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El
informe añade que los asociados comerciales del país
pueden contribuir al proceso de ajuste asegurando a las
exportaciones de Papua Nueva Guinea un acceso estable y
cada vez mayor a sus mercados.
El
nuevo informe de la Secretaría de la OMC, así como una
declaración de política general del Gobierno de Papua
Nueva Guinea, constituirá la base para el examen de la
política comercial del país efectuado por el Órgano de
Examen de las Políticas Comerciales de la OMC los días
15 y 17 de noviembre.
El
informe señala que los resultados económicos recientes
de Papua Nueva Guinea han sido muy irregulares, con años
de crecimiento modesto y períodos de disminución de la
producción. La economía se ha visto afectada
adversamente por diversas convulsiones inevitables, tales
como la crisis financiera asiática, el descenso de los
precios de los productos básicos y diversas sequías. El
informe añade que esas dificultades se han visto
agravadas por la mala gestión de los asuntos públicos,
por una estructura institucional débil y una aparente
falta de ímpetu en la reforma. No obstante, el informe
indica que en junio de 1999 las autoridades del país
anunciaron la aplicación de un programa de reactivación
económica, considerándose la reforma del comercio como
un medio importante de fomentar un crecimiento inspirado
por el sector privado y de hacer aumentar la
productividad y la competitividad.
En
el período transcurrido entre 1992 y 1997 las
exportaciones e importaciones de mercancías
representaron respectivamente el 49 por ciento y el 27
por ciento del PIB. Las exportaciones están constituidas
principalmente por petróleo y minerales (oro y cobre)
que representan en torno al 60 por ciento de las
exportaciones, así como troncos y productos básicos
agrícolas tradicionales, especialmente productos a base
de aceite de palma y café. Los principales productos de
importación son productos manufacturados, especialmente
máquinas y materiales de transporte, productos
alimenticios, carburantes y lubrificantes. El informe
señala que la balanza comercial ha fluctuado
considerablemente principalmente en función de la
situación del sector de la minería. Casi tres cuartas
partes de las exportaciones de Papua Nueva Guinea en 1997
tuvieron como destino Australia, el Japón y la Unión
Europea, principalmente Alemania y el Reino Unido. Más
de la mitad de las importaciones procedieron de
Australia, seguida por los Estados Unidos.
Las
inversiones extranjeras directas, según el informe, se
circunscriben principalmente al sector de la minería,
que constituye un "enclave". Papua Nueva Guinea
ha recibido relativamente pocas inversiones extranjeras
directas, siendo Australia la principal fuente. Esas
inversiones han sido inestables y recientemente se han
reducido debido a la incertidumbre planteada por la
situación económica y política del país. El Gobierno
está examinando los procedimientos de inversión a fin
de hacerlos más transparentes y de atraer inversiones
extranjeras directas. Importantes sectores industriales
continúan reservados a los inversores nacionales, pero
desde 1995 esas restricciones no afectan a las
actividades manufactureras ni a la construcción. En el
informe se señala también que los extranjeros pueden
arrendar tierras pero no adquirir su posesión.
Los
aranceles aduaneros son el principal instrumento de
política comercial del país, según el informe. En 1999
se ha introducido una reforma fiscal y arancelaria.
Específicamente, se ha introducido una TVA que abarca a
los bienes y servicios a fin de financiar un programa
importante de reducción de derechos de aduana. Los tipos
medios de los derechos han disminuido en un 50 por
ciento, descendiendo a menos del 10 por ciento, y se ha
racionalizado la estructura de los derechos. Además, el
Gobierno tiene previsto reducir los aranceles medios
aplicados al 5 por ciento en el año 2006. No
obstante, según el informe, las autoridades del país
incrementaron los aranceles aplicados a determinadas
mercancías -comprendidos determinados productos
alimentarios y artículos de plástico- a partir del 1º
de julio de 1999, ascendiendo la mayoría al 30 o al 40
por ciento, a fin de proteger a los productores
nacionales. Subsisten también sectores específicos que
gozan de una elevada protección arancelaria hasta el
año 2006. En ese año, el promedio de los aranceles
aplicados a productos agrícolas será del 16 por
ciento, el relativo a los productos de la minería del 0
por ciento y el de los productos manufactureros del 5 por
ciento.
El
informe señala que los productos no elaborados están
sujetos a los aranceles más elevados, en promedio, y que
los productos semielaborados tienen los derechos más
bajos. Por consiguiente, según el informe, la estructura
arancelaria puede desalentar la elaboración,
especialmente de materias primas. El informe sugiere que
la adopción de derechos menos elevados y más uniformes
sobre los productos no elaborados podría mejorar la
estructura de los incentivos.
El
informe indica que Papua Nueva Guinea aplica pocos
obstáculos no arancelarios formales al comercio. El
país tiene disposiciones antidumping así como en
materia de derechos compensatorios, pero recurre a ellos
en pocas ocasiones. Las tasas a la exportación, que
pueden ascender al 70 por ciento, se aplican a los
troncos no elaborados. Papua Nueva Guinea no tiene
contingentes de exportación o restricciones voluntarias
a la exportación pero tiene una amplia gama de productos
de exportación que se benefician de incentivos fiscales.
El informe señala que al privilegiar los productos
manufacturados, esos planes tienden a discriminar las
demás exportaciones.
El
país aplica restricciones sanitarias y fitosanitarias
rigurosas. Las importaciones de legumbres y de frutas que
son también cultivadas en Papua Nueva Guinea están
totalmente prohibidas. Las importaciones de muchas
plantas, tales como caña de azúcar, están también
prohibidas y las importaciones de otras están limitadas.
Papua
Nueva Guinea es miembro del APEC y por lo tanto ha
adquirido el compromiso de instaurar el libre intercambio
y la libertad de inversiones en la región en lo que
respecta a los bienes y servicios hasta el año 2020. Es
también miembro del Foro del Pacífico Sur. Como miembro
del Grupo Melanesio "Punta de Lanza", Papua
Nueva Guinea otorga ciertas preferencias que suponen una
franquicia arancelaria. Como país firmante del Convenio
de Lomé, se beneficia de preferencias arancelarias y de
otro tipo no recíprocas de la Unión Europea en lo que
respecta a numerosos productos así como de ayuda
financiera. Papua Nueva Guinea es parte del Acuerdo
Regional de Cooperación Comercial y Económica en el
Pacífico Sur (SPARTECA), un acuerdo preferencial no
recíproco que ofrece a los países insulares miembros
del Foro un acceso en condiciones de franquicia
arancelaria para sus productos con destino a Australia y
Nueva Zelandia. Papua Nueva Guinea es también
beneficiaria de los planes SGP de la mayoría de los
países industrializados.
Notas
para las redacciones
El
informe de la Secretaría de la OMC, adjunto con una
declaración de política general elaborada por Papua
Nueva Guinea serán examinados por el Órgano de Examen
de las Políticas Comerciales de la OMC (OEPC) los días
15 y 17 de noviembre de 1999. El mencionado Órgano de la
OMC evalúa colectivamente, de manera periódica, toda la
gama de políticas y prácticas comerciales de cada uno
de los Miembros de la OMC y sigue las tendencias y los
acontecimientos que puedan tener también repercusión en
el sistema comercial mundial. El informe de la
Secretaría abarca todos los aspectos de la política
comercial de Papua Nueva Guinea, comprendidas las leyes y
reglamentos nacionales, el marco institucional y las
políticas comerciales por medidas y sectores. Desde que
el Acuerdo sobre la OMC entró en vigor, las esferas de
los servicios y de los aspectos de los derechos de
propiedad intelectual relacionados con el comercio son
también estudiados.
Se
adjuntan al presente comunicado de prensa las
observaciones recapitulativas extraídas del informe de
la Secretaría. Los periodistas podrán obtener el texto
íntegro de los informes de la Secretaría y del Gobierno
consultándolo en el espacio destinado a los comunicados
de prensa en el sitio de Internet de la OMC
(www.wto.org). El informe de la Secretaría junto con la
exposición de políticas del Gobierno, el acta de los
debates del OEPC y el resumen del Presidente se
publicarán en una versión encuadernada en su debido
momento y podrán obtenerse en la Secretaría, Centro
William Rappard, 154 rue de Lausanne, 1211 Ginebra 21.
Desde
diciembre de 1989 se han finalizado los siguientes
exámenes: Argentina
(1992 y 1999), Australia (1989, 1994 y 1998), Austria
(1992), Bangladesh (1992), Benin (1997), Bolivia (1993 y
1999), Botswana (1998), Brasil (1992 y 1996), Burkina
Faso (1998), Camerún (1995), el Canadá (1990, 1992,
1994, 1996 y 1998), Chile (1991 y 1997), Chipre (1997),
Colombia (1990 y 1996), las Comunidades Europeas
(1991, 1993, 1995 y 1997), Corea, República de (1992 y
1996), Costa Rica (1995), Côte d'Ivoire (1995), Egipto
(1992 y 1999), El Salvador (1996), los Estados Unidos
(1989, 1992, 1994, 1996 y 1999), Fiji (1997), Filipinas
(1993), Finlandia (1992), Ghana (1992), Guinea (1999),
Hong Kong (1990, 1994 y 1998), Hungría (1991 y 1998),
India (1993 y 1998), Indonesia (1991, 1994 y 1998),
Islandia (1994), Islas Salomón (1998), Israel (1994 y
1999), Jamaica (1998), el Japón (1990, 1992, 1995 y
1998), Kenya (1993), Lesotho (1998), Macao (1994),
Malasia (1993 y 1997), Malí (1998), Marruecos (1989 y
1996), Mauricio (1995), México (1993 y 1997), Namibia
(1998), Nicaragua (1999), Nigeria (1991 y 1998), Noruega
(1991 y 1996), Nueva Zelandia (1990 y 1996), Pakistán
(1995), Paraguay (1997), Perú (1994), Polonia (1993),
República Checa (1996), República Dominicana (1996),
República Eslovaca (1995), Rumania (1992 y 1999),
Senegal (1994), Singapur (1992 y 1996), Sri Lanka (1995),
Sudáfrica (1993 y 1998), Suecia (1990 y 1994), Suiza
(1991 y 1996), Swazilandia (1998), Tailandia (1991 y
1995), Togo (1999), Trinidad y Tabago (1998), Túnez
(1994), Turquía (1994 y 1998), Uganda (1995), Uruguay
(1992 y 1998), Venezuela (1996), Zambia (1996) y Zimbabwe
(1994).
Informe
de la Secretaría
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
PAPUA NUEVA GUINEA
Informe de la Secretaría - Observaciones recapitulativas
El
Estado independiente de Papua Nueva Guinea es un
archipiélago del Pacífico meridional el grueso de cuya
superficie corresponde a la mitad oriental de la isla de
Nueva Guinea, que limita con la provincia indonesia de
Irian Jaya. Papua Nueva Guinea es un país en desarrollo,
rico en recursos, con un PIB per cápita de alrededor de
900 dólares EE.UU. e indicadores sociales bajos. El
presente Gobierno, que entró en funciones en julio de
1999, heredó una economía en crisis y urgentemente
necesitada de reformas fundamentales.
Los
resultados económicos de Papua Nueva Guinea en los
últimos tiempos han sido erráticos, con años de
crecimiento modesto alternando con disminuciones de la
producción. La economía se ha visto afectada
negativamente por varias perturbaciones inevitables, como
la crisis financiera de Asia, los bajos precios de los
productos básicos y graves sequías. A esas dificultades
se han añadido problemas de gestión pública, carencias
de la infraestructura y los procedimientos
institucionales, y la aparente debilidad del impulso de
reforma.
El
nuevo Gobierno parece dispuesto a promover una reforma
económica de amplia base, tendente a abordar los
desequilibrios macroeconómicos crónicos y las
deficiencias estructurales. El Gobierno aplicó en agosto
de 1999 un presupuesto suplementario para contener el
déficit fiscal y ha reanudado las conversaciones con el
Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI)
con el fin de recabar su apoyo para la reforma, que
abarca la liberalización del comercio y un programa de
privatización de gran alcance.
Entorno
económico
Tras
acceder a la independencia en 1975, Papua Nueva
Guinea adoptó políticas aislacionistas tendentes a
promover las industrias de transformación de productos
primarios, como el pescado y la madera, y otras
manufacturas, como las de elaboración de alimentos. Esas
políticas intervencionistas se manifestaron, entre otras
medidas, en la aplicación de impuestos elevados y
desiguales a las importaciones y las exportaciones, así
como de contingentes y prohibiciones de importación; el
importante papel del Estado en el desarrollo industrial,
a través, por ejemplo, de empresas conjuntas; el tamaño
relativamente grande de la administración pública; y,
más recientemente, déficit fiscales bastante elevados,
financiados mediante políticas monetarias
expansionistas.
Papua
Nueva Guinea se encuentra actualmente en una situación
económica difícil. A la deuda pública elevada se suman
los atrasos acumulados del Gobierno; la inflación ha
rebasado el 20 por ciento anual, mermando la
competitividad exterior, y los bajos precios de los
productos básicos limitan los ingresos de exportación;
las reservas exteriores son limitadas, y la inversión
extranjera directa se reduce principalmente a
"enclaves" mineros.
Las
autoridades reconocen la necesidad de restablecer la
confianza, y en junio de 1999 anunciaron la aplicación
de un conjunto de medidas de recuperación económica,
que abarca medidas tendentes a promover la disciplina
financiera y la reforma estructural. La política
configurada por esas medidas está orientada hacia el
exterior, y la reforma comercial se considera un
instrumento importante para promover un crecimiento
impulsado por el sector privado y aumentar la
productividad y la competitividad. El cumplimiento de los
compromisos multilaterales es parte integrante del
programa de reformas; por ejemplo, Papua Nueva Guinea ha
consolidado plenamente su arancel y se propone aplicar
políticas en conformidad con la OMC en la esfera de los
derechos de propiedad intelectual. Para facilitar el
cumplimento de esos compromisos, se busca apoyo técnico
de donantes bilaterales y multilaterales.
De
conformidad con el conjunto de medidas de recuperación
económica, en julio de 1999 se introdujo una reforma
tributaria y arancelaria. Concretamente, se estableció
un IVA sobre los bienes y servicios para financiar con
él un programa de reducción sustancial de los
aranceles. El arancel medio se redujo a la mitad, a menos
del 10 por ciento, y se racionalizó la estructura
arancelaria; el promedio arancelario y el arancel máximo
se seguirán reduciendo gradualmente hasta el 2006. El
Gobierno aplicó medidas tendentes a contener el déficit
presupuestario en un 1,7 por ciento del PIB, frente
al objetivo anterior de más del 3 por ciento. Se está
tratando de obtener la ayuda de donantes y organismos
financieros internacionales para financiar el déficit y
evitar así recurrir a la autoridad monetaria; los
ingresos obtenidos de las privatizaciones se utilizarán
para reducir la deuda pública. También se han estudiado
medidas tendentes a mejorar la gestión pública y la
rendición de cuentas.
Comercio
e inversión extranjera directa
El
comercio internacional y la inversión extranjera directa
(IED) tienen una importancia fundamental para la
economía de Papua Nueva Guinea. Las exportaciones e
importaciones de mercancías representaron en promedio el
49 por ciento y el 27 por ciento del PIB,
respectivamente, durante el período 1992-97. La balanza
exterior ha registrado considerables fluctuaciones,
relacionadas principalmente con la evolución del sector
minero.
El
comercio está relativamente concentrado, tanto en
productos como en mercados. Las principales exportaciones
son las de petróleo y minerales (oro y cobre), que
representan alrededor del 60 por ciento de las
exportaciones, y las de madera en rollo y productos
agrícolas tradicionales, en particular productos del
aceite de palma y café. En 1997 poco menos de las tres
cuartas partes de las exportaciones se dirigieron a
Australia, el Japón y países de la Unión Europea (UE),
principalmente Alemania y el Reino Unido. Las
exportaciones de madera en rollo disminuyeron
pronunciadamente a raíz de la crisis de Asia y la baja
de los precios en los mercados mundiales de la madera a
finales de 1997.
Entre
las importaciones predominan las manufacturas, en
particular maquinaria y equipo de transporte, productos
alimenticios, y combustibles y lubricantes. Más de la
mitad de las importaciones procede de Australia, y el
segundo puesto corresponde a los Estados Unidos.
Fuera
de los sectores basados en la explotación de recursos
naturales, en particular el de la minería, que atrae
alrededor del 80 por ciento de las inversiones
extranjeras, Papua Nueva Guinea ha recibido relativamente
poca IED, y ésta ha sido inestable y se ha reducido
recientemente como consecuencia de la incertidumbre de
los inversores sobre la situación política y económica
del país. Australia es la principal fuente de IED.
Marco
jurídico e institucional
Papua
Nueva Guinea es una monarquía constitucional. El poder
legislativo reside en un Parlamento nacional de una sola
cámara. El poder ejecutivo corresponde al Gobierno de la
nación. Cada cinco años deben celebrarse elecciones
parlamentarias. El Parlamento elige al Primer Ministro,
que a su vez nombra a los Ministros del Consejo Ejecutivo
Nacional, o Gabinete; el Gobierno puede caer si triunfa
una moción de censura en el Parlamento. Por
estipulación constitucional, los nuevos gobiernos gozan
de un período de gracia de 18 meses, que anteriormente
era sólo de seis, en el que no pueden ser objeto de
mociones de censura. Los gobiernos de coalición han sido
la norma, y hasta la fecha ningún gobierno ni ningún
primer ministro ha concluido su mandato.
Aunque
las políticas relacionadas con el comercio incumben al
Gobierno nacional, los gobiernos provinciales comparten
competencias con éste en importantes esferas que guardan
relación con el comercio, como la agricultura, la
silvicultura, el desarrollo industrial, la pesca y la
minería. El ejemplo más importante es la facultad de
aprobar explotaciones forestales, mineras y pesqueras en
las tierras de uso consuetudinario, que representan más
del 90 por ciento del total de la propiedad de la tierra.
La
formulación de las políticas económicas y comerciales
de Papua Nueva Guinea no siempre se ha coordinado
adecuadamente. En enero de 1999 se estableció en la
Oficina del Primer Ministro una Secretaría Consultiva
destinada a apoyar la reforma y supervisar las decisiones
del Gabinete y la ejecución del presupuesto de 1999.
El
Gobierno promueve el debate público a través del
Consejo Consultivo sobre Aplicación y Supervisión, de
cumbres económicas nacionales, la más reciente de las
cuales se celebró en febrero de 1998, y del Foro
Nacional para el Desarrollo, que se celebra anualmente.
El Foro inaugural del Gobierno, celebrado en agosto de
1999, se centró en la reforma y en el presupuesto del
2000. El Gobierno también mantiene conversaciones con el
sector privado a través del Consejo de Fabricantes de
Papua Nueva Guinea y otros órganos, como la Cámara de
Comercio. No existe ningún organismo independiente que
asesore oficialmente al Gobierno sobre las políticas
relacionadas con el comercio, como las relativas a los
aranceles y las de asistencia a la industria; esa
función corresponde en principio a la Junta de
Asistencia a la Industria, que, sin embargo, no la ha
ejercido por carecer de la capacidad institucional
necesaria.
Características
y tendencias de la política comercial
Papua
Nueva Guinea se convirtió de facto en parte contratante
del GATT en 1960, cuando era administrada por Australia
en régimen de fideicomiso de las Naciones Unidas, y se
adhirió al GATT en 1994. Es Miembro de la OMC desde
junio de 1996. Todo su arancel está consolidado,
principalmente a tipos arancelarios máximos de 40 por
ciento y 45 por ciento. En el marco del Acuerdo General
sobre el Comercio de Servicios (AGCS), Papua Nueva Guinea
ha presentado Listas de compromisos sobre una amplia gama
de servicios, como determinados servicios prestados a
empresas y servicios de construcción, financieros y de
telecomunicaciones. No es signataria de ninguno de los
Acuerdos Comerciales Plurilaterales.
Como
miembro del APEC, Papua Nueva Guinea ha asumido el
objetivo de lograr para el 2020 la libertad de
comercio de bienes y servicios y de inversiones en la
región. También es miembro del Foro del Pacífico Sur.
Papua
Nueva Guinea otorga como mínimo trato NMF a todos los
Miembros de la OMC. También otorga algunas preferencias
en franquicia arancelaria en el marco del Acuerdo
Comercial del Grupo Melanesio "Punta de Lanza"
(MSG). Esas preferencias abarcaban inicialmente las
importaciones de carne de vacuno de Vanuatu y de
conservas de atún de las Islas Salomón, así como las
exportaciones de té de Papua Nueva Guinea a esos
países. Fiji se sumó al Acuerdo en 1996, y el régimen
preferencial abarca ahora más productos, como fruta,
nueces, café y cemento. Las exportaciones de Papua Nueva
Guinea al MSG consisten principalmente en carne enlatada,
café y cemento. Sin embargo, el comercio en el marco del
MSG no constituye sino una pequeña proporción del
comercio total de Papua Nueva Guinea, y el Acuerdo no ha
redundado en una expansión sustancial del comercio
dentro de la región.
Como
signataria del Convenio de Lomé, Papua Nueva Guinea
recibe de la UE preferencias arancelarias sin
reciprocidad y otras preferencias para muchos productos.
También se le ha otorgado asistencia financiera, que
ascendía a finales de 1995 a 2.800 millones de kina,
principalmente para proyectos de desarrollo y para
financiar los planes de sostenimiento de los precios de
los productos básicos aplicados en el pasado.
Papua
Nueva Guinea es parte en el Acuerdo Regional de
Cooperación Comercial y Económica en el Pacífico Sur
(SPARTECA), un acuerdo preferencial no recíproco que
prevé el acceso en régimen de franquicia de los
productos de los países insulares miembros del Foro a
los mercados de Australia y Nueva Zelandia. Papua Nueva
Guinea es también beneficiaria de los esquemas del SGP
de la mayoría de las economías industrializadas.
Tipo
e incidencia de los instrumentos de política comercial
Los
aranceles constituyen el principal instrumento de
política comercial de Papua Nueva Guinea. El 1º de
julio de 1999 fueron objeto de una reducción
generalizada, por la que el promedio (no ponderado) de
los tipos NMF aplicados pasó del 20 por ciento al 9 por
ciento. También se ha simplificado y racionalizado la
estructura del arancel, para lo que se ha reducido el
número de tipos arancelarios de seis a cuatro (cero, 30
por ciento, 40 por ciento y 55 por ciento) eliminando los
derechos del 5 por ciento o del 11 por ciento aplicados a
los insumos básicos e intermedios y reduciendo al 55 por
ciento, con algunas excepciones, los derechos
comprendidos anteriormente entre el 75 por ciento y el
125 por ciento. Con arreglo al Programa de Reducción de
los Aranceles, de ocho años de duración, los tipos NMF
se seguirán reduciendo gradualmente al 15 por ciento, 25
por ciento y 40 por ciento, sin excepciones, hasta el
2006, año en que se prevé que el promedio de los
aranceles efectivamente aplicados será del 5 por ciento.
Sin
embargo, el 1º de julio de 1999 se aumentaron los
aranceles aplicados a algunos productos, por lo general
al 30 por ciento o al 40 por ciento, con el fin de
proteger a los productores nacionales. Esos incrementos
afectaron a determinados productos alimenticios y a
productos de plástico. También se mantendrán hasta el
2006 restos de elevada protección arancelaria, como los
tipos aplicados actualmente al azúcar, a la caballa en
conserva y a las chapas y contrachapados de madera, de 82
por ciento, 70 por ciento y 95 por ciento,
respectivamente. Se redujeron a cero los tipos
arancelarios elevados aplicados anteriormente a algunos
productos cuya producción nacional no se consideraba
viable.
Los
derechos actuales y los que se prevé aplicar en el 2006
dan lugar a una considerable dispersión y a cierto grado
de progresividad arancelaria. En el 2006 el promedio de
los aranceles aplicados a productos agropecuarios será
de 16 por ciento, mientras que los productos mineros
estarán sujetos a un derecho nulo y los manufactureros
del 5 por ciento. La estructura arancelaria revisada
también parece ofrecer incentivos desiguales para las
actividades de elaboración. En promedio, los aranceles
más elevados corresponden a productos sin elaborar, y
los más bajos a productos semielaborados. Eso significa
que la estructura arancelaria puede desalentar las
actividades de transformación, en particular las que
utilizan materias primas como insumos. La aplicación de
aranceles más bajos y más uniformes a los productos no
elaborados podría mejorar la estructura de incentivos.
Todos
los derechos, con la principal excepción de los
aplicados a las bebidas alcohólicas, son ad valorem,
lo que promueve la transparencia. Se recurre en forma
generalizada a exenciones, otorgándolas a menudo a
usuarios concretos, pero esa práctica se está
racionalizando. Funciona un sistema de desgravación
fiscal a la exportación, que, sin embargo, se utiliza
poco, pues las devoluciones están sujetas a menudo a
importantes demoras. Últimamente se han adoptado algunas
medidas para mejorar el funcionamiento del sistema, por
ejemplo suavizando los criterios de aprobación, y se ha
propuesto que la desgravación adopte la forma de un
descuento aplicable a los derechos de importación.
Papua
Nueva Guinea mantiene pocos obstáculos no arancelarios
oficiales al comercio. Se siguen aplicando controles y
prohibiciones de importación en virtud de convenios
internacionales o por razones ambientales, de salud y de
seguridad. Papua Nueva Guinea no aplica embargos
comerciales ni prescripciones en materia de contenido
nacional a la producción dentro del país.
Papua
Nueva Guinea cuenta con disposiciones antidumping y en
materia de derechos compensatorios, pero apenas si se han
utilizado, aunque en la actualidad se está estudiando la
posibilidad de aplicar derechos antidumping a las
importaciones de cemento. El principal instrumento contra
las importaciones "baratas" han sido derechos
específicos, aplicados principalmente a productos
alimenticios. Sin embargo, el Gobierno ha señalado que
en el futuro se recurrirá en mayor medida a
disposiciones antidumping, que administrará, en vez del
Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio, la
Comisión Tributaria, dependiente del Ministerio de
Hacienda.
Se
aplican estrictas reglamentaciones de cuarentena. Las
importaciones de frutas, legumbres y hortalizas que se
cultiven también en Papua Nueva Guinea están
sencillamente prohibidas. También lo están las
importaciones de muchos productos vegetales, como la
caña de azúcar, y restringidas las de otros. Los
animales vivos y algunos productos de origen animal, como
la miel, la carne de cerdo, los huevos y los productos
cárnicos distintos de los de cerdo, sólo pueden
importarse de Australia y Nueva Zelandia (y de Vanuatu en
el caso de la carne de vacuno). La carne fresca de cerdo
y los productos comestibles de cerdo sólo pueden
importarse de Australia, y el jamón en lata de
Australia, Nueva Zelandia, Norteamérica y algunos
países miembros de la UE.
Papua
Nueva Guinea se propone adaptar sus normas nacionales a
las internacionales; es miembro de la ISO y de la CEI. Se
aplican muchas normas de Australia y de Nueva Zelandia.
La mayoría de las normas responden a razones de salud y
de seguridad y se aplican en particular a productos
químicos y a equipo y maquinaria de construcción. Se
planea establecer órganos nacionales de acreditación
para las pruebas de conformidad, con arreglo a las
directrices de la ISO. Se suelen aceptar los resultados
de pruebas de otros países. No se aplican prescripciones
importantes en materia de marcado, etiquetado o embalado.
Para
adjudicaciones por importes superiores a 500.000 kina, la
contratación pública se realiza a través de la Junta
Central de Licitaciones. Para contratos de menor cuantía
se otorga preferencia a los proveedores nacionales.
Se
aplican impuestos a la exportación de hasta el 70 por
ciento a la madera en rollo sin transformar. En 1997 se
suprimieron los impuestos a la exportación para todos
los productos marinos, con la excepción del pepino de
mar. Hay que solicitar licencia para exportar productos
basados en recursos naturales, como madera en rollo, que
están sujetos también a directrices sobre precios
mínimos de exportación. Están prohibidas las
exportaciones de algunas maderas en rollo sin transformar
y de roten en bruto. Otros controles de exportación
responden principalmente a razones culturales,
ambientales y de salud o se aplican de conformidad con
convenios internacionales.
Papua
Nueva Guinea no aplica contingentes de exportación ni
limitaciones voluntarias de las exportaciones, y no
subvenciona exportaciones. Sin embargo, se ofrecen
incentivos tributarios para una amplia gama de
exportaciones, como una exención de impuestos de hasta
tres años sobre los beneficios de exportación y una
exención sobre cualesquiera incrementos de esos
beneficios durante otros cuatro años. Por estar
destinados a los productos manufacturados, esos
regímenes tienden a establecer un trato discriminatorio
para otras exportaciones.
No
se pagan subvenciones a la producción. Se ofrecen, sin
embargo, concesiones fiscales para promover la inversión
y la producción; además de las concesiones
arancelarias, se ofrecen exoneraciones temporales del
impuesto sobre la renta y otras ventajas, como
disposiciones especiales de depreciación y amortización
aceleradas a efectos del impuesto sobre la renta. Esos
incentivos están siendo racionalizados por la Autoridad
de Fomento de las Inversiones; algunas medidas, como la
exoneración temporal de impuestos para la puesta en
marcha de empresas en el marco de un plan de promoción
de industrias de vanguardia, han sido eliminadas
recientemente, aunque manteniendo los incentivos ya
aplicados.
Papua
Nueva Guinea no cuenta con legislación específica en
materia de competencia; el Gobierno se propone introducir
una política nacional de competencia. Se aplican
controles de precios a diversos alimentos básicos,
aunque se ha reducido sustancialmente su alcance. Ya no
se aplican, por ejemplo, a los productos de bollería, a
la cerveza ni a los refrescos. Se planea seguir
reduciendo los controles de precios. El Gobierno también
tiene intención de promover la competencia y la
participación privada en el suministro de servicios
esenciales.
El
Gobierno está revisando los procedimientos en materia de
inversiones para darles mayor transparencia y facilitar
la IED. Se está introduciendo una nueva política
nacional de inversiones. Importantes actividades siguen
reservadas a los inversores nacionales, aunque desde 1995
no se aplican tales restricciones a las actividades
manufactureras y de construcción; las autoridades están
revisando la lista de actividades reservadas con miras a
la eliminación gradual de las restricciones. Una vez
aprobada, la IED no está sujeta a limitaciones de la
propiedad extranjera. La Autoridad de Fomento de las
Inversiones selecciona y aprueba las propuestas de
inversión extranjera. El objetivo es centralizar los
trámites en la Autoridad de Fomento de las Inversiones y
facilitar la inversión sustituyendo el actual proceso de
aprobación caso por caso por un sistema más sencillo de
registro y supervisión posterior. Las empresas y
particulares que no sean nacionales no pueden poseer
tierras, pero sí arrendarlas.
Políticas
sectoriales
Papua
Nueva Guinea depende en medida importante de la
agricultura y de los recursos naturales, en particular de
la minería, la silvicultura y la pesca. La producción
primaria representa algo más de la mitad del PIB, y
alrededor de la cuarta parte del empleo oficial. En
cambio, las manufacturas no constituyen sino un 9 por
ciento del PIB. Si se incluye en el cálculo la
producción de subsistencia, resalta todavía más la
importancia de la agricultura, de la que depende
alrededor del 85 por ciento de la población.
Las
políticas sectoriales en materia de comercio y de
inversiones se dirigen principalmente, además de a la
minería, al desarrollo de determinadas industrias
nacionales de elaboración de alimentos, madera y
pescado, aunque, como se ha señalado, la estructura
arancelaria tiende a desalentar las actividades de
semielaboración. Entre las medidas en materia de
comercio e inversiones que promueven actividades de
elaboración se cuentan la aplicación de impuestos a la
exportación y otros controles a la madera no
transformada y al roten y los esfuerzos por condicionar
en gran medida las licencias de tala a la transformación
de la madera dentro del país. Las empresas nacionales de
transformación gozan de preferencia en la asignación de
los permisos de tala y de la primera opción de compra de
la madera en rollo. Con ello se pretende conseguir que
para el año 2000 se transforme dentro del país por lo
menos el 30 por ciento de la madera en rollo, mientras
que en la actualidad la proporción es de alrededor del
5 por ciento. La política oficial tiene por meta la
prohibición de las exportaciones de madera en rollo para
el año 2000. Las empresas de elaboración de chapas y
contrachapados de madera también gozan de una elevada
protección arancelaria, actualmente del 95 por
ciento, que, sin embargo, irá disminuyendo hasta el 40
por ciento en el 2006. Cabe suponer que la
combinación de subvenciones implícitas a los insumos de
madera en rollo y elevados aranceles de importación
supone también elevadas tasas efectivas de ayuda a los
productos de madera.
El
fomento de la participación nacional en las actividades
de pesca de atún es el principal objetivo del Plan de
Gestión del Atún de 1999. Las empresas con
participación nacional mayoritaria gozan de acceso
preferencial a licencias de pesca de atún. Por ejemplo,
las licencias de altura para la pesca de atún para
sashimi se reservan para las empresas nacionales
desde 1995. Los barcos de propiedad exclusivamente
nacional gozan también de preferencias adicionales tales
como la exención de los derechos de licencia. En el Plan
se prevé la concesión de un total de 100 licencias
de pesca de atún con redes de cerco de jareta,
reservando 30 de ellas, en virtud de acuerdos
bilaterales, para buques de países que pescan en aguas
distantes, y una disminución de la captura anual
autorizada de esos buques de las alrededor de
250.000 toneladas actuales a 128.000 toneladas.
Se planea reducir en un 10 por ciento anual el número de
licencias destinadas a buques de países que pescan en
aguas distantes.
La
planta de enlatado de atún de Madang sólo puede ser
abastecida por empresas pesqueras nacionales, y depende
casi exclusivamente de las exportaciones en régimen de
franquicia a los mercados de la UE en virtud de las
preferencias del Convenio de Lomé. Ante la imposibilidad
de competir con empresas de transformación más
eficientes, han fracasado todos los intentos pasados de
establecer flotas pesqueras regionales y actividades de
elaboración del pescado en Papua Nueva Guinea y en otros
lugares de la región.
Los
buques de países que pescan en aguas distantes que
faenan en aguas de Papua Nueva Guinea están sujetos a
prescripciones obligatorias en materia de contenido
nacional. Cada uno de ellos ha de hacer por lo menos tres
escalas por viaje en puertos designados de Papua Nueva
Guinea y comprar suministros por un monto mínimo de
90.000 dólares EE.UU. Al igual que otros países
insulares vecinos, Papua Nueva Guinea ha prohibido los
transbordos en alta mar y obliga a realizar esas
operaciones en puertos designados de Papua Nueva Guinea.
Esos controles tienden a aumentar los costos de las
flotas pesqueras extranjeras y reducen su capacidad de
pagar derechos de licencia elevados.
Las
políticas pesqueras y forestales de Papua Nueva Guinea
tienen también por objeto garantizar un aprovechamiento
sostenible de los recursos. Las capturas pesqueras y la
producción de madera son actualmente inferiores a los
rendimientos sostenibles estimados. Será necesario
intensificar las medidas de vigilancia para garantizar
que no se rebasen los niveles autorizados por las
licencias. El Gobierno está adoptando asimismo medidas
para poner fin a las actividades insostenibles de tala,
lo que entraña la retirada de los permisos no
utilizados, puesto que se calcula que el total de los
permisos expedidos representa el doble de los niveles
sostenibles, y velar por que al expirar las licencias se
ponga efectivamente fin a las actividades de tala.
En
un intento de lograr la autosuficiencia alimentaria, se
han aplicado a algunos productos agropecuarios, como el
azúcar, las aves de corral, los huevos y la carne de
vacuno, medidas comerciales de protección, consistentes
inicialmente en prohibiciones y contingentes de
importación y en la actualidad en aranceles
relativamente elevados. Esas políticas no han dado
apenas resultados y contribuyen a elevar los precios
internos de los alimentos.
Los
cultivos arbóreos tradicionales, en particular el café,
la copra, el cacao y los productos de aceite de palma,
siguen siendo importantes para la economía de Papua
Nueva Guinea y representan una proporción sustancial de
sus exportaciones. A finales del decenio de 1980, a raíz
de la caída de los precios de exportación, se
introdujeron en apoyo de esos productos medidas de
estabilización que supusieron una ayuda sustancial a los
precios. Esas medidas dejaron de aplicarse en 1999, con
la excepción de un plan privado que administra la
Asociación de Productores de Café. La Junta de
Comercialización de la Copra, un organismo oficial, es
un monopolio de venta de copra y productos del coco en el
mercado interior y de exportación.
Anteriores
gobiernos han promovido políticas de sustitución de
importaciones por medio, si no de la propiedad estatal
plena, de numerosas empresas comerciales conjuntas, con
la ayuda de medidas tales como restricciones comerciales
o legislación tendente a impedir la entrada de nuevos
participantes. Ejemplos de esa política fueron la
participación pública en las plantaciones de palma y en
empresas ganaderas, así como en la explotación
azucarera de Ramu y la fábrica de cemento de Halla. Sin
embargo, el Gobierno ha retirado sus inversiones en
algunas de esas actividades y se propone continuar la
venta de sus participaciones en el marco de su programa
de privatización.
El
Gobierno desempeña un papel fundamental en el desarrollo
de los proyectos mineros. Los arriendos mineros tienen
que negociarse con la administración nacional y las
administraciones provinciales, además de con los
propietarios consuetudinarios de la tierra. Las empresas
mineras y petroleras están sujetas a tipos más altos
del impuesto sobre las sociedades que las empresas de
otros sectores, y por encima de determinados niveles de
umbral empiezan a aplicarse impuestos adicionales sobre
los beneficios. El Gobierno puede adquirir una partición
minoritaria de hasta el 30 por ciento en cualquier
proyecto minero o petrolero, ya sea directamente o a
través de su participación del 51 por ciento en Orogen
Minerals. Se cobra un canon del 2 por ciento sobre el
valor de la producción minera. Se ha aplicado un
gravamen sobre los beneficios del 4 por ciento para
compensar la pérdida de ingresos públicos como
consecuencia de la aplicación a las exportaciones de
minerales de un IVA nulo, lo que permite a las empresas
mineras, a diferencia de las madereras, recibir un
descuento fiscal por el IVA pagado sobre los insumos.
Hasta
la fecha, la elaboración de minerales dentro del país
ha sido muy reducida. Se está construyendo actualmente
una refinería de petróleo que se prevé que atienda a
toda la demanda interior de productos del refinado de
petróleo.
La
mayor parte de los servicios básicos, como los de
suministro de agua y electricidad, telecomunicaciones,
puertos y transporte aéreo y marítimo, están a cargo
de monopolios oficiales de propiedad del Estado. En 1996
se inició el proceso de transformación en sociedades de
los servicios postales y de telecomunicaciones, con el
establecimiento de dos entidades separadas, Telikom y
Post PNG; sin embargo, Telikom seguirá siendo por
ley un monopolio hasta el 2002, fecha en que Papua
Nueva Guinea se ha comprometido a abrir el mercado a los
proveedores extranjeros, franqueándoles el acceso a la
red nacional en condiciones no discriminatorias. Post PNG
sigue gozando de derechos de monopolio para la
prestación de determinados servicios postales, como los
de registro y seguro de artículos, aunque el reparto de
correspondencia está abierto, en principio, a
participantes privados. El Gobierno se propone deshacerse
gradualmente del 49 por ciento de sus acciones en Telikom
y Post PNG.
La
concesión de licencias bancarias corresponde al Banco
Central. Los bancos extranjeros pueden funcionar en Papua
Nueva Guinea como filiales constituidas en el país o
como sucursales extranjeras, a condición de que
mantengan en el país un nivel mínimo determinado de
capital. El Banco Central acepta que las sucursales en el
país de bancos extranjeros reputados pueden ser
supervisadas adecuadamente por los organismos de
reglamentación cautelar de esos bancos en sus propios
países.
Las
empresas extranjeras pueden incorporarse en condiciones
no discriminatorias al mercado de seguros de Papua Nueva
Guinea; las compañías de seguros distintos de los
seguros de vida tienen que solicitar una licencia al
Comisionado de Seguros. Sin embargo, el Consorcio de
Seguros de Automóviles goza del monopolio oficial de la
venta de seguros de automóviles contra terceros. Aunque
en principio las compañías extranjeras deben mantener
todos sus riesgos dentro del país, también pueden
colocarse riesgos en el extranjero previa aprobación del
Comisionado de Seguros. En 1997, alrededor del 20
por ciento del importe bruto de las primas de seguros
distintos de los seguros de vida se había suscrito en el
extranjero.
Las
compañías de seguros de vida y los fondos de
jubilación no están actualmente sujetos a
reglamentación. Sin embargo, se planea promulgar
disposiciones que extiendan a esas empresas los
mecanismos de control cautelar y refuercen los requisitos
estipulados actualmente para las instituciones
financieras no bancarias.
La
Comisión de Valores fue establecida en 1998 para
administrar la nueva legislación sobre sociedades y
valores, como las disposiciones referentes al derecho de
sociedades y a la constitución de empresas, así como a
absorciones y adquisiciones. En 1999 empezó a funcionar
la Bolsa de Papua Nueva Guinea.
Políticas
comerciales e interlocutores comerciales extranjeros
Las
medidas comerciales de Papua Nueva Guinea se aplican por
lo general en condiciones no discriminatorias. La
utilización como principal instrumento comercial del
arancel, que está plenamente consolidado y ha sido
simplificado, ha hecho que resulte más predecible y
transparente el régimen comercial. No obstante, la
economía sigue siendo relativamente débil y vulnerable
a perturbaciones externas. La continuación de las
reformas, con ulteriores medidas de liberalización de
los regímenes comercial y de inversiones, puede aumentar
la flexibilidad de la economía y mejorar sus
perspectivas de lograr un crecimiento sostenible. Los
interlocutores comerciales de Papua Nueva Guinea pueden
facilitar el proceso de ajuste proporcionándole con
carácter estable un mayor acceso a sus mercados.
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