DIRECTOR GENERAL ADJUNTO JEAN-MARIE PAUGAM

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Buenos días, señoras y señores.

Mi mensaje principal es que la respuesta colectiva de la comunidad internacional a la actual crisis alimentaria ha resultado ser razonablemente eficaz hasta la fecha: no hemos estado trabajando en vano y eso debería animarnos — a las entidades públicas y privadas — a seguir colaborando para hacer frente a los desafíos que tenemos por delante.

A mí o a cualquiera nos resultaría fácil describir un panorama sombrío de la situación de la seguridad alimentaria mundial. Los conflictos, la COVID, las perturbaciones de las cadenas de suministro y las conmociones climáticas han afectado gravemente al comercio de productos básicos agropecuarios. En 2023 la amenaza de la hambruna se cierne sobre 45 millones de personas en más de 50 países, y 345 millones se enfrentan a una inseguridad alimentaria aguda. La inflación de los alimentos sigue siendo elevada. Las tensiones geopolíticas siguen siendo elevadas, en particular el conflicto en Ucrania y sus repercusiones en la región del mar Negro, que desempeñan un papel sistémico en el comercio mundial de cereales.  

Sin embargo, prefiero quedarme con lo positivo y centrarme en lo que se ha logrado hasta ahora para responder a la crisis alimentaria, así como en la forma en que debemos responder a los desafíos que tenemos por delante.

¿Qué hemos logrado en el último año?

En un tiempo muy limitado, hemos conseguido recabar respuestas internacionales coherentes a la crisis entre los Gobiernos, las organizaciones internacionales y el sector privado. El Secretario General de las Naciones Unidas estableció un grupo de crisis para coordinar la labor de los organismos pertinentes de las Naciones Unidas. Los dirigentes de la FAO, el Banco Mundial, el FMI, el Programa Mundial de Alimentos y la OMC han aunado esfuerzos y se han comprometido a coordinar sus objetivos e intensificar la cooperación para hacer frente a la crisis. Los Gobiernos nacionales también han trabajado intensamente en la adopción de medidas como la iniciativa FARM, liderada por Francia y la UE, y la Alianza Mundial para la Seguridad Alimentaria propuesta por Alemania al G7. También cabe mencionar la Iniciativa sobre la Exportación de Cereales por el Mar Negro, concertada entre Rusia, Ucrania y Türkiye bajo los auspicios del Secretario General de las Naciones Unidas.

Esta cadena de respuestas también ha incluido un estrecho diálogo y cooperación con el sector privado: los bancos para la financiación del comercio, las compañías de seguros, los transportistas, los comerciantes y las organizaciones intergubernamentales como el CIC. Quiero darles las gracias por este diálogo tan dinámico y fluido.

Cada organismo ha puesto algo de su parte: la FAO y el Banco Mundial en lo que respecta a la producción, el FMI en lo relativo a las finanzas y, por supuesto, la OMC para el comercio. Los esfuerzos de la OMC se han centrado en tres elementos principales:

— Mantener la transparencia en los mercados: Nuestra función principal es vigilar las medidas de restricción y de facilitación del comercio e informar al respecto, y proporcionar información exacta a los mercados y los Gobiernos. Las medidas sobre las que informamos son confirmadas por los Gobiernos pertinentes, lo cual garantiza la solidez de nuestras constataciones. También contribuimos al Sistema de Información sobre el Mercado Agrícola, que nos ha resultado útil a todos.

Por último, me enorgullece mencionar que hemos aunado esfuerzos con el Consejo Internacional de Cereales para proponer a nuestros Miembros y a la comunidad comercial en general un “tablero del trigo” que proporciona información casi en tiempo real, barco por barco, sobre los envíos marítimos de trigo. Gracias, Arnaud, por este impresionante proyecto en común que se puso en marcha la semana pasada.

Este esfuerzo de transparencia es esencial para evitar la adopción de decisiones bajo los efectos del pánico, apoyar la formulación de políticas fundamentadas y reforzar la cooperación internacional, así como para reducir las oportunidades de especulación. Me gustaría conocer sus opiniones al respecto y agradecería cualquier sugerencia de mejora. 

— Mantener los mercados abiertos: En junio del año pasado, nuestros Miembros se comprometieron a actuar con moderación al utilizar medidas restrictivas del comercio, en particular restricciones a la exportación.

Ustedes saben que nuestra normativa autoriza la utilización de esas medidas en tiempos de crisis cuando surgen riesgos de escasez aguda de alimentos a nivel nacional, pero si todos lo hacen al mismo tiempo, todos salimos perdiendo. Los Miembros también acordaron eximir las compras realizadas por el PMA con fines humanitarios de la imposición de restricciones a la exportación.

La consideración por los países más vulnerables es el tercer elemento en que centramos nuestros esfuerzos. En la Declaración de la CM12 sobre la Respuesta a la Inseguridad Alimentaria, los Miembros decidieron establecer un grupo de trabajo en la OMC para estudiar la forma de responder mejor a las necesidades de los PMA y los PDINPA en tiempos de crisis, cuando son los más afectados por el aumento de los precios de la mayor parte de los productos básicos. Se espera obtener algunas conclusiones preliminares de esta labor para este verano.

Creo que es justo decir que los resultados de estos esfuerzos conjuntos han sido muy notables. Al menos la respuesta de los mercados ha sido positiva. ¿Qué hemos visto?

— Un descenso de los precios internacionales de los alimentos.  En mayo de 2023, el índice de precios de los alimentos de la FAO era un 23% inferior al nivel máximo alcanzado en marzo de 2022. Los precios de los alimentos han seguido disminuyendo progresivamente (tras un leve repunte del 0,8% en abril de 2023)(1).

— El comercio ha seguido permitiendo a los países diversificar sus fuentes de suministro de alimentos. Por ejemplo, Etiopía, que solía depender de Ucrania y Rusia para el 45% de sus importaciones de trigo, aumentó las compras a otros productores, incluidos los Estados Unidos y la Argentina.

— El número de medidas restrictivas impuestas por los Miembros de la OMC tras el estallido de la guerra en Ucrania se estabilizó después de mediados de 2022.

  • En total, 92 restricciones a la exportación de alimentos y piensos fueron introducidas por 29 Miembros de la OMC y 6 observadores desde el inicio de la guerra. A 9 de mayo de 2023, 34 medidas se habían eliminado progresivamente, con lo que actualmente el número total de medidas asciende a 58, aplicadas por 27 Miembros y 6 observadores.
  • Las medidas impuestas por los Miembros pasaron a ser menos restrictivas y se diversificaron, mientras que al inicio se concentraban en los cereales, el azúcar y las semillas oleaginosas.
  • De forma paralela, se establecieron 86 medidas de facilitación del comercio para los productos alimenticios y los piensos, de las cuales 64 siguen en vigor.

También examinamos detenidamente la situación del mercado de los abonos. El año pasado preparamos un informe conjunto con la FAO y el Banco Mundial para el G20. Los precios de los abonos también han disminuido, aunque se mantienen en niveles elevados:  en 2022 los precios de los abonos alcanzaron niveles sin precedentes en términos nominales, pero desde entonces han descendido más del 40%.

¿Significa esto que nos hemos librado de la crisis? ¡Desde luego que no! Me refiero a lo siguiente:

  • La inflación de los alimentos se mantiene en niveles sin precedentes, con un índice de precios de los alimentos en abril de 2023 superior al nivel registrado en julio de 2021 y más de un 45% por encima del de 2020. Además, aunque los precios han disminuido desde que alcanzaron su máximo nivel en 2022, esta tendencia no siempre se ha trasladado a los mercados internos, lo cual es muy preocupante, ya que puede tener consecuencias políticas directas.  
  • Muchos países siguen siendo muy dependientes y potencialmente vulnerables en lo que se refiere a su capacidad importadora de alimentos.
  • La producción de abonos está muy concentrada y, por tanto, es vulnerable a las conmociones.

Entonces, ¿qué camino debemos seguir ahora?

En primer lugar, necesitamos más esfuerzos como estos contra la crisis: debemos seguir tratando de lograr una transparencia total y una cooperación internacional máxima y persistente para mantener y mejorar las funciones de los mercados de los alimentos. La labor conjunta que la OMC está realizando con el CIC en materia de transparencia es sumamente importante y debe continuar.

En segundo lugar, debemos abordar seriamente las causas fundamentales de las perturbaciones del sistema de comercio de alimentos para asegurar su resiliencia. Urge que estudiemos la forma en que se han celebrado las negociaciones hasta la fecha, prestando especial atención a los tres pilares del Acuerdo sobre la Agricultura: las subvenciones internas, las subvenciones a la exportación y el acceso a los mercados.

Como ustedes saben, llevamos mucho tiempo estancados y hemos avanzado poco desde el año 2000, cuando se iniciaron las negociaciones. Nos hemos enfrentado a visiones opuestas de lo que constituirían instrumentos de política adecuados para abordar cuestiones como la constitución de existencias públicas con fines de seguridad alimentaria. No hay ningún motivo por el que esta cuestión no pueda resolverse mediante negociaciones directas y equitativas. Es de suma importancia que en nuestra próxima reunión ministerial, en febrero de 2024, se dé un paso adelante en la reforma relacionada con el comercio de productos agropecuarios. Todos nuestros Miembros reconocen ahora que es una necesidad imperiosa y quieren que se tomen medidas concretas. 

En tercer lugar, debemos mirar al futuro y empezar a estudiar sistemáticamente el nexo entre la seguridad alimentaria, el cambio/la sostenibilidad climáticos, la innovación agrícola y, por supuesto, el comercio. Como mínimo, la dinámica ya existente podría contribuir a redistribuir una gran parte de las actuales ventajas comparativas en la agricultura. Iniciemos este debate sin demora.

Espero continuar el buen trabajo que estamos realizando conjuntamente con instituciones y organismos asociados.  A ese respecto, permítanme expresar mi más sincero agradecimiento al CIC por su excelente colaboración con la OMC a lo largo de los años. Gracias por su atención.


Notas

  1. En mayo de 2023, los importantes descensos de los índices de precios de los aceites vegetales, los cereales y los productos lácteos se vieron contrarrestados en parte por las subidas de los índices del azúcar y la carne. Vuelta al texto

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