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El
segundo examen de las Políticas Comerciales de El Salvador
contribuyó de manera considerable al logro de una mejor comprensión
de sus políticas comerciales y de inversión y del contexto en el que
se formulan y se aplican. Esto se lo debemos en gran medida a la
participación activa de la delegación de El Salvador, encabezada por
el Ministro Lacayo, el Viceministro Ayala y el Embajador Lima.
Ante
todo, permítaseme destacar el apoyo de los Miembros a los esfuerzos
de modernización que despliega actualmente El Salvador, así como su
reconocimiento de los progresos que ha realizado El Salvador desde que
terminó la guerra civil hace una década. Los Miembros han elogiado a
El Salvador por el éxito de sus esfuerzos en pro de la
reestructuración y la estabilización de la economía, en particular
las iniciativas autónomas, regionales y multilaterales encaminadas a
liberalizar el comercio y las inversiones.
El
crecimiento económico ha sido constante pero modesto, en parte por
los efectos de los desastres naturales, y la mitigación de la pobreza
sigue constituyendo un problema importante. Los Miembros han sugerido
que para lograr tasas de crecimiento más elevadas es preciso redoblar
los esfuerzos tendientes a fomentar la inversión. La adopción del
dólar de los EE.UU como moneda nacional se ha considerado una medida
en ese sentido. Es posible que los salvadoreños que viven en el
extranjero impulsen aún más la inversión por medio de sus remesas.
Se
ha alentado a El Salvador a que diversifique su base de exportación,
tanto en lo que se refiere a mercados como en cuanto a productos, con
el fin de lograr una integración más estrecha y equilibrada en la
economía mundial. Los Miembros han señalado que en la actualidad
predominan en las exportaciones unos pocos productos, principalmente
prendas de vestir, de las zonas de elaboración para la exportación
(ZEE). En cambio, las exportaciones agrícolas tradicionales han
perdido terreno y se ha estimado que es importante invertir esta
tendencia.
Los
Miembros han elogiado a El Salvador por su régimen comercial, en
términos generales abierto; por las medidas adoptadas para cumplir
las obligaciones contraídas en virtud de su adhesión a la OMC, y por
su participación activa en el sistema multilateral de comercio. Los
Miembros han tomado nota de la participación cada vez mayor de
El Salvador en acuerdos comerciales preferenciales y han
expresado la esperanza de que dichos acuerdos complementen el proceso
de liberalización multilateral. Se han expresado inquietudes con
respecto a la capacidad administrativa de El Salvador para participar
de manera efectiva y simultánea en varias iniciativas regionales.
Se
ha encomiado a El Salvador por sus iniciativas en materia de
facilitación de comercio y por la aplicación del Acuerdo sobre
Valoración en Aduana de la OMC. Algunos Miembros han solicitado
aclaraciones sobre algunos aspectos de la administración de aduanas y
la utilización de precios mínimos y precios de referencia. Se ha
invitado a El Salvador a que, con el fin de aumentar la transparencia,
presente a la OMC notificaciones adicionales sobre la concesión de
licencias de importación.
Los
Miembros han felicitado a El Salvador por el bajo nivel de sus
aranceles y por los compromisos de consolidación total que ha
contraído. Sin embargo, se ha alentado a El Salvador a que reduzca
los tipos arancelarios y la progresividad arancelaria y a que aumente
la previsibilidad eliminando la disparidad entre los aranceles
aplicados y los consolidados en el contexto del Programa de Doha para
el Desarrollo. Se han formulado observaciones concernientes a la
administración de los contingentes arancelarios y a la compatibilidad
de los “contingentes de subabastecimiento” con los principios de
la OMC.
Algunos
Miembros han manifestado su preocupación sobre los efectos
comerciales de determinadas medidas sanitarias y sobre la aplicación
obligatoria de normas en la contratación pública. No obstante, los
Miembros han acogido con satisfacción la nueva ley sobre
contratación pública adoptada en El Salvador y han solicitado más
detalles sobre este régimen. Un Miembro ha sugerido la posibilidad de
que El Salvador se adhiera al Acuerdo plurilateral sobre Contratación
Pública.
En
lo que respecta a las políticas sectoriales, la industria maquiladora
ha acaparado una atención especial. Los Miembros han reconocido que
las ZEE han desempeñado una función importante para fomentar la
integración de El Salvador en la economía mundial, generando empleo
y atrayendo inversiones. Sin embargo, han apuntado también las
distorsiones estructurales que originan, los escasos vínculos de las
ZEE con la economía nacional y las subvenciones a la exportación que
traen aparejadas. Estas características, que quizás sean necesarias
en la fase actual, podrían menoscabar las posibilidades de
crecimiento en el futuro. Algunos Miembros han planteado la cuestión
de la eliminación progresiva del régimen de las ZEE y de la puesta
en conformidad de este programa con las normas de la OMC una vez
finalizado el período de transición concedido por los Ministros en
Doha.
Los
Miembros han encomiado la liberalización y la apertura del sector de
los servicios de El Salvador, en particular en las áreas de servicios
financieros y telecomunicaciones, así como en el sector de la
electricidad. Se ha observado que, en parte debido a ello, en los
compromisos adquiridos en virtud del AGCS no quedó reflejada la
actual apertura del sector. La ampliación de los compromisos
multilaterales de El Salvador durante las negociaciones en curso sobre
los servicios haría que aumentase la previsibilidad de su régimen
comercial y de inversiones.
Los
Miembros también pidieron aclaraciones sobre una serie de temas
específicos, entre ellos:
-
el
régimen de licencias de importación para el azúcar;
-
el
marco reglamentario de las telecomunicaciones;
-
la
ratificación del Acuerdo sobre Tecnología de la Información; y
-
la
protección de los derechos de propiedad intelectual.
La
delegación de El Salvador ha respondido oralmente y por escrito a las
preguntas formuladas durante el examen. Las respuestas facilitadas han
sido una gran aportación a dicho examen y los Miembros
manifiestamente las han apreciado.
Hemos
llegado así al término del segundo examen de El Salvador.
Es evidente que El Salvador ha avanzado mucho en la construcción
de una economía de mercado eficiente en un período de tiempo
relativamente corto y partiendo de un comienzo especialmente difícil.
Me alienta en particular la convicción declarada de El Salvador en el
sentido de que la liberalización del mercado es fundamental para su
estrategia de desarrollo. Estoy convencida de que, por ser una
pequeña economía, El Salvador tiene todavía mucho que ganar si
aplica esa estrategia multilateralmente. El fortalecimiento del
sistema de comercio multilateral en el marco del Programa de Doha para
el Desarrollo podría constituir una base más sólida sobre la que
cimentar las reformas internas adicionales necesarias para lograr las
mejoras en las tasas de crecimiento y los niveles de vida que El
Salvador procura y que a mi parecer sin duda se alcanzarán.
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