DIRECTOR GENERAL

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Declaración del Director General Azevêdo

Buenas tardes a todos.

Gracias por unirse a esta reunión, pese a haberles avisado con tan poca antelación, antes de la reunión extraordinaria virtual del Consejo General de mañana.

Esta reunión trata sobre una disposición administrativa muy concreta. Tengo un anuncio que hacer. El próximo mes de agosto cumpliré siete años como Director General de la OMC, y he decido dejar mi cargo actual el 31 de agosto de 2020, acortando mi segundo mandato en exactamente un año.

Muchos de ustedes habrán visto las noticias sobre mi decisión. No era mi intención que se enteraran por la prensa antes de que yo se lo anunciara, pero lamentablemente así ha sido.

No es una decisión que haya tomado a la ligera. Entre el confinamiento y mi reciente cirugía de rodilla, he tenido más tiempo que de costumbre para reflexionar. Es una decisión a la que he llegado tras largas conversaciones con mi familia: con mi esposa aquí en Ginebra y con mis hijas y mi madre en Brasilia. Se trata de una decisión personal — una decisión familiar — que, estoy convencido, responde a los mejores intereses de esta Organización.

Quiero asimismo dejar claro qué no es: no es una decisión relacionada con la salud (afortunadamente). Tampoco persigo oportunidades políticas de ninguna clase. Espero que el futuro me reserve nuevos desafíos, pero ahora mismo no sé cuáles serán.

Por muy gratificantes que hayan sido para mí estos siete últimos años, ahora debo poner fin a este ciclo. Cuando los Miembros empiecen a configurar el programa de la OMC para hacer frente a las nuevas realidades después de la COVID, deberán hacerlo con un nuevo Director General.

No me resulta fácil decir eso. El sistema multilateral de comercio ha ocupado el centro de mi carrera desde que obtuve mi primer puesto aquí en 1997. Desde entonces, he trabajado en el sistema, con el sistema y para el sistema. Gran parte de mi vida, 23 años, ha estado dedicada al sistema, y estoy agradecido de haber tenido esa oportunidad. Mi mandato como Director General de la OMC ha sido el período más exigente, apasionante y gratificante de mi vida profesional. He aprendido mucho, y creo que he podido contribuir a que la OMC siga siendo un pilar fundamental de la gobernanza económica mundial en tiempos difíciles para la cooperación multilateral.

Juntos hemos aprendido a ser creativos, innovadores y pragmáticos. Hemos logrado el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio, la ampliación del Acuerdo sobre Tecnología de la Información y decisiones sobre la seguridad alimentaria. Hemos eliminado las subvenciones a la exportación de productos agropecuarios y hemos posibilitado el aumento de las exportaciones de bienes y servicios de los países menos adelantados. Grupos de Miembros de ideas afines han encontrado formas de hacer avanzar los debates sobre cuestiones fundamentales, protegiendo al mismo tiempo el derecho de los demás Miembros a optar por participar o no en ellos.

Y detrás de toda esa labor estaban los funcionarios de la Secretaría de la OMC, a quienes quiero rendir especial homenaje. La colaboración con un grupo de personas tan profesionales y dedicadas es verdaderamente uno de los aspectos más destacables del tiempo que he pasado aquí.

No obstante, aunque hemos logrado mucho, queda mucho más por hacer. Nos hemos fijado objetivos ambiciosos y transformadores para la CM12 y para la reforma de la OMC. Y ahora debemos asegurarnos de que el comercio contribuya a la recuperación económica mundial de la pandemia de COVID-19.

Sin embargo, no seré yo el dirigente con el que ustedes trazarán y recorrerán el camino estratégico que habrá que seguir.

Los desafíos a que se enfrenta esta Organización en su labor serán siempre formidables, como corresponde a su pertinencia y su función como pilar de previsibilidad y certidumbre en una economía mundial en rápida evolución.

Además de la labor y las negociaciones en curso, también debemos pensar en qué necesitamos para hacer avanzar las deliberaciones más amplias sobre la reforma de la OMC. Este proceso continuo de cambio pragmático es algo de lo que hemos hablado a menudo a lo largo de los años.

Sabemos que la OMC no puede permanecer congelada mientras el mundo cambia profundamente a su alrededor. Asegurarnos de que la Organización siga siendo capaz de responder a las necesidades y prioridades de los Miembros es un imperativo, no una opción. La “nueva normalidad” resultante de la pandemia de COVID-19 tendrá que reflejarse en la labor que realicemos aquí.

Una reforma verdadera y significativa es una tarea a largo plazo. Hemos tenido cierto éxito al empezar a hacer cosas de modo diferente, pero harán falta tiempo y empeño por parte de los Miembros para seguir trazando caminos por los que avanzar. Aunque estoy convencido de que hemos tomado la dirección correcta, el camino que tenemos por delante entrañará importantes decisiones y profunda reflexión.

La CM12 será un hito decisivo para ese ejercicio.

A mi modo de ver, la CM12 debería ser un paso hacia el futuro de la OMC. Debería reunir en un enfoque coherente los diversos esfuerzos que estamos realizando, y sentar las bases para la reforma posterior. Eso significa que la CM12 requerirá una minuciosa preparación y ejecución por parte de ustedes, los Miembros.

Mi partida en agosto les dará el tiempo que necesitan para trabajar con mi sucesor o sucesora — quienquiera que sea — con miras a determinar la dirección estratégica que se seguirá en la CM12 y en los meses y años posteriores.

Según están las cosas ahora, nuestra próxima Conferencia Ministerial tendrá lugar o a mediados de 2021 o a finales de ese año. Hemos recibido una oferta de Kazajstán de acoger la reunión en junio, y existe una posibilidad real de que así se haga.

Con arreglo a nuestro calendario normal, el proceso de selección del próximo Director General de la OMC comenzaría el próximo mes de diciembre, con la presentación de candidatos. El proceso de selección dominaría pues el primer trimestre de 2021, y quizá más tiempo. No es necesario que les recuerde lo intenso que es ese proceso.

Evidentemente, ese calendario afectaría a los trabajos preparatorios de la CM12, con independencia de que esta se celebre en el verano del hemisferio norte o a finales del año.

En cualquiera de los dos casos, el proceso de selección desviaría la atención de los resultados deseados o, lo que es peor, perturbaría esos resultados. En lugar de concentrar todos los esfuerzos en la búsqueda de soluciones de transacción — en encontrar flexibilidad y hacer concesiones —, estaríamos dedicando un tiempo precioso a un proceso cargado de connotaciones políticas que ha sido motivo de división en el pasado.

De tratarse de una Conferencia a mediados de año, el proceso de selección coincidiría con la etapa más intensa de los preparativos previos a su celebración, lo que muy probablemente comprometería su planificación y ejecución.

Incluso si la CM12 se celebrara a finales de 2021, mi permanencia hasta el final de mi mandato dejaría a mi sucesor con tan solo unas pocas semanas para prepararla. Yo mismo me enfrenté a esa situación cuando asumí mis funciones y puedo decirles de primera mano que dista mucho de ser ideal. Podría funcionar si se tratara de una conferencia estrictamente centrada en un pequeño número de cuestiones, como ocurrió en 2013 con la facilitación del comercio y la constitución de existencias públicas. Sin embargo, dadas las consecuencias de gran alcance que tendrán las decisiones que tomen ustedes en la CM12 y la amplia gama de cuestiones que es probable que tengan que tratar allí, creo que ustedes y las partes interesadas de sus países merecen una mayor ambición.

Debemos desvincular esos dos procesos: el de la sucesión del Director General y el de la preparación de la CM12. La realización de ambos comprometería inevitablemente la CM12 y el impulso de reforma. Me importa demasiado esta Organización para dejar que eso ocurra.

Cuando pensaba en mi decisión de dejar mis funciones, tenía presentes esas consideraciones sobre el calendario. Y llegué a la conclusión de que, cuanto antes les deje a ustedes iniciar el proceso de selección, mejor nos irá.

Como hemos visto, creo que debemos dar a mi sucesor tiempo suficiente no solo para planificar, junto a ustedes, el camino para la CM12, sino también para ver cómo esa Conferencia se ajusta a los proyectos que tienen para el futuro de la Organización. No es tarea menor, se mida como se mida. Requiere mantener deliberaciones detenidas, así como tiempo suficiente para avanzar en ellas. Cuanto antes entre en funciones el nuevo Director General, mejor.

En segundo lugar, la pandemia ha ralentizado considerablemente muchas de nuestras actividades. Las reuniones físicas siguen suspendidas. Muchos de ustedes también han aconsejado que no se trate de avanzar en las negociaciones por el momento. Aun cuando las condiciones en Ginebra mejoren, es bastante probable que muchas capitales y Gobiernos se encuentren bajo presión en los meses venideros.

Ello nos ofrece la oportunidad de poner en marcha el proceso de selección con menos repercusión en nuestra labor que de costumbre. Los Miembros deben aprovechar este momento para empezar a deliberar sobre la forma de efectuar el cambio de liderazgo en la OMC.

Vuelvo a decir que llegué a mi decisión tras una larga y profunda reflexión, y numerosas conversaciones con mi familia.

Por las razones que he expuesto, creo que lo mejor sería que los Miembros avanzaran con rapidez en el proceso de selección del próximo Director General.

Los procedimientos relativos al proceso de selección del Director General adoptados por los Miembros en 2002 disponen que, en caso de vacante, "[e]l Presidente del Consejo General iniciará, tan pronto como sea posible, el proceso para el nombramiento de un nuevo Director General". Estoy y seguiré estando en estrecho contacto con el Presidente del Consejo General y con todos ustedes para facilitar ese proceso como consideren necesario.

Los insto a que no traten el proceso de selección del próximo Director General como si no pasara nada. Esta Organización debe empezar 2021 centrándose en los retos reales: asegurarse de que el sistema multilateral de comercio responda a las nuevas realidades económicas, sobre todo la recuperación en el período posterior a la COVID. No puedo permitirme dejarme distraer por una búsqueda prolongada de un nuevo Director General.

Estaré con ustedes, trabajando para mejorar y fortalecer esta Organización hasta el último día de mi mandato, y posteriormente, pues dondequiera que esté, al igual que mis predecesores, siempre defenderé este sistema y la OMC.

Tal vez la OMC no sea perfecta pero, aun así, es indispensable. Es lo que nos separa de un mundo en el que impere la ley de la jungla, al menos por lo que respecta al comercio.

Estoy orgulloso de nuestra labor, y ha sido un verdadero privilegio trabajar con todos y cada uno de ustedes: tanto los que están aquí hoy como sus predecesores.

No es mi intención mantener hoy un debate propiamente dicho. Simplemente quería compartir con ustedes esa información. Además, quiero dejar claro que la reunión del Consejo General de mañana tampoco tiene nada que ver con esto. Mantendremos un debate muy importante sobre las cuestiones relacionadas con la COVID identificadas por el Presidente, y ustedes deberán emplear cada segundo de los 5 minutos que tienen asignados con tal fin.

Como he dicho, estaré con ustedes durante los próximos meses. Ha llegado el momento de ponernos manos a la obra y tratar de encontrar un dirigente digno de ustedes, de nuestras partes interesadas y del sistema multilateral de comercio.

Cedo ahora la palabra por si alguien desea decir algo. Como he indicado, no espero mantener hoy un debate propiamente dicho; tendremos tiempo de sobra para eso. El Presidente del Consejo General se dirigirá muy pronto a ustedes para consultarles sobre el camino a seguir. Así pues, si piden la palabra, les ruego sean muy breves.

Muchas gracias.

Declaración de David Walker, Presidente del Consejo General

Muchas gracias, Roberto. Personalmente, me entristece mucho su decisión, y estoy seguro de que a todos los Miembros de la OMC les ocurre lo mismo. Pero sé que no es una decisión que haya tomado a la ligera, y cuenta usted con todo mi apoyo y comprensión.

Hace exactamente siete años, el 14 de mayo de 2013, el Consejo General acordó formalmente su nombramiento como nuevo Director General de la OMC. Hoy no es el día de la despedida, pero estoy seguro de que hablo en nombre de todos los Miembros cuando digo que esta Organización y el sistema multilateral de comercio en su conjunto le están inmensamente agradecidos a usted por su liderazgo, sus incansables esfuerzos y su compromiso inquebrantable durante estos siete últimos años. Incluso en estos momentos tan difíciles, siempre ha demostrado una gran determinación y confianza, lo que merece nuestra plena admiración.

Hay mucha labor sustantiva que tenemos realizar juntos mientras usted continúa dirigiendo la Organización durante estos próximos meses, y espero con interés colaborar con usted en ella.

En mi calidad de Presidente del Consejo General, me propongo trabajar inmediatamente con los Miembros e iniciar, tan pronto como sea posible, el proceso para el nombramiento de un nuevo Director General, conforme a las directrices para el nombramiento de los Directores Generales acordados por el Consejo General, que figuran en el documento WT/L/509.

En consonancia con esas directrices, enviaré en breve una comunicación para notificar a todos los Miembros el inicio del proceso.

Además, conforme al párrafo 23 de las directrices, también celebraré consultas con los Miembros para considerar el establecimiento de plazos más breves en caso necesario, dado el limitadísimo tiempo de que disponemos hasta el 1º de septiembre.

Muchas gracias, Sr. Director General.

 

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