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Cuestiones abarcadas por los Comités y Acuerdos de la OMC

EXÁMENES DE LA POLÍTICAS COMERCIALES: REPÚBLICA DOMINICANA
7 y 9 de octubre de 2002

Observaciones formuladas por la Presidenta a modo de conclusión

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Ver también:
Comunicado de prensa: Rápido crecimiento económico impulsado por los esfuerzos realizados para modernizar la economía


Este segundo Examen de las Políticas Comerciales de la República Dominicana ha sido exhaustivo y muy esclarecedor. Ello se lo debemos en una medida considerable a la presencia de una nutrida delegación dominicana, encabezada por el Ministro Dr. Hugo Tolentino Dipp y el Viceministro Sr. Santiago Tejada, y a la activa participación de muchos Miembros. A través de nuestro diálogo con la delegación dominicana hemos conseguido un mejor entendimiento de las políticas y prácticas relacionadas con el comercio que están en vigor, de los cambios que han experimentado durante los seis últimos años y de su posible evolución futura. Para empezar, permítanme destacar también el apoyo prestado por los Miembros a la República Dominicana en sus esfuerzos de modernización y liberalización, así como el reconocimiento por ellos de los significativos progresos realizados a este respecto desde el último Examen de la República Dominicana, que tuvo lugar en 1996.

Los Miembros han felicitado a la República Dominicana, la mayor economía de la región de Centroamérica y el Caribe, por el notable crecimiento económico que ha logrado en los últimos años. Este crecimiento, junto con una mayor integración en la economía mundial, ha hecho de la República Dominicana un interlocutor económico cada vez más importante. Sin embargo, el crecimiento se ha desacelerado considerablemente desde 2001, la base de exportación continúa siendo limitada, tanto en términos de mercados como de productos, y la mitigación de la pobreza sigue siendo un desafío. Por lo tanto, ha sido importante conocer los esfuerzos que se están realizando para abordar estas cuestiones.

Las diversas iniciativas autónomas, regionales y multilaterales de la República Dominicana encaminadas a liberalizar sus regímenes de comercio y de inversiones han sido elementos clave de los buenos resultados económicos que ha logrado. Los Miembros han acogido con satisfacción la activa participación de la República Dominicana en el sistema multilateral de comercio y han obtenido más información sobre la situación y el alcance de las iniciativas en curso dirigidas a concluir nuevos acuerdos comerciales bilaterales. Han expresado la esperanza de que la República Dominicana continúe trabajando para que estas iniciativas complementen los esfuerzos multilaterales de liberalización. También se ha señalado la gran importancia que tienen para las exportaciones dominicanas las preferencias unilaterales ofrecidas por ciertos interlocutores comerciales.

Los Miembros han coincidido en que el régimen de zonas francas ha desempeñado una función importante en la promoción de las exportaciones, pero han señalado también las distorsiones estructurales creadas por ese régimen, las cuales podrían debilitar las perspectivas de crecimiento futuro. Asimismo, las subvenciones que conlleva el régimen de zonas francas han puesto en tela de juicio la compatibilidad de dicho régimen con los principios multilaterales, y se ha fijado un período de transición para suprimirlo. Habida cuenta de ello y de la gran importancia económica de ese régimen, los Miembros han formulado numerosas preguntas a este respecto, incluidas algunas acerca de las estrategias que se están considerando para permitir que la economía pase a un sistema más neutral. La República Dominicana se ha comprometido a utilizar el período de transición para poner el régimen de zonas francas en conformidad con las normas pertinentes de la OMC.

Los Miembros han tomado nota de las medidas adoptadas por la República Dominicana para reducir y simplificar la estructura de los aranceles aplicados. Sin embargo, también han observado que los aranceles aplicados y los aranceles consolidados que gravan los productos agropecuarios son particularmente elevados y han formulado preguntas acerca de la utilización de los contingentes arancelarios. Varios Miembros consideran que es necesario lograr una mayor previsibilidad eliminando la gran diferencia que existe actualmente entre los aranceles aplicados y los aranceles consolidados.

Se han formulado numerosas preguntas sobre los procedimientos aduaneros y la valoración en aduana, el trámite de licencias y la facilitación del comercio, y los Miembros han expresado su satisfacción por los progresos realizados en esas esferas, pero han instado a la República Dominicana a que introduzcan más mejoras. Algunos Miembros han expresado su preocupación por la compatibilidad de un impuesto específico sobre las bebidas alcohólicas con los principios multilaterales. Varios Miembros han pedido información sobre la elaboración de normas y reglamentos técnicos. También se ha indicado que la República Dominicana todavía tiene que cumplir diversas obligaciones de notificación dimanantes de algunos Acuerdos de la OMC, en particular del Acuerdo OTC, y se la ha invitado a que, de ser necesario, solicite asistencia a la Secretaría de la OMC para ocuparse de esta cuestión, y mejorar así la transparencia. Ha sido una satisfacción para mí oír que la República Dominicana está dispuesta a hacerlo.

Varios Miembros se han mostrado complacidos por la consideración que la República Dominicana está dando a la posibilidad de adherirse al Acuerdo multilateral sobre Contratación Pública y han expresado el deseo de saber cómo conciliará la República Dominicana su participación en él con la prescripción establecida por su legislación nacional de que se dé preferencia a los proveedores dominicanos. Varios Miembros han pedido también información sobre los procedimientos de licitación pública, incluidas las prescripciones en materia de registro.

Por lo que respecta a las políticas sectoriales, la evolución del sector de los servicios ha suscitado especial interés. Los Miembros han tomado nota de las medidas de liberalización adoptadas a lo largo de los seis últimos años pero han señalado que los compromisos contraídos por la República Dominicana en el marco del AGCS son relativamente limitados y no corresponden a la apertura real del sector. Por consiguiente, para lograr una mayor previsibilidad, varios de ellos han invitado a la República Dominicana a ampliar y profundizar sus compromisos multilaterales durante las negociaciones en curso sobre los servicios. También han solicitado información sobre la situación en lo que respecta a la ratificación por la República Dominicana del Quinto Protocolo anexo al AGCS que, según ha señalado la delegación de ese país, está siendo examinada actualmente por el Congreso Nacional. Algunos Miembros han expresado también su preocupación por los costos de los servicios financieros y las ineficiencias del sector de la electricidad.

Asimismo, los Miembros han pedido más aclaraciones sobre varias esferas específicas, entre ellas las siguientes:

  • el régimen de inversiones extranjeras y las excepciones al trato nacional;

  • las medidas sanitarias y fitosanitarias;

  • la política de competencia y la legislación conexa;

  • el Anteproyecto de Ley Monetaria y Financiera; y

  • la protección de los derechos de propiedad intelectual.

La delegación dominicana ha respondido oralmente y por escrito a las preguntas formuladas durante el Examen. Las respuestas facilitadas han sido una gran aportación a esta reunión y todos los Miembros las han acogido con indudable satisfacción.

Hemos llegado así al término del Examen de la República Dominicana. Gracias a él hemos podido apreciar en forma directa los logros alcanzados por la República Dominicana desde su último Examen, realizado en 1996, y los retos que tiene ante sí. Realmente es mucho lo que la República Dominicana ha conseguido en los últimos años, en gran medida aprovechando las oportunidades que ofrece un régimen comercial y de inversiones cada vez más liberal. Pero, a medida que madure la economía dominicana, quizá haya que encontrar nuevas vías para sostener el crecimiento económico y el desarrollo social. Considero que, tratándose de un país en desarrollo muy integrado en la economía mundial, ello exigirá esfuerzos tanto a nivel nacional como internacional. A este respecto, todos acogemos con agrado la convicción manifiesta de la República Dominicana de que la liberalización es uno de los pilares del crecimiento económico y el desarrollo. Esta convicción constituye un buen presagio en cuanto a la participación continua y constructiva de la República Dominicana en los esfuerzos dirigidos a fortalecer el sistema multilateral de comercio, con el cual, estoy convencido, tiene mucho que ganar.