DIRECTOR GENERAL ADJUNTO ALAN WM. WOLFF

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La página web del Banco Mundial sobre África empieza con las siguientes palabras: 

Las oportunidades de África al sur del Sáhara son vastas [...] El continente, donde existe la mayor zona de libre comercio del mundo y un mercado de 1.200 millones de personas, está preparado para crear una trayectoria de desarrollo completamente nueva aprovechando el potencial de sus recursos y su población.

Lo que he omitido de la primera frase que acabo de reproducir textualmente son las palabras “y sus desafíos son persistentes”. Entre los problemas del África Subsahariana que se mencionan, figuran “la incertidumbre política y regulatoria, y la fragilidad”. Esta evaluación del Banco Mundial prosigue de la siguiente manera:

 La disponibilidad de buenos empleos no ha seguido el ritmo de la cantidad de nuevos trabajadores que ingresan a la fuerza laboral; la fragilidad le está costando al subcontinente medio punto porcentual de crecimiento cada año; las brechas de género persisten e impiden al continente alcanzar su pleno potencial en materia de crecimiento e innovación, y 416 millones de africanos aún viven en la pobreza extrema.

El sistema multilateral de comercio, ahora administrado por la Organización Mundial del Comercio, no es ajeno a los desafíos de esta índole. El sistema se creó en 1947, después de dos guerras mundiales devastadoras que se cobraron casi 100 millones de vidas. Por entonces, no existían garantías de que la economía mundial fuera a recobrarse de la segunda guerra mundial. En el período de entreguerras, durante la fase más profunda de la Gran Depresión, la cifra de desempleados en Europa y Norteamérica alcanzó los 25 millones(1).  Cuando se contempló la posibilidad de crear la Organización Internacional del Comercio (OIC), no se tenía la certeza de que, tras la desmovilización de las fuerzas armadas y sin la demanda impulsada por la guerra, el mundo no fuera a sumirse de nuevo en una situación de desempleo generalizada.

Los responsables de la planificación del período de posguerra tuvieron muy presente que era necesario evitar el resurgimiento del conflicto y el fracaso de la recuperación económica. La Carta de La Habana para una Organización Internacional de Comercio — que debía ser una organización hermana del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional —, firmada el 24 de marzo de 1948, empezaba así:

RECONOCIENDO que las Naciones Unidas están resueltas a crear las condiciones de estabilidad y de bienestar que son necesarias para mantener relaciones pacíficas y amistosas entre las naciones, LAS PARTES de esta Carta se comprometen, en los asuntos de comercio y empleo, a cooperar entre sí [...] Con el propósito de [...] [lograr] niveles de vida más elevados, trabajo permanente para todos y condiciones de progreso y desarrollo económico y social . . . .

Los países signatarios querían utilizar los lazos económicos entre las naciones, valiéndose del comercio, para asegurar la paz, en particular en Europa, cuyos países habían provocado las dos guerras mundiales. Las enseñanzas extraídas durante ese período, cuando se fundó el sistema multilateral de comercio, hace casi tres cuartos de siglo, han pasado a muy segundo plano en las cabezas de los responsables actuales de la formulación de políticas. Eso no es así en el caso de los Gobiernos de los numerosos países que se han adherido a la OMC a lo largo de sus 25 años de existencia.

Los dos que se han incorporado más recientemente son Liberia y el Afganistán, ninguno de los cuales es ajeno a los conflictos internos. Hoy día, en la Organización Mundial del Comercio (la OMC), los vínculos entre el comercio y la paz mundial se ven más claramente en los países afectados por conflictos que se adhieren a la Organización. En la lista de países que en la actualidad tratan activamente de adherirse a la OMC figuran Somalia, el Sudán, Sudán del Sur, Siria, Timor-Leste y, de manera muy destacada, Etiopía. Todos comparten como objetivos la reforma interna y la integración en la economía mundial, con el fin de crear mayor estabilidad y tener más posibilidades de lograr una paz duradera. Sus motivaciones no son muy distintas de las que impulsaron a los fundadores del sistema multilateral de comercio en 1947.

A las poblaciones del continente africano no les es ajeno el conflicto. En los últimos dos decenios ha habido en África una exorbitante cantidad de conflictos; asciende a casi 50 el número de conflictos armados distintos, muchos de los cuales continúan a día de hoy.(2)(3)   Debido a esta circunstancia, cobran mayor importancia las políticas y las medidas encaminadas a crear estabilidad y aumentar las perspectivas de paz. En este contexto, tiene lugar un renovado interés en la OMC y en el sistema multilateral de comercio.

Etiopía solicitó a la OMC la condición de observador en 1997, cuando la Organización tenía solo dos años de antigüedad. Inició su proceso de adhesión en mayo de 2008 con una reunión del Grupo de Trabajo sobre la Adhesión en Ginebra. El Gobierno de Etiopía suspendió el proceso en 2012. Hace solo dos semanas, Etiopía reanudó formalmente el proceso de adhesión a la OMC con la celebración de una reunión del Grupo de Trabajo sobre la Adhesión para complementar el amplio programa de reformas económicas internas del país. El Negociador Comercial Principal de Etiopía, el Ministro Mamo Mihretu, explicó detalladamente a los Miembros de la OMC lo que describió como “un programa de reforma económica de amplio alcance y elaborado a nivel nacional”, que abarca medidas internas relativas a la financiación, las inversiones, la tributación y otras. A continuación, añadió:

 El interés de Etiopía en adherirse a esta Organización va más allá de los objetivos económicos esbozados [...] Etiopía ha aprendido de su propia experiencia, por el camino difícil, que el comercio es un medio fundamental para la creación de relaciones interestatales pacíficas a todos los niveles, bilateral, regional y mundial [...] Etiopía está aquí hoy porque tiene la firme convicción de que [...] no hay mejor manera de promover el comercio libre y equitativo que mediante un sistema multilateral de comercio basado en el imperio de la ley, la transparencia, la buena gobernanza y la previsibilidad. Así como el objetivo de la OMC es promover la paz y la estabilidad por medio del comercio, el Gobierno de Etiopía mantiene el compromiso de utilizar el comercio y la integración regional como pilar central de la misión de difundir la paz y la estabilidad en la región del Cuerno de África.

Existe otro paralelismo entre las naciones de África actuales y los Miembros fundadores del sistema multilateral de comercio de hace 73 años. Tanto estos como aquellos concibieron la integración económica regional como un importante instrumento para crear estabilidad y asegurar el progreso económico. El GATT previó una integración más profunda en el plano regional, y este es uno de los aspectos principales de la OMC hoy día. Los padres fundadores de la UE -entre ellos Jean Monnet, Robert Schuman, Paul-Henri Spaak, Alcide de Gaspari y Konrad Adenauer- se comprometieron a establecer lazos más estrechos en apoyo de la paz recién adquirida, primero a través de la producción integrada y después a través del mercado unificado europeo.

El 25 de marzo de 1957, Francia, Alemania Occidental, Italia, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo firmaron el Tratado de Roma, por el que se creó la Comunidad Económica Europea: el Mercado Común Europeo. Una producción de carbón y acero compartida, la utilización pacífica de la energía atómica y la libre circulación de mercancías en Europa constituyeron la piedra angular de los esfuerzos de posguerra para consolidar una paz duradera. En 2012, el Comité Noruego del Nobel concedió el Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea (UE). Al justificar su decisión, el Comité reconoció el "papel estabilizador desempeñado por la UE en la transformación de la mayor parte de Europa, que pasó de ser un continente de guerra a un continente de paz”.(4)  Con ese mismo espíritu, Etiopía es parte en un acuerdo de libre comercio regional: el Acuerdo por el que se establece la Zona de Libre Comercio Continental Africana, que entró en vigor el 30 de mayo de 2019. El 22 de marzo de 2018, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, formuló la siguiente declaración acerca del Acuerdo sobre la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA):

 Doy la enhorabuena a los dirigentes africanos por haber dado el gran paso histórico de firmar el Acuerdo sobre la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) para crear uno de los mayores bloques comerciales del mundo, con más de 50 países. [...] Este es un paso importante para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y para cumplir los planes de paz y prosperidad de África.

Etiopía firmó y ratificó el AfCFTA en 2019.

La OMC mantiene el compromiso de apoyar la integración económica, el crecimiento y el desarrollo sostenidos de África mediante la participación de los Miembros africanos en la OMC y mediante el AfCFTA. En junio del año pasado, el Director General de la OMC, Roberto Azevêdo, felicitó al grupo de Miembros africanos de la OMC por la reciente entrada en vigor del AfCFTA, afirmando que era “sumamente positivo”.

He venido aquí, en mi primera visita a Addis Abeba, para acompañar a la División de Adhesiones de la OMC, que ha organizado un Diálogo Regional sobre las Adhesiones a la OMC para África, reuniendo a todos los Gobiernos de los países en proceso de adhesión del continente africano. El tema del Diálogo Regional de este año es “Profundizar la integración económica en África mediante la adhesión a la OMC y la aplicación del AfCFTA”. Las reuniones que tendrán lugar esta semana forman parte de los esfuerzos más amplios de la OMC para construir un puente más sólido entre la OMC y África.

El ritmo del cambio en Etiopía, así como las perspectivas de cambios futuros, es extraordinariamente positivo y está llevando al país hacia una mayor apertura y conectándolo más estrechamente con otras naciones africanas y con el mundo. El nuevo Gobierno, encabezado por el Primer Ministro Abiy Ahmed, ha emprendido un ambicioso plan de reforma económica, con el objetivo aprovechar plenamente las posibilidades de desarrollo del país y transformarlo en un icono de prosperidad para el continente africano de aquí a 2030. En este plan de reforma se hace especial hincapié en el comercio y la integración económica regional.

De los 22 países en proceso de adhesión a la OMC, entre ellos 9 africanos, Etiopía es el más poblado, y uno de los principales mercados emergentes que continúa fuera del sistema multilateral de comercio. ¿Qué puede esperar Etiopía del proceso de adhesión a la OMC? Al analizar los resultados de los procesos de adhesión a la OMC concluidos hasta la fecha — 36 en total, incluidos los de China, la Arabia Saudita y la Federación de Rusia —, vemos que estos países se han beneficiado en gran medida del proceso de reformas económicas necesarias para adherirse a la OMC. China cambió centenares de leyes y millares de reglamentos para adherirse, y su economía ha florecido por encima de las expectativas de cualquiera. La Federación de Rusia, durante su proceso de adhesión a la OMC de 19 años, utilizó también este proceso como instrumento para la liberalización del comercio y para la transformación económica. He aquí lo que dijo el Negociador Comercial Principal de Rusia en la última reunión del Grupo de Trabajo sobre la Adhesión de Rusia, la 31ª, en noviembre de 2011:

A lo largo de los últimos 18 años la Federación de Rusia se había convertido en la sexta mayor economía del mundo y en un participante importante en los mercados mundiales y había constituido una Unión Aduanera con Kazajstán y Belarús. Una cosa no había cambiado, la confianza en que la OMC es la única base para el desarrollo futuro del sistema multilateral de comercio y sus Miembros.

Gracias a las adhesiones a la OMC, el comercio realizado conforme a las normas de la OMC se ha ampliado hasta abarcar el 98% del comercio mundial. Los mapas de ruta de los procesos de adhesión han servido a los nuevos Miembros de punto de apoyo externo para llevar a cabo las reformas y la transformación económicas que han acelerado su crecimiento económico y mejorado sus resultados comerciales. Etiopía aspira a convertirse en una de las principales economías de África de aquí a 2030, mediante un proceso dinámico de adhesión a la OMC. El proceso de adhesión a la OMC favorecerá los cambios reglamentarios y administrativos y a la vez mejorará la calidad de las instituciones de gestión económica.

A través de su proceso de adhesión a la OMC y de su programa de reforma interna, el Gobierno de Etiopía espera elevar el nivel de vida de su población y contribuir a la paz. Y tiene la firme intención de encontrar formas de alcanzar sus objetivos de una manera más sostenible.

Para la OMC, deberá ser prioritario, y no me cabe duda de que lo será, apoyar la adhesión de Etiopía y cumplir la promesa del AfCFTA. El resultado de los esfuerzos de todos los participantes debe ser, y creo que lo será, la mejora de las oportunidades que tendrán ustedes en el futuro cuando elijan sus profesiones y se incorporen a la fuerza laboral.

Muchas gracias.

Notas

  1. Dato de marzo de 1932. A survey of the Great Depression as recorded in the International Labour Review, 1931-1939, Rod Mamudi, OIT, 2009, https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---ed_emp/---emp_elm/---analysis/documents/publication/wcms_115475.pdf volver al texto
  2. https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_conflicts_in_Africa#Egypt. volver al texto
  3. Once de ellos guardan relación con la guerra contra el terrorismo. En casi tres docenas de conflictos no hay implicación militar directa de fuera del continente. Casi un tercio de estos han empezado este siglo, y siguen en la actualidad. Hay también conflictos más prolongados, que se iniciaron en el siglo pasado. En total son nueve, uno de los cuales es una situación de insurgencia que se prolonga ya desde hace 60 años. Ocho de los conflictos que tienen lugar en el siglo XXI afectan a los países del Cuerno de África. volver al texto
  4. Comité Noruego del Nobel, 2012.  volver al texto

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