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> Comunicado
de prensa:
Se necesitan más inversiones privadas para diversificar la economía
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Este
segundo Examen de las Políticas Comerciales de Venezuela ha
contribuido considerablemente a una comprensión mejor de las
políticas comerciales y de inversión de Venezuela, así como del
contexto en que se elaboraron y aplicaron dichas políticas. La
dedicación total y admirable de la importante delegación de
Venezuela, encabezada por el Ministro Rosales, y la activa
participación de varios Miembros, y las respuestas y observaciones
exhaustivas nos permitieron alcanzar dicha comprensión, al aclarar
las numerosas revisiones que se realizaron al marco
jurídico-institucional de Venezuela desde el primer examen de este
país en 1996.
Los
Miembros reconocieron que Venezuela estaba atravesando un período de
cambios económicos, políticos y sociales transcendentales. Ello se
reflejó en varias reformas legislativas e institucionales, algunas de
las cuales habían suscitado una firme oposición.
Los
Miembros celebraron el compromiso de Venezuela de reforzar aún más
el sistema multilateral de comercio, pero muchos observaron que
Venezuela tiene aún que cumplir varias obligaciones de notificación
en relación con los reglamentos técnicos, las medidas sanitarias y
fitosanitarias y, tal vez, los programas de incentivos. Se exhortó a
Venezuela a que realizase dichas notificaciones en un futuro próximo,
para así, aumentar la transparencia de su régimen comercial.
El
desempeño económico de Venezuela ha fluctuado considerablemente
desde 1996. Tras un período de crecimiento económico moderado
en 2000 y 2001, Venezuela entró en recesión en 2002. Los
Miembros atribuyeron esto en parte a una dependencia considerable y en
fase de expansión del sector del petróleo, lo que había contribuido
a que el país dependiese en gran medida de la evolución del mercado
mundial del petróleo. Esta dependencia tuvo también como resultado
una base de exportación más reducida, erosionó la competitividad
del sector no petrolero, y desalentó una mayor integración en la
economía mundial. Los Miembros consideraron que la adopción por
parte de Venezuela de un régimen de tipo de cambio flotante
contribuiría a solucionar sus problemas estructurales, y reforzaría
los actuales esfuerzos que Venezuela está realizando para
diversificar tanto sus mercados como sus productos de exportación.
Venezuela
está reforzando y modernizando su legislación en materia de
política de competencia. Los Miembros elogiaron a Venezuela por la
liberalización de su régimen de inversiones y por la adopción de
una nueva ley de inversiones extranjeras desde el último examen. Se
trata de medidas importantes para aumentar la inversión privada,
especialmente, teniendo en cuenta que tradicionalmente la proporción
de inversión con respecto al PIB ha sido baja en Venezuela. En este
contexto, algunos Miembros han pedido a Venezuela que considerase la
posibilidad de tomar nuevas medidas para conseguir que su marco
jurídico-institucional se vuelva más previsible, que incluye un
afianzamiento de las recientes iniciativas de liberalización en el
marco de las normas multilaterales.
Se
felicitó a Venezuela por haber simplificado sus procedimientos
aduaneros y por haber tomado medidas para aplicar el Acuerdo sobre
Valoración en Aduana. Todos los aranceles están consolidados pero
existe una disparidad relativamente considerable entre los aranceles
aplicados y los consolidados. A este respecto, se invitó a Venezuela
a que participase activamente en las negociaciones sobre acceso a los
mercados de los productos no agrícolas, en el marco del Programa de
Doha para el Desarrollo, con miras a reducir los aranceles
consolidados, y así aumentar la previsibilidad. Los Miembros
observaron que el Sistema Andino de Franjas de Precios, que Venezuela
aplica, constituía un elemento de incertidumbre para los exportadores,
y formularon preguntas acerca de su compatibilidad con las normas de
la OMC. También se formularon preguntas sobre la aplicación
aparentemente diferente del impuesto sobre el valor añadido a los
productos nacionales y extranjeros.
Los
Miembros expresaron su preocupación por el hecho de que Venezuela
haya aumentado el uso de medidas no arancelarias. El régimen de
licencias de importación fue sometido a un examen particularmente
atento, en especial, respecto de su transparencia y del margen de
discrecionalidad en su uso. También se plantearon cuestiones afines
acerca de los permisos MSF. Varias preguntas giraron en torno a las
nuevas prescripciones en materia de etiquetado para el calzado y los
textiles. Los Miembros observaron el aumento del número de medidas
antidumping y medidas compensatorias, y formularon preguntas sobre
algunas disposiciones de la nueva ley venezolana sobre salvaguardias.
Varios
Miembros solicitaron mayor información respecto del régimen de
incentivos de Venezuela. En la esfera de la propiedad intelectual, se
plantearon cuestiones respecto de la ratificación de algunos Tratados
de la OMPI y se alentó a Venezuela a que intensificase sus esfuerzos
de aplicación. El marco jurídico que rige la contratación pública,
con inclusión de las preferencias otorgadas a los proveedores
nacionales, suscitó mucho interés, y algunos Miembros alentaron a
Venezuela para que suscribiese el Acuerdo plurilateral sobre
Contratación Pública.
Los
Miembros también trataron de obtener aclaraciones sobre varias
esferas específicas, incluidas:
- la
política fiscal y monetaria, el régimen de tipo de cambio y la
inflación;
- el
régimen de inversiones extranjeras, y las restricciones
relacionadas aún vigentes, y los contratos de estabilidad
jurídica;
- las
exenciones arancelarias y los contingentes arancelarios;
- los
derechos de propiedad intelectual, las importaciones paralelas y
las licencias obligatorias.
Respecto
de las políticas sectoriales, los Miembros observaron que existía
margen para una mayor liberalización en la agricultura, como lo
demuestran los tipos arancelarios elevados, la utilización de
gravámenes variables y los permisos de importación. También tomaron
nota de la importancia que Venezuela otorga al desarrollo del sector
agrícola, como parte de sus esfuerzos para mejorar los niveles de
vida y diversificar su economía.
Los
Miembros celebraron inequívocamente la liberalización de varias
actividades de servicios fundamentales durante los seis últimos años,
lo que resultó en un aumento de la presencia extranjera en esferas
tales como los servicios de banca y los de telecomunicaciones. Se
alentó a Venezuela a que contrajera más compromisos de
liberalización en las negociaciones de la OMC en curso, que
correspondan a su régimen actual y también más allá de él. Los
Miembros también pidieron información sobre:
- las
restricciones y los incentivos en el sector de la energía, y en
la continuación de su proceso de apertura;
- la
asistencia a la industria del automóvil, con inclusión del
programa de vehículo familiar;
- el
transporte marítimo y el sector de la electricidad.
La
delegación de Venezuela proporcionó respuestas escritas y orales a
las preguntas formuladas durante el examen y se comprometió a enviar
más respuestas dentro de los 30 días. Las respuestas que se
facilitaron constituyeron una contribución esencial y fueron muy
apreciadas por los Miembros.
Ello
nos lleva a la conclusión de nuestro segundo examen de Venezuela.
Este examen se lleva a cabo en un momento difícil para Venezuela,
pero tengo la convicción de que estará a la altura del desafío,
apoyándose en sus riquezas naturales, sus recursos humanos y su clara
voluntad de perseverar en el sendero de la modernización y
liberalización de la economía. A este respecto, me anima la
convicción de Venezuela de que la integración total en la economía
mundial es una prioridad en su estrategia para alcanzar un nivel de
vida más elevado para su pueblo. Me alienta aún más el renovado
compromiso de Venezuela de cumplir sus compromisos internacionales. En
efecto, una estricta observancia del estado de derecho, a todos los
niveles, ofrece a Venezuela un camino seguro para salir de las
dificultades actuales. Por lo tanto, a fin de reforzar aún más el
sistema multilateral de comercio, exhorto a Venezuela a que continúe
participando activamente en el Programa de Doha para el Desarrollo, y
a que utilice este proceso para imprimir mayor previsibilidad a su
propio régimen de comercio e inversiones.
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