte del establecimiento de un régimen
global de política de competencia. Estaba previsto que la
legislación incluyese finalmente disposiciones sobre competencia
justa, garantías para el consumidor y protección del consumidor. La
necesidad de establecer un amplio marco de política en materia de
competencia obedece a los altos niveles de concentración y de precios
que se han observado en el mercado interno. Entretanto, a fin de
limitar el abuso del poder de mercado, se han puesto en práctica
controles de precios respecto de diversos bienes y servicios.
El
Gobierno tiene participación en distintas entidades comerciales en
sectores como los servicios públicos, el transporte, la hostelería y
producción agroalimentaria. El Gobierno tiene como política no
participar en nuevas empresas, excepto en casos en que el sector
privado no muestre suficiente interés en una actividad que el
Gobierno desee promover. El comercio de Estado queda circunscrito a
las importaciones avícolas. Ciertas empresas son comerciantes
exclusivos de facto: una empresa es la exportadora exclusiva de
petróleo bruto y la importadora exclusiva de combustible diesel,
gasolina y fueloil. La contratación pública, que representa
aproximadamente el 10 por ciento del PIB, se centra principalmente en
bienes y servicios provenientes del extranjero debido a la pequeña
magnitud de la economía. Se pueden asignar contratos de pequeña
envergadura sin invitar a licitación.
Recientemente,
Barbados ha adoptado medidas encaminadas a garantizar la protección
de los derechos de propiedad intelectual, y la legislación del país
abarca todas las esferas principales a que se hace referencia en el
Acuerdo sobre los ADPIC. La legislación de Barbados relativa a los
derechos de propiedad intelectual fue examinada por el Consejo de los
ADPIC de la OMC en noviembre de 2001.
Barbados
es un emplazamiento de costos elevados para la producción de bienes
y, salvo en ciertos productos especializados, no es competitivo frente
a los productores extranjeros. Sin una protección estricta frente a
la competencia de las importaciones, es probable que la mayor parte de
las contadas actividades existentes en los sectores manufacturero y
agropecuario sufrirían una marcada contracción. La protección en
frontera parece ser mayor en el sector agroalimentario, especialmente
en el caso de la carne, los productos lácteos y las legumbres y
hortalizas. En vista de que los aranceles que llegan al 240 por ciento
no han conseguido mermar las importaciones, las autoridades volvieron
a introducir las licencias de importación no automáticas con
respecto a los productos más sensibles a la competencia de las
importaciones en 2001, inicialmente por un período de tres meses. A
principios de 2002 se estaban elaborando leyes especiales en materia
de salvaguardias para apoyar esas medidas. Las importaciones de todos
los productos avícolas son monopolio del Gobierno. Se consolidaron
varios contingentes arancelarios en la Ronda Uruguay, pero no se
estaban aplicando a principios de 2002. Barbados mantiene una lista
positiva de unos pocos países de donde procede la carne fresca; para
agregar más países a esa lista sería necesario modificar la ley.
El
acceso preferencial al mercado de la UE no ha detenido el descenso de
la industria azucarera; ésta se ha visto afectada por los elevados
costos que casi todos los años sobrepasan los precios garantizados de
exportación, muy por encima de los niveles mundiales.
El
sector de los servicios constituye la piedra angular de la economía,
y en él destacan en particular el turismo y los servicios financieros.
Los servicios de turismo los prestan principalmente operadores
privados. El Gobierno estimula la producción y la inversión en la
industria turística fundamentalmente mediante incentivos fiscales y
préstamos en condiciones de favor. Por lo general, no existen
restricciones al acceso al mercado para las compañías extranjeras.
Por otra parte, quizás los obstáculos a las importaciones de
alimentos hayan influido en el nivel de competitividad internacional
de los servicios de comidas y otras actividades de servicios
relacionadas con el turismo al restringir el acceso a los insumos de
mejor calidad y precios más competitivos.
Desde
mediados de los años sesenta existe legislación destinada a
estimular el desarrollo de empresas “internacionales”, las cuales
han gozado de ventajas fiscales que no suelen estar al alcance de
otras empresas. Esas ventajas han dado lugar al establecimiento de
bancos extraterritoriales, compañías de seguros exentas de impuestos,
y filiales de empresas multinacionales. El hecho de que se aplican
leyes distintas a las empresas según el criterio de si abastecen a
los residentes o a clientes externos fue motivo de fricciones con
ciertos interlocutores de la OCDE. En este contexto, el Gobierno ha
insistido en la importancia del derecho a la soberanía fiscal.
Las
empresas extranjeras prestan servicios de transporte aéreo y
marítimo, en especial para el transporte de pasajeros y de carga. Las
telecomunicaciones se encuentran monopolizadas por una compañía
privada extranjera, pero a partir de noviembre de 2002 se
establecerá la plena competencia en los servicios de telefonía
celular y en el suministro de equipo y aparatos telefónicos. Para
agosto de 2003, la competencia deberá abarcar también los servicios
de telefonía fija. Los servicios nacionales de seguros están
protegidos de la competencia extranjera mediante las obligaciones de
adquisición local y las prescripciones en materia de títulos de
aptitud, respectivamente.
Informe
del Gobierno volver
al principio
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
BARBADOS
Informe del Gobierno Parte IV
Políticas
comerciales y relacionadas con el comercio
Teniendo
en cuenta la limitación de su base de recursos y de su estructura de
producción, así como la apertura de la economía, Barbados tiene que
participar activamente en el comercio mundial para mantener y mejorar
su nivel de vida. Para ello debe producir bienes y servicios que
puedan comercializarse en condiciones competitivas en mercados
extranjeros. La fuerte dependencia del comercio hace necesario
elaborar políticas que respondan a los cambios en el entorno
internacional. Desde comienzos del decenio de 1990, la política
comercial de Barbados se ha vuelto más abierta como resultado de su
propio programa de liberalización y en respuesta a las tendencias
regionales e internacionales.
Tradicionalmente,
la política comercial de Barbados se ha centrado en el comercio de
mercancías y ha hecho hincapié en una estrategia de sustitución de
importaciones para promover el desarrollo económico. Esta estrategia
se aplicaba mediante un sistema de obstáculos arancelarios y no
arancelarios destinados a proteger a los productores de los sectores
manufacturero y agropecuario hasta que fueran competitivos en el plano
internacional. Un sistema de licencias restringía la importación de
productos competidores.
En
1994, antes de la creación de la OMC, el Gobierno emprendió un
programa de liberalización. Para que este programa tuviera efectos
jurídicos, se aprobaron la Reglamentación de controles varios (Licencia
de importación general y abierta), la Reglamentación modificada de
la importación y exportación de mercancías (Prohibición) y la
Orden (Modificación) de aranceles aduaneros. Se suprimieron las
licencias impuestas a las importaciones de la mayoría de los
productos manufacturados competidores, a las que se aplicó un recargo
durante un período de cinco años. En 1996, el Gobierno inició la
eliminación gradual del recargo, que desapareció en abril de 2000.
También
en abril de 2000, el Gobierno suprimió las restricciones mediante
licencia impuestas a todas las importaciones, a excepción de las que
se aplican por razones de salud o seguridad o para proteger la
moralidad pública. Casi todos los productos afectados por estas
medidas eran productos agropecuarios. El Gobierno aplicó los tipos
consolidados de la OMC a todos los productos para los cuales se
habían eliminado las restricciones. Barbados aplicará en breve la
disposición de salvaguardia especial para los productos agropecuarios.
Antes
de la introducción del impuesto sobre el valor añadido (IVA) en
enero de 1997, los “otros derechos y cargas” percibidos sobre las
importaciones eran el impuesto sobre el consumo, el derecho de timbre,
el recargo, los impuestos indirectos y un gravamen ambiental. Cuando
se introdujo un IVA del 15 por ciento, se suprimieron todos estos
impuestos a excepción del gravamen ambiental y de los impuestos
indirectos que se percibían sobre determinados productos. El efecto
neto de esta medida fue una notable reducción del precio de los
productos importados.
El
Gobierno es consciente de que, para que Barbados sea competitivo en el
plano internacional, los productores de bienes y servicios deben
cumplir las normas reconocidas internacionalmente. Asimismo reconoce
la necesidad de velar por que las importaciones sean de la mayor
calidad posible y por que la importación y utilización de productos
de calidad inferior no pongan en peligro la salud y seguridad de todos
los barbadenses. También tiene derecho a proteger de forma adecuada
el medio ambiente. En consecuencia, desde la creación de la
Institución Nacional de Normas de Barbados en 1973, el Gobierno ha
procurado asegurar que tanto los productos nacionales como los
importados cumplan las normas internacionales. En la actualidad hay
más de 200 normas nacionales, todas las cuales son compatibles con
las normas internacionales.
Los
sistemas y medidas sanitarios y fitosanitarios de Barbados son en gran
medida compatibles con las normas y prácticas aceptadas
internacionalmente. Sin embargo, se necesita asistencia técnica en
materia de redacción de leyes, así como de fortalecimiento de los
sistemas de vigilancia y análisis de riesgos para que sean conformes
con las reglamentaciones internacionales.
El
país ha concertado ya acuerdos de equivalencia con algunos de sus
interlocutores comerciales.
Barbados
aplica las disposiciones del Acuerdo MSF de la OMC con la ayuda de
diversos organismos internacionales.
En
el marco de la Ronda Uruguay de negociaciones comerciales, Barbados se
comprometió a liberalizar seis esferas de actividad relacionadas con
los servicios. En 1996 se comprometió además a liberalizar algunos
aspectos de los servicios básicos de telecomunicaciones. En
consonancia con su política de fomentar las inversiones extranjeras,
se permite el comercio transfronterizo en prácticamente todas las
esferas de actividad relacionadas con los servicios, entre ellas el
turismo, la distribución y los servicios empresariales y
profesionales, así como los servicios financieros. En lo que respecta
a los servicios de telecomunicaciones, el Gobierno ha firmado
recientemente un memorándum de entendimiento con el único proveedor
de servicios que durante muchos años tuvo legalmente un monopolio en
esta esfera. Este entendimiento permitirá la liberalización de este
sector.
Durante
gran parte del siglo XX hubo en Barbados una legislación por la que
se regían los derechos de propiedad intelectual. Por ejemplo, las
leyes del Reino Unido sobre patentes, de 1903, y sobre patentes,
dibujos y modelos, de 1907, fueron las primeras disposiciones
legislativas por las que se rigió la concesión de patentes en
Barbados. Desde su incorporación a la Organización Mundial de la
Propiedad Intelectual en 1979, Barbados ha emprendido una política
consciente de modernización de su sistema de derechos de propiedad
intelectual para armonizar su marco legislativo con las normas
internacionales. Barbados cumple las prescripciones de la OMC
previstas en el Acuerdo sobre los ADPIC. En noviembre de 2001 Barbados
fue objeto de un examen relativo a su legislación sobre derechos de
propiedad intelectual y a su aplicación del Acuerdo sobre los ADPIC.
Las
políticas comerciales de Barbados se han inspirado en las
disposiciones del Tratado de Chaguaramas por el que se estableció el
Mercado Común del Caribe (CARICOM) en 1973. En un principio, este
movimiento de integración se centró principalmente en el comercio de
mercancías. Los instrumentos principales para facilitar el
comercio dentro de la región fueron el Arancel Externo Común (AEC) y
las normas de origen. Estos instrumentos se han revisado
periódicamente para asegurar no sólo la profundización del proceso
de integración, sino también la competitividad internacional de las
empresas.
En
1992, la Conferencia de Jefes de Gobierno de la región de la CARICOM
tomó la decisión de reducir para 1998 el AEC que se aplicaba a los
productos manufacturados hasta un intervalo del 0 al 20 por
ciento. Barbados acató plenamente esta decisión. También en
consonancia con la decisión de los Jefes de Gobierno, Barbados aplica
a los productos agropecuarios un tipo máximo del 40 por ciento.
En
el decenio de 1990, los Estados miembros de la CARICOM firmaron varios
acuerdos comerciales recíprocos y no recíprocos con algunos países
de América Latina y el Caribe, a saber, Venezuela, Colombia, la
República Dominicana y Cuba. Los acuerdos recíprocos con Colombia y
la República Dominicana han entrado en vigor, mientras que el acuerdo
con Cuba se aplicará en breve. Pronto se entablarán negociaciones
para convertir el acuerdo con Venezuela en un acuerdo sobre una base
de reciprocidad. Barbados participa activamente en estas gestiones.
En
1989 la Conferencia de Jefes de Gobierno de la CARICOM acordó
establecer el Mercado Único Económico del Caribe. Se modificó en
consecuencia el Tratado de Chaguaramas, por medio de protocolos, para
que la creación del Mercado Único Económico del Caribe surtiera
efectos jurídicos.
Los
nueve protocolos abarcaban las esferas siguientes:
- Gestión
del proceso de integración (protocolo I); solución de
diferencias (protocolo IX); y cualesquiera desventajas con
que se enfrentaran los sectores, regiones y Estados miembros como
resultado de la aplicación del Mercado Único Económico del
Caribe (protocolo VII).
- Circulación
de mercancías (protocolo IV) y de servicios y factores de
producción (protocolo II).
- Desarrollo
de relaciones en el transporte (protocolo VI), la agricultura (protocolo
V) y la industria (protocolo III).
- Comportamiento
de las empresas: política de competencia, protección de los
consumidores, y dumping y subvenciones (protocolo VIII).
La
tarea de asegurar la puesta en marcha del Mercado Único Económico
del Caribe incumbe principalmente a Barbados. Barbados ha firmado
todos los protocolos, varios de los cuales se aplican provisionalmente
en la Comunidad. Barbados considera que, ante la liberalización y la
globalización, el Mercado Único Económico del Caribe reviste una
gran importancia. De hecho, el Gobierno estima que es fundamental para
el desarrollo de la región, especialmente en la medida en que ésta
trata de integrarse en la nueva economía mundial. Por consiguiente,
Barbados colaborará estrechamente con los otros Estados miembros de
la CARICOM para que el Mercado Único Económico del Caribe se haga
realidad.
Barbados
es Miembro fundador de la OMC, al haberse incorporado a esta
Organización desde su creación el 1º de enero de 1995. En su
calidad de Miembro, ha procurando desempeñar diligentemente sus
funciones, dentro de los límites de sus recursos humanos, financieros
y técnicos, siendo al mismo tiempo plenamente consciente de la
necesidad de reducir al mínimo los gastos transitorios y mantener la
estabilidad económica. Como se señaló anteriormente, Barbados ha
permitido un mayor acceso a los mercados de bienes y servicios incluso
antes de 1995. Además, Barbados ha promulgado la legislación
necesaria para proteger los derechos de propiedad intelectual tanto
nacionales como extranjeros. Dada la importancia que concede Barbados
a la OMC, ha establecido una Misión en Ginebra, con un costo
apreciable, para que se ocupe principalmente de cuestiones
relacionadas con el trabajo de la OMC.
En
su calidad de pequeño país en desarrollo, Barbados apoya plenamente
la decisión adoptada en la Cuarta Conferencia Ministerial, celebrada
en Doha, de seguir abordando las preocupaciones de los países en
desarrollo con respecto a la aplicación. Barbados considera que hay
preocupaciones auténticas y reales que deben abordarse de forma
efectiva. También concede gran importancia a la formulación de un
programa de trabajo sobre las pequeñas economías, al establecimiento
de grupos de trabajo sobre comercio, deuda y finanzas y sobre comercio
y transferencia de tecnología y a la prioridad que se otorga en la
Declaración Ministerial al trato especial y diferenciado y a la
asistencia técnica para los países en desarrollo.
Barbados
está manteniendo actualmente negociaciones comerciales en diversos
foros internacionales. Es uno de los 34 países que tratan de crear el
Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) para el año 2005.
Como parte del grupo de países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP),
Barbados participará en las negociaciones entre los países ACP y la
UE para el establecimiento de nuevas relaciones comerciales y
económicas con Europa, que entrarán en vigor el 1º de enero de
2008. Las negociaciones formales comenzarán en septiembre de 2002.
Además, Barbados participa en las negociaciones entabladas en el
contexto de la OMC.
La
conclusión de todas estas negociaciones tendrá una notable
repercusión en las relaciones comerciales de Barbados, sobre todo en
dos ámbitos. En primer lugar, los nuevos acuerdos comerciales
aumentarán la competencia para las empresas relativamente pequeñas
que suministran bienes y servicios en el mercado nacional. En segundo
lugar, los acuerdos, aunque prometen ofrecer a Barbados mayores
oportunidades de exportación, perjudicarán al acceso preferencial de
que disfruta actualmente Barbados en virtud de los acuerdos de la
Iniciativa de la Cuenca del Caribe, CARIBCAN, Cotonou y el SGP. Ello
aumentará sin duda la competencia en esos mercados. Y, lo que es más
importante, las ventajas de que disfruta actualmente Barbados en su
condición de miembro de la CARICOM se reducirán también como
resultado de los nuevos acuerdos que se negocien.
Si
al negociar estos nuevos acuerdos no se presta suficiente atención a
las pequeñas economías como Barbados, las perspectivas económicas
para esos países serán sombrías. Por experiencia, Barbados es
plenamente consciente de la posible velocidad y profundidad de la
decadencia económica y de los rápidos efectos que la inestabilidad
económica, especialmente a través del aumento del desempleo y la
rápida disminución de las reservas de divisas, puede tener sobre su
estabilidad social y política.
Ante
esta posibilidad, Barbados se ha sumado en todos los foros de
negociación a otras pequeñas economías en desarrollo para pedir un
trato especial y diferenciado para las pequeñas economías. La
Decisión Ministerial de Doha de establecer un programa de trabajo
sobre el trato de las pequeñas economías en el contexto del comercio
multilateral es especialmente esperanzadora a este respecto. La
participación efectiva de estos países en el sistema comercial
multilateral debería ser una preocupación prioritaria de la OMC.
El
trato especial y diferenciado que se debería conceder a las pequeñas
economías en desarrollo habría de incluir las siguientes medidas:
- Proporcionar
tanto asistencia técnica como recursos financieros que permitan a
estos países, y en general a todos los países en desarrollo,
superar algunas de las limitaciones básicas del mercado con que
se enfrentan.
- Conceder
períodos de transición suficientes para el comienzo del proceso
de liberalización y para la aplicación de acuerdos complejos.
- Dar
a los gobiernos un margen de flexibilidad para ayudar a las
empresas y los sectores, especialmente los que consideran de
importancia estratégica para el desarrollo de sus economías y
que se enfrentan con dificultades como resultado de la
liberalización del comercio.
- Reducir
la carga que recae sobre estos países al tener que hacer frente a
diversos obstáculos no arancelarios impuestos por países
desarrollados. Entre estos obstáculos se incluyen las medidas
sanitarias y fitosanitarias y las normas técnicas gravosas.
- Prever
unos umbrales adecuados que deban alcanzarse antes de que puedan
tomarse medidas contra los productos de los pequeños proveedores
de esos países.
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