WTO NOTICIAS: DISCURSOS — DG PASCAL LAMY


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Secretario General Supachai,
Directora Ejecutiva Francis,
Embajador Pierce:

Hoy es un día de ‘despedidas’.

Es la última reunión del GCM para Patricia Francis, que ha sido Directora Ejecutiva del CCI durante siete años.

Es también mi última reunión del GCM en tanto que Director General de la OMC, y lo mismo le ocurre al Secretario General de la UNCTAD Supachai.

Para empezar, deseo rendir homenaje a Patricia y a su personal por la forma en que ha guiado al CCI durante este período. Patricia ha demostrado una enorme resistencia a la presión y un gran empeño en su enfoque del mandato (y de hecho del mantra) del CCI: 'impacto positivo de las exportaciones'. La percepción mundial que tienen quienes elaboran políticas y los destinatarios de estas es que el CCI aplica políticas del mundo real y es una organización que tiene presentes las necesidades y prioridades del sector privado.

En un mundo en que los recursos para el desarrollo son cada vez más escasos mientras que las necesidades de desarrollo son cada vez mayores, una organización que trata de minimizar los costos pero conseguir la máxima repercusión posible es un eslabón importante en la cadena del desarrollo.

Dirigir una organización en un período de crisis económica no es tarea fácil. Lo sé de primera mano. Se necesita un liderazgo decidido y en ocasiones el valor de tomar y adoptar lo que pueden parecer decisiones impopulares en ese momento. Soy consciente de ello, pero confío en que algunos de los importantes cambios que Patricia ha introducido en la labor del CCI rendirán sus frutos en el futuro.

Una de las esferas en la que los logros han sido mayores es la de la recaudación de fondos. Patricia y su equipo han hecho un gran hincapié en el desarrollo de una plataforma eficaz de recaudación de fondos y en mejorar la imagen de la organización, y creo que lo han logrado.

La aplicación de un sistema de gestión basada en los resultados (GBR) en todo el organismo vuelve a centrar el suministro de productos del CCI en sus repercusiones y resultados, basándose en una combinación eficaz de vigilancia y evaluación. He destacado sistemáticamente la importancia de obtener resultados y repercusiones e introducir datos de análisis de proyectos y programas en el ciclo del proyecto, para obtener intervenciones más centradas en los resultados. La GBR debe seguir anclada en la labor del CCI. También deseo reconocer la labor que ha emprendido Jean‑Marie Paugam para lograr que una gestión sólida basada en los resultados forme parte integrante de las actividades del CCI.

En los últimos siete años el CCI se ha asociado a la OMC en varias cuestiones. Quisiera destacar varias de ellas, empezando con la Ayuda para el Comercio.

El CCI ha tomado el concepto de Ayuda para el Comercio y lo ha adoptado e incorporado completamente en su estructura institucional, suministro de servicios y declaración sobre su cometido. La Ayuda para el Comercio consiste en facilitar a los países en desarrollo, concretamente a los países menos adelantados, los instrumentos — financieros y relacionados con la capacidad — que les permitan aprovechar las oportunidades de acceso a los mercados y así hacer que el crecimiento guiado por el comercio sea un pilar fundamental de las estrategias nacionales y regionales de desarrollo. La repercusión de una Ayuda para el Comercio eficaz es tangible — cabe citar el aumento y la diversificación de las exportaciones — e intangible — a saber una mayor capacidad para identificar las oportunidades relacionadas con el comercio y mejorar el diálogo con el sector privado. Estoy seguro de que puedo decir que el CCI ha tenido éxito en ambos aspectos y que la organización puede proclamar sin dudarlo su lema de que el Centro está dedicado “100% a la Ayuda para el Comercio”.

En el Tercer Examen Global de la Ayuda para el Comercio, realizado en 2011, el CCI presentó y facilitó la presentación de más de 20 experiencias concretas — muchas centradas específicamente en cuestiones de género. Para el Cuarto Examen Global, que tendrá lugar del 8 al 10 de julio del presente año, el CCI ha sido un importante asociado en el ejercicio de vigilancia del sector privado emprendido por la OMC. Dado que el Examen Global estaría centrado en las cadenas de valor, era necesario que el sector privado participara estrechamente en el proceso. A día de hoy, hemos recibido más de 700 respuestas del sector privado que arrojarán nueva luz sobre la manera en que las pequeñas y medianas empresas (PYME) de los países en desarrollo pueden entrar en las cadenas de valor regionales y mundiales, beneficiarse de ellas y ascender en ellas. Además, el CCI será anfitrión conjunto de varias actividades complementarias al Examen Global, entre ellas un “Grupo de debate del CCI sobre moda ética — seguido de una actividad de moda ética”.

El papel del Centro en el programa de la Ayuda para el Comercio no hará sino aumentar su importancia en el futuro. A medida que la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) disminuye y los presupuestos de los asociados tradicionales para el desarrollo siguen sufriendo las repercusiones de la crisis, será necesario centrarse más en tres fuentes adicionales de financiación: la creación de capacidad relacionada con el comercio Sur-Sur; la movilización de recursos nacionales; y la inversión del sector privado. El CCI está bien situado para compensar los fondos públicos y la AOD con la inversión extranjera directa (IED) y la inversión privada. Sus vínculos existentes con las PYME y las grandes empresas sobre el terreno le convierten en un interlocutor automático para vincular y compensar las inversiones de fuentes no tradicionales.

La implicación del CCI con los países en proceso de adhesión y en la etapa inmediatamente posterior a ella también sigue siendo una importante contribución política. La adhesión a la OMC es un compromiso que contraen los gobiernos en beneficio del sector privado, en particular de las PYME, que constituyen el tejido económico de muchos países en desarrollo.

Hace dos semanas presenté oficialmente el informe del Grupo de Reflexión sobre el Futuro del Comercio. El mensaje principal del informe era el de la convergencia: convergencia entre los regímenes comerciales de los Miembros de la OMC; convergencia entre los regímenes comerciales no multilaterales y el sistema multilateral de comercio; convergencia entre el comercio y las políticas públicas; y convergencia entre la política comercial y otras políticas internas. Este informe ofrece una serie de indicadores importantes para que la política comercial tenga éxito en el mundo del siglo XXI; cuando las innovaciones tecnológicas y del transporte transforman constantemente la forma en que pensamos y ‘hacemos’ el comercio, todos tenemos que ir por delante de ellas. Y es aquí donde puede destacar el CCI: gracias a su proximidad a la situación real de los países, puede prever e incorporar las nuevas tendencias y prioridades en su labor.

Una de esas tendencias es la creciente preeminencia y repercusión de las medidas no arancelarias sobre el comercio. La labor del CCI sobre medidas no arancelarias, en particular en sus encuestas a empresas, ha ayudado a ampliar los conocimientos sobre los obstáculos reglamentarios existentes a los que han de enfrentarse las PYME, iniciando así un debate sobre la importancia de crear la capacidad del sector privado de los países en desarrollo para responder y cumplir esas normas — la mayoría de las cuales son normas privadas.

Las actividades del CCI sobre los servicios (concretamente en la esfera del turismo), sobre género y comercio, sobre el análisis de las cadenas de valor y sobre la economía verde son esferas en que la organización sigue adelantándose a su tiempo y ciertamente está por delante de la normativa del comercio multilateral.

Ahora debo referirme concretamente a la labor sobre las cadenas de valor, que ofrecen una oportunidad a los países en desarrollo y a las PYME de sus territorios. Aunque puede que muchas de ellas no tengan la escala o la capacidad productiva para exportar directamente una gran variedad de productos acabados, pueden ciertamente introducir sus productos en las cadenas de suministro de compañías mayores a nivel nacional al tiempo que aumentan sus competencias y conocimientos técnicos mejorando las técnicas de producción, incorporando nuevas tecnologías, aumentando el valor de sus productos y mejorando la capacidad de hacer frente a obstáculos reglamentarios. Esto debe seguir siendo una piedra angular de la labor del CCI en el futuro.

También me complace expresar mi apoyo al enfoque pragmático del CCI en cuanto a la innovación en la asistencia técnica relacionada con el comercio — como la reactivación del programa de comercio de servicios. El comercio de servicios es una esfera importante, ya que los servicios representan más del 50% del PIB mundial y el 50% de las exportaciones cuando se miden en términos de valor añadido. Para la gran mayoría de los usuarios del CCI — concretamente los pequeños estados insulares en desarrollo y las economías pequeñas y vulnerables — los servicios son la única herramienta para aumentar el crecimiento y la generación de empleo.

Los esfuerzos por ampliar el comercio Sur-Sur y ayudar a los PMA, los países en desarrollo sin litoral, los pequeños estados insulares en desarrollo y los países del África subsahariana a diversificar sus exportaciones hacia los mercados emergentes también deben constituir un pilar central de la labor del CCI. Hace sólo 20 años, el comercio Sur-Sur representaba apenas el 10% del comercio mundial. Para 2020, es probable que la tercera parte del comercio mundial sea Sur-Sur. El CCI tiene un importante papel que desempeñar para ayudar a las PYME a responder a las expectativas del comercio con interlocutores Sur-Sur, en particular identificando y suprimiendo los obstáculos que aún pueden restringir el comercio entre estos países. También debe formar parte de una estrategia de futuro el hincapié específico en la integración regional y la superación de obstáculos al comercio intrarregional, en particular en África.

En algunos aspectos, el elemento que vincula a todas estas esferas — el aumento del comercio y el crecimiento mediante la eliminación de los obstáculos al comercio — es la facilitación del comercio. Este es uno de los resultados que queremos obtener de la Ministerial de Bali (junto con algunos elementos relacionados con la agricultura, el desarrollo y los PMA). La creación de capacidad para que las empresas produzcan de manera más eficaz y competitiva tendrá pocos efectos si no se establecen en la frontera los procesos adecuados para que las importaciones y las exportaciones sean más rápidas y menos costosas. Ese es el objetivo de un acuerdo multilateral sobre facilitación del comercio. La facilitación del comercio efectiva es una condición imprescindible para la inversión — la movilización de recursos tanto nacionales como extranjeros — y es uno de los elementos constituyentes de las decisiones de política de los inversores.

Para terminar, vuelvo a dar las gracias a Patricia por su liderazgo del CCI y por sentar los cimientos para su sucesor, cuya identidad deberíamos conocer en junio. El CCI debe seguir encontrando el equilibrio correcto entre la ampliación de su suministro de productos sobre la base de las prioridades de sus usuarios y la concentración de sus intervenciones para garantizar la máxima repercusión. Debe mantener su pilar de recaudación de fondos al tiempo que orienta y compensa mejor la asistencia técnica relacionada con el comercio procedente del sector privado. En esencia, en el futuro el CCI debe seguir haciendo lo que hace ahora — ¡y hacerlo aún mejor!

Gracias.

 

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