OMC: NOTICIAS 2012

DIRECTORES GENERALES ADJUNTOS


MÁS INFORMACIÓN:

  

Directora de Administración de la Universidad, Sra. Kirti Menon,
Miembros del Equipo Ejecutivo,
Distinguidos invitados,
Señoras y Señores,

  • En primer lugar, quisiera dar las gracias al Departamento de Desarrollo Estudiantil y de la Capacidad de Liderazgo de la Universidad de Witwatersrand por organizar esta mesa redonda.  Es para mí un honor compartir con este distinguido público mis ideas sobre el tema “África puede comerciar con África”.  Esta renombrada Universidad siempre se ha destacado por su erudición y progresismo, y la elección de este tema para el simposio así lo confirma.
  • Organizaré mi presentación en torno a tres temas:  i) la situación actual del comercio intra-africano;  ii) las causas y las consecuencias del bajo volumen del comercio intra-africano;  iii) lo que hay que hacer para incrementar el comercio intra-africano.

 

I.  SITUACIÓN ACTUAL DE LOS PAÍSES AFRICANOS EN EL COMERCIO MUNDIAL

  • Con 54 países y numerosos puestos fronterizos, África sigue siendo el continente más fragmentado del mundo.  El volumen del comercio entre los países africanos es muy bajo.  El año pasado, fue del 10 por ciento.  El volumen del comercio entre países africanos es inferior al del comercio interno en otras regiones del mundo.  El comercio interno entre los 27 miembros de la UE es de aproximadamente el 70 por ciento;  del 52 por ciento entre los países asiáticos;  del 50 por ciento entre los países de América del Norte;  y del 26 por ciento entre los países de América del Sur.
  • La participación de África en el comercio mundial también es pequeña.  El año pasado fue inferior al 3 por ciento.  Esto no debe sorprendernos si tenemos en cuenta que las regiones más integradas del mundo son también las más competitivas a nivel mundial, como lo demuestra el aumento de la participación de los países asiáticos en el comercio mundial.  Mientras que el comercio de África con asociados comerciales externos, en especial de economías emergentes, está aumentando muy de prisa, el comercio entre países africanos está estancado.  El año pasado, los principales asociados comerciales de África fueron la Unión Europea, Asia y los Estados Unidos.
  • El comercio de África depende en exceso de un número limitado de productos básicos.  En 2010, los combustibles y los productos mineros constituyeron el 66 por ciento del total de las exportaciones de mercancías de África.

 

II.  CAUSAS Y CONSECUENCIAS DEL BAJO VOLUMEN DEL COMERCIO ENTRE LOS PAÍSES AFRICANOS

II.1 Causas

  • Causas históricas:  durante el período colonial, las economías de la mayoría de los países africanos tenían por objeto suministrar materias primas baratas a las empresas establecidas en las antiguas potencias coloniales.  Así, Ghana y Côte d'Ivoire producían cacao, Zimbabwe y Malawi producían tabaco, Kenya y Tanzanía producían café y té.  Una parte fundamental del sistema colonial era la división rígida del trabajo, sin especialización, valor añadido ni desarrollo de un sistema de producción en cadena entre los países africanos.  Tras lograr la independencia, los países africanos no consiguieron superar este problema.  Existe muy poca diversificación en materia de productos y mercados de exportación.  La independencia política no fue acompañada de la independencia económica y comercial, y la estructura comercial heredada de los tiempos coloniales se mantuvo, en buena media, intacta.
  • Falta de una infraestructura adecuada:  La infraestructura que se construyó durante la época colonial estaba orientada hacia el exterior y prácticamente carecía de redes internas que permitieran comerciar entre sí a los países africanos.  El lado positivo es que las inversiones en infraestructura han comenzado a aumentar en los dos últimos decenios, pero los gastos efectivos no están a la altura de las necesidades identificadas.  Según el Banco Africano de Desarrollo, los países africanos necesitan gastar unos 93.000 millones de dólares por año para poner al día su infraestructura, pero sólo invierten aproximadamente la mitad de esa cantidad.
  • Obstáculos no arancelarios:  Los países del África subsahariana interponen más obstáculos no arancelarios al comercio entre sí que al comercio con terceros países.  Los esfuerzos encaminados a armonizar las normas y los reglamentos técnicos, las medidas sanitarias y fitosanitarias y las normas de origen han sido tímidos, por lo que ha aumentado el costo de las actividades comerciales.  Según el informe del Banco Mundial sobre la desfragmentación de África (De-fragmenting Africa), Shoprite Pty Ltd gasta semanalmente 20.000 dólares en permisos de importación para la distribución de carne, leche y productos de origen vegetal nada más que para sus tiendas de Zambia.  Cada camión de Shoprite puede llevar hasta 1.600 documentos al transportar un cargamento que atraviesa fronteras de países de la SADC.  África es casi el continente más caro para llevar a cabo actividades comerciales:  mientras que fletar un contenedor desde el Asia Sudoriental cuesta unos 900 dólares, fletar el mismo contenedor desde África cuesta casi 2.000 dólares.  Del mismo modo, mientras que importar un contenedor del Asia Sudoriental cuesta 935 dólares, importarlo desde África cuesta casi 2.500 dólares.

II.2 CONSECUENCIAS

  • Bajo nivel de inversión y competitividad:  Dado el bajo volumen del comercio intra-africano y el alto costo de las actividades comerciales en el continente africano, los inversores extranjeros han pasado por alto a África, aun cuando varios estudios indican que el rendimiento de las inversiones en África es muy superior al de las inversiones en Asia y América Latina.  El año pasado, África atrajo menos del 5 por ciento de las corrientes mundiales de IED.  Mientras que China ha atraído 124.000 millones de dólares en corrientes de IED, los países africanos sólo han atraído 52.000 millones.
  • Gran vulnerabilidad a las perturbaciones externas:  Al depender marcadamente del comercio con el mundo exterior, África es muy vulnerable a las perturbaciones externas.  Su dependencia excesiva de los mercados europeos y de los de los Estados Unidos y el Japón significa que, frente a la recesión en esos países, la demanda de exportaciones procedentes de África se ha reducido, lo cual ha afectado negativamente a sus perspectivas de crecimiento.
  • Oportunidades desaprovechadas de crecimiento y desarrollo:  Como resultado del bajo volumen del comercio intra-africano, los países africanos han desaprovechado una oportunidad de crecimiento y desarrollo.  Varios estudios indican que, si los países africanos aumentaran su participación en el comercio mundial nada más que en un 1 por ciento, obtendrían ingresos anuales adicionales por valor de más de 200.000 millones de dólares, o sea, unas cinco veces más de lo que el continente recibe por concepto de Asistencia Oficial para el Desarrollo.  Una fuente estable de ingresos ayudaría a cimentar la transformación de las economías africanas y les permitiría competir a nivel mundial y abordar de manera eficaz los efectos devastadores de la pobreza.
  • Participación limitada en las cadenas de valor mundiales:  Otro efecto de la falta de integración de las economías africanas es la limitada participación de las empresas africanas en las cadenas de valor mundiales.  La fragmentación geográfica de la producción ha creado una nueva realidad en el comercio mundial.  Actualmente, el comercio de bienes intermedios representa más del 60 por ciento del comercio de mercancías distintas de los combustibles y es el sector más dinámico del comercio internacional.  El comercio de componentes fomenta la especialización de diferentes países en un “comercio de tareas”, lo cual añade valor al producto en la cadena de producción.  La especialización ya no se basa en la ventaja comparativa de distintas tareas llevadas a cabo por los países en fases concretas de la cadena de valor mundial.  Esta nueva tendencia en el comercio mundial brinda nuevas oportunidades y crea nuevos retos.  La gran fragmentación de los mercados en África y el elevado costo de las transacciones no son propicios para la integración de las empresas africanas en las cadenas de valor regionales y mundiales.

 

III.  ¿QUÉ SE REQUIERE PARA INCREMENTAR COMERCIO INTRA-AFRICANO?

  • Voluntad política:  La economía mundial ha sufrido una transformación sustancial en los últimos tiempos y es indispensable que los países africanos se integren completamente en ella;  de lo contrario, les resultará difícil mitigar la pobreza y lograr un crecimiento sostenible y un mejor nivel de vida para la población.  En primer lugar, se necesita una determinación política fuerte y duradera que elimine los obstáculos que se interponen al comercio intra-africano.  A este respecto, cabe celebrar la decisión adoptada por los jefes de Estado y de Gobierno en la cumbre de este año de concentrar la atención en los medios de promover el comercio intra-africano.
  • Aplicación de las reformas acordadas:  La aceleración de la aplicación de las reformas acordadas a nivel nacional y regional debería tener carácter prioritario.  Lo que era aconsejable hace unos años es ahora una necesidad imperiosa, en vista del contexto mundial actual.  Los asociados comerciales de África se enfrentan a graves dificultades (recesión, crisis de la deuda, alta tasa de desempleo) que están teniendo una repercusión negativa en la cooperación multilateral;  por ejemplo, la Ronda de Doha está en un punto muerto, las negociaciones sobre el cambio climático progresan mínimamente y, por primera vez desde 1997, el nivel de la AOD disminuyó en 2011.
  • Utilización del sistema multilateral de comercio para apoyar el comercio intra-africano:  Las medidas que apoyan la integración de los países africanos en el sistema multilateral de comercio no son incompatibles con la aceleración del comercio intra-africano.  Muy por el contrario, se podrían afianzar las sinergias existentes, en especial en cuanto a la facilitación del comercio y la eliminación de otros obstáculos no arancelarios.
  • Aumento de las inversiones en la infraestructura relacionada con el comercio:  Es indispensable que los países africanos aumenten las inversiones en infraestructuras relacionadas con el comercio y en otras medidas de facilitación del comercio para reducir los trámites administrativos o los costos de transacción y agilizar la circulación de mercancías, servicios y personas a través de las fronteras.  La iniciativa Ayuda para el Comercio que los Ministros de Comercio pusieron en marcha en la Conferencia Ministerial de Hong Kong en 2005 ha movilizado con éxito recursos adicionales de gobiernos donantes, bancos regionales de desarrollo y organismos multilaterales para invertir en creación de capacidad comercial.
  • Mayor participación de las empresas y otros principales interesados:  Una participación más activa de la comunidad empresarial y del público en general en pro de la eliminación de los obstáculos al comercio de bienes y servicios garantizará que se dé prioridad a las reformas que apoyan el comercio intra-africano.
  • Sistemas eficaces de vigilancia y rendición de cuentas:  Las comunidades económicas regionales de África tienen que establecer sistemas eficaces que fomenten la transparencia y la rendición de cuentas y permitan a las empresas y a los particulares analizar y evaluar los progresos logrados en la consecución de la meta de impulsar el comercio intra-africano.  La Comisión de la Organización de la Unión Africana debería vigilar más activamente los progresos logrados y proporcionar asesoramiento y orientación según sea necesario.
  • Investigación sobre la repercusión y el costo del bajo volumen del comercio intra-africano:  La comunidad universitaria también debe ayudar a promover el proceso de integración evaluando la repercusión de los obstáculos no arancelarios en el crecimiento, las oportunidades de empleo y la reducción de la pobreza.  Podrían realizarse investigaciones sobre los motivos por los que las empresas africanas no están completamente integradas en las cadenas de valor mundiales y lo que se necesitaría para lograr esa integración.  Sus recomendaciones ayudarían tanto a los responsables de formular políticas como a las empresas a determinar las políticas y estrategias que deberían adoptarse para facilitar la entrada en las cadenas de valor mundiales y aprovecha las oportunidades que ello reporta.  Como sabrán, cada dos años se realiza un Examen Global de la Ayuda para el Comercio bajo los auspicios de la OMC;  el próximo examen, que se llevará a cabo en 2013, se centrará en las cadenas de valor mundiales.

 

CONCLUSIONES

  • Existen pruebas claras de que los países africanos pueden aumentar el comercio entre sí mediante políticas y medidas apropiadas que apoyen el compromiso político de integración contraído en varios acuerdos comerciales regionales.  La arraigada idea de que África no puede comerciar con África es un mito.  Un país como Kenya ha demostrado que el crecimiento del comercio con otros países africanos es posible en un entorno apropiado.  La mayoría de las exportaciones de Kenya (más del 50 por ciento) se destina a otros Estados miembros del COMESA, especialmente a Tanzanía y Uganda.  Kenya es también uno de los más grandes inversores extranjeros en esos países.  Sudáfrica también ha visto florecer el comercio con los Estados miembros de la SADC y otros países africanos como Nigeria, Ghana y Kenya.  MTN, la empresa sudafricana de telecomunicaciones, opera ahora en 16 países africanos y un porcentaje importante y cada vez mayor de sus utilidades proviene de estos países.  Los minoristas sudafricanos están dejando también su huella en muchos países africanos.
  • Todos estos éxitos demuestran que, con el marco normativo y la voluntad política apropiados, se podría liberar el potencial que tiene el comercio entre los países africanos, lo cual contribuiría enormemente a los objetivos de crecimiento y desarrollo del continente.  En conclusión, como ha quedado demostrado, África puede y debe comerciar más con África si quiere crecer e integrarse en la economía mundial.  Sin embargo, la cuestión fundamental es con qué rapidez lo logrará.

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