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Secretaría de la OMC

Transformación de los alimentos y corrientes comerciales mundiales: ¿cuáles son las tendencias?

By Eriya Chea, Siramane Coulibaly, Mateo Ferrero, Chen Lu, Thomas Verbeet and Erik Wijkström

Las economías de todo el mundo están adoptando cada vez más políticas de salud pública destinadas a mejorar la nutrición y reducir la incidencia de enfermedades como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes. A su vez, los organismos de salud pública y la comunidad investigadora se centran cada vez más en determinar si la transformación de los alimentos (mediante el uso de aditivos, conservantes y aromatizantes) afecta negativamente a la salud. Por tanto, ¿cuáles son las tendencias del comercio en las distintas categorías de alimentos y qué niveles arancelarios aplican las economías?

En este blog se examinan las corrientes comerciales y las estructuras arancelarias para estudiar las posibles conexiones entre las políticas comerciales y los tipos de alimentos, clasificados por su grado de elaboración, que son objeto de comercio transfronterizo. El objetivo es únicamente poner de manifiesto pautas en los datos. Esto no significa que la política comercial sea una herramienta apropiada para mejorar los resultados en materia de salud ni que la elaboración de los alimentos plantee necesariamente riesgos de salud.

Aranceles y categorías de elaboración de alimentos

Utilizando la clasificación del sistema NOVA, que clasifica los alimentos según el grado de elaboración al que han estado sometidos, hemos correlacionado los aranceles con el nivel de elaboración de los alimentos para examinar los posibles vínculos entre el comercio y la nutrición.

El sistema NOVA de clasificación de los alimentos clasifica los alimentos en cuatro grupos en función de su grado de elaboración, que va desde los alimentos no procesados hasta los ultraprocesados. Este sistema se ha aplicado ampliamente en la bibliografía científica, si bien sus detractores aducen que se aplica de forma demasiado amplia e incoherente.

Las cuatro categorías del sistema NOVA pueden agruparse en tres bloques generales:

  • Alimentos no procesados (grupo 1 del sistema NOVA): esta categoría comprende los productos alimenticios no procesados o sujetos a una elaboración mínima, y representa alrededor del 60% de todos los productos alimenticios examinados (por ejemplo, frutas y hortalizas frescas; trigo, cebada y otros cereales no procesados; y lentejas, garbanzos y otras legumbres).
  •  Alimentos procesados (grupos 2 y 3 del sistema NOVA): en esta categoría se simplifica la clasificación del sistema NOVA para abarcar tanto los ingredientes culinarios (por ejemplo, aceites, grasas, azúcar y sal) y los productos moderadamente procesados (por ejemplo, hortalizas en conserva, queso y pan). Representan alrededor del 32% de los productos alimenticios examinados.
  • Alimentos ultraprocesados (grupo 4 del sistema NOVA): representan alrededor del 8% de los productos alimenticios examinados (por ejemplo, helados, bebidas azucaradas, aperitivos envasados y fideos instantáneos).

Esta clasificación se ha aplicado a un total de 797 líneas arancelarias al nivel de seis dígitos del Sistema Armonizado de 2022, utilizado para clasificar los bienes que son objeto de comercio, con lo que queda abarcada la mayoría de los productos alimenticios que se comercian. La lista completa puede consultarse aquí.

Corrientes comerciales y aranceles por grado de elaboración de los alimentos 

Entre 1996 y 2024, las importaciones mundiales de alimentos no procesados crecieron más rápidamente que las de alimentos procesados o ultraprocesados, tanto en valor total como por habitante. 

El incremento del valor total de los alimentos no procesados fue más pronunciado en Asia, lo que refleja la escala de la región y el aumento de la población, mientras que las importaciones por habitante aumentaron más en América del Norte, Europa y Oceanía. En esas tres regiones, las importaciones de alimentos procesados y ultraprocesados por habitante también aumentaron, pero no tan marcadamente. 

En África, Asia, América del Sur, América Central y el Caribe, la tendencia de las importaciones de alimentos no procesados por habitante fue más estable, y en el último decenio incluso mostró signos de declive. 

En general, los datos indican que las pautas del comercio mundial por habitante siguen conformándose en función de la demanda de productos alimenticios primarios no procesados o sujetos a una elaboración mínima, más que de los productos alimenticios procesados o ultraprocesados.

Al correlacionar los datos internacionales sobre aranceles con el grado de elaboración de los alimentos se observa que, en promedio, los aranceles en régimen de nación más favorecida (aranceles NMF) tienden a ser inferiores en el caso de los alimentos no procesados que en el de los alimentos procesados o ultraprocesados. Sin embargo, esto no es así en todos los casos. Algunas economías aplican aranceles menores a los alimentos ultraprocesados, lo que puede incentivar el comercio de esos productos. Al mismo tiempo, otras economías han mantenido aranceles más altos sobre esos productos. 

La mayoría de las economías de los principales 20 importadores de alimentos imponen aranceles relativamente bajos a las tres categorías de productos alimenticios, si bien hay diferencias. Por ejemplo, algunas economías imponen aranceles considerablemente mayores a los productos alimenticios ultraprocesados en comparación con los productos no procesados, mientras que otras economías imponen aranceles considerablemente mayores a los alimentos no procesados que a los ultraprocesados.

Principales conclusiones 

La correlación de aranceles en el marco del sistema NOVA proporciona una forma útil de examinar cómo se entrecruzan las políticas comerciales y la nutrición. Se observa que, si bien existe la tendencia a aplicar aranceles NMF menores a los alimentos no procesados, no hay una pauta única a nivel mundial. Las estructuras arancelarias son diversas y complejas. 

Al mismo tiempo, los datos comerciales indican un fuerte crecimiento del comercio de productos alimenticios en general, y las importaciones de alimentos no procesados aumentan mucho más rápido que las de productos no procesados o ultraprocesados, tanto en valor total como por habitante. Estas conclusiones pueden ser pertinentes para los encargados de la formulación de políticas y los investigadores que estudian cómo se entrecruzan las medidas comerciales con los objetivos y las políticas de salud pública. 

Las decisiones sobre los niveles arancelarios pueden tener consecuencias indirectas en la calidad de la dieta y los resultados en materia de salud pública. Puesto que el comercio, los sistemas alimentarios y la salud pública siguen siendo objeto de debate a nivel nacional e internacional, una mejor comprensión de la manera en que las medidas comerciales se relacionan con los diferentes tipos de alimentos que son objeto de comercio puede propiciar una formulación de políticas coherente en todas esas esferas.

Este blog se centra en los aranceles, pero las medidas no arancelarias, como el etiquetado nutricional obligatorio, las restricciones en materia de publicidad o las normas que exigen a los fabricantes de productos alimenticios modificar la composición de sus productos para mejorar la calidad nutricional, también desempeñan una importante función en la configuración de las pautas del consumo de alimentos. Cada vez se notifican a la OMC más reglamentos relacionados con los alimentos en el marco del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio (Acuerdo OTC), algunos de los cuales son objeto de "preocupaciones comerciales específicas" en el Comité OTC.