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INTRODUCCIÓN
Secretario General Kituyi,
Ministro Tofail Ahmed,
Excelencias,
Señoras y señores,
Buenos días.
Me complace estar hoy aquí con todos ustedes para debatir sobre la Agenda para el desarrollo sostenible después de 2015, y lo que a mi modo de ver son sus vínculos simbióticos con el programa de comercio mundial, partiendo de los buenos resultados del Paquete de Bali.
Espero hablar en nombre de todos al decir que considero el comercio un factor fundamental para posibilitar el desarrollo inclusivo y sostenible, y creo, por consiguiente, que debe desempeñar una función esencial en el contexto de la Agenda después de 2015.
Aunque estas palabras no sean nuevas, sí es nueva la conciencia de que el tiempo apremia.
Los trabajos en Nueva York se están reactivando. Las diferentes corrientes están confluyendo, y pronto los países Miembros entablarán las negociaciones finales para decidir los aspectos generales de la Agenda para el desarrollo después de 2015.
He tenido la ocasión de exponer algunas preocupaciones y prioridades directamente al Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. Ban Ki-moon, cuando me reuní con él en Nueva York el mes pasado. Le di garantías de nuestro pleno compromiso y apoyo en este empeño.
En el centro de la Agenda después de 2015 figurará una serie de objetivos de desarrollo sostenible. Y, como saben ustedes, para determinar esos objetivos se ha puesto en marcha un proceso intergubernamental dirigido por un Grupo de Trabajo Abierto.
Esta misma semana, el Grupo de Trabajo Abierto ha celebrado una serie completa de reuniones en Nueva York y, en lugar de las 19 esferas prioritarias fijadas para los objetivos de desarrollo sostenible, contamos ahora con una propuesta de ocho bloques.
Se ha pedido también a los participantes que examinen cómo se podrían condensar aún más dichos bloques.
Al mismo tiempo, el Comité sobre Financiación para el Desarrollo Sostenible ha debatido recientemente sobre la movilización de recursos y las correspondientes disposiciones institucionales.
Los resultados de estas dos corrientes de trabajo confluirán a la larga en la Agenda para el desarrollo después de 2015, y será fundamental que la comunidad mercantil participe y contribuya activamente a ambas corrientes.
Pero hasta ahora se ha echado en falta que se hiciera especial hincapié en el comercio y el desarrollo.
En el proceso de Nueva York no se ha atribuido una función específica al comercio por sí mismo. Se hace referencia al comercio en relación con otras esferas prioritarias como la aplicación, el crecimiento económico o la infraestructura, pero en los nuevos bloques no se menciona explícitamente el comercio.
Si consideramos, como en mi opinión creemos en la OMC y la UNCTAD, que el comercio es un factor fundamental para posibilitar el desarrollo inclusivo y sostenible, debemos atribuirle mayor importancia en este contexto.
De modo que tenemos una importante tarea por delante.
Recordemos por qué es tan importante el comercio en este contexto.
Cuando se debate sobre marcos y cuestiones de procedimiento es fácil perder de vista de qué estamos hablando realmente, que no es sino mejorar las condiciones de vida de las personas. Creo que el comercio ejerce esa función. Creo que en los últimos años el comercio ha desempeñado un papel esencial para sacar a millones de personas de la pobreza.
Lo que está en juego ahora es velar por que el comercio pueda seguir haciéndolo en el futuro con la mayor eficacia posible.
COMERCIO Y CRECIMIENTO - ENSEÑANZAS EXTRAÍDAS DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO
Podemos aprender mucho pasando revista a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
Gracias a los ODM hemos comprobado el papel que puede desempeñar el comercio para mitigar la pobreza e impulsar el desarrollo en todos sus aspectos.
Pensemos simplemente en el objetivo de reducir a la mitad para 2015 la pobreza extrema, que se ha alcanzado mucho antes de lo previsto. Creo que este logro ilustra cómo el comercio y un sistema comercial multilateral abierto y basado en normas pueden constituir factores fundamentales para el crecimiento económico y la mitigación de la pobreza.
Los países que han abierto sus economías y se han esforzado por integrarse en los mercados internacionales han obtenido buenos resultados.
Investigaciones recientes han demostrado que la apertura del comercio, por ejemplo mediante la pertenencia al GATT y la OMC, impulsa el crecimiento económico. En los decenios de 1970 y 1980, las economías abiertas registraron una tasa de crecimiento anual del 4,5%, frente al 0,7% de las economías cerradas.
China es un ejemplo muy representativo a este respecto. Tras un período de reformas radicales (respaldadas por el proceso de adhesión a la OMC), el promedio aritmético del tipo arancelario de ese país se redujo de aproximadamente el 40% en 1985 a menos del 10% en la actualidad. Su arancel medio ponderado en función del comercio es hoy ligeramente superior al 4%, el porcentaje más bajo de las grandes economías emergentes.
La aplicación de un modelo de crecimiento impulsado por las exportaciones ha convertido a China en la segunda mayor economía del mundo y, actualmente, en la mayor potencia comercial.
Y la repercusión de este proceso en el desarrollo ha sido inmensa. China ha reducido sus niveles de pobreza del 60% al 12% entre 1990 y 2010.
Otras economías han seguido una trayectoria similar, utilizando el sistema de comercio para intensificar rápidamente su crecimiento económico y recortar las tasas de pobreza extrema.
Es el caso de Viet Nam o de los países que han dejado recientemente de tener la condición de PMA, a saber, Samoa, Cabo Verde y Maldivas. Ilustran hasta qué punto pueden ser decisivos el comercio y un aumento de las inversiones para lograr un desarrollo socioeconómico más inclusivo.
Naturalmente, una de las principales contribuciones del comercio es la creación de puestos de trabajo.
La OMC efectuó en 2012 un gran estudio sobre este tema, en colaboración con la OCDE y otras organizaciones.
Aunque la situación general es compleja, las pruebas demuestran que el comercio puede ejercer una poderosa función. Pero, para que den resultados, las reformas comerciales deben estar integradas en políticas de apoyo. Los países donde la apertura comercial no ha estimulado el crecimiento económico se caracterizan normalmente por unas políticas macroeconómicas inestables, unos derechos de propiedad deficientes, una inversión pública insuficiente para corregir las limitaciones de la oferta, u otras limitaciones sociopolíticas.
En consecuencia, cabe reiterar una vez más que, para que se hagan realidad los efectos positivos del comercio, hemos de reconocer sus vinculaciones con otras esferas de política.
Si se aplica el enfoque correcto, el comercio no solo crea más puestos de trabajo, sino que puede ser un instrumento de creación de empleos de mayor calidad, puede asociar la creación de más puestos de trabajo a una mayor calidad de los mismos.
Los empleos orientados a la exportación suelen estar mejor remunerados. En Europa Occidental, los trabajadores de empresas centradas en la exportación perciben un salario superior en un 10% a 20% al salario medio. En el África Subsahariana esa cifra es del 34%.
Naturalmente, esos países se enfrentan también al problema de velar por que los trabajadores poco calificados no se queden atrás.
En cualquier caso, es indudable el potencial del comercio para contribuir al desarrollo socioeconómico.
La Agenda para el desarrollo después de 2015 es una oportunidad de reconocer la función de catálisis que puede desempeñar el comercio, así como de actualizar las metas e indicadores en materia de ODM para que reflejen las nuevas realidades y desafíos.
Es indudable que la comunidad mercantil presente aquí, en Ginebra, puede ejercer un papel esencial abanderando esta causa y comunicando este mensaje.
Son muchos los que están hablando sobre cuestiones de comercio y desarrollo socioeconómico en Ginebra, desde las organizaciones internacionales hasta otros organismos y centros de reflexión, pasando por los representantes gubernamentales sin los cuales nuestro trabajo tendría poco sentido.
Todos podemos contribuir mucho a la concepción, aplicación y supervisión del marco que se está formulando para después de 2015.
Y, si hablamos con una sola voz, nuestra contribución será sin duda aún mayor.
EL CAMINO A SEGUIR - ESFERAS PRIORITARIAS EN LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE
Veamos cuál es la situación actual.
Si bien el comercio no es la única esfera prioritaria señalada específicamente por el Grupo de Trabajo Abierto, se dice que puede contribuir al proceso.
Bajo el rubro crecimiento económico, se propone examinar el texto “promover un sistema de comercio abierto, basado en normas, no discriminatorio y equitativo”, junto con “promover la facilitación del comercio y el acceso preferencial a los mercados para los PMA”.
Bajo el rubro infraestructura, se mencionan los requisitos aplicados al comercio transfronterizo y los problemas conexos a que se enfrentan los países en desarrollo. Huelga precisar que la labor de la OMC en este ámbito ya está muy avanzada, pues estamos aplicando el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio alcanzado en Bali.
Bajo el rubro aplicación, el comercio aparece de dos maneras:
- Primero, como medio de financiar un desarrollo sostenible, la creación de capacidad y la transferencia de tecnologías inocuas para el medio ambiente.
- Y, segundo, en relación con los futuros avances en las que se califican como “reformas comerciales propicias al desarrollo en el marco de un sistema multilateral de comercio abierto y basado en normas”.
La presencia del comercio en estos ámbitos resulta alentadora y debería preservarse en los nuevos bloques. Pero, a mi modo de ver, eso no basta para reflejar cabalmente la función que puede desempeñar y ha desempeñado el comercio con respecto a un desarrollo inclusivo y sostenible.
Para plasmar en los próximos años todo el potencial del comercio en términos de desarrollo tendremos que hacer más.
Es posible que el comercio no constituya en sí mismo un sector pero, en calidad de esfera intersectorial, tiene vínculos reales con muchas de las demás esferas principales, como la erradicación de la pobreza, el empleo, la infraestructura, la inversión, la seguridad alimentaria y el medio ambiente, e incluso la enseñanza y la salud.
Por consiguiente, el comercio debe ser un factor integrante de la Agenda para el desarrollo después de 2015.
EL COMERCIO EN LA AGENDA PARA EL DESARROLLO DESPUÉS DE 2015
La labor que estamos realizando en la OMC a fin de aplicar el Paquete de Bali y de elaborar un programa de trabajo para concluir el Programa de Doha para el Desarrollo impulsará los esfuerzos por cumplir los objetivos de desarrollo sostenible.
Nuestro reto consiste en destacar la contribución del comercio al crecimiento económico y al desarrollo sostenible, así como su función para hacer frente a los desafíos en materia de desarrollo sostenible que surgirán en el mundo después de 2015.
Enlazando estas ideas, me gustaría exponer cuatro grandes principios en los que, a mi modo de ver, debería basarse nuestro enfoque en esta fase.
- Primero, la función del comercio en el proceso de la Agenda después de 2015 no debería reducirse meramente a su liberalización, sino que debería reconocerse más ampliamente que el comercio es un instrumento de las políticas de desarrollo.
- El segundo principio, basado en el primero, es que debe reconocerse que el comercio y el sistema multilateral de comercio facilitan el desarrollo socioeconómico.
La OMC y sus normas que regulan el comercio mundial han demostrado su valía en el contexto de los ODM, tanto como componentes esenciales del crecimiento económico como bastiones contra el proteccionismo comercial, especialmente en el momento álgido de la crisis.
En este sentido, la OMC y sus normas deberían considerarse una forma de crear un entorno igualmente propicio y un elemento de estabilidad necesario para la Agenda para el desarrollo después de 2015, hasta 2030.
- Tercero, creo que deberíamos reconocer que el Paquete de Bali y el programa de trabajo del PDD pueden contribuir al cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible, como queda claro por lo que respecta a la financiación. Nuestro trabajo con los donantes en la esfera de la facilitación del comercio y en apoyo del Marco Integrado mejorado para los PMA y la Ayuda para el Comercio complementará otras esferas de trabajo sobre la Agenda después de 2015 y, a su vez, la labor sobre la Agenda después de 2015 nos ayudará en nuestras actividades.
- El cuarto principio es que los objetivos de desarrollo sostenible deberían promover la coherencia normativa a escala mundial. El desarrollo sostenible es un objetivo fundamental de la OMC, que está consagrado en su Acuerdo fundacional; de igual manera, en el marco que se está formulando para la Agenda para el desarrollo después de 2015 debería mencionarse el sistema multilateral de comercio. No hacer un mayor hincapié en la función del comercio como factor fundamental para alcanzar estos objetivos generales supondría un auténtico revés para la coherencia normativa.
Así pues, creo que estos cuatro principios deberían servir de base para nuestro enfoque. No se trata de una lista exhaustiva: puede haber otros principios, por supuesto.
Y, si partimos de estos principios, creo que se nos plantean inmediatamente varias preguntas:
- ¿Cómo deben hacerse realidad estos principios? ¿Cómo deben ponerse en práctica en los objetivos de desarrollo sostenible y en la Agenda después de 2015?
- Es indudable que el comercio es un elemento propiciatorio de la consecución de otros objetivos, pero ¿debería ser el comercio un objetivo en sí mismo? ¿O constituir varios objetivos, en plural?
- Si así fuera, ¿cuáles serían las medidas más eficaces que podríamos adoptar?
- ¿Cómo podemos respaldar a las políticas nacionales que aprovechan el poder del comercio para catalizar el desarrollo?
- ¿Cuál es la mejor forma de situar al comercio en el lugar que le corresponde, es decir, en el centro de la Agenda después de 2015?
CONCLUSIÓN
Creo que responder a estas preguntas debería ocupar un lugar central en nuestros debates de hoy. Y me gustaría oír sus opiniones sobre todos estos puntos, porque en mi opinión es fundamental que la comunidad mercantil se exprese con una sola voz.
La Agenda después de 2015 señala un ambicioso camino a seguir para alcanzar un desarrollo inclusivo y sostenible, algo por lo que todos los que estamos en Ginebra trabajamos cada día. Unamos por lo tanto nuestros esfuerzos para determinar cuál es el enfoque más eficaz y para que se oiga nuestro mensaje.
Quiero dar las gracias a la UNCTAD -y a su Secretario General, Sr. Kituyi- por haber organizado este segundo Diálogo de Ginebra. Es una iniciativa excelente y sumamente oportuna.
Espero con interés seguir deliberando con ustedes hoy y en las próximas semanas.
Gracias.
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