DIRECTOR GENERAL ADJUNTO ALAN WM. WOLFF

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INTERVENCIÓN EN EL WEBINARIO DE BUSINESS EUROPE SOBRE COMERCIO Y CAMBIO CLIMÁTICO DE:
Alan Wm. Wolff, Director General Adjunto de la Organización Mundial del Comercio, 17 DE SEPTIEMBRE DE 2020

INTRODUCCIÓN

Buenas tardes. Es para mí un placer estar hoy aquí con ustedes.

El cambio climático es una crisis mundial.

Centrarse en el cambio climático puede resultar especialmente difícil en un momento en el que otra crisis mundial — la COVID-19 — se extiende por el mundo, poniendo en peligro vidas y medios de subsistencia a un ritmo alarmante.

Aun así, hay motivos para creer que el cambio climático causaría un sufrimiento y un daño aún mayores que la pandemia actual.

Como dijo Bill Gates: “Si quieren comprender el tipo de daño que causará el cambio climático, miren la COVID-19 y extiendan el dolor durante un período de tiempo mucho más largo”.

El tiempo apremia.

Acojo con satisfacción el interés de la comunidad empresarial de Europa en examinar la forma en que el comercio debe formar parte de la solución para hacer frente al cambio climático.

LAS POLÍTICAS COMERCIALES COMO INSTRUMENTO PARA LUCHAR CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Las políticas comerciales tienen un enorme potencial para apoyar la acción climática. Son instrumentos potentes para:

  • aumentar la eficiencia de los recursos;
  • incrementar la inversión en infraestructuras limpias y resilientes;
  • y acelerar la innovación inocua para el clima.

Las políticas comerciales son elementos clave para ayudar a las empresas a desbloquear los 26 billones de dólares EE.UU. en oportunidades de mercado que resultarían de la adopción de medidas climáticas enérgicas de aquí a 2030.

Sin embargo, las políticas comerciales solo pueden desempeñar plenamente su función en la lucha contra el cambio climático si redoblamos los esfuerzos para asegurarnos de que:

  • Se adoptan políticas comerciales y políticas relativas al cambio climático que se refuercen mutuamente y que no surtan efectos opuestos.
  • Los funcionarios encargados del comercio y del medio ambiente trabajan en colaboración, no de manera aislada.
  • Y todos adoptan soluciones que sean buenas para el comercio y buenas para el clima.

La OMC tiene varias oportunidades de contribuir a que esto suceda. Quisiera hoy destacar tres de ellas.

OPORTUNIDAD Nº 1: ELIMINAR LOS OBSTÁCULOS AL COMERCIO DE BIENES Y SERVICIOS ECOLÓGICOS

En primer lugar, los Miembros de la OMC pueden cooperar para ampliar las oportunidades comerciales en los sectores ecológicos e inocuos para el clima.

Un ejemplo son las energías renovables.

  • La energía solar fotovoltaica y la energía eólica se han convertido en las fuentes de electricidad más económicas en muchos mercados.
  • La nueva capacidad de las energías renovables ha superado a la nueva capacidad de producción de energía de los combustibles fósiles durante los 7 últimos años. Solo en el pasado año, casi tres cuartas partes de la nueva capacidad de producción mundial de energía procedieron de las energías renovables.
  • Se prevé que el empleo en este sector, que alcanzó los 11 millones de puestos de trabajo en todo el mundo en 2018, se cuadriplicará en 2050, mientras que en el sector de la eficiencia energética y las esferas conexas el empleo podría aumentar en 40 millones de puestos más.

Son cambios significativos. El comercio ha permitido a los productores aprovechar las economías de escala, estimular la inversión y fomentar la innovación.

Los acuerdos comerciales no van a determinar las opciones de política nacional, pero pueden contribuir al logro de los objetivos nacionales.

La eliminación de los obstáculos al comercio de bienes y servicios ecológicos podría dar un mayor impulso a la transformación a la que asistimos basada en el uso de energías no contaminantes. Se ha llevado a cabo una importante labor a ese respecto.

Un grupo de 46 miembros de la OMC trabajaron para llegar a un Acuerdo sobre Bienes Ambientales hasta que en 2016 se suspendieron las negociaciones.

El objetivo del Acuerdo es eliminar los derechos sobre bienes ambientales clave, como los que se necesitan para luchar contra el cambio climático; por ejemplo:

  • los equipos de energía solar, eólica y geotérmica;
  • los materiales aislantes para edificios de alta eficiencia energética y los equipos para economizar agua que ayudan a los agricultores a adaptarse a las cada vez más frecuentes sequías;
  • y los componentes fundamentales de las redes inteligentes y los instrumentos para la previsión meteorológica.

Redoblar los esfuerzos para concluir esas negociaciones es aún más importante en estos momentos, en que nos enfrentamos a la peor crisis económica de nuestras vidas.

Necesitamos urgentemente bienes y servicios ecológicos a fin de reconstruir para mejorar tras la crisis de la COVID-19.

Esa es la primera oportunidad que quería destacar.

OPORTUNIDAD Nº 2: PROFUNDIZAR EL DIÁLOGO SOBRE POLÍTICAS

La segunda oportunidad para los Miembros de la OMC consiste en intercambiar mejores prácticas y soluciones concretas para lograr que las políticas comerciales y climáticas sean complementarias.

Los Miembros mantienen distintas posiciones sobre la forma en que la OMC debería participar en ese debate y sobre las soluciones que deberían proponer colectivamente.

Ahora bien, eso no significa que el clima y otras cuestiones ambientales apremiantes estén ausentes de nuestra labor. Al contrario.

En los últimos años se ha producido un cambio positivo en la manera en que los Miembros de la OMC abordan los debates sobre comercio y medio ambiente.

Es alentador. Ha contribuido a mejorar la transparencia, fomentar la confianza y la cooperación y sensibilizar sobre la repercusión creciente de los riesgos climáticos en la manera de comerciar y hacer negocios.

Las pruebas corroboran el fortalecimiento de los vínculos entre el comercio y el cambio climático:

  • El clima y otras perturbaciones afectan cada vez más a las cadenas de valor mundiales. Por ejemplo, McKinsey ha constatado que, en todas las ramas de producción, las empresas ahora pueden esperar que se produzcan perturbaciones de la cadena de suministro de un mes o más de duración cada 3,7 años de media y que los acontecimientos más graves tengan importantes consecuencias financieras. Diversos sectores se ven profundamente afectados por el cambio climático.
  • Las empresas están sujetas a reglamentos relativos al clima cada vez más numerosos y complejos. Actualmente hay cerca de 2.000 leyes y políticas relacionadas con el cambio climático en todo el mundo. Tan solo 20 años atrás había menos de 200. Esta tendencia al alza probablemente se intensificará, ya que muchos países estudian medidas adicionales para mitigar el cambio climático y adaptarse a él, desde los precios del carbono y los ajustes en frontera relativos al carbono hasta las normas sobre la huella de carbono y los programas de contratación ecológica y de apoyo verde.
  • Los datos de la OMC indican que las medidas relativas al clima suelen estar estrechamente relacionadas con el comercio. Aproximadamente una tercera parte de las medidas ambientales notificadas a la OMC guardan relación con la acción climática. La mayor parte de ellas no han sido objeto de diferencias en la OMC. Las resoluciones adoptadas en relación con las pocas medidas ambientales que se han sometido a un grupo especial de solución de diferencias han demostrado que las normas de la OMC no impiden la adopción de medidas para proteger el medio ambiente, siempre que las medidas ambientales no se apliquen de manera arbitraria ni se utilicen para encubrir un comportamiento proteccionista.

El Comité de Comercio y Medio Ambiente de la OMC es un foro dedicado a promover una mejor comprensión de lo que significan para el comercio los cambios relacionados con el clima y cuál debe ser la respuesta de la OMC.

Los Miembros han utilizado ese foro de manera bastante provechosa para identificar las posibles esferas de acción.

Entre ellas cabe citar:

  • el comercio y la economía circular; por ejemplo, cómo eliminar los obstáculos en las cadenas de suministro que sustentan el reciclaje y fomentar las actividades de ahorro de recursos que reducen al mínimo las emisiones y los desechos;
  • la eliminación de las distorsiones perjudiciales para el medio ambiente, en particular una iniciativa emprendida por un grupo de Miembros de la OMC para reformar las subvenciones a los combustibles fósiles;
  • y una iniciativa de un grupo de Miembros, en especial la Unión Europea, para crear un grupo de trabajo informal en la OMC a fin de intensificar la labor en esta esfera y en otras de interés común y de profundizar la colaboración con las partes interesadas, sobre todo con la comunidad empresarial.

Disponemos de muchos elementos para desarrollar un programa pragmático, proactivo y orientado a la acción con respecto al comercio y el cambio climático.

OPORTUNIDAD Nº 3: FOMENTAR LA INCLUSIÓN

Esto me lleva al tercer y último punto: para poder avanzar en la cuestión del comercio y el cambio climático es necesaria una mayor inclusión.

Esto significa redoblar los esfuerzos para apoyar la capacidad de los países más pequeños y más pobres para beneficiarse de la economía verde en rápida expansión.

Significa trabajar para maximizar la contribución del comercio a una economía mundial neutra en carbono de una manera justa y equitativa.

No olvidemos que los países más pequeños y más pobres son los que menos contribuyen al cambio climático y, sin embargo, asumen una parte desproporcionada de los costos.

La iniciativa de Ayuda para el Comercio de la OMC ofrece una buena base para dirigir la inversión hacia el crecimiento del comercio y su mejora.

Por ejemplo, la Ayuda para el Comercio puede ayudar a las pymes de los países en desarrollo a contabilizar correctamente sus emisiones y cumplir las nuevas normas y prescripciones, de modo que puedan formar parte de las cadenas de valor inocuas para el clima.

Desde su creación hace 15 años, la iniciativa de Ayuda para el Comercio ha ayudado a innumerables países a reforzar sus competencias, crear capacidad y establecer su infraestructura institucional relacionada con el comercio para poder beneficiarse de los Acuerdos de la OMC y aumentar su comercio.

Los Miembros de la OMC han mostrado un interés creciente en dar un carácter más ecológico a la Ayuda para el Comercio:

  • De los 340.000 millones de dólares EE.UU. desembolsados en el marco de la Ayuda para el Comercio entre 2006 y 2016, aproximadamente una tercera parte (112.000 millones) se han asignado a proyectos que tenían un objetivo ambiental.
  • Además, a principios de año, los Miembros de la OMC respaldaron un nuevo programa de trabajo para el siguiente bienio en el que la economía circular se considera una esfera prioritaria.

Así pues, la Ayuda para el Comercio es una forma de reforzar la inclusión. Otra forma de reforzarla es fortalecer la colaboración no solo entre los Gobiernos, sino también entre el sector privado, los consumidores y las demás partes interesadas.

Hace dos años, la OMC y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente anunciaron que aunarían esfuerzos para ofrecer una plataforma a las partes interesadas con el fin de intercambiar ideas, dar a conocer experiencias positivas y mejorar la comprensión en relación con el comercio y el medio ambiente.

La iniciativa ha empezado a dar sus frutos y se ha beneficiado considerablemente de la participación de empresas de Europa y de todo el mundo.

Les animo a intensificar su participación. Una oportunidad excelente para ello es la próxima Semana del Comercio y el Medio Ambiente organizada por la OMC, prevista para noviembre de este año.

CONCLUSIÓN

Prosigamos, pues, este debate.

Creo que hay muchas oportunidades sin explotar para que los Miembros de la OMC hagan que el comercio funcione mejor para las personas y para el planeta.

Sus voces, junto con las de las demás partes interesadas, pueden ayudar a los Miembros de la OMC a aprovechar las oportunidades que se presentan.

En la Secretaría de la OMC esperamos con interés sus contribuciones a la labor de hacer avanzar el sistema mundial de comercio.

Muchas gracias.

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