DISCURSOS — DG NGOZI OKONJO-IWEALA

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Muchas gracias, Excma. Sra. Embajadora Molokomme, y gracias por la labor que está realizando en la Presidencia de este Comité. Quiero dar también las gracias a Willy y a su equipo por la excelente labor realizada.

Me complace estar hoy aquí con ustedes para hacer balance de la evolución reciente de la política comercial. El informe que voy a presentar es un tanto largo, por lo que les pido que tengan un poco de paciencia, ya que es bastante detallado, pero creo que les resultará interesante. El documento en sí es bastante extenso, por lo que voy a tratar de resumirlo.

Ya habrán visto mi informe, distribuido a los Miembros el 13 de julio con la signatura WT/TPR/OV/W/15.

En él se examinan los principales aspectos de la evolución de la política comercial desde mediados de octubre de 2020 hasta mediados de mayo de 2021. Incluye secciones específicas sobre medidas relacionadas con la actual pandemia de COVID-19. Este mismo año se presentará también mi informe anual sobre la evolución del entorno comercial internacional.

Permítanme que les ponga en antecedentes. Este ejercicio, desde que se inició en 2009, se ha convertido en un instrumento de transparencia fáctica importante para los Miembros, como ha subrayado la Embajadora Molokomme. Como ustedes saben, el contenido del informe no tiene ningún efecto jurídico en los derechos y obligaciones de los Miembros de la OMC. El informe no pone en duda el derecho explícito de los Miembros a adoptar determinadas medidas comerciales.

Este ejercicio sigue teniendo por objeto reforzar la transparencia y la previsibilidad en colaboración con las partes interesadas: ustedes, los Miembros.

La transparencia y la previsibilidad reducen la incertidumbre y fomentan la confianza. Esto es importante desde un punto de vista institucional, ya que el fomento de la previsibilidad en los mercados internacionales es una de las funciones básicas de la OMC. Pero también es importante para las empresas y los consumidores, así como para los responsables de formular las políticas.

La información incluida en el informe refleja las aportaciones de los Miembros y los observadores, así como los datos facilitados por otras fuentes oficiales y públicas.

Para este informe de mediados de año, respondieron a mi solicitud inicial de información 93 Miembros, lo que representa cerca del 57% del total y casi el 94% de las importaciones mundiales. Quiero dar las gracias a todas las delegaciones que han participado en este ejercicio, a pesar de las dificultades planteadas por la pandemia.

De conformidad con la práctica arraigada del ejercicio de vigilancia del comercio de la OMC, consistente en verificar la información y las medidas con los Miembros, la Secretaría de la OMC se ha adaptado a la urgencia del contexto actual y ha implementado un proceso ad hoc de verificación permanente en tiempo real de las medidas relacionadas con la COVID-19. Muchos Miembros han cooperado eficazmente, confirmando las medidas y proporcionando fuentes oficiales e información adicional. Sin embargo, la participación en el proceso de verificación sigue siendo desigual. En varios casos, la Secretaría solo recibió respuestas parciales o tardías. Debemos procurar que este ejercicio sea lo más exacto, inclusivo y global posible. La Secretaría sigue dispuesta a ayudar a facilitar su participación.

Antes de pasar a las principales conclusiones del informe, recordemos su contexto general: la pandemia de COVID-19 y la necesidad de lograr una recuperación económica y comercial sólida e inclusiva.

En el informe se indica claramente que la moderación ejercida por los Miembros de la OMC en materia de política comercial ha ayudado a limitar los daños a la economía mundial. El informe contiene amplias pruebas de que, en general, los Miembros han atendido la petición de abstenerse de imponer medidas restrictivas del comercio a los productos y servicios necesarios para luchar contra la COVID-19. Es de justicia reconocer la moderación mostrada por los Miembros de la OMC.

El comercio ha sido una fuerza beneficiosa, al permitir el acceso a suministros médicos. A pesar de que el valor del comercio mundial de mercancías se redujo en torno a un 8% en 2020, el comercio de suministros médicos aumentó un 16%, y los equipos de protección personal (EPP) casi un 50%. Sin embargo, siguen en vigor algunas restricciones comerciales relacionadas con la pandemia, y el desafío consiste en hacer que sean efectivamente transparentes y temporales.

El sistema multilateral de comercio ha ayudado a mantener el comercio en marcha y ha proporcionado a los Miembros una plataforma consolidada para intercambiar información y experiencias, así como para debatir las políticas relacionadas con el comercio que han adoptado en respuesta a la pandemia. Los comités de la OMC han trabajado de manera intensiva para responder a los problemas relacionados con la COVID-19 y su repercusión en el comercio internacional. Estoy firmemente convencida de que redunda en nuestro interés colectivo seguir trabajando para aumentar la transparencia: hay que dar a los responsables de la formulación de políticas, así como a las empresas, la información necesaria para que tomen decisiones fundamentadas.

En lo que se refiere a la evolución de la economía mundial, el comercio y la producción mundiales se han recuperado más rápidamente de lo previsto desde el segundo semestre de 2020, tras caer bruscamente durante la primera ola de la pandemia. Según las previsiones comerciales más recientes de la OMC, el volumen del comercio mundial de mercancías aumentará un 8% en 2021 y un 4% en 2022.

El volumen del comercio de mercancías superó los niveles anteriores a la pandemia a lo largo de este año. El comercio de servicios comerciales ha tardado más en recuperarse debido a las restricciones en materia de viajes y transporte.

Al igual que en el caso de la producción económica global, los resultados comerciales varían significativamente de una región a otra, y el acceso desigual a las vacunas de la COVID-19 tiene mucho que ver en esas disparidades. Esto es especialmente cierto en el caso de los países de ingreso bajo, en los que poco más del 1% de la población ha recibido siquiera una dosis y que siguen tratando de obtener dosis suficientes para que la inmunización no alcance solo a una pequeña parte de la población. La falta de acceso mundial a las vacunas representa una grave amenaza para la economía global y para la salud pública.

Algunas de las constataciones más interesantes del informe tratan de las medidas comerciales relacionadas con la pandemia.

Desde el inicio de la pandemia, los Miembros han aplicado 384 medidas comerciales relacionadas con la COVID-19 en lo que respecta a las mercancías; 248 de ellas (alrededor del 65%) eran medidas de facilitación del comercio, principalmente recortes de los aranceles de importación y los impuestos aplicados a las mercancías necesarias para luchar contra la COVID-19, como equipo de protección personal, desinfectantes, equipo médico, medicamentos y oxígeno.

Las otras 136 medidas podrían considerarse medidas de restricción del comercio, y el 84% de ellas — es decir, 114 — fueron restricciones a la exportación.

El valor de las mercancías abarcadas por las medidas de facilitación del comercio relacionadas con la COVID-19 aplicadas desde el comienzo de la pandemia fue significativamente superior al abarcado por las restricciones: 291.600 millones de dólares EE.UU. frente a 205.800 millones de dólares EE.UU.

Con el tiempo, los Miembros de la OMC también han derogado muchas de las medidas relacionadas con la pandemia: el 54% de las medidas restrictivas y el 21% de las medidas de facilitación.

Más concretamente, a mediados de mayo se había derogado el 57% de las 114 restricciones a la exportación. Unas 50 de esas restricciones a la exportación siguen en vigor; varias de ellas, como hemos visto recientemente, con posibles consecuencias para los ingredientes e insumos de las vacunas.

No obstante, la cobertura comercial de las medidas de facilitación del comercio vigentes (179.600 millones de dólares EE.UU.) sigue siendo superior a la de las medidas restrictivas (106.000 millones de dólares EE.UU.).

Los Miembros de la OMC y los observadores siguen aplicando medidas económicas de ayuda relacionadas con la COVID-19 para mitigar la repercusión social y económica de la pandemia. A mediados de mayo de 2021, los Miembros de la OMC y los observadores habían aplicado más de 1.500 medidas de apoyo relacionadas con la COVID-19, de las que 930 se habían comunicado directamente a la Secretaría de la OMC.

El número de medidas de ayuda relacionadas con la COVID-19 establecidas desde el inicio de la pandemia no tiene precedentes y supera con creces la actividad observada tras la crisis financiera mundial. La mayor parte de estas medidas parece ser de carácter temporal, aunque algunas de las primeras que se adoptaron se han prorrogado en 2021. En general, el ritmo de introducción de nuevas medidas de apoyo disminuyó a finales del período objeto de examen.

Los programas de apoyo de organizaciones intergubernamentales y bancos regionales de desarrollo o las medidas bilaterales de asistencia complementaron las medidas gubernamentales de ayuda. Esos programas han adoptado la forma de donaciones, préstamos, programas de despliegue de la vacunación o donaciones de vacunas, así como arreglos de crédito y financiación para reducir la vulnerabilidad a la deuda en los países de ingreso bajo, en los que la pandemia ha creado necesidades de financiación urgentes.

En lo que respecta al comercio de servicios, los Miembros de la OMC y los observadores han aplicado 147 medidas relacionadas con la COVID-19 desde el comienzo de la pandemia. Se ha puesto fin a varias medidas y el ritmo de introducción de nuevas medidas relacionadas la COVID-19 en la esfera de los servicios ha registrado una tendencia a la baja desde el tercer trimestre de 2020.

En la esfera de la propiedad intelectual, los Miembros de la OMC introdujeron 71 medidas relacionadas con la propiedad intelectual desde el comienzo de la pandemia, entre ellas, medidas encaminadas a facilitar el desarrollo y la difusión de tecnologías sanitarias relacionadas con la COVID-19, así como medidas destinadas a relajar los requisitos de procedimiento para las cuestiones administrativas relacionadas con la propiedad intelectual.

Antes de pasar a las medidas no relacionadas con la pandemia, quiero subrayar lo importante que es vigilar periódicamente la transparencia y la previsibilidad, y darles las gracias por su cooperación y por la información que aportan. Pero también quiero decir que podemos y debemos hacer más: sigue habiendo demasiadas medidas que no se llegan a notificar, a pesar del compromiso de los Miembros de notificar todas las medidas pertinentes.

La transparencia, también en lo que se refiere a las medidas comerciales relacionadas con la pandemia, nos ayudará a recuperar un crecimiento sólido, sostenible, equilibrado e inclusivo, con cadenas de suministro reforzadas, una capacidad mundial de fabricación de vacunas diversificada y un acceso equitativo a las vacunas.

Como es natural, continuaremos vigilando la evolución de los acontecimientos relacionados con la COVID-19, en particular en el informe de vigilancia del comercio de fin de año.

Pasaré ahora a referirme a las restantes constataciones del informe.

Los Miembros de la OMC y los observadores también establecieron medidas ordinarias no relacionadas con la pandemia, en la esfera de las mercancías, los servicios y la propiedad intelectual.

En la esfera de las mercancías, en el período objeto de examen — de mediados de octubre a mediados de mayo — aumentaron más las medidas restrictivas del comercio (70) que las medidas de facilitación del comercio (61). Sin embargo, la cobertura comercial de las nuevas medidas de facilitación de las importaciones, que asciende a 445.000 millones de dólares EE.UU., supera con creces la cobertura comercial de las medidas de restricción de las importaciones, que ascienden a alrededor de 127.000 millones de dólares EE.UU.

Esto parece indicar una vuelta a la tendencia observada durante varios años desde que se inició este ejercicio de vigilancia en 2009, a saber, que cada año los Miembros introducen nuevas restricciones al comercio, pero también medidas de facilitación del comercio que abarcan un valor aún más elevado del comercio. Esto cambió hace unos años en un contexto de crecientes tensiones comerciales entre las principales economías, que hizo que aumentara mucho la cobertura de las medidas de restricción del comercio. Posteriormente, cuando golpeó la COVID-19, el número de nuevas medidas comerciales no relacionadas con la COVID cayó drásticamente en el segundo semestre de 2020, ya que los Gobiernos centraron su atención en la pandemia.

Dicho esto, tanto el valor del comercio como el porcentaje de las importaciones mundiales abarcadas por las restricciones a la importación en vigor ha seguido creciendo de manera sostenida desde 2009. A finales de 2020, alrededor del 9% de las importaciones mundiales se veían afectadas por restricciones a la importación aplicadas desde 2009.

Con respecto a las medidas comerciales correctivas, el informe muestra que, tras alcanzar su nivel máximo en 2020, las investigaciones sobre medidas comerciales correctivas iniciadas por los Miembros de la OMC se redujeron a un nivel sin precedentes durante el período objeto de examen. No todas las investigaciones iniciadas sobre medidas comerciales correctivas han dado lugar a la imposición de derechos, pero tales medidas siguen siendo un importante instrumento de política comercial para los Miembros de la OMC, y representaron el 67% del total de las medidas comerciales no relacionadas con la COVID-19 aplicadas a las mercancías registradas en el informe.

Durante el período objeto de examen, los Miembros también presentaron 122 notificaciones ordinarias — es decir, no relacionadas con la COVID-19 — en la esfera del comercio de servicios. En su mayoría fueron medidas de facilitación del comercio, si bien algunas nuevas políticas parecían restringir el comercio, entre ellas medidas que afectaban a los servicios de comunicación y a los servicios en red, y políticas relativas al control de la inversión extranjera en esferas consideradas estratégicas.

En otros frentes, el informe contiene pruebas de que los Miembros siguen utilizando los mecanismos de transparencia de los Comités MSF y OTC para notificar sus medidas MSF y OTC y para examinar — y a menudo resolver — preocupaciones comerciales específicas sin necesidad de llegar a un litigio. En el informe, además de las medidas sanitarias y fitosanitarias y los obstáculos técnicos al comercio, se describen las numerosas cuestiones y preocupaciones comerciales planteadas por los Miembros en los órganos de la OMC.

El aspecto positivo es que esto refleja la importancia de los comités ordinarios de la OMC como plataformas constructivas para que los Miembros aborden sus preocupaciones. Sin embargo, algunas de las preocupaciones planteadas ya se han planteado antes, lo que parece indicar que hay cuestiones que siguen sin resolverse.

Por último, el informe también abarca otros importantes acontecimientos y debates relacionados con el comercio que se produjeron durante el período objeto de examen, como las subvenciones a la pesca, el comercio electrónico, la facilitación de las inversiones, el empoderamiento económico de las mujeres, la reglamentación nacional en la esfera de los servicios y las microempresas y las pequeñas y medianas empresas (mipymes). En el informe también se señala el continuo deterioro de los mercados de financiación del comercio en 2020.

Estas son algunas de las principales constataciones que quería señalar hoy. La preparación de este informe ha sido difícil, pero creo que el resultado demuestra el compromiso general de los Miembros con la transparencia y el valor que damos todos a una mayor transparencia en el funcionamiento del comercio internacional.

En el informe se pone de relieve la resiliencia del sistema multilateral de comercio a pesar de la dureza de la crisis sanitaria y económica mundial causada por la pandemia de COVID-19.

Como plataforma de transparencia, a la OMC le corresponde un papel fundamental para hacer que las cadenas de suministro se mantengan abiertas, lo cual es fundamental para aumentar la producción y distribución de vacunas a la escala necesaria para poner fin a la pandemia.

Los Miembros de la OMC deben demostrar capacidad de liderazgo colectivo, actuar para garantizar que los mercados permanezcan abiertos y colaborar para que la Duodécima Conferencia Ministerial tenga un resultado satisfactorio. Estas son algunas de las cosas que nos pidieron cuando estuvimos con los fabricantes de vacunas.

Así pues, quiero dar las gracias una vez más a las numerosas delegaciones que han respondido a mi solicitud de información, en particular por lo que respecta a la información relativa a la COVID-19. Deseo también expresar mi agradecimiento a mi equipo de la Secretaría por la excelente labor realizada en la elaboración de este informe y por mantener periódicamente al día la sección de nuestra web dedicada específicamente a la COVID-19. Una vez más, quiero dar las gracias a la Presidenta, Embajadora Molokomme, y a todos ustedes por su interés.

Espero que sigan cooperando para seguir fortaleciendo este mecanismo, de modo que la OMC siga fomentando la transparencia y la previsibilidad de la economía mundial.

Muchas gracias.

 

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