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de prensa:
Structural reforms needed to achieve sustainable recovery
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Esta reunión
ha supuesto un intercambio de puntos de vista muy informativo,
favorecido por el compromiso pleno y sin restricciones de la
delegación japonesa, las observaciones sumamente analíticas y
perspicaces del ponente y la participación activa de los Miembros en
el debate. Este intercambio ha contribuido a que los Miembros
comprendan mucho mejor las políticas comerciales y relacionadas con
el comercio del Japón y, por consiguiente, su evaluación colectiva.
El resultado, en mi opinión, ha sido un sexto examen de las
políticas, prácticas y medidas comerciales del Japón sumamente
satisfactorio.
Los
Miembros se sintieron alentados por los signos de moderada
recuperación económica del Japón, cuya salud económica es
importante para la prosperidad de la economía mundial y la expansión
del comercio. Reconocieron además que el sistema multilateral de
comercio ha contribuido al mejor panorama económico del Japón, al
mantener los mercados extranjeros abiertos a las exportaciones
japonesas. Sin dejar de alabar sus recientes esfuerzos por aplicar y
acelerar las reformas estructurales, incluida la supresión de los
obstáculos para las empresas extranjeras en diferentes sectores, los
Miembros instaron al Japón a seguir adelante con las reformas, entre
otros medios, a través de una mayor reestructuración financiera y
empresarial, una mejora del acceso a los mercados (en particular, en
el sector de la agricultura) y una política de competencia más firme,
especialmente en lo que respecta a la aplicación.
Los
Miembros felicitaron al Japón por su activa participación en la OMC,
incluido su decidido apoyo al Programa de Doha para el Desarrollo y
elogiaron a las autoridades por comprometerse activamente en reflejar
de manera adecuada en las negociaciones y los trabajos en curso los
intereses de los países en desarrollo. No obstante, algunos Miembros
manifestaron su preocupación con respecto a la naturaleza de la
propuesta del Japón en el ámbito de la agricultura. Los Miembros
también señalaron la creciente participación del Japón en acuerdos
comerciales regionales y bilaterales; a este respecto, alentaron a que
esos acuerdos fueran compatibles con las normas de la OMC,
particularmente por lo que se refiere a los productos y sectores
abarcados. Si bien manifestaron que apreciaban el acceso preferencial
a los mercados que el Japón brinda a los países en desarrollo y
menos adelantados, algunos Miembros le instaron a liberalizar aún
más su mercado con respecto a los productos de los PMA.
Sobre
las políticas comerciales y relacionadas con el comercio, los
Miembros señalaron en particular la compleja estructura arancelaria
japonesa (incluidos los contingentes arancelarios, las importantes
crestas arancelarias y la progresividad arancelaria para algunos
productos) y el hecho de que los aranceles no ad valorem tendían a
suponer tipos aplicados relativamente elevados. Algunos Miembros
manifestaron su preocupación por la complejidad y la aparente falta
de transparencia de las prácticas de contratación pública. Además,
si bien reconocían el derecho que asiste al Japón de tratar de
conseguir objetivos legítimos de política con respecto a la
protección de la vida o la salud humana, animal y vegetal, muchos
Miembros se mostraron preocupados por la complejidad de las normas,
los reglamentos técnicos y las medidas sanitarias y fitosanitarias
del Japón, incluido el procedimiento de cuarentena (y las largas
demoras que éste entrañaba) e instaron al Japón a emplear estas
medidas de la manera que menos restringiese el comercio. También
señalaron el bajo nivel de entrada de inversiones directas
extranjeras en el país y alabaron sus esfuerzos por liberalizar más
el régimen de estas inversiones.
Sobre
las cuestiones sectoriales, los Miembros observaron que el nivel de
ayuda interna a la agricultura aparentemente sobrepasa la
participación del sector en el PIB. Si bien reconocieron, en general,
la importancia de las preocupaciones no comerciales en la agricultura,
algunos Miembros instaron al Japón a que solucionara estas
preocupaciones en una forma que no distorsionara indebidamente la
producción o el comercio. Los Miembros reconocieron que se habían
realizado extensas reformas en los servicios financieros y en las
telecomunicaciones, pero expresaron su creencia de que la reforma debe
continuar, a fin de aumentar la competencia en estos y otros servicios,
como el transporte, la educación y los servicios jurídicos y
médicos.
Los
Miembros también buscaron aclaración en diversas cuestiones
específicas, entre ellas:
-
la
transparencia de los procedimientos reglamentarios;
-
las
medidas comerciales especiales, incluidas las salvaguardias
urgentes;
-
el
comercio de Estado;
-
las
medidas relacionadas con la exportación;
-
las
zonas económicas especiales;
-
las
prácticas comerciales;
-
las
reglamentaciones y costos de las empresas en el mercado de las
telecomunicaciones; y
-
las
restricciones al transporte marítimo.
Los
Miembros expresaron su apreciación a la delegación japonesa por sus
respuestas orales y escritas, así como por las explicaciones
ofrecidas; esperaban recibir respuestas escritas a las preguntas
pendientes.
Esto
nos lleva a la conclusión de nuestro sexto examen de la política
comercial del Japón. El gran número de preguntas formuladas por
anticipado, las numerosas intervenciones y el elevado nivel de
asistencia indican la importancia que los Miembros conceden al
liderazgo del Japón en la OMC. En este contexto, yo instaría al
Japón a continuar con su decidido apoyo al sistema multilateral de
comercio. También espero que el Japón tome en serio las
preocupaciones manifestadas por los Miembros, en particular con
respecto a sus políticas en materia de agricultura, medidas
sanitarias y fitosanitarias, contratación pública y competencia.
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