WTO NOTICIAS: DISCURSOS — DG ROBERTO AZEVÊDO


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Buenos días a todos.

Bienvenidos a la Organización Mundial del Comercio, y bienvenidos al Foro Público de 2014.

Estoy encantado de ver a tantos de ustedes hoy aquí.

Todos los años en esta época pedimos a personas de todo el mundo -ONG, profesores universitarios, sector privado, medios de comunicación, gobiernos, organizaciones internacionales y público en general- que vengan a Ginebra y se instalen en la OMC.

Por supuesto, nuestras puertas nunca están cerradas, están siempre abiertas, pero todos los años en esta época, ¡les damos a ustedes las llaves!

Durante los tres próximos días se celebrarán 68 sesiones para analizar las grandes cuestiones que se nos plantean, y todas ellas las han organizado ustedes.

También celebraremos dos debates plenarios en esta sala, hoy y mañana. El debate de mañana se centrará en lo que significa el comercio para África.

Y en el atrio principal tenemos la feria “Comercio y vida cotidiana”.

Así pues los aliento a que participen, a que se sumen a los debates y hagan oír su voz.

Queremos escucharles y aprender de ustedes.

El tema que nos ocupa este año es: “Por qué el comercio nos concierne a todos”. Permítanme explicar por qué elegimos este asunto.

Sabemos que la contribución del comercio al crecimiento mundial es fundamental. Y que las economías abiertas suelen crecer con más rapidez que las cerradas.

Pero, por importante que esto sea, el programa comercial de apertura de los mercados y promoción de una economía mundial interconectada no es únicamente una cuestión de dólares y centavos, ni de rand, rupias, yuan o pesos.

Más bien se trata de la calidad de nuestras vidas.

El comercio nos concierne a todos porque, para bien o para mal, nos afecta a todos a diario.

Afecta a los productos que podemos comprar y al precio que pagamos por ellos.

Afecta a nuestros empleos, condiciona si habrá empleo el año próximo y si lo habrá para la siguiente generación.

Y afecta sobre todo a las personas más pobres.

Al impulsar el desarrollo, el comercio ha ayudado a reducir la pobreza en todo el mundo.

Para muchas personas, el comercio ha significado más oportunidades, mejor atención sanitaria, mejores condiciones para formar una familia y más oportunidades de llevar una vida sana y productiva.

Además, al ayudar a construir relaciones pacíficas entre las naciones, el sistema de comercio contribuye a la seguridad y la estabilidad a escala mundial.

Todo esto formaba parte de la idea original del sistema concebido después de la Segunda Guerra Mundial.

Quizá ustedes piensen, si esto ha sido así durante tanto tiempo, ¿por qué debemos analizarlo ahora?

A lo que les respondo: el comercio está cambiando, y está cambiando deprisa.

El comercio mundial llega hoy a más personas, y de más formas, que hace tan sólo 20 años.

Ello se debe en parte a la función que ha desempeñado en el rápido crecimiento de los mercados emergentes y de las rutas de comercio Sur-Sur.

Pero la historia no termina aquí.

Las naciones en desarrollo hacen mucho más hincapié en el comercio al elaborar sus planes de desarrollo.

Los modelos de producción están cambiando, y se necesitan inversiones, tanto nacionales como extranjeras, que permitan una participación más plena en las cadenas de valor.

Aumenta la diversidad de las fuentes de procedencia de los productos que compramos. Por lo tanto, la estructura de costos y las cuestiones relacionadas con las normas laborales y de calidad son cada vez más complejas.

Con ello, cada país del mundo encuentra nuevas oportunidades y nuevos desafíos.

El comercio ha vuelto a ser protagonista de titulares y de la política de alto nivel.

Todo esto, a su vez, nos afecta inevitablemente como individuos.

Y el comercio no es lo único que está cambiando, también la forma en que lo percibimos.

Según un importante estudio del Pew Research Center, en la actualidad los principales partidarios del comercio no se cuentan entre los países desarrollados, como cabía esperar, ni siquiera entre los países emergentes, sino entre los países en desarrollo.

En todos los frentes -el comercio como fuerza positiva, como fuente de empleo, como fuerza impulsora de la bajada de los precios y el aumento de los salarios- la mayor proporción de partidarios se encuentra en los países en desarrollo.

Se trata de un cambio muy importante. Y creo que puede verse en la OMC.

En el período previo a la Conferencia Ministerial que celebramos el año pasado en Bali, los países en desarrollo y menos adelantados fueron una de las principales voces del debate, junto con la de las principales economías desarrolladas.

Y esa voz quedó reflejada en el propio paquete de Bali, en las decisiones que adoptaron los Miembros -algunas de ellas relativas exclusivamente a cuestiones de desarrollo- y en el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio:

  • En primer lugar, porque, una vez aplicado, será el mundo en desarrollo el que más se beneficie.
  • En segundo lugar, porque, por vez primera en la OMC, el Acuerdo prevé asistencia y ayuda para que los países en desarrollo creen la capacidad que necesitan para aplicarlo.
  • Y, en tercer lugar, porque sólo se exige a los países en desarrollo que apliquen las disposiciones del Acuerdo en la medida en que estén preparados para hacerlo.

Así pues, no sólo ha cambiado el comercio o nuestra percepción del comercio, también lo ha hecho la OMC.

Ahora más que nunca, todos los Miembros se juegan algo y tienen algo que decir en lo que se está debatiendo y, con ellos, todos sus ciudadanos.

Nuestra intención es abrir mercados, pero también apoyar la participación de los países menos adelantados, luchar contra las prácticas perjudiciales y ofrecer un sistema justo donde las normas se acuerdan entre todos, donde las diferencias se solucionan de una forma abierta y transparente, y en el que todos tienen su lugar.

Ahora más que nunca, nuestra labor puede influir en las vidas de casi todas las personas de este planeta.

Es una gran responsabilidad.

Por eso tenemos que mantener este diálogo durante los tres próximos días.

Quiero que la dimensión humana ocupe un lugar central en nuestra tarea, que cambien los términos del debate, para que cambie esta Organización.

Este Foro Público constituye una oportunidad de explorar el verdadero significado de nuestra labor, narrando historias sobre el modo en que el comercio y el sistema multilateral de comercio influyen en la vida de la gente.

Gracias por estar aquí para participar en este esfuerzo.

Ahora tengo el gran placer de dar otra vez la bienvenida a la OMC al Secretario General Ban Ki‑moon.

Secretario General, esta mañana entablamos un nuevo diálogo sobre por qué el comercio nos concierne a todos, sobre su significado para los habitantes de todo el mundo, en particular de los países en desarrollo, y sobre la forma de asegurarnos de que escuchamos sus relatos.

La OMC es, ante todo, una parte importante de la gobernanza mundial. Concedemos gran valor al sistema multilateral de comercio como pieza importante del marco multilateral general. Y por eso estamos orgullosos de nuestra contribución a la comunidad de naciones.

Seguramente no haya nadie en mejor situación que usted, Secretario General, para hablar de todas estas cuestiones.

Le damos, pues, las gracias por estar aquí -sabemos que tiene usted muchos compromisos- y esperamos con gran interés escuchar sus opiniones.

 

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