DISCURSOS — DG NGOZI OKONJO-IWEALA

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Según la Directora General Okonjo-Iweala, la Duodécima Conferencia Ministerial (CM12) tendría más probabilidades de éxito si los Miembros se fijaran un número manejable de resultados concretos para este año y establecieran programas de trabajo a más largo plazo para abordar cuestiones que no sería realista tratar de resolver en el tiempo del que disponemos de aquí a la Conferencia.

A continuación figura el texto íntegro de su discurso:

Señor Presidente:

Excelencias, señoras y señores, buenos días. Me complace estar con ustedes en Ginebra, pese a que las circunstancias no nos permitan aún reunirnos todos en la misma sala. Para empezar, quiero expresar mi gratitud a nuestro Presidente, el Embajador Walker, al Presidente entrante, Dacio Castillo, y al Embajador Aspelund por su ardua labor y su perseverancia en el empeño de traerme aquí.

Ahora que ocupo el cargo de Directora General, quiero dar las gracias a los Miembros una vez más por los buenos deseos y el apoyo que muchos de ustedes expresaron hace dos semanas cuando, al elegirme, entraron en la historia. El gran número de delegaciones (91 en total) que hicieron uso de la palabra no tiene precedentes y da fe del deseo de todos de iniciar esta nueva andadura.

Permítanme expresar mi agradecimiento especialmente a los cuatro Directores Generales Adjuntos, el señor Yonov Agah, el señor Karl Bruner, el señor Alan Wolff y el señor Yi Xiaozhun, por llevar el timón de manera tan competente desde septiembre. Sé que no ha sido fácil. También quiero dar las gracias a la gerencia y el personal de la Secretaría por su cálida acogida, su entusiasmo y su deseo de ver que las cosas se hagan de una manera distinta.

Me honra y me conmueve la confianza que los Miembros han depositado en mí. Aportaré todos mis conocimientos, mi pasión, mi experiencia y mi tesón a la tarea que nos atañe, a saber, la reforma de la Organización y la obtención de resultados.

Soy consciente de que se albergan grandes expectativas, y haré cuanto esté en mis manos para que avancemos. Ahora bien, esta es una Organización dirigida por sus Miembros, así que no puedo hacerlo sin ustedes, no puedo hacerlo sin la cooperación del personal y la gerencia. Formamos una asociación tripartita. Para obtener resultados, cada asociado tiene que desempeñar su papel. Esas grandes expectativas con respecto a mi liderazgo significan que también yo tengo grandes expectativas con respecto a la colaboración de ustedes y espero que me ayuden a obtener resultados.

Ya lo he dicho con anterioridad. No se puede seguir haciendo lo mismo de siempre. Debemos cambiar nuestro enfoque y pasar de los debates y las rondas de preguntas a obtener resultados. Excelencias, muchos de ustedes han dedicado largas horas e ingentes esfuerzos a realizar una buena labor, que en gran medida ha pasado inadvertida. En las capitales hay personas muy calificadas que llevan a cabo una excelente labor. Contamos con un personal de gran talento en la Secretaría. Pero el mundo ya no se da cuenta de eso, ni reconoce el esfuerzo, porque no estamos obteniendo resultados al ritmo que exige nuestro entorno en rápida evolución. La semana pasada, en el Comité de Negociaciones Comerciales, varios Embajadores dijeron que ustedes, Excelencias, no conversan unos con otros, sino que entablan diálogos de sordos. Eso debe cambiar. Debemos esforzarnos más en rendir cuentas ante las personas a las que hemos venido a servir: las mujeres y los hombres de a pie, nuestros hijos, que esperan que nuestra labor aquí en apoyo del sistema multilateral de comercio dé lugar a un cambio significativo en sus vidas, mejore su nivel de vida y cree empleos decentes para quienes buscan trabajo.

Excelencias, desde mi posición fuera de la Organización, tuve ocasión de observar que el mundo está dejando atrás a la OMC. Los dirigentes y los responsables de la adopción de decisiones esperan cambios con impaciencia. Varios Ministros de Comercio me han dicho que si las cosas no cambian, dejarán de asistir a las Conferencias Ministeriales, porque son una pérdida de tiempo para ellos. He advertido que la labor y la toma de decisiones que deberían llevarse a cabo en el seno de la OMC se realizan cada vez más en otros foros, porque se está perdiendo la confianza en la capacidad de la OMC para producir resultados. Pero hay esperanza. Si todos aceptamos que no debemos seguir haciendo lo mismo de siempre, estaremos ya creando las condiciones necesarias para el éxito.

Hace unos días escuché atentamente durante seis horas las 56 declaraciones formuladas por las delegaciones en el Comité de Negociaciones Comerciales y analicé las prioridades que se plantearon con mayor frecuencia. Eran prácticamente las mismas que expuse yo en mi discurso de aceptación hace dos semanas. Las delegaciones quieren que la OMC contribuya de una manera más significativa y rápida a la resolución de la pandemia de COVID-19, tanto en lo que se refiere a la crisis de salud pública como a la recuperación económica. Las delegaciones quieren que se concluyan las negociaciones sobre las subvenciones a la pesca. Quieren la reforma del sistema de solución de diferencias, en particular el restablecimiento del Órgano de Apelación. Quieren medidas en relación con la agricultura, el acceso a los mercados, la ayuda interna y los mandatos vigentes relativos, por ejemplo, a la constitución de existencias públicas, el mecanismo de salvaguardia especial y la cuestión del algodón. También quieren medidas con respecto a las subvenciones industriales a las empresas de propiedad estatal y al trato especial y diferenciado. Las delegaciones, sin dejar de lado las cuestiones planteadas sobre la situación jurídica de las iniciativas relativas a las declaraciones conjuntas, quieren avances con respecto a dichas iniciativas, en particular las relacionadas con el comercio electrónico, la reglamentación nacional en materia de servicios, la facilitación de las inversiones y las mipymes. Se observa un deseo de reforzar el diálogo y las medidas en relación con las mujeres en el comercio. Las delegaciones reconocen que la cuestión del comercio y el medio ambiente/cambio climático es fundamental y quieren avances a ese respecto. Los países menos adelantados insisten en las cuestiones de interés específico para ellos que darían lugar a un crecimiento y un desarrollo mayores, lo que incluye la necesidad del trato especial y diferenciado, la exención en la esfera de los servicios, las normas de origen preferenciales, etc., así como el examen de las cuestiones relacionadas con el cambio de categoría. Las economías pequeñas y vulnerables (EPV) hacen hincapié en la necesidad de prestar atención a su vulnerabilidad y su situación especial. Prácticamente todas las delegaciones mencionaron la urgencia y la importancia de la CM12 y dijeron que todo aquello que se ha emprendido debe concluirse en la Conferencia Ministerial, en diciembre, o antes de su celebración. La Conferencia nos fija un plazo, pero quiero prevenirles contra el peligro de cifrar demasiadas esperanzas en la CM12. Queremos una receta para el éxito, no para el fracaso. Por tanto, debemos trabajar denodadamente para alcanzar unos cuantos resultados antes de la CM12 a fin de que los Ministros puedan centrarse en ratificar acuerdos y convenir los mejores métodos de aplicación. A este respecto, debemos dar prioridad a las medidas sobre la COVID-19, tanto a corto como a largo plazo, y centrarnos en concluir las negociaciones sobre las subvenciones a la pesca antes de mediados de año. Debemos acordar la hoja de ruta para la reforma del sistema de solución de diferencias y preparar un programa de trabajo con ese fin que pueda respaldarse en la CM12. En cuanto a la agricultura, identifiquemos unos cuantos elementos en los que podamos alcanzar resultados, como la constitución de existencias públicas, el mecanismo de salvaguardia especial, la cuestión del algodón, y la exención para fines humanitarios del Programa Mundial de Alimentos que es esencial para las economías de las islas del Pacífico, como oímos hace unos días. Debemos presentar un programa de trabajo sobre las subvenciones, en lo que se refiere tanto a la ayuda interna como a las subvenciones industriales, que pueda acordarse en la CM12. Debemos afinar nuestro enfoque del trato especial y diferenciado, teniendo presente hasta qué punto es importante para el margen de actuación, en particular de los países menos adelantados. En cuanto a lo demás, examinemos la labor sobre el comercio electrónico, la facilitación de las inversiones, la reglamentación nacional en la esfera de los servicios, las mipymes, las mujeres en el comercio, y el comercio y el clima para ver qué aspectos de estos importantes programas de trabajo pueden llevarse adelante en la CM12. En suma, les propongo que determinemos tres o cuatro resultados claros que puedan obtenerse antes de la CM12 y que, en cuanto al resto, elaboremos los programas de trabajo que habrán de adoptarse en la CM12.

Permítanme, señoras y señores, dedicar solo unos momentos a la COVID-19. Son cada vez más los países en desarrollo que piden una exención de las disposiciones del Acuerdo sobre los ADPIC, y el diálogo se está intensificando. Entretanto, propongo que despleguemos nuestros esfuerzos en varios frentes, concentrándonos también en las necesidades inmediatas de docenas de países pobres que aún no han vacunado a una sola persona. En los países pobres, la gente se está muriendo. La semana pasada llegó el primer envío de COVAX a Ghana, y llegarán otros, pero no serán suficientes. Hay una grave escasez de suministros, y algunos países están haciendo ofertas mejores que COVAX y desviando suministros. El mundo, en condiciones normales, tiene una capacidad de producción de 3.500 millones de dosis de vacunas, y ahora tratamos de fabricar 10.000 millones de dosis. Eso es sencillamente muy difícil, así que debemos centrarnos en colaborar con las empresas para abrir y conceder licencias ya a más centros de fabricación viables en los mercados emergentes y los países en desarrollo. Debemos conseguir que las empresas colaboren con nosotros en lo que se refiere a la transferencia de conocimientos especializados y tecnología. Pronto se celebrará una convención mundial de la industria manufacturera en la que podremos crear esa asociación. También espero que podamos iniciar un diálogo e intercambiar información entre nosotros y los representantes de las asociaciones de fabricantes de los países en desarrollo y los países desarrollados. Excelencias, eso debe hacerse sin demora si queremos salvar vidas. Como ya he dicho al principio, esta será una solución provisional mientras prosigue el diálogo sobra la exención de las disposiciones del Acuerdo sobre los ADPIC.

Excelencias, señoras y señores, discúlpenme por haberme alargado tanto, pero no tenemos ni un solo instante que perder, porque el tiempo apremia. Para poner en marcha este enfoque orientado a los resultados, propongo reunirme con ustedes individualmente y en grupo a partir de esta semana. Quiero escuchar, intercambiar ideas, definir cómo los puedo ayudar a alcanzar los resultados que acabo de describir. Mi oficina debería ponerse en contacto con ustedes en breve, si no lo ha hecho ya. Para concluir, permítanme darles las gracias nuevamente. Espero con interés trabajar con ustedes.

 

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