INFORME SOBRE EL COMERCIO MUNDIAL

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El progreso tecnológico aumenta la producción de la economía y mejora el nivel de bienestar, al elevar la productividad (es decir, permitiendo que se produzca más con los mismos recursos) y facilitar la innovación y el desarrollo. El progreso tecnológico actual ha propiciado un incremento de la demanda relativa de trabajadores cualificados y una disminución de la demanda relativa de trabajadores que realizan actividades rutinarias. Al igual que el cambio tecnológico, el comercio incide en los niveles de productividad y bienestar. La apertura del comercio facilita la reasignación de los recursos hacia las actividades más productivas y aumenta el bienestar de un país, pero la mayor eficiencia que resulta de ello también obliga a los trabajadores a adaptarse.

En el Informe se observa que, aunque el comercio y la tecnología son fuentes esenciales del crecimiento económico, pueden tener efectos negativos para determinados tipos de trabajadores y/o regiones. Aunque ambos están interrelacionados, la tecnología parece haber influido más que el comercio en la disminución de la proporción de los puestos de trabajo del sector manufacturero y en el descenso del número de empleos medianamente cualificados con respecto al empleo poco y muy cualificado en las economías desarrolladas.

De cara al futuro, la perspectiva de un aumento de la automatización deja entrever que la tecnología incidirá aún más en la evolución del empleo. Si bien es difícil sacar conclusiones firmes sobre lo que eso significará para los mercados de trabajo, es muy probable que el progreso tecnológico tenga unos efectos negativos cada vez mayores, ya que volverá obsoletas algunas competencias, elevará la demanda de otras y propiciará la creación de competencias y empleos nuevos.

Hoy más que nunca, la capacidad de los trabajadores de pasar de empleos menos productivos a empleos más productivos -y de sectores en declive a sectores en expansión- es lo que permite al comercio y al progreso tecnológico contribuir al crecimiento, al desarrollo y elevar el nivel de vida. Los Gobiernos pueden emplear una combinación de políticas de ajuste, competitividad y compensación para ayudar a los trabajadores a gestionar los costos de adaptación al cambio tecnológico y al comercio, y velar por que la economía se beneficie lo más posible de estos cambios.

Los problemas actuales del mercado de trabajo se deben en gran medida a las deficiencias de las políticas internas, pero la falta de respuestas podría tener repercusiones mundiales. La OMC, proporciona un foro en el que los Gobiernos pueden reunirse, dialogar y negociar, una plataforma indispensable para lograr enfoques cooperativos beneficiosos para todos y que permitan responder a los retos que plantean los actuales cambios económicos mundiales.

El Informe puede descargarse en el sitio web de la OMC y pueden obtenerse copias impresas en la Librería en línea de la OMC.

El resumen del Informe está disponible en español, francés e inglés.

Presentación del Informe sobre el comercio mundial

En la presentación del Informe sobre el comercio mundial, un grupo de destacados expertos examinó los efectos de la mundialización en los mercados de trabajo y sus implicaciones en las estrategias empresariales, las políticas macroeconómicas públicas y la evolución de los mercados de trabajo y la manera en que las sociedades deberán adaptarse a esos cambios.
"El comercio y la tecnología son los dos principales impulsores del progreso económico", dijo el Director General Roberto Azevêdo en su discurso de apertura. Subrayó que la mayoría de las personas se benefician considerablemente del comercio y la tecnología, pero es importante reconocer que otras pueden verse perjudicadas. "Debemos velar por que los beneficios del progreso económico lleguen a todos", añadió.
El Economista Jefe de la OMC Robert Koopman presentó las principales conclusiones del Informe. Insistió en que, si bien el comercio es importante para ayudar a reducir la pobreza en muchos países, el progreso económico también requiere un proceso de adaptación.

En las últimas décadas, afirmó el Sr. Koopman, los cambios que se han producido en la composición del mercado laboral se deben en gran medida al progreso tecnológico, que ha permitido producir más con una cantidad constante de mano de obra. Señaló que, aunque el Informe no constata ninguna correlación entre la apertura del comercio y el desempleo ni entre la apertura del comercio y las desigualdades, los datos disponibles indican que el comercio contribuye al empleo y en particular a la participación de las mujeres en el mercado de trabajo. A su juicio, unas políticas nacionales adecuadas, que se adapten a las necesidades de cada país, son fundamentales para facilitar el ajuste económico necesario.

Anne Krueger, Profesora e investigadora principal de la Universidad Johns Hopkins, señaló que "se acusa injustamente" al comercio de ser la causa del desempleo, cuando otros factores como la fluctuación de la demanda, los cambios voluntarios de empleo y la gestión deficiente de las empresas también pueden acarrear la pérdida de empleos. Subrayó asimismo que el comercio contribuye al crecimiento económico, que a su vez fomenta la creación de empleo.

La Profesora Krueger insistió en la necesidad de preparar a los trabajadores a través de la educación y la formación profesional. Según ella, queda mucho por hacer en muchos países para ayudar a los que buscan empleo, informándoles de las oportunidades, apoyándoles en su formación y perfeccionamiento, e incluso indicándoles la formación complementaria que necesitan para obtener su próximo empleo.

El Profesor Dennis Snower del Instituto de Economía Mundial de Kiel observó que el empleo también satisface necesidades humanas de empoderamiento y de solidaridad social, y señaló que el creciente uso de los robots y la inteligencia artificial requiere una revolución en la educación y la formación. "Las competencias que ya tenemos -la empatía, la compasión, la comprensión mutua, la definición mutua de los objetivos mediante una influencia recíproca- son las que necesitaremos en el futuro", afirmó.

El Profesor Snower señaló que la transición de la economía agrícola a la economía industrial a principios del siglo XX dio lugar a una gran tensión social, y apuntó: "Ahora nuestro reto consiste en lograr que esa transición no sea a costa de guerras mundiales".

Pankaj Ghemawat, de la IESE Business School y la Stern School of Business, dijo que hay una percepción exagerada de la mundialización y una demanda generalizada de que los beneficios económicos se queden en el país. Recalcó que esos factores tienen implicaciones significativas en nuestra capacidad de obtener apoyo en favor de los acuerdos comerciales.

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