OMC: NOTICIAS 2016

CONSEJO GENERAL


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> Resumen de la reunión del Consejo General

En su intervención ante el Consejo General, el Director General dijo lo siguiente:

“En la reunión de Jefes de Delegación del lunes tuvimos un intercambio de opiniones positivo. Informé a los Miembros en detalle sobre las consultas que he mantenido recientemente y sobre mis reflexiones en torno a las posibles medidas que deberíamos tomar para avanzar. Muchos de ustedes hicieron uso de la palabra y creo que el debate fue provechoso. Por consiguiente, he decidido no repetir mis palabras hoy, sino sencillamente solicitar que se añada mi declaración del lunes al acta de la reunión de hoy del Consejo General. Algunos de los presidentes de los grupos de negociación también han distribuido informes. Me atrevo a sugerir que otros Miembros que formularon declaraciones el lunes las añadan también al acta de la reunión de hoy.

Los presidentes continuarán su labor, y algunos de ellos mantendrán reuniones de participación abierta y nuevas consultas en los próximos días y semanas. Los aliento a que sigan participando en esas actividades y a que sigan hablando unos con otros. Como dije el lunes, creo que es importante que intensifiquemos nuestros contactos en todo tipo de formatos, y que en todos los casos pasemos de la reflexión a la acción. Espero con interés que esas conversaciones vayan evolucionando en las próximas semanas.”

 

Informe del Director General (presentado en la reunión informal de Jefes de Delegación del 9 de mayo de 2016)

Desearía informarles de las conversaciones que he mantenido con los Miembros.

Desde la reunión del Consejo General de febrero he visitado Qatar, Jordania, Sudáfrica, Lesotho, la Argentina, el Brasil, Alemania, Viet Nam, Malasia, Indonesia y el Pakistán. En cada una de esas visitas he informado — tanto a los funcionarios gubernamentales como a otros colectivos — de los logros que obtuvimos recientemente, en la Décima Conferencia Ministerial. Asimismo, les informé de los desafíos que tenemos por delante y del mandato ministerial que nos encomienda a todos que encontremos maneras de llevar adelante nuestra labor y las negociaciones en Ginebra. Invité a mis interlocutores a participar activamente en este debate.

Además, en las últimas semanas he asistido a un retiro organizado por el Grupo de PMA en Montreux y a una reunión del Grupo Asiático de Miembros en Desarrollo aquí en Ginebra. Por motivos de salud no pude asistir al retiro del Grupo Africano en Chavannes de Bogis, al que acudió en mi nombre el Director General Adjunto Agah, quien naturalmente me informó sobre los asuntos debatidos.

En cuanto al fondo, mis conversaciones con los Miembros se han centrado en dos cuestiones:

  • En primer lugar, la aplicación de los resultados de Nairobi y Bali, que abarcan la competencia de las exportaciones, el algodón, las cuestiones relacionadas con los PMA, el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio y las negociaciones sobre un mecanismo de salvaguardia especial (MSE) y una solución permanente para la cuestión de la constitución de existencias públicas.
  • La segunda cuestión es, como nos encomendaron los Ministros en Nairobi, encontrar la forma de basarnos en esos resultados y llevar adelante las negociaciones.

En relación con el primer punto (la aplicación de los resultados de Bali y Nairobi), es evidente que tenemos que seguir haciendo progresos en todas las esferas. El Presidente del Consejo General nos facilitará información actualizada sobre la aplicación en la reunión del jueves.

Por mi parte, he mantenido varias reuniones con los 16 Miembros que actualmente tienen consignados en sus Listas niveles autorizados de subvenciones a la exportación de productos agropecuarios. Algunos de ellos se pusieron en contacto conmigo para preguntarme, en particular, qué debían hacer concretamente para modificar sus respectivas Listas, habida cuenta de que la Decisión de Nairobi preveía la “eliminación” de esos niveles autorizados. Por tanto, convoqué reuniones con los grupos de países desarrollados Miembros y países en desarrollo Miembros que tienen esos niveles autorizados. Nos reunimos en dos grupos separados. En primer lugar me reuní con el grupo de países desarrollados ya que, como saben, con algunas excepciones, tienen que eliminar esos niveles autorizados de manera inmediata. En segundo lugar me reuní con el grupo de países en desarrollo, y les recuerdo que estos Miembros no tienen que empezar a eliminar sus niveles autorizados hasta finales de 2018, con la excepción del algodón, para el que la eliminación debe producirse ya el 1º de enero de 2017. Mantuvimos conversaciones positivas, y creo que pronto estaremos en condiciones de adoptar un enfoque común sobre cómo aplicar la Decisión de Nairobi en lo que respecta a los niveles autorizados de subvenciones a la exportación consignados en las Listas.

En cuanto a las ratificaciones del AFC y la enmienda del Acuerdo sobre los ADPIC, hemos avanzado mucho. Incluso en mis visitas, he recibido algunas veces personalmente los instrumentos de ratificación completados. En el caso del AFC, el número de ratificaciones asciende ahora a 77, de modo que no estamos lejos de los dos tercios necesarios para que el Acuerdo entre en vigor. En lo que respecta a la enmienda del Acuerdo sobre los ADPIC, nos queda incluso menos, ya que solo necesitamos unas cuantas ratificaciones más para llegar a la meta final.

Deseo alentar a los Miembros a que sigan centrando la atención en todas las esferas de la aplicación.

Permítanme que pase ahora al siguiente punto, a saber, encontrar maneras de llevar adelante las negociaciones. Veo que nuestra labor suscita bastante más interés que antes de Nairobi, y creo que tenemos que aprovechar esta circunstancia. Como he dicho antes, allí donde voy estoy observando también un aumento notable de la participación del sector privado, por ejemplo. Es algo muy positivo y, a petición de la CCI y el B-20, he accedido a facilitar en la OMC un diálogo entre representantes del mundo empresarial y con ellos el 30 de mayo. He enviado un fax a todos los Jefes de Delegación invitándolos a asistir a una sesión de ese evento. Deseo facilitar que esas empresas (grandes, medianas y pequeñas; de países desarrollados y de países en desarrollo) intercambien opiniones entre ellas y compartan con nosotros sus reflexiones sobre las cuestiones comerciales. Creo que podría ser una contribución interesante al debate que mantenemos en la OMC. Naturalmente, son ustedes totalmente libres de seguir o no cualquiera de las ideas que puedan aportar los participantes.

Volviendo a mi informe, en los muchos intercambios que he mantenido con los Miembros he podido observar un cambio de tono que me satisface enormemente. Hay una actitud mucho más positiva hacia nuestra tarea, pese a que no esté muy claro cómo vamos a llevar adelante las negociaciones. Se considera que la Conferencia Ministerial de Nairobi ha sido un gran éxito y ahora todo el mundo se pregunta cómo podemos mantenernos en esa línea. Quieren saber cómo podemos seguir obteniendo resultados satisfactorios en las conferencias ministeriales y en qué esferas podemos obtener resultados. He invitado a los Miembros a reflexionar y a que aporten sus ideas al debate. Y me siguen llegando muchas ideas relativas al procedimiento y al fondo.

Se sigue haciendo mucho hincapié en que el desarrollo debe ocupar un lugar central y en que se debe dar prioridad a las cuestiones relacionadas con los PMA. Naturalmente, los Miembros siguen estando comprometidos con la aplicación de las decisiones ministeriales de Bali y Nairobi y con la obtención de resultados en las cuestiones restantes del PDD. Pero tenemos que encontrar, en todas las esferas, un modo de superar las diferencias entre los Miembros a fin de encontrar un camino a seguir creíble. He pedido a los Miembros que hagan justamente eso. Les he pedido que hablen unos con otros. Y he pedido a los Presidentes que se pongan en contacto con los Miembros para profundizar en ese diálogo. He pedido a todos que sean creativos y tengan una mentalidad abierta.

En lo que se refiere a Doha y a las cuestiones pendientes de Doha, aún no he oído nada que garantice grandes avances. Durante dos años intentamos arduamente encontrar una idea, un método, algo que pudiese facilitar un acuerdo. Es evidente que no lo logramos. Las dificultades no estribaban en consideraciones económicas sustantivas, sino que eran fundamentalmente de índole política. Giraban en torno a diferencias de concepto muy básicas y fundamentales sobre la contribución que debe hacer cada cual y cómo debe hacerla. No se logró en absoluto un punto de encuentro.

Por consiguiente, es evidente que tenemos que seguir aportando ideas para empezar a encontrar soluciones, en particular en las cuestiones más difíciles. En realidad, resulta alentador observar que ni los Presidentes ni los Miembros se hayan dado por vencidos. Siguen estudiando ideas y conceptos nuevos. Los insto a que sigan haciéndolo y a que redoblen esos esfuerzos. Es preciso que todos trabajemos con más ahínco. No avanzaremos si no se produce de verdad un cambio significativo en el nivel de flexibilidad y voluntad política.

Además, más allá de las cuestiones centrales del PDD, relativas a la agricultura, el AMNA y los servicios, me están llegando una serie de temas que los Miembros también querrían analizar. Algunos de ellos también forman parte del PDD. Las subvenciones a la pesca son una de las esferas que se suelen plantear. Otras cuestiones que me han planteado son la política de competencia, las pymes (o las microempresas y pequeñas y medianas empresas), la facilitación de las inversiones, el comercio electrónico, las normas privadas o los obstáculos no arancelarios, entre otros muchos temas.

Creo que es positivo que los Miembros estén examinando de manera práctica cuáles podrían ser sus prioridades. Sin embargo, la gama de cuestiones es muy amplia, y en cada caso necesitamos un grado mucho mayor de especificidad. El comercio electrónico, por ejemplo, podría cubrir multitud de posibles cuestiones. ¿Qué esferas concretas desean abordar los Miembros? Y en cuestiones del PDD como la agricultura y el acceso a los mercados, ¿cómo podemos evitar chocar una vez más con los mismos problemas a los que nos hemos enfrentado año tras año? ¿Qué medidas específicas deberíamos tomar?

Necesitaremos que haya más claridad para poder avanzar, lo cual plantea una serie de cuestiones que afectan al calendario y el procedimiento.

En primer lugar, permítanme que haga hincapié en la cuestión del calendario. Si queremos tener resultados para la Undécima Conferencia Ministerial — sean los que sean-, tenemos que fijar de manera clara nuestras prioridades lo antes posible, para que las negociaciones puedan proseguir lo antes posible con energía y determinación. En algunas esferas ya se ha fijado el plazo de la Undécima Conferencia Ministerial para lograr resultados, por ejemplo en el caso de la constitución de existencias públicas. Sin embargo, en la mayoría de las demás cuestiones no cabe decir lo mismo.

No tenemos un plazo ilimitado, y el período de reflexión en que nos hallamos debe dar paso dentro de poco a un proceso basado en propuestas. Esa es precisamente la razón de que mi calendario de viajes sea tan intenso en este primer semestre. Tras el receso veraniego, tengo la intención de permanecer la mayor parte del tiempo en Ginebra para facilitar esta transición todo lo que pueda.

En segundo lugar, necesitamos hacernos una idea más clara de las vías de las que disponemos en lo que se refiere al procedimiento. Lo cierto es que tenemos orientaciones sobre las negociaciones multilaterales. En la Declaración Ministerial de Nairobi se establece claramente que toda negociación multilateral se debe aprobar por consenso. Sin embargo, sé que algunos de ustedes desearían empezar a abordar determinadas cuestiones antes de que determinemos si hacen falta o no negociaciones multilaterales o si es deseable o no que las haya.

Esta es una Organización dirigida por los Miembros, de modo que la decisión sobre el curso que deben seguir esas conversaciones les corresponde total y exclusivamente a ustedes. Algunos de ustedes han hablado de seminarios, otros piensan en reuniones informales, y estoy seguro de que puede haber otros muchos enfoques.

Independientemente de lo que ustedes decidan individualmente o en grupos, les recomiendo encarecidamente que esos enfoques sean inclusivos y abiertos — al menos como punto de partida-, que ofrezcan a todos y cada uno de los Miembros de la OMC la posibilidad de participar activa y constructivamente desde el primer día.

Soy un firme partidario del multilateralismo, y creo que se debe privilegiar ese enfoque. Estoy seguro de que habrá esferas en las que no todos ustedes estarán en condiciones de participar o no desearán hacerlo. Ya he dicho antes que creo que el futuro de las negociaciones depende de que podamos ser flexibles y reconozcamos plenamente las diversas circunstancias que se dan entre los Miembros, siguiendo en cierto modo el ejemplo del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio.

Hagamos lo que hagamos, tratemos de hacerlo juntos hasta donde podamos, sin dejar de ser conscientes de la posibilidad de que algunos compromisos estén fuera del alcance de algunos de ustedes. Al final, puede también que sigamos enfoques en los que los compromisos multilaterales y plurilaterales discurran por caminos paralelos y se complementen sustancialmente. Yo estaría abierto a un enfoque de ese tipo, un tanto mixto.

No obstante, debo reiterar el hecho fundamental de que la decisión es de ustedes. Ustedes decidirán el camino que debe seguirse en cualquier tema que deseen abordar. Me he limitado a decir mi opinión, que responde al objetivo fundamental de salvaguardar la fortaleza sistémica de nuestra Organización.

Estos son los temas que deben considerar todos ustedes. Pero el mensaje que me llega bien claro de las capitales — y de muchos de los presentes aquí — es que tenemos que seguir ofreciendo resultados.

Por consiguiente, no podemos perder de vista el calendario. Ya han pasado cinco meses desde la Décima Conferencia Ministerial; pronto será el momento de ponernos manos a la obra y pasar a identificar algunos resultados concretos con vistas a la Undécima Conferencia Ministerial. Eso significa que nuestro período de reflexión deberá terminar pronto. En pocas palabras, tenemos que estar preparados para pasar a la siguiente etapa de nuestra labor y aportar más detalles sobre el “qué” y el “cómo”.

Seguirá siendo esencial ser creativos y tener una mentalidad abierta, pero también será fundamental mantener y aumentar el respaldo político de las capitales. Los Presidentes y yo mismo estamos a su disposición para ayudarlos a definir un camino a seguir que sea creíble.

Gracias por su atención.

 

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