OMC: NOTICIAS 2013

CONSEJO GENERAL

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Declaración del Presidente

De conformidad con los Procedimientos para el nombramiento de los Directores Generales, adoptados en diciembre de 2002 (WT/L/509), el proceso de nombramiento del próximo Director General se inició en octubre de 2012, cuando se informó a las delegaciones sobre la fase del proceso relativa a la presentación de candidaturas. Tras vencer, el 31 de diciembre, el plazo de un mes para la presentación de candidaturas, se invitó a los nueve candidatos propuestos por sus respectivos gobiernos a reunirse con los Miembros en una reunión formal del Consejo General que tuvo lugar del 29 al 31 de enero del presente año. En esa reunión, cada candidato hizo una breve presentación incluida una exposición de lo que preveían para la OMC, a la que siguió una sesión de preguntas y respuestas. De conformidad con los Procedimientos, los candidatos dispusieron también un plazo de tres meses, es decir hasta el 31 de marzo, para darse a conocer a los Miembros y participar en debates sobre las cuestiones pertinentes con que se enfrenta la Organización. 

Antes de iniciar el proceso de consultas, mis colegas en este ejercicio -el Embajador Jonathan Fried (Canadá), Presidente del Órgano de Solución de Diferencias, y el Embajador Joakim Reiter (Suecia), Presidente del Órgano de Examen de las Políticas Comerciales, que actuaban como facilitadores- y yo convocamos una reunión informal de Jefes de Delegación el 13 de marzo, en consonancia con los principios de transparencia, inclusión y participación plena. Guiándome por las opiniones expresadas por los Miembros en esa reunión, expliqué en una reunión ulterior de Jefes de Delegación, celebrada el 19 de marzo, cómo se organizarían los trabajos en las siguientes etapas del proceso y anuncié el comienzo de las consultas conforme a lo previsto en los Procedimientos. La declaración que formulé en la reunión de 19 de marzo figura en el documento JOB/GC/39.

Con arreglo al proceso expuesto el 19 de marzo y a los Procedimientos de 2002, los facilitadores y yo realizamos tres rondas de consultas, a partir del 2 de abril. La organización de los trabajos fue la misma para las tres rondas. En cada una de ellas, se pidió a los Miembros que indicaran sus preferencias. Consultamos a los Jefes de Delegación, en su calidad de representantes de los Miembros, y se hizo lo necesario para consultar directamente con los Miembros sin representación permanente en Ginebra, incluso mediante el contacto personal con quienes estuvieron presentes durante la Semana en Ginebra. Dimos un trato estrictamente confidencial a toda la información que recibimos de los Miembros.

Los facilitadores y yo hemos informado a los Miembros en reuniones informales de Jefes de Delegación en cada etapa del proceso de consultas. Las declaraciones que formulé en las tres reuniones informales de Jefes de Delegación -celebradas los días 12 de abril, 26 de abril y 8 de mayo- se distribuyeron a todos los Miembros con las signaturas JOB/GC/40, 45 y 50, respectivamente. Llegados a este punto, permítanme decir que los facilitadores y yo hemos apreciado profundamente el elevado grado de compromiso de que han dado muestra los Miembros, y deseo dar las gracias a todos ellos por el espíritu constructivo con que han participado en este proceso.

Recordarán ustedes que, conforme a la organización de los trabajos indicada en el documento JOB/GC/39, los Miembros expresaron una clara preferencia por que sólo hubiera dos candidatos en la ronda final. En este sentido, quiero dar las gracias al Sr. Herminio Blanco y a la delegación de México por haber facilitado la decisión que está a punto de adoptar el Consejo General, como se desprende de su declaración en la reunión de Jefes de Delegación del pasado miércoles, que se distribuyó ayer con la signatura JOB/GC/51. Los facilitadores y yo agradecemos su compromiso con esta institución y con el sistema multilateral de comercio, y su disposición a unirse al consenso.

También deseo rendir formalmente homenaje a los nueve candidatos que han participado en este proceso. Estoy seguro de que todos los Miembros coincidirán en que hemos contado con nueve candidatos excepcionalmente calificados que, a lo largo del proceso, han demostrado el profundo respeto que les inspira el sistema multilateral de comercio y el compromiso que los une a él, así como su fe en el funcionamiento de sus normas y procedimientos. Rindo asimismo homenaje a sus respectivos Gobiernos y representantes en Ginebra, por su digno comportamiento durante este proceso.

Permítanme ahora decir unas pocas palabras acerca de mis dos amigos y colegas en este ejercicio, el Embajador Jonathan Fried y el Embajador Joakim Reiter. Fueron elegidos por ustedes, los Miembros, por consenso, para presidir sus respectivos órganos y, de conformidad con los Procedimientos de 2002, asumieron la función de facilitadores de este proceso. A lo largo de él han trabajado para ustedes con dedicación, en detrimento de las demás actividades que deben realizar como Representantes Permanentes de sus países. A menudo se nos ha denominado a los tres como “la Troika”, y quisiera dejar constancia de la integridad, la imparcialidad y el sentido de compromiso de que han dado muestra para llevar a buen término este difícil proceso en beneficio de la OMC y de todos sus Miembros. Los Miembros tienen con ellos una deuda de gratitud, al igual que yo, y deseo expresarles mi más sincero reconocimiento en nombre de todos ustedes por haber formado parte del equipo.

Pasemos ahora al tema de la reunión de hoy. Como recordarán ustedes, en una reunión informal de Jefes de Delegación celebrada el pasado miércoles 8 de mayo, dije que, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 19 de los Procedimientos de 2002, yo presentaría, con el apoyo de los facilitadores, el nombre del Sr. Roberto Carvalho de Azevêdo como el candidato que tiene la mayor probabilidad de generar un consenso y recomendaría que el Consejo General lo nombrase próximo Director General de la OMC por un período de cuatro años que dará comienzo una vez finalizado el mandato del Sr. Pascal Lamy el 31 de agosto de 2013.

Por consiguiente, deseo recomendar formalmente que el Consejo General acuerde nombrar al Sr. Roberto Carvalho de Azevêdo próximo Director General de la OMC por un período de cuatro años a partir del 1° de septiembre de 2013.

(El Consejo General así lo acuerda.)

Hoy hemos enviado el firme mensaje de que la OMC puede adoptar decisiones por consenso y llevar adelante sin problemas procesos complicados. Debemos llevar más lejos este impulso. Estoy convencido de que podemos colaborar para obtener un resultado positivo en nuestra Conferencia Ministerial de Bali.

En nombre del Consejo General, deseo felicitar calurosamente al Sr. Azevêdo por su nombramiento como próximo Director General de la OMC. No me cabe duda de que los Miembros colaborarán con él de manera positiva y constructiva durante su mandato como Director General, especialmente este año en los preparativos de la Novena Conferencia Ministerial. Estoy seguro de que hablo en nombre de todas las delegaciones al desearle lo mejor mientras se prepara para asumir su puesto.

Concluiré mi declaración reiterando mi agradecimiento por el enfoque constructivo adoptado por todos los Miembros para llegar a un consenso en el proceso de nombramiento. Cuando fui elegido Presidente del Consejo General en febrero, dije que nos enfrentábamos a dos grandes retos este año. Acabamos de superar con éxito el primero de ellos, y ahora debemos dedicar todas nuestras energías al segundo: el éxito de la reunión de Bali.

 

Declaración del Director General Lamy

Thank you Mr Chairman.

I wish to take this opportunity to sincerely congratulate you, Mr Chairman, together with your colleagues in the Troika — as you are by now known to the world — for conducting this delicate process in a smooth, transparent and inclusive manner, that compares favourably with a number of other international organisations.  I also wish to commend the whole membership for their positive engagement and for the constructive spirit they have shown throughout this exercise.  I believe this process was also an example of efficiency — it is concluded well ahead of its deadline — another sign that this organization is always capable of delivering positive results when all Members work constructively together towards a common goal.

The important result of this process is that Members have appointed the new Director-General whom they believe is the most apt to lead this organization for the next four years.  This is a moment of unity for the WTO family, in which we can briefly put aside our day-to-day concerns to look at the bigger picture of what this organization represents and of its fundamental values: openness of trade for the benefit of all, non-discrimination, fairness, transparency.  And of all this with the overriding objective of encouraging sustainable development, raising people’s welfare, reducing poverty, and fostering peace and stability.  The common belief in and commitment to these values is what unites the 159 Members of the WTO.  The Director-General has to embody these common values and be at the service of all WTO Members. I am convinced Ambassador Azevedo will do just that. 

I would also like to warmly congratulate Ambassador Azevêdo on his appointment and to wish him well as he prepares to take up his post.  Ambassador Azevêdo can count on my full support as well as that of the entire Secretariat.  As I have already told him last week, I intend to work to ensure a smooth process of transition, so that he can hit the ground running as he takes office on 1 September.

Thank you, Mr Chairman.

 

Declaración del Embajador Azevêdo

Thank you very much Mr. Chairman,  Ambassador Bashir,
Mr. Director-General, Pascal Lamy,
Distinguished friends and colleagues,

It is a great honour for me to address you in this very special meeting of the General Council, certainly very special for me.

This morning, Members have accepted the recommendation made by the “troika” and we therefore conclude the long process of selecting the next Director-General of the WTO. My functions as a Permanent Representative of Brazil to the WTO are coming to an end but, on the positive side, I will continue to work with you in a new — and very challenging — capacity.

It is not my intention to speak now as your new Director-General. This is not the moment to offer your plans of action or share with you a vision for the future of the Organisation. I will have an opportunity to do that, at another occasion, when we formalise the transition from the DG, Pascal Lamy, to your next DG. Today, I would like to confine myself to a few remarks on the selection process and to words of gratitude.

This selection process has been particularly challenging. Members have had to choose from a field that, beside myself, included eight outstanding candidates. The number and quality of the candidacies ensured that, regardless of the result of the selection process, the WTO would be very well served at the DG position. I have nothing but praise for the quality and level of the campaigning carried out by all candidates and their respective governments. They all promoted their candidacies with utmost dignity and respect to the system and its members.

In this context, I must express my gratefulness to the government of Brazil, which, at all levels, and consistent with the directives that guide the DG selection process, supported my efforts to make myself and my views known to all members, both in Geneva and in capitals. There is a lot to say about these efforts and about the people involved in them, but this, together with many other things, I will leave for a future occasion.

The fact that the process aims at building consensus among Members, as is the practice at the WTO, has compounded the challenge. Reaching consensus is certainly a lot more complex than simply counting ballots.  It requires that all delegations participate constructively and in good faith in consultations that must ascertain more than just the degree of support enjoyed by the candidates. But the major advantage of a decision reached by consensus is that it adds legitimacy to the choice.  All Members are responsible for the outcome of the process and commit to working closely with the new Director-General in pursuing the goals and principles that guide this Organisation.  The new Director-General, in turn, must act in the best interests of all Members.

The formal directives that outline the WTO selection process are not, I must say, an exemplary model of clarity or predictability. Despite these shortcomings, the “troika”, after consulting members, decided on rules of procedure that allowed for a process that ran its course in a sound and stable manner. The process was certainly inclusive and all members — without exceptions — had a chance to express their preferences through the various stages of consultations.

More than anything, the “troika” carried out its mandate in such a way that the new DG will be in a position to start his term without having to heal the wounds of a divisive and caustic process.  In this instance, the new DG and the members will be ready to immediately start working towards solving the most pressing challenges faced by this Organisation. Bali, an important event for this Organisation at this critical juncture, is just around the corner and we have no time to lose. WTO members, therefore, owe very special recognition to the fantastic work carried out by the keepers of the process, Ambassador Bashir, our Chairman, and Ambassadors Fried and Reiter, his facilitators. Members — and I — cannot thank them enough. Their competence and hard work have been of paramount importance in steering the Membership towards the outcome that was accepted by consensus today.

Mr. Chairman,

I would like to express my deepest gratitude for the support I have received from all categories of Members in the three rounds of consultations. Developed, developing, and least developed countries across the World have extended me their confidence. I intend to do everything in my power to honour their confidence and trust.

Regardless of their size, geographical circumstances, and level of development, all Members benefit from a predictable, rules-based multilateral trading system, embodied in this Organization. The Director General of the WTO has the duty of working with all Members to strengthen the system and to make it responsive to the needs and challenges of the entire Membership. In my term, I shall do my best to unremittingly help Members in building consensus and achieving the goals set out in the Agreements establishing the World Trade Organization.

I would also like to thank the Director-General, Pascal Lamy, for his generous offer to help me during the transition period that starts today and stretches until the end of August. I certainly have a lot to learn from his experience and the WTO has a lot to benefit from a smooth and orderly transition. Words of praise and gratitude for the legacy of Pascal Lamy to the WTO are in order, but I would rather do that at a more appropriate future opportunity.

Mr. Chairman, I have been working in and with this Organisation continuously for the last 15 years. I have seen it in much better days. I pledge to all members that I will work with them, with unwavering and steadfast determination, to restore the WTO to the role and pre-eminence it deserves and must have. But this is a conversation we must continue in September. I’m looking forward to it.

Thank you.

 


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