
|

Los
recientes esfuerzos de liberalización, excepto en el sector de los
servicios, han impulsado el crecimiento de Costa Rica
Volver
al principio
El
crecimiento del ingreso disponible per cápita de los costarricenses
sólo ha tenido un carácter moderado, lo que en parte refleja la
debilidad de los lazos establecidos hasta ahora entre las actividades
orientadas hacia el interior del país y hacia la exportación, dicen
los informes, y añaden que siguen existiendo restricciones que
afectan a unos pocos sectores de servicios.
El
informe de la Secretaría de la OMC, junto con la declaración de
política formulada por el Gobierno de Costa Rica, servirán de base
para el segundo examen de la política comercial de Costa Rica
por el Órgano de Examen de las Políticas Comerciales de la OMC los
días 9 y 11 de mayo de 2001.
En
el informe se destaca que para mejorar aún más la distribución de
recursos sería menester dar un trato más uniforme a todas las
actividades, mejorar la competencia interna y abordar las
insuficiencias existentes en el sector de servicios. Los importantes
logros alcanzados en los últimos seis años constituyen un buen
presagio de la capacidad de Costa Rica para hacer frente a estos retos
y, en última instancia, conseguir y mantener avances más rápidos en
los niveles de vida.
Entre
1995 y 2000, el PIB real aumentó conforme a una tasa media anual del
4,7 por ciento, dice el informe. El PIB real per cápita se
incrementó conforme a una tasa media anual del 2,2 por ciento en el
período 1995-2000, mientras que el ingreso nacional disponible per
cápita aumentó sólo un 0,5 por ciento, diferencia que se explica en
gran parte por la existencia de remesas de beneficios vinculados con
las actividades de las zonas francas. Al mismo tiempo, los
persistentes déficit de las operaciones del Gobierno Central y del
Banco Central han mantenido el déficit fiscal público constantemente
elevado. En parte como consecuencia de ello, la deuda pública total
es alta y ha llegado al equivalente del 54 por ciento del PIB a fines
de 2000.
En
el informe se señala que desde su adhesión al GATT, en 1990, Costa
Rica ha participado activamente en el sistema multilateral de comercio.
Costa Rica es Miembro fundador de la OMC, y el Acuerdo de Marrakech
por el que se establece la OMC ha pasado a ser parte integrante de su
legislación. Posteriormente, Costa Rica suscribió la Declaración
Ministerial sobre el Comercio de Productos de Tecnología de la
Información y ratificó el protocolo de servicios financieros anexo
al AGCS; también participó en las negociaciones sobre
telecomunicaciones básicas, aunque no formuló ninguna oferta. Por
otra parte, los compromisos de Costa Rica en el marco del AGCS son
relativamente limitados; en general, en lo que respecta a los sectores
incluidos en su Lista, sólo se consolidaron el acceso a los mercados
y el trato nacional para el consumo en el extranjero.
El
acceso de los productos importados al mercado de Costa Rica ha
mejorado desde su anterior Examen. Entre 1995 y 2000, el arancel medio
NMF se redujo de casi el 12 por ciento al 7 por ciento. Con el 15 por
ciento y el 6 por ciento, respectivamente, los aranceles medios son
considerablemente más elevados para los productos agropecuarios que
para los industriales. Las reducciones arancelarias en virtud de
acuerdos preferenciales también han contribuido a un mayor acceso al
mercado de Costa Rica. Como parte de sus compromisos de acceso a los
mercados en el marco del Acuerdo sobre la Agricultura de la OMC, Costa
Rica estableció contingentes arancelarios para diversos productos
agropecuarios (por ejemplo, determinados productos lácteos y
derivados de aves de corral). Sin embargo, los niveles relativamente
bajos de utilización de dichos contingentes sugieren que no han
respondido plenamente a las expectativas en cuanto a oportunidades de
acceso al mercado.
Costa
Rica consolidó todas sus líneas arancelarias en la OMC, con
excepción de cinco de ellas, la mayor parte conforme a un tipo
máximo ad valorem del 45 por ciento; entre las excepciones figuran la
mayor parte de los productos agropecuarios, respecto de los cuales los
tipos consolidados son en algunos casos de hasta el 233 por ciento. La
reducción del amplio margen entre los tipos aplicados y los
consolidados aumentaría aún más la previsibilidad de las
condiciones de acceso al mercado, señala el informe.
Desde
su anterior Examen realizado en 1995, Costa Rica ha fomentado la
expansión de las manufacturas orientadas a la exportación mediante
regímenes fiscales especiales, especialmente para los productos
electrónicos al amparo del régimen de zona franca. No obstante, y
pese a los esfuerzos desplegados para crear vínculos entre las
actividades orientadas a la exportación y el resto de la industria
nacional, hasta ahora las repercusiones han sido limitadas. Por otra
parte, el fomento de estas actividades genera desventajas para otras
industrias que no gozan de los mismos privilegios. Aparte de los
regímenes fiscales especiales, las medidas encaminadas a fomentar la
producción industrial se han centrado en la pequeña y mediana
empresa.
A
pesar de la disminución de su participación en el PIB, la
agricultura sigue siendo un sector importante debido a su
contribución al empleo y los ingresos de exportación. Un pequeño
número de productos agropecuarios destinados al consumo interno
reciben protección mediante aranceles superiores a la media y medidas
de salvaguardia. La producción agropecuaria en general se beneficia
de otras medidas de ayuda, con inclusión de incentivos fiscales y
programas de financiación específicos. Pese a esta ayuda y al hecho
de que la productividad de los productores costarricenses es
tradicionalmente elevada, sus dos principales exportaciones agrícolas,
el banano y el café, se han visto sometidas a considerables presiones
en los últimos años. Esto se debe a las condiciones adversas del
mercado internacional y también a la competencia de otros sectores
con respecto a los factores de producción, en particular la tierra y
la mano de obra.
El
sector de los servicios no se vio afectado por cambios importantes
entre 1995 y 2000. El turismo sigue siendo una de las actividades
que atrae más divisas e inversiones, pero las ineficiencias de larga
data que existen en algunos sectores de servicios imponen costos
innecesarios al resto de la economía. El Estado mantiene derechos
monopólicos en las actividades de seguros, telecomunicaciones y
distribución de energía. Pese a una participación privada cada vez
mayor en el sector de la banca, los bancos de propiedad estatal,
favorecidos por las reglamentaciones vigentes, siguen dominando el
sector. Al encontrarse ante una vigorosa oposición de grupos de
interés, el Gobierno no pudo obtener la aprobación de la
legislación que consideraba de capital importancia para modernizar
algunas actividades de servicios fundamentales, en particular las
telecomunicaciones. Las presiones a favor de la reforma derivan de la
brecha cada vez más amplia existente entre una legislación que tiene
una antigüedad de varios decenios, la evolución de la tecnología y
los nuevos imperativos del mercado. Las negociaciones en materia de
servicios en el marco de la OMC podrían dar un nuevo impulso al
proceso de reforma, pero esto requeriría crear una mayor conciencia
pública de la necesidad de mejorar la calidad y reducir los costos de
los servicios bancarios, de seguros, de telecomunicaciones y de
distribución de energía.
Nota
para las redacciones
En
los exámenes de las políticas comerciales, ejercicio prescrito en
los Acuerdos de la OMC, se examinan y se evalúan a intervalos
regulares las políticas comerciales y relacionadas con el comercio de
los países Miembros. También se siguen de cerca los acontecimientos
importantes que pueden tener consecuencias para el sistema mundial de
comercio. Para cada examen se elaboran dos documentos: una exposición
de políticas que presenta el gobierno del Miembro objeto de examen, y
un informe detallado que redacta de manera independiente la
Secretaría de la OMC. Estos dos documentos son luego examinados por
el conjunto de Miembros de la OMC en el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales (OEPC). Esos documentos y las actas de las
reuniones del OEPC se publican poco después. Desde la entrada en
vigor del Acuerdo sobre la OMC en 1995, los informes abarcan también
las esferas de los servicios y de los aspectos de los derechos de
propiedad intelectual relacionados con el comercio.
En
lo que respecta al presente examen, el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales examinará el informe de la Secretaría de la
OMC y la exposición de políticas elaborada por el Gobierno de Costa
Rica los días 9 y 11 de mayo de 2001. El informe de la Secretaría
abarca la evolución de todos los aspectos de las políticas
comerciales de Costa Rica inclusive sus leyes y reglamentos internos,
el marco institucional y las políticas comerciales por medida y por
sector.
Se
adjuntan al presente comunicado de prensa las observaciones
recapitulativas que figuran en el informe de la Secretaría y algunos
extractos de la exposición de políticas del Gobierno. Los
periodistas pueden obtener el texto del informe de la Secretaría y de
la exposición de políticas del Gobierno en el espacio destinado a
los comunicados de prensa en el sitio de la OMC en Internet (www.wto.org).
Estos dos documentos, el acta de los debates del OEPC y el resumen del
Presidente se publicarán oportunamente en una versión encuadernada y
podrán obtenerse en la Secretaría, Centro William Rappard, 154
rue de Lausanne, 1211 Ginebra 21.
Desde
diciembre de 1989 se han finalizado los siguientes exámenes:
la Argentina (1992 y 1999), Australia (1989, 1994 y 1998),
Austria (1992), Bahrein (2000), Bangladesh (1992 y 2000), Benin
(1997), Bolivia (1993 y 1999), Botswana (1998), el Brasil (1992, 1996
y 2000), Burkina Faso (1998), Camerún (1995), el Canadá (1990, 1992,
1994, 1996, 1998 y 2000), Chile (1991 y 1997), Chipre (1997), Colombia
(1990 y 1996), las Comunidades Europeas (1991, 1993, 1995, 1997 y
2000), Corea, República de (1992, 1996 y 2000), Costa Rica (1995
y 2001), Côte d'Ivoire (1995), Egipto (1992 y 1999), El Salvador
(1996), los Estados Unidos (1989, 1992, 1994, 1996 y 1999), Fiji
(1997), Filipinas (1993 y 1999), Finlandia (1992), Ghana (1992 y
2001), Guinea (1999), Hong Kong (1990, 1994 y 1998),
Hungría (1991 y 1998), la India (1993 y 1998), Indonesia (1991, 1994
y 1998), Islandia (1994 y 2000), Islas Salomón (1998),
Israel (1994 y 1999), Jamaica (1998), el Japón (1990, 1992,
1995, 1998 y 2000), Kenya (1993 y 2000), Lesotho (1998), Macao (1994 y
2001), Madagascar (2001), Malasia (1993 y 1997), Malí (1998),
Marruecos (1989 y 1996), Mauricio (1995), México (1993 y 1997),
Mozambique (2001), Namibia (1998), Nicaragua (1999), Nigeria (1991
y 1998), Noruega (1991, 1996 y 2000), Nueva Zelandia (1990
y 1996), el Pakistán (1995), Papua Nueva Guinea
(1999), el Paraguay (1997), el Perú (1994 y 2000), Polonia (1993 y
2000), la República Checa (1996), la República Dominicana (1996), la
República Eslovaca (1995), Rumania (1992 y 1999), Senegal
(1994), Singapur (1992, 1996 y 2000), Sri Lanka (1995), Sudáfrica
(1993 y 1998), Suecia (1990 y 1994), Suiza (y conjuntamente con
Liechtenstein) (1991, 1996 y 2000), Swazilandia (1998), Tailandia
(1991, 1995 y 1999), Tanzanía (2000), Togo (1999), Trinidad y Tabago
(1998), Túnez (1994), Turquía (1994 y 1998), Uganda (1995), el
Uruguay (1992 y 1998), Venezuela (1996), Zambia (1996) y Zimbabwe
(1994).
Informe
de la Secretaría Volver
al principio
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
COSTA RICA
Informe de la Secretaría Observaciones
recapitulativas
Desde
su primer Examen de las Políticas Comerciales, realizado en 1995,
Costa Rica ha mejorado el acceso a su mercado, que ya estaba por lo
general abierto, en particular para las mercancías; no obstante,
siguen existiendo restricciones que afectan a unos pocos sectores de
servicios. Desde 1995, el arancel medio se ha reducido en 5 puntos
porcentuales, hasta llegar al 7 por ciento, y se ha limitado la
utilización de obstáculos comerciales no arancelarios. Costa Rica ha
adoptado una estrategia de liberalización que gira en torno a dos
ejes y que da lugar a nuevos compromisos multilaterales y regionales.
Durante el período que se examina, una estrategia orientada a la
exportación, basada en concesiones arancelarias y otras concesiones
fiscales, ha apuntalado un rápido cambio hacia la actividad
manufacturera y una acusada expansión de las exportaciones, lo que a
su vez ha contribuido a un crecimiento económico veloz pero también
variable.
Sin
embargo, desde 1995 el crecimiento del ingreso disponible per capita
de los costarricenses sólo ha tenido un carácter moderado, lo que en
parte refleja la debilidad de los lazos establecidos hasta ahora entre
las actividades orientadas hacia el interior del país y hacia la
exportación. Estas actividades y algunas otras se ven favorecidas por
la estructura de incentivos existente, a expensas de otros sectores,
en particular la producción de bienes agrícolas tradicionales de
exportación. Además, el Estado mantiene una posición dominante en
una serie de servicios claves, en algunos de los cuales han surgido
ineficiencias a lo largo del tiempo, ya que las reglamentaciones no
han mantenido el ritmo de los cambios tecnológicos y del mercado. Por
consiguiente, para mejorar aún más la distribución de recursos
sería menester dar un trato más uniforme a todas las actividades,
mejorar la competencia interna y abordar las insuficiencias existentes
en el sector de servicios. Los importantes logros alcanzados en los
últimos seis años constituyen un buen presagio de la capacidad de
Costa Rica para hacer frente a estos retos y, en última instancia,
conseguir y mantener avances más rápidos en los niveles de vida.
Evolución
económica
Entre
1995 y 2000, el PIB real aumentó conforme a una tasa media anual del
4,7 por ciento. El crecimiento fue particularmente elevado en 1998 y
1999, cuando el PIB se incrementó conforme a una tasa media anual de
un poco más del 8 por ciento. Esto se debió en gran parte a los
importantes proyectos de construcción emprendidos en zonas francas y,
posteriormente, al acusado aumento de las exportaciones procedentes de
las nuevas instalaciones. El crecimiento económico se redujo
acusadamente en el año 2000, ya que las actividades de construcción
finalizaron y las exportaciones se redujeron, pero se prevé que
volverán a aumentar en cierta medida en 2001. El PIB per capita se
mantuvo cercano a los 4.100 dólares EE.UU. en 1999. El PIB real per
capita se incrementó conforme a una tasa media anual del 2,2 por
ciento en el período 1995-2000, mientras que el ingreso nacional
disponible per cápita aumentó sólo un 0,5 por ciento, diferencia
que se explica en gran parte por la existencia de remesas de
beneficios vinculados con las actividades de las zonas francas.
Desde
el anterior Examen de Costa Rica, los persistentes déficit de las
operaciones del Gobierno Central y del Banco Central han mantenido el
déficit fiscal público constantemente elevado. En parte como
consecuencia de ello, la deuda pública total es alta y ha llegado al
equivalente del 54 por ciento del PIB a fines de 2000. El
déficit público se ha financiado tradicionalmente mediante la
emisión de deuda interna, lo que ha ejercido presión sobre los tipos
de interés internos y ha contribuido al costo relativamente alto del
crédito. Las autoridades han conseguido reducir la tasa de inflación,
que descendió del 23 por ciento en 1995 al 10 por ciento en 2000.
La
política cambiaria ha procurado mantener la competitividad externa de
los productos nacionales mediante ajustes diarios del tipo de cambio
sobre la base de la diferencia existente entre la inflación de Costa
Rica y de sus principales interlocutores comerciales. Desde 1995, la
balanza por cuenta corriente ha registrado déficit importantes; con
respecto a 1995-97, ello se debió principalmente al déficit
comercial y, a partir de 1998, al aumento del déficit por concepto de
servicios atribuibles a factores; este último se debió a un acusado
incremento de las remesas de beneficios vinculadas con la expansión
de las actividades de las zonas francas. Los déficit se cubrieron en
parte mediante corrientes de inversiones extranjeras directas. La
balanza comercial en los servicios no atribuibles a factores ha sido
tradicionalmente positiva, debido sobre todo a las exportaciones de
servicios turísticos. La estructura de las exportaciones de
mercancías se ha modificado considerablemente, debido a la expansión
de los componentes electrónicos y al estancamiento de las
exportaciones agropecuarias. La participación de los productos
agropecuarios en el total de las exportaciones descendió del 68 por
ciento en 1995 a aproximadamente el 30 por ciento en 1999.
Marco
de las políticas comerciales
Desde
el anterior Examen de Costa Rica no se han introducido cambios
importantes en los regímenes de comercio y de inversiones. La
principal responsabilidad en la aplicación de las políticas
comerciales sigue incumbiendo al Ministerio de Comercio Exterior. Las
políticas comerciales han tratado de fomentar y consolidar la
integración de Costa Rica en la economía mundial. Entre 1995
y 2000, el comercio de bienes y servicios aumentó de
aproximadamente el 78 por ciento al 97 por ciento del PIB.
Desde
su adhesión al GATT, en 1990, Costa Rica ha participado activamente
en el sistema multilateral de comercio. Costa Rica es Miembro fundador
de la OMC, y el Acuerdo de Marrakech por el que se establece la OMC ha
pasado a ser parte integrante de su legislación. Posteriormente,
Costa Rica suscribió la Declaración Ministerial sobre el Comercio de
Productos de Tecnología de la Información y ratificó el protocolo
de servicios financieros anexo al AGCS; también participó en las
negociaciones sobre telecomunicaciones básicas, aunque no formuló
ninguna oferta. Por otra parte, los compromisos de Costa Rica en el
marco del AGCS son relativamente limitados; en general, en lo que
respecta a los sectores incluidos en su Lista, sólo se consolidaron
el acceso a los mercados y el trato nacional para el consumo en el
extranjero.
Costa
Rica ha utilizado el mecanismo multilateral de solución de
diferencias para proteger sus intereses comerciales. Debido en parte a
los beneficios obtenidos, tanto las autoridades como el público en
general tienen una impresión positiva del sistema multilateral de
comercio y de sus repercusiones en los pequeños países. Los
compromisos multilaterales han demostrado en el pasado ser un elemento
catalizador fundamental de las reformas internas.
Costa
Rica también ha participado cada vez más en los acuerdos de comercio
preferencial. Es parte en el Mercado Común Centroamericano y ha
suscrito acuerdos bilaterales de libre comercio con Chile, México,
Panamá y la República Dominicana, y está negociando otro acuerdo
con el Canadá. También participa en el proceso del Área de Libre
Comercio de las Américas. Costa Rica se beneficia de varios esquemas
de SGP y de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe de los Estados
Unidos. Sus principales interlocutores comerciales son, en orden de
importancia decreciente, los Estados Unidos, la Unión Europea,
México y los países de Centroamérica. Las exportaciones
costarricenses llegan a esos mercados principalmente en condiciones
preferenciales. Costa Rica se adhirió al Grupo de Cairns en 1999.
Acceso
a los mercados en materia de mercancías
El
acceso de los productos importados al mercado de Costa Rica ha
mejorado desde su anterior Examen. Entre 1995 y 2000, el arancel medio
NMF se redujo de casi el 12 por ciento al 7 por ciento. Con el 15 por
ciento y el 6 por ciento, respectivamente, los aranceles medios son
considerablemente más elevados para los productos agropecuarios que
para los industriales. Como parte de sus compromisos de acceso a los
mercados en el marco del Acuerdo sobre la Agricultura de la OMC, Costa
Rica estableció contingentes arancelarios para diversos productos
agropecuarios (por ejemplo, determinados productos lácteos y
derivados de aves de corral), aunque en la mayor parte de los casos
los niveles de utilización del contingente han sido bajos. Las
reducciones arancelarias en virtud de acuerdos preferenciales también
han contribuido a un mayor acceso al mercado de Costa Rica.
Costa
Rica consolidó todas sus líneas arancelarias en la OMC, con
excepción de cinco de ellas, la mayor parte conforme a un tipo
máximo ad valorem del 45 por ciento; entre las excepciones figuran la
mayor parte de los productos agropecuarios, respecto de los cuales los
tipos consolidados son en algunos casos de hasta el 233 por ciento. La
reducción del amplio margen entre los tipos aplicados y los
consolidados aumentaría aún más la previsibilidad de las
condiciones de acceso al mercado.
Las
importaciones están sujetas a impuestos nacionales que se aplican de
manera uniforme en cuanto al origen de los productos y de conformidad
con el principio del trato nacional, excepto en el caso de algunas
bebidas. Además, el régimen interno de comercialización de las
bebidas alcohólicas discrimina entre la mayor parte de los productos
importados y los nacionales.
La
utilización de obstáculos comerciales no arancelarios parece ser
limitada. Costa Rica mantiene varias restricciones y prohibiciones a
la importación, generalmente por razones sanitarias, de seguridad o
ambientales. Entre 1995 y 2000 no se aplicaron derechos antidumping o
compensatorios, aunque se iniciaron cuatro investigaciones
antidumping. Asimismo, con excepción de las medidas especiales de
salvaguardia aplicadas al arroz y los frijoles al amparo del Acuerdo
sobre la Agricultura de la OMC, no se adoptaron medidas de
salvaguardia.
Otras
medidas que afectan al comercio de mercancías
No
hay estimaciones sobre las repercusiones globales de los programas de
fomento de la producción y las exportaciones, aunque su número y
diversidad plantean cuestiones acerca de su eficacia y de las
distorsiones económicas que pueden inducir. Para fomentar las
exportaciones, Costa Rica mantiene varios regímenes especiales de
importación, en particular el régimen de zona franca. Las
subvenciones a la exportación otorgadas mediante un mecanismo de
bonificaciones fiscales (Certificados de Abono Tributario) se
suprimieron a fines de 1999, aunque algunas prestaciones se siguen
aún pagando. Además, la producción, especialmente la que llevan a
cabo las empresas pequeñas y medianas, recibe ayuda mediante
numerosos programas de importancia relativamente menor, con inclusión
de incentivos fiscales y planes de crédito en condiciones de favor.
A
comienzos de 2001, Costa Rica aplicaba un impuesto a las exportaciones
de banano; los impuestos a las exportaciones de café y de carne se
suprimieron en 1999. A partir de mayo de 2000 Costa Rica ha aplicado
restricciones cuantitativas a las exportaciones de café, reteniendo
en el país el 20 por ciento de su oferta para la exportación. La
Unión Europea concede a las exportaciones de banano de Costa Rica un
acceso al mercado preferencial mediante contingentes arancelarios.
El Canadá y los Estados Unidos aplican contingentes de
importación a las exportaciones costarricenses de productos textiles
y prendas de vestir en el marco del Acuerdo sobre los Textiles y el
Vestido de la OMC.
La
legislación sobre competencia adoptada a mediados del decenio de 1990
ha dado lugar a un número cada vez mayor de medidas por parte de las
autoridades responsables de la competencia. Sin embargo, la
competencia sigue restringida en unos pocos pero importantes sectores.
Por ejemplo, en la práctica la comercialización exterior e interna
del azúcar producido en el país está controlada por un cártel. De
igual modo, el Estado tiene el monopolio de la importación,
refinería y distribución al por mayor del petróleo crudo, los
combustibles derivados del petróleo, el asfalto y la nafta. El Estado
también regula el precio de varios bienes y servicios, incluidos los
servicios públicos y la comercialización de varios productos
agrícolas, tales como el banano, el café y el azúcar.
El
Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual
relacionados con el Comercio (Acuerdo sobre los ADPIC) pasó a formar
parte de la legislación de Costa Rica mediante su ratificación del
Acuerdo de Marrakech. Posteriormente, Costa Rica ha promulgado o
modificado los reglamentos nacionales conexos para armonizarlos con
sus obligaciones internacionales, facilitando así su aplicación.
Estas modificaciones se notificaron al Consejo de los Aspectos de los
Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio a fines
del año 2000.
Políticas
sectoriales
Desde
su anterior Examen, Costa Rica ha fomentado la expansión de las
manufacturas orientadas a la exportación mediante regímenes fiscales
especiales, especialmente para los productos electrónicos al amparo
del régimen de zona franca. No obstante, y pese a los esfuerzos
desplegados para crear vínculos entre las actividades orientadas a la
exportación y el resto de la industria nacional, hasta ahora las
repercusiones han sido limitadas. Por otra parte, el fomento de estas
actividades genera desventajas para otras industrias que no gozan de
los mismos privilegios. Aparte de los regímenes fiscales especiales,
las medidas encaminadas a fomentar la producción industrial se han
centrado en la pequeña y mediana empresa.
A
pesar de la disminución de su participación en el PIB, la
agricultura sigue siendo un sector importante debido a su
contribución al empleo y los ingresos de exportación. Un pequeño
número de productos agropecuarios destinados al consumo interno
reciben protección mediante aranceles superiores a la media y medidas
de salvaguardia. La producción agropecuaria en general se beneficia
de otras medidas de ayuda, con inclusión de incentivos fiscales y
programas de financiación específicos. Pese a esta ayuda y al hecho
de que la productividad de los productores costarricenses es
tradicionalmente elevada, sus dos principales exportaciones agrícolas,
el banano y el café, se han visto sometidas a considerables presiones
en los últimos años. Esto se debe a las condiciones adversas del
mercado internacional y también a la competencia de otros sectores
con respecto a los factores de producción, en particular la tierra y
la mano de obra.
El
sector de los servicios no se vio afectado por cambios importantes
entre 1995 y 2000. El turismo sigue siendo una de las actividades
que atrae más divisas e inversiones, pero las ineficiencias de larga
data que existen en algunos sectores de servicios imponen costos
innecesarios a otras actividades. El Estado mantiene derechos
monopólicos en las actividades de seguros, telecomunicaciones y
distribución de energía. Pese a una participación privada cada vez
mayor en el sector de la banca, los bancos de propiedad estatal,
favorecidos por las reglamentaciones vigentes, siguen dominando el
sector. Al encontrarse ante una vigorosa oposición de grupos de
interés, el Gobierno no pudo obtener la aprobación de la
legislación que consideraba de capital importancia para modernizar
algunas actividades de servicios fundamentales, en particular las
telecomunicaciones. Las presiones en favor de la reforma derivan de la
brecha cada vez más amplia existente entre una legislación que tiene
una antigüedad de varios decenios, la evolución de la tecnología y
los nuevos imperativos del mercado. Las negociaciones en materia de
servicios en el marco de la OMC podrían dar un nuevo impulso al
proceso de reforma, pero esto requeriría crear una mayor conciencia
pública de la necesidad de mejorar la calidad y reducir los costos de
los servicios bancarios, de seguros, de telecomunicaciones y de
distribución de energía.
Informe
del Gobierno Volver
al principio
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
COSTA RICA
Informe del Gobierno Parte II
Entorno
de la política comercial y económica
A
partir de la segunda mitad de la década de los noventa, Costa Rica
dio un giro importante en su estrategia de desarrollo al diseñar una
política de atracción de inversión extranjera más agresiva y
enfocada al ámbito de la industria de alta tecnología.
Como
producto de estos esfuerzos en 1998 se empieza a percibir importantes
flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia el país, los
cuales llegaron a representar un 4,2 por ciento del producto interno
bruto (PIB) en 1999 (620 millones de dólares EE.UU.). La instalación
de estas empresas de capital externo en el territorio nacional dieron
mayor dinamismo tanto al mercado interno como al sector exportador, a
través de la generación de nuevas fuentes de empleo, de procesos de
transferencia tecnológica y de la generación de un monto importante
de divisas. La conjugación de ambos elementos permitió que durante
los últimos seis años Costa Rica experimentara un crecimiento
promedio de 4,7 por ciento, con tasas superiores al 8 por ciento
durante dos años consecutivos (1998 y 1999) y que la IED
financiara gran parte del déficit en cuenta corriente de la balanza
de pagos.
El
sector externo, otro de los ejes del crecimiento económico
costarricense, presentó de 1995 al 2000 un incremento promedio
superior al 13 por ciento, cuatro puntos porcentuales por encima del
aumento promedio de las importaciones. La consolidación del proceso
de apertura en la segunda mitad del pasado decenio, la eliminación de
barreras al comercio exterior y el estrechamiento de las relaciones
con importantes socios comerciales son factores que han contribuido a
explicar el papel medular que juega el sector externo para Costa Rica.
Esta mayor apertura de la economía se observa más claramente en
términos de la producción nacional, pues mientras en 1990 el
comercio de bienes y servicios representaba el 70,8 por ciento del PIB,
al cierre de la década esta razón ascendió a 96,6 por ciento.
Las
exportaciones de bienes crecieron en promedio un 13,4 por ciento
durante el último quinquenio de la década de los noventa, impulsadas
principalmente por la industria manufacturera (21,7 por ciento en
promedio) que ha llegado a representar poco más de las tres cuartas
partes de las exportaciones totales del país. La mayor parte de las
exportaciones industriales provienen del sector electrónico, textil y
de medicamentos. Por su parte, en el sector agrícola -el más
afectado por las fluctuaciones de los precios en el mercado
internacional- el banano y el café continúan destacándose, mientras
que la piña, el melón y las plantas y los follajes cobran cada vez
mayor relevancia.
El
comercio exterior de servicios, aunque en menor medida que el de
bienes, también ha experimentado un aumento a lo largo de los
últimos seis años, al pasar de representar un 15,6 por ciento del
PIB en 1995 a 19,1 por ciento en el 2000. En este ámbito, la
actividad turística generó una cantidad importante de recursos que
le permitió al país disfrutar de superávit sucesivos en la cuenta
de servicios en la balanza de pagos durante los últimos seis años.
Este sector que explica cerca del 62 por ciento de la producción
interna está concentrado principalmente en las actividades de
comercio; inmobiliarias, empresariales y de alquiler, así como en las
áreas de transporte y almacenamiento; enseñanza; hoteles y
restaurantes; construcción y el sector salud.
Sin
embargo, pese a lo satisfactorio de las políticas de atracción de
inversión y de incorporación de la economía costarricense al
mercado internacional, persiste un desequilibrio importante en las
finanzas públicas. La aprobación del Código de Normas y
Procedimientos Tributarios, el vencimiento de los denominados
Certificados de Abonos Tributario y los esfuerzos por mejorar la
recaudación empezaron a mostrar signos positivos por el lado de los
ingresos hacia finales del 2000. Estas políticas han sido
complementadas con un proceso de ingeniería financiera en el que se
sustituyó deuda interna por externa, con el fin de alivianar el pago
por concepto de intereses del primer rubro. El déficit del sector
público de 1995 al 2000 se ha mantenido cercano al 3 por ciento del
PIB, en tanto la deuda interna absorbe a este último año una tercera
parte de la producción del país.
La
situación financiera del sector público, sin embargo no ha impedido
que los esfuerzos por mantener la estabilidad sean efectivos. Después
de experimentar una tasa anual de aumento en los precios al consumidor
de 22,6 por ciento en 1995, la inflación ha logrado reducirse a 10,3
por ciento en el 2000.
|
|