DISCURSOS — DG ROBERTO AZEVÊDO

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Taller sobre Comercio y Cambio Climático, copatrocinado por Corea, el Canadá, Costa Rica, México, Noruega, Suiza y el Taipei Chino

Excmo. Sr. Embajador Choi,
Señoras y Señores,
Buenos días. Es para mí un placer estar hoy aquí con ustedes.

Permítanme comenzar felicitando a los copatrocinadores por esta iniciativa. Han logrado reunir a un magnífico grupo de expertos para este debate.

Aprecio su interés por esta importante cuestión.

El cambio climático es un fenómeno mundial, si bien sus efectos negativos no se dejan sentir del mismo modo en todos los países. Y, como de costumbre, son los países más pobres los que hacen frente a las mayores dificultades.

El tiempo apremia.

Pienso que un diálogo abierto e informado sobre el comercio y el cambio climático puede ofrecer varias oportunidades a los Miembros de la OMC.

Quisiera hoy destacar tres de ellas.

La primera es que el diálogo puede ayudar a los Miembros a informar sus opiniones sobre la función que la OMC puede desempeñar para apoyar la acción climática.

Los Miembros mantienen distintas posiciones sobre la forma en que la OMC debería participar en ese debate y sobre las soluciones que podría aportar. Ahora bien, eso no significa que las cuestiones ambientales estén ausentes de nuestras deliberaciones. Al contrario.

El Comité de Comercio y Medio Ambiente es el foro de la OMC dedicado a promover una mejor comprensión de la relación entre comercio y medio ambiente.

Los Miembros han utilizado este foro de manera bastante provechosa en los últimos años para debatir muchas cuestiones que afectan al mismo tiempo al comercio y al cambio climático.

Por ejemplo, entre las cuestiones examinadas figuran las siguientes:

  • la labor de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC);
  • las experiencias nacionales en lo referente a las medidas relacionadas con el clima; y
  • la eliminación de las distorsiones perjudiciales para el medio ambiente, en particular en los sectores de la energía y la silvicultura.

Creo que disponemos de muchos elementos para desarrollar una visión pragmática común sobre la mejor forma en que el sistema de comercio puede apoyar la acción climática.

Esa es la primera oportunidad que quería destacar.

La segunda es que este debate puede ayudar a encontrar soluciones innovadoras e inocuas para el clima.

Una acción colectiva sobre el comercio y el clima puede abrir paso a nuevas fuentes de crecimiento económico y creación de empleo que beneficien también al medio ambiente.

Un ejemplo son las energías renovables.

Por segundo año consecutivo, más de la mitad de la capacidad de generación de energía añadida en el mundo correspondió a las energías renovables. En los dos últimos años la inversión global en este sector superó los 300.000 millones de dólares anuales en promedio.

Y eso significa nuevos empleos.

A nivel mundial, más de 8 millones de personas trabajan en el sector de las energías renovables. En algunos países los nuevos empleos creados en ese sector superan a los creados en los sectores del petróleo y el gas.

Son cambios significativos y el comercio ha desempeñado un importante papel al respecto, ya sea reduciendo los costos del comercio, estimulando la inversión en sectores fundamentales de la economía del clima o fomentando la innovación.

Pienso que la política comercial puede hacer más.

La eliminación de los obstáculos al comercio podría dar un mayor impulso a la transformación a la que asistimos basada en el uso de energías no contaminantes. Se está llevando a cabo una importante labor a ese respecto.

Un grupo de Miembros de la OMC ha estado trabajando con el objetivo de lograr un Acuerdo sobre Bienes Ambientales.

Por supuesto que no es tarea fácil, pero ello refleja la importancia que tendría ese acuerdo.

Su objetivo es eliminar los derechos sobre bienes ambientales clave como los que se necesitan para luchar contra el cambio climático, entre ellos, por ejemplo:

  • los equipos de energía solar, eólica y geotérmica;
  • los materiales aislantes; y
  • los componentes fundamentales de las redes inteligentes.

Los Ministros y altos funcionarios que participan en la negociación de ese acuerdo se reunieron en Ginebra el pasado mes de diciembre. La reunión fue constructiva pero está claro que todavía queda trabajo por hacer.

Pienso que de esta y otras formas el sistema de comercio puede hacer una contribución positiva y significativa para frenar el deterioro ambiental.

Esto me lleva al tercer y último punto.

Un debate como este ofrece la oportunidad de entablar un diálogo abierto e informado que permita asegurar la complementariedad de las políticas comerciales y climáticas.

Un número cada vez mayor de países está adoptando medidas para luchar contra el cambio climático y adaptarse a él, a menudo como parte de los compromisos contraídos en el marco del Acuerdo de París.

Un estudio reciente muestra que en la actualidad hay más de 1.200 leyes sobre el cambio climático en vigor, mientras que en 1997 solo había 60.

Los datos de la OMC indican que las medidas relativas al clima suelen estar estrechamente relacionadas con el comercio. Aproximadamente una tercera parte de las medidas ambientales notificadas a la OMC están relacionadas con la acción climática.

Además, cerca de la mitad de los exámenes de las políticas comerciales realizados en los últimos años incluye al menos una referencia al cambio climático.

Pienso que todo ello apunta a los crecientes vínculos entre la política comercial y la política relativa al cambio climático. Debemos aprovechar esta oportunidad para lograr que esas políticas se refuercen y fortalezcan mutuamente.

Así pues, para concluir, creo que la OMC tiene una importante función que desempeñar en este ámbito.

Sin embargo, para que la OMC pueda desempeñar plenamente su función, los Miembros deben seguir profundizando el diálogo e identificar las dificultades, las prácticas actuales y, por supuesto, lo que la OMC puede aportar.

Las iniciativas como esta son una parte muy importante de esos esfuerzos.

Espero que sigan trabajando sobre la base de este diálogo para que podamos contribuir a la lucha contra el cambio climático.

Como dije al principio, el tiempo apremia, y son los más pobres los que más tienen que perder.

Gracias por su atención. Espero que tengan un debate muy fructífero.

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