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Cuestiones abarcadas por los Comités y Acuerdos de la OMC

EXÁMENES DE LA POLÍTICAS COMERCIALES: VENEZUELA
27 y 29 de noviembre de 2002

Observaciones formuladas por la Presidenta a modo de conclusión

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Ver también:
Comunicado de prensa: Se necesitan más inversiones privadas para diversificar la economía


Este segundo Examen de las Políticas Comerciales de Venezuela ha contribuido considerablemente a una comprensión mejor de las políticas comerciales y de inversión de Venezuela, así como del contexto en que se elaboraron y aplicaron dichas políticas. La dedicación total y admirable de la importante delegación de Venezuela, encabezada por el Ministro Rosales, y la activa participación de varios Miembros, y las respuestas y observaciones exhaustivas nos permitieron alcanzar dicha comprensión, al aclarar las numerosas revisiones que se realizaron al marco jurídico-institucional de Venezuela desde el primer examen de este país en 1996.

Los Miembros reconocieron que Venezuela estaba atravesando un período de cambios económicos, políticos y sociales transcendentales. Ello se reflejó en varias reformas legislativas e institucionales, algunas de las cuales habían suscitado una firme oposición.

Los Miembros celebraron el compromiso de Venezuela de reforzar aún más el sistema multilateral de comercio, pero muchos observaron que Venezuela tiene aún que cumplir varias obligaciones de notificación en relación con los reglamentos técnicos, las medidas sanitarias y fitosanitarias y, tal vez, los programas de incentivos. Se exhortó a Venezuela a que realizase dichas notificaciones en un futuro próximo, para así, aumentar la transparencia de su régimen comercial.

El desempeño económico de Venezuela ha fluctuado considerablemente desde 1996. Tras un período de crecimiento económico moderado en 2000 y 2001, Venezuela entró en recesión en 2002. Los Miembros atribuyeron esto en parte a una dependencia considerable y en fase de expansión del sector del petróleo, lo que había contribuido a que el país dependiese en gran medida de la evolución del mercado mundial del petróleo. Esta dependencia tuvo también como resultado una base de exportación más reducida, erosionó la competitividad del sector no petrolero, y desalentó una mayor integración en la economía mundial. Los Miembros consideraron que la adopción por parte de Venezuela de un régimen de tipo de cambio flotante contribuiría a solucionar sus problemas estructurales, y reforzaría los actuales esfuerzos que Venezuela está realizando para diversificar tanto sus mercados como sus productos de exportación.

Venezuela está reforzando y modernizando su legislación en materia de política de competencia. Los Miembros elogiaron a Venezuela por la liberalización de su régimen de inversiones y por la adopción de una nueva ley de inversiones extranjeras desde el último examen. Se trata de medidas importantes para aumentar la inversión privada, especialmente, teniendo en cuenta que tradicionalmente la proporción de inversión con respecto al PIB ha sido baja en Venezuela. En este contexto, algunos Miembros han pedido a Venezuela que considerase la posibilidad de tomar nuevas medidas para conseguir que su marco jurídico-institucional se vuelva más previsible, que incluye un afianzamiento de las recientes iniciativas de liberalización en el marco de las normas multilaterales.

Se felicitó a Venezuela por haber simplificado sus procedimientos aduaneros y por haber tomado medidas para aplicar el Acuerdo sobre Valoración en Aduana. Todos los aranceles están consolidados pero existe una disparidad relativamente considerable entre los aranceles aplicados y los consolidados. A este respecto, se invitó a Venezuela a que participase activamente en las negociaciones sobre acceso a los mercados de los productos no agrícolas, en el marco del Programa de Doha para el Desarrollo, con miras a reducir los aranceles consolidados, y así aumentar la previsibilidad. Los Miembros observaron que el Sistema Andino de Franjas de Precios, que Venezuela aplica, constituía un elemento de incertidumbre para los exportadores, y formularon preguntas acerca de su compatibilidad con las normas de la OMC. También se formularon preguntas sobre la aplicación aparentemente diferente del impuesto sobre el valor añadido a los productos nacionales y extranjeros.

Los Miembros expresaron su preocupación por el hecho de que Venezuela haya aumentado el uso de medidas no arancelarias. El régimen de licencias de importación fue sometido a un examen particularmente atento, en especial, respecto de su transparencia y del margen de discrecionalidad en su uso. También se plantearon cuestiones afines acerca de los permisos MSF. Varias preguntas giraron en torno a las nuevas prescripciones en materia de etiquetado para el calzado y los textiles. Los Miembros observaron el aumento del número de medidas antidumping y medidas compensatorias, y formularon preguntas sobre algunas disposiciones de la nueva ley venezolana sobre salvaguardias.

Varios Miembros solicitaron mayor información respecto del régimen de incentivos de Venezuela. En la esfera de la propiedad intelectual, se plantearon cuestiones respecto de la ratificación de algunos Tratados de la OMPI y se alentó a Venezuela a que intensificase sus esfuerzos de aplicación. El marco jurídico que rige la contratación pública, con inclusión de las preferencias otorgadas a los proveedores nacionales, suscitó mucho interés, y algunos Miembros alentaron a Venezuela para que suscribiese el Acuerdo plurilateral sobre Contratación Pública.

Los Miembros también trataron de obtener aclaraciones sobre varias esferas específicas, incluidas:

  • la política fiscal y monetaria, el régimen de tipo de cambio y la inflación;
  • el régimen de inversiones extranjeras, y las restricciones relacionadas aún vigentes, y los contratos de estabilidad jurídica;
  • las exenciones arancelarias y los contingentes arancelarios;
  • los derechos de propiedad intelectual, las importaciones paralelas y las licencias obligatorias.

Respecto de las políticas sectoriales, los Miembros observaron que existía margen para una mayor liberalización en la agricultura, como lo demuestran los tipos arancelarios elevados, la utilización de gravámenes variables y los permisos de importación. También tomaron nota de la importancia que Venezuela otorga al desarrollo del sector agrícola, como parte de sus esfuerzos para mejorar los niveles de vida y diversificar su economía.

Los Miembros celebraron inequívocamente la liberalización de varias actividades de servicios fundamentales durante los seis últimos años, lo que resultó en un aumento de la presencia extranjera en esferas tales como los servicios de banca y los de telecomunicaciones. Se alentó a Venezuela a que contrajera más compromisos de liberalización en las negociaciones de la OMC en curso, que correspondan a su régimen actual y también más allá de él. Los Miembros también pidieron información sobre:

  • las restricciones y los incentivos en el sector de la energía, y en la continuación de su proceso de apertura;
  • la asistencia a la industria del automóvil, con inclusión del programa de vehículo familiar;
  • el transporte marítimo y el sector de la electricidad.

La delegación de Venezuela proporcionó respuestas escritas y orales a las preguntas formuladas durante el examen y se comprometió a enviar más respuestas dentro de los 30 días. Las respuestas que se facilitaron constituyeron una contribución esencial y fueron muy apreciadas por los Miembros.

Ello nos lleva a la conclusión de nuestro segundo examen de Venezuela. Este examen se lleva a cabo en un momento difícil para Venezuela, pero tengo la convicción de que estará a la altura del desafío, apoyándose en sus riquezas naturales, sus recursos humanos y su clara voluntad de perseverar en el sendero de la modernización y liberalización de la economía. A este respecto, me anima la convicción de Venezuela de que la integración total en la economía mundial es una prioridad en su estrategia para alcanzar un nivel de vida más elevado para su pueblo. Me alienta aún más el renovado compromiso de Venezuela de cumplir sus compromisos internacionales. En efecto, una estricta observancia del estado de derecho, a todos los niveles, ofrece a Venezuela un camino seguro para salir de las dificultades actuales. Por lo tanto, a fin de reforzar aún más el sistema multilateral de comercio, exhorto a Venezuela a que continúe participando activamente en el Programa de Doha para el Desarrollo, y a que utilice este proceso para imprimir mayor previsibilidad a su propio régimen de comercio e inversiones.