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> Comunicado
de prensa:
Con la ayuda de reformas radicales se han afrontado con éxito las
conmociones externas
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Hemos
mantenido un debate muy productivo sobre las políticas y prácticas
comerciales de Nueva Zelandia. Eso se lo debemos al compromiso total y
franco de la delegación de Nueva Zelandia, encabezada por el Embajador
Groser, a nuestro ponente el Embajador Ahmad y al vivo interés de los
Miembros por las políticas de Nueva Zelandia.
Los Miembros están impresionados por los excelentes resultados
económicos registrados por Nueva Zelandia a raíz de la amplia serie de
reformas macroeconómicas y estructurales iniciadas a mediados del
decenio de 1980. El programa de reforma ha convertido a Nueva Zelandia
en una de las economías más abiertas del mundo y ha contribuido al
logro de resultados macroeconómicos estables, en circunstancias
exteriores y climáticas adversas.
La posición
liberal de Nueva Zelandia se pone de manifiesto en la OMC donde se ha
mantenido en la primera línea de los esfuerzos para reducir los
obstáculos al comercio de productos agropecuarios y no agropecuarios.
En particular, en julio de 2001, Nueva Zelandia pasó a ser uno de los
primeros países en conceder acceso en régimen de franquicia
arancelaria a todos los productos procedentes de los países menos
adelantados. Nueva Zelandia también ha participado activamente en la
prosecución de la liberalización del comercio por medio de acuerdos
regionales y bilaterales. En ese contexto, además de su larga relación
con Australia en el marco del Acuerdo comercial por el que se
estrechan las relaciones económicas entre Australia y Nueva Zelandia (ANZCERTA),
se han negociado acuerdos bilaterales con Singapur y se está
negociando un acuerdo “Pacífico tres” (“Pacific three”) con Singapur y
Chile.
Se han
elogiado los logros económicos de Nueva Zelandia y se ha señalado que
el Gobierno se proponía alcanzar un mayor crecimiento económico con
vistas a aumentar el PIB por habitante. A fin de alcanzar este
objetivo, el Gobierno ha introducido una política “proactiva” centrada
en algunos sectores de alta tecnología, tales como la biotecnología,
las tecnologías de la información y la comunicación y las industrias
innovadoras. También ha tomado una decisión para suspender nuevas
privatizaciones; a este respecto, los Miembros han observado que
algunas empresas anteriormente privatizadas han vuelto recientemente a
ser nacionalizadas. A fin de atraer inversión extranjera directa, el
Gobierno ha introducido asimismo una serie de cambios en sus políticas
de inversión extranjera, aunque manteniendo algunas restricciones,
fundamentalmente respecto de las tierras, consideradas “de interés
nacional”.
Los Miembros
han tomado nota de que, como resultado de una política dinámica de
liberalización, Nueva Zelandia ha eliminado el régimen de licencias de
importación y su arancel ha disminuido a un 4,1 por ciento en promedio
en 2002. No obstante, se ha manifestado preocupación por la
congelación de los aranceles. Varios Miembros también han formulado
preguntas acerca de las crestas arancelarias y de la progresividad
arancelaria, especialmente en sectores tales como los textiles y el
vestido, que son importantes para los países en desarrollo; ahora
bien, esas crestas son relativamente bajas en comparación con los
niveles internacionales. Además, son sectores excluidos del programa
SGP de Nueva Zelandia para los países en desarrollo. Por lo demás, la
utilización de aranceles “alternativos específicos” da opacidad a los
aranceles, y se ha sugerido que estos tipos mixtos se sustituyan por
aranceles ad valorem. Algunos Miembros han expresado dudas acerca de
la legislación de Nueva Zelandia en materia de derechos de propiedad
intelectual y de su intención de adherirse a los acuerdos
internacionales recientes en esa esfera.
En cuanto a las cuestiones sectoriales, si bien se ha tomado nota de
que los obstáculos a las exportaciones de productos agropecuarios de
Nueva Zelandia han sido un importante impedimento para el logro de un
crecimiento comercial y económico más rápido, los Miembros se han
planteado interrogantes acerca de las políticas de exportación de
Nueva Zelandia y su gran dependencia de la agricultura; también han
expresado la opinión de que las medidas sanitarias y fitosanitarias
tal vez fuesen más restrictivas de lo necesario, al traducirse en una
prohibición efectiva de las importaciones de algunos productos. Con
respecto a las manufacturas, se han hecho preguntas acerca de la forma
en que Nueva Zelandia se propone aplicar exactamente sus políticas
“proactivas” en los sectores seleccionados.
Asimismo, los Miembros han pedido aclaraciones acerca de varias
cuestiones más específicas, entre las que figuran las siguientes:
-
la función
del Organismo de Fomento de las Inversiones para atraer inversión
extranjera, y las políticas y procedimientos en materia de IED;
-
la
participación en acuerdos regionales y bilaterales de liberalización
del comercio;
-
las
prohibiciones de las importaciones y las exportaciones;
-
medidas
comerciales especiales;
-
subvenciones;
-
normas y
evaluación de la conformidad;
-
los
organismos modificados genéticamente y prescripciones en materia de
etiquetado;
-
los
procedimientos en materia de contratación pública y adhesión al
Acuerdo de la OMC sobre Contratación Pública;
-
prescripciones en materia de contenido nacional;
-
promoción y
financiación de las exportaciones;
-
los derechos
de propiedad intelectual, incluida la legislación sobre patentes,
derecho de autor, marcas de fábrica o de comercio, indicaciones
geográficas y protección de la información no divulgada; importaciones
paralelas y observancia;
-
la asignación
de contingentes en el sector de la pesca;
-
servicios;
subvenciones en las esfera de los servicios.
Los Miembros
han agradecido las respuestas orales y escritas facilitadas por la
delegación de Nueva Zelandia y esperan con interés las respuestas a
las preguntas pendientes.
Como
conclusión, creo firmemente que todos valoramos sobremanera la
posición liberal de Nueva Zelandia y su participación activa para
hacer avanzar el programa de liberalización del comercio de la OMC.
Nueva Zelandia constituye un ejemplo patente de los beneficios de una
reforma unilateral orientada al mercado. Ahora bien, también se
desprende claramente del caso de Nueva Zelandia que para obtener los
plenos beneficios de la reforma se requiere un largo período de
ajuste, el apoyo del sistema multilateral en particular por medio de
un acceso liberal a los mercados- y un esfuerzo sostenido. En ese
contexto espero que el Programa de Doha para el Desarrollo sea
fructífero y que Nueva Zelandia, en su participación en las
negociaciones, tendrá en cuenta las preocupaciones de los Miembros, en
especial por lo que se refiere a las crestas arancelarias, que afectan
en gran parte a los textiles y el vestido, y a las medidas sanitarias
y fitosanitarias. |
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