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El Director General Roberto Azevêdo concluyó su intervención invitando a los participantes a asistir a una actividad de seguimiento, el Foro Internacional FAO/OMS/OMC sobre Inocuidad Alimentaria y Comercio, que se celebrará los días 23 y 24 de abril en la sede de la OMC, y que permitirá examinar la cuestión con mayor detalle. El texto completo de su discurso figura a continuación.

Excelencias,
Señoras y señores,

Buenos días. Es para mí un gran placer estar hoy aquí con todos ustedes.

La inocuidad de los alimentos es un aspecto fundamental de la salud pública y será determinante para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030.

Esta Conferencia es pues un magnífico escenario para poner de relieve una cuestión tan transcendental.

Y la OMC se congratula de participar en ella; de hecho, la segunda parte del evento, el Foro Internacional FAO/OMS/OMC sobre Inocuidad Alimentaria y Comercio, se celebrará en la sede de la OMC en Ginebra los días 23 y 24 de abril. El Foro brindará la oportunidad de examinar las interconexiones más profundas con las cuestiones comerciales.

El comercio es importante porque ayuda a la gente a salir de la pobreza. Contribuye al crecimiento de las economías y a que los trabajadores tengan mejores empleos, las empresas encuentren nuevos mercados y los consumidores accedan a una gama más amplia de productos con menor precio.

La OMC propicia el comercio mundial, al que contribuyen también importantes iniciativas regionales como la relativa al establecimiento de la Zona de Libre Comercio Continental Africana.

Ahora bien, nuestro trabajo en la OMC no consiste solamente en impulsar el comercio. También debemos velar por que en las transacciones comerciales se tengan en cuenta imperativos de política pública y salud, como la inocuidad alimentaria.

Debemos mantener sistemas eficaces de control de los alimentos para garantizar que los productos alimenticios importados sean inocuos.

El nivel de confianza de los consumidores en los alimentos importados y en los alimentos que se suministran a nivel nacional ha de ser el mismo. La importación de alimentos contribuye a reducir los precios, en particular los de los productos que consumen los miembros más pobres de la sociedad, y estos deben tener la seguridad de que los alimentos que ingieren son inocuos.

Del mismo modo, los exportadores tienen que conocer las normas sobre inocuidad de los alimentos y estar en condiciones de cumplirlas.

La OMC, y su amplio conjunto de normas y disciplinas, contribuye a que así sea. El Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la OMC es un ejemplo perfecto.

Desde que entró en vigor hace 24 años, este Acuerdo ha hecho una contribución muy importante, pues exige que las prescripciones en materia de inocuidad alimentaria se basen en principios científicos y se ajusten a los fines previstos, y así protege la salud pública y al mismo tiempo minimiza los costos y barreras comerciales innecesarios, lo cual redunda en beneficio de todos.

Para aprovechar al máximo el sistema de comercio para lograr dichos fines es preciso contar con la capacidad suficiente. Así lo reconocieron la FAO, la OMS y la OMC, junto con la OIE y el Banco Mundial, cuando acordaron establecer el Fondo para la Aplicación de Normas y el Fomento del Comercio (STDF).

El STDF ofrece una plataforma en la que los asociados para el desarrollo se reúnen para:

  • examinar las necesidades de creación de capacidad en esta esfera;
  • compartir experiencias y buenas prácticas, movilizar fondos adicionales; y
  • colaborar para llegar a soluciones concertadas y coherentes.

Asimismo, el STDF proporciona financiación para la elaboración y la ejecución de proyectos innovadores que benefician tanto al sector público como al privado. El objetivo consiste en ayudar a los países en desarrollo a mejorar su capacidad para aplicar las normas sanitarias y fitosanitarias internacionales, así como a acceder a los mercados y mantenerse en ellos.

Esta es una valiosa labor, particularmente importante en el contexto de las nuevas oportunidades y desafíos relacionados con la inocuidad de los alimentos y el comercio.

Examinaremos más a fondo estas cuestiones en abril, cuando nos volvamos a reunir en Ginebra. Ahora me referiré a ellas muy brevemente.

Permítanme mencionar en primer lugar la digitalización y el uso de nuevas tecnologías, cuyos efectos ya se están dejando notar tanto en la inocuidad alimentaria como en el comercio.

Estas tecnologías facilitan la trazabilidad de los productos a lo largo de la cadena de suministro, y la trazabilidad es fundamental para garantizar la inocuidad de los alimentos y hacer frente a los riesgos que puedan surgir. La certificación electrónica puede ser más fiable y eficiente que los sistemas basados en documentos impresos, lo que permite reducir los costos y facilitar el comercio.

Pero el uso de estas tecnologías requiere inversión. Por lo tanto, el debate debe centrarse en cómo reducir la brecha digital entre los países con diferentes niveles de desarrollo.

En este contexto, el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la OMC puede desempeñar un papel positivo. El objetivo de este Acuerdo es racionalizar los procedimientos en frontera para que las mercancías puedan circular con mayor fluidez y rapidez. La reducción del tiempo necesario para que las mercancías atraviesen las fronteras puede ser decisiva cuando lo que se exporta son productos perecederos, como por ejemplo flores cortadas o judías verdes de Kenya y productos de origen animal de Etiopía. Y la reducción de los costos comerciales es importante para todos.

Obviamente, también debe garantizarse la inocuidad de los productos importados; a ese respecto, el Acuerdo reconoce que la cooperación entre los distintos organismos que intervienen en la frontera desempeña un papel fundamental.

Otra cuestión clave es el acceso a la información.

Las encuestas realizadas a los comerciantes ponen de manifiesto que los costos de la información son muy elevados. A veces se necesita mucho tiempo y muchos recursos para averiguar exactamente qué prescripciones sobre inocuidad alimentaria o de otro tipo deben cumplir los productos, y qué procedimientos y requisitos de documentación se aplican en la frontera.

Por lo tanto, es crucial lograr una mayor transparencia. Esta es una parte clave de la labor que realizamos en la OMC. Estamos trabajando para que los comerciantes y los productores a lo largo de la cadena de valor puedan encontrar más fácilmente esa información esencial.

A este respecto, la OMC, junto con el ITC y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, ha desarrollado una herramienta denominada ePing para ayudar a las pequeñas empresas, los comerciantes y otras partes interesadas a mantenerse informados acerca de las prescripciones sobre inocuidad alimentaria o de otro tipo. Los usuarios reciben actualizaciones por correo electrónico cada vez que se publican nuevas reglamentaciones sobre mercados o sobre productos de su interés.

Los resultados de esta innovación han sido sumamente satisfactorios, por lo que creo que deberíamos seguir trabajando en ella en el futuro.

Desde una perspectiva más amplia, hemos de hacer lo posible por utilizar las tecnologías e innovaciones más recientes en apoyo de la inocuidad de los alimentos y la agricultura en general.

Los agricultores deben tener acceso a la mejor información y la mejor tecnología disponibles, y los consumidores esperan, cada vez más, tener acceso a información sobre los productos alimenticios.

Los marcos reglamentarios deberían facilitar ese acceso. Así pues, habría que analizar de qué manera los agricultores, los consumidores y las partes que intervienen en las cadenas de valor alimentarias pueden beneficiarse de la revolución digital. Esto redundaría en interés de todos.

Creo que hay un verdadero anhelo por profundizar el examen de estas cuestiones. Debemos asegurarnos de que estamos totalmente preparados para hacer frente a los desafíos y aprovechar las oportunidades que se perfilan en el horizonte.

Así, pues, deseo a todos ustedes una fructífera reunión y que celebren debates provechosos en los próximos días.

Y espero darles la bienvenida en la OMC en abril para proseguir el diálogo.

Muchas gracias.

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