Comunicado de prensa conjunto

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Tras un crecimiento del 3,1% en 2016, se prevé que este año continuará la reactivación económica mundial. Según las proyecciones del FMI, la tasa de crecimiento de la economía mundial registrará un ligero repunte, al 3,4% este año y al 3,6% en 2018. En la zona euro está cobrando impulso la recuperación económica. En los Estados Unidos se espera que las medidas fiscales previstas estimulen el crecimiento. El grueso del crecimiento mundial sigue correspondiendo a las economías de mercado emergentes, las cuales se enfrentan, sin embargo, a una coyuntura externa difícil y tienen que tomar medidas para incrementar su resiliencia. Algunos países han de adoptar estrategias creíbles para afianzar la sostenibilidad de la deuda, y otros para adaptarse a la reducción de los ingresos obtenidos de los productos básicos y hacer frente a las vulnerabilidades financieras. La OIT prevé que en 2017 el número de desempleados a nivel mundial aumentará en 3,4 millones.

En septiembre de 2016, la OMC revisó su pronóstico de crecimiento del comercio mundial para 2016, que situó en un 1,7%, e indicó que en 2017 se preveía un aumento de entre 1,8% y 3,1%. Las decepcionantes previsiones de crecimiento del comercio y el peligro de que se agudicen las tendencias proteccionistas nos ofrecen un claro incentivo para redoblar nuestro apoyo al sistema internacional de comercio. El comercio internacional y los mercados abiertos son necesarios para propagar por todo el mundo los impulsos de crecimiento, permitir que las cadenas de valor mundiales funcionen de manera eficiente y crear oportunidades de empleo y consumo a gran escala. Como se indica en el informe “Making Trade an Engine for Growth for All”, que han dado a conocer hoy mismo la OMC, el FMI y el Grupo del Banco Mundial, para que se repartan mejor los beneficios del comercio es fundamental disponer de políticas nacionales y políticas comerciales eficaces.

Como se destaca en el reciente informe de la OCDE titulado Going for Growth, deben fortalecerse tanto las políticas de reforma estructural que favorecen el crecimiento y aumentan la inclusividad como la sostenibilidad fiscal a largo plazo. Reforzar las políticas sociales y de empleo para promover un crecimiento más inclusivo puede ayudar a sustentar el ritmo de recuperación y hacer que ese crecimiento llegue a todos los grupos sociales.

Nuestro enfoque compartido de la cooperación internacional en materia de política económica ha dado buenos resultados y sigue siendo necesario para afrontar los desafíos mundiales, fijar nuevas normas y mejorar las perspectivas de crecimiento. En el marco de este proceso se han fortalecido los vínculos tanto institucionales como informales entre los gobiernos nacionales, las organizaciones internacionales y otras partes interesadas. La Presidencia alemana del G-20 en 2017 brinda una importante oportunidad para abordar cuestiones urgentes en materia de política económica, financiera, climática, comercial, sanitaria, de empleo, social y de desarrollo, así como otros desafíos mundiales actuales, y para trabajar juntos de una forma que permita potenciar y repartir mejor los beneficios de la globalización y del cambio tecnológico. Nuestro objetivo es colaborar estrechamente para sacar el máximo partido a los recursos públicos escasos y movilizar financiación privada, así como para promover un desarrollo económico sostenible e inclusivo.

Acogemos con satisfacción la cooperación existente entre el FMI, el Grupo del Banco Mundial, la OIT, la OCDE y la OMC, al igual que sus destacadas contribuciones al G-20, en particular en las esferas siguientes:

    • La digitalización es una tendencia nueva y prometedora de largo alcance que ofrece un enorme potencial de crecimiento al tiempo que plantea desafíos. Los gobiernos y las organizaciones internacionales están trabajando en estrategias que permitan a nuestras economías realizar una transición fluida. Celebramos los esfuerzos que realizan muchos países en este ámbito. No obstante, para impulsar el crecimiento de la productividad y aprovechar las ventajas de la digitalización, es urgentemente necesario elaborar políticas sociales y políticas relativas a los productos y al mercado laboral que respalden un crecimiento impulsado por la innovación e inclusivo, en particular en lo relacionado con el empleo juvenil, la inclusión social, la igualdad de género y el acceso a la infraestructura digital. También es esencial mejorar los sistemas educativos y sanitarios.

    • Los cambios estructurales en las economías entrañan una transformación no solo de la propia economía, sino también del mundo del trabajo. Las políticas relativas al mercado laboral y el empleo deben prever actividades de desarrollo de las capacidades y formación durante toda la vida laboral de los trabajadores, así como modos innovadores y flexibles de enfocar la organización del trabajo. Celebramos la formulación de políticas inteligentes, innovadoras y flexibles que tengan en cuenta las necesidades tanto de los empleados como de los empleadores y, al mismo tiempo, impulsen el empleo y la inclusión de grupos insuficientemente representados en los mercados laborales, como las mujeres y los jóvenes. La cooperación y las iniciativas internacionales, como la Iniciativa del centenario relativa al futuro del trabajo, son fundamentales para reducir la pobreza, las desigualdades persistentes y el desempleo, así como para promover trabajos de calidad.

    • La cooperación y la coordinación en el ámbito de las políticas comerciales son, ahora más que nunca, de capital importancia. Trabajaremos intensamente en los preparativos de la Conferencia Ministerial de la OMC que ha de celebrarse este año en Buenos Aires y que debería traducirse en resultados concretos y reafirmar claramente la importante función del sistema multilateral de comercio en el comercio mundial. La OMC es fundamental para generar nuevas oportunidades de crecimiento, empleo y desarrollo a escala global. Además, apreciamos los esfuerzos que se están haciendo para concertar nuevos acuerdos de libre comercio bilaterales y regionales, que constituyen también importantes instrumentos para impulsar el crecimiento y crear oportunidades de empleo. Estamos promoviendo asimismo cadenas de suministro sostenibles, y alentamos los actuales esfuerzos por fortalecer una conducta empresarial responsable, sobre la base de instrumentos tales como las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales y la Declaración de la OIT sobre las Empresas Multinacionales.

    • La lucha contra el cambio climático y la protección de los limitados recursos naturales disponibles siguen siendo temas clave de nuestros programas de políticas. Todas las organizaciones internacionales se han comprometido a luchar contra el cambio climático y promover el crecimiento verde, y a tal fin están cooperando en el marco de sus mandatos. El programa de la Presidencia alemana para el G-20 se propone promover los esfuerzos nacionales e institucionales destinados a incrementar la financiación de la lucha contra el cambio climático y a promover inversiones en tecnología con un bajo nivel de emisiones de carbono y el crecimiento verde, así como la transformación de nuestros sistemas energéticos. El informe de la OCDE titulado Growth, Investment and the Low-Carbon Transition resulta muy valioso a este respecto. Celebramos la pronta ratificación del ambicioso Acuerdo de París y estamos firmemente decididos a apoyar sus objetivos y su aplicación efectiva y cabal a través de nuestras actividades.

    • Unos desafíos mundiales requieren atención mundial, responsabilidad mundial y soluciones mundiales. Al adoptar en 2015 la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, los líderes de todo el mundo afirmaron claramente su responsabilidad compartida de mejorar las perspectivas de las generaciones presentes y futuras en todo el planeta. Asistimos, en todo el mundo, a pasos iniciales alentadores para poner en práctica la Agenda 2030 a todos los niveles. A fin de aprovechar este nuevo impulso necesitamos instituciones multilaterales fuertes y una cooperación más estrecha entre los Estados, la sociedad civil y la comunidad empresarial, así como la voluntad política sostenida de aplicar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La Iniciativa Pacto con África para promover las corrientes de inversión privada, patrocinada por la Presidencia alemana del G-20, es un ejemplo concreto y práctico de esa cooperación colectiva.

    • Los actuales desplazamientos masivos de refugiados y migrantes representan para la comunidad internacional un gran desafío, que tenemos que afrontar con un espíritu de responsabilidad compartida. Destacamos la necesidad de abordar las causas profundas de las recientes migraciones masivas y de salvaguardar los derechos humanos de los refugiados y migrantes. Para aprovechar las ventajas de la movilidad humana, es fundamental lograr una mejor gestión de las migraciones, abrir cauces legales que permitan acabar con el cruce ilícito de fronteras controlado por traficantes, y promover la integración de los migrantes y refugiados en el mercado de trabajo. En esa perspectiva, celebramos los procesos que están impulsando las Naciones Unidas con el fin de adoptar el pacto mundial para una migración segura, regular y ordenada y el pacto mundial sobre los refugiados.

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