DISCURSOS — DG NGOZI OKONJO-IWEALA

Más información

  

Señor Rector Safoev,
miembros del cuerpo docente, miembros del personal, estudiantes y otros miembros de la comunidad universitaria,
señoras y señores.

Quiero darles las gracias a todos por este inmenso honor. Cada título honorario que recibo es especial. Este reviste para mí una importancia particular debido a los vínculos que unen la historia de la Universidad de Economía Mundial y Diplomacia con la historia del Uzbekistán moderno, y con la Organización Mundial del Comercio.

Uzbekistán tiene una historia antigua, pero es un país joven que recobró su independencia en 1991. Esta Universidad, fundada apenas un año más tarde, desempeñó un papel central en los esfuerzos desplegados por el país para abrirse camino en un orden internacional en evolución — y en la economía mundial.

Uno de esos esfuerzos fue la decisión adoptada en 1994 de solicitar la adhesión a la OMC. Después de una suspensión de 15 años, el Gobierno reactivó ese proceso en 2020.

He tenido el privilegio de ser testigo directo de las reformas de Uzbekistán y de sus actividades de fortalecimiento institucional a lo largo de los años. Cuando era Directora Gerente del Banco Mundial, mi cartera de responsabilidades incluía a Asia Central, y en esa capacidad visité esta región en 2010.

Ya sea en materia de política comercial o de otras facetas de las relaciones internacionales, los Estados necesitan personal capacitado para defender sus intereses. Esta Universidad trabaja por que Uzbekistán pueda contar con personas competentes en los ámbitos de la economía internacional, las relaciones internacionales y el derecho internacional.

Y puedo asegurarles que la huella de la Universidad es visible, incluso para personas del exterior como yo.

Desde que llegué aquí a Tashkent, he estado acompañada por el formidable y dinámico negociador jefe del proceso de adhesión de Uzbekistán a la OMC, el Sr. Azizbek Urunov, que es un graduado de esta universidad.

Desde que asumió su función, el Sr. Urunov ha trabajado arduamente para acelerar los progresos hacia una conclusión satisfactoria del proceso. La semana pasada estuvo en Ginebra con el Viceprimer Ministro y otros altos funcionarios para una reunión del Grupo de Trabajo sobre la Adhesión de Uzbekistán.

Según me informan, el Sr. Urunov es uno de los muchos graduados de esta Universidad que trabajan en apoyo de la adhesión de Uzbekistán a la OMC. También tengo entendido que la Ayudante del Presidente, la Sra. Saida Mirziyoyeva, también ha estudiado en esta Universidad. La Universidad tiene además el privilegio de contar con un Rector que es una personalidad eminente y de acoger en su seno el Programa de Cátedras OMC. Estamos muy orgullosos de aplicar aquí este programa, y esperamos con interés prestar nuestro apoyo al titular de cátedra para hacer avanzar algunas de las nuevas ideas que se están planteando y que están orientadas a fomentar la expansión de sus conocimientos y de sus actividades de investigación en el ámbito de la OMC. Quiero referirme a algo que el Rector dijo ayer, que me pareció muy interesante, y que creo que sería bueno que lo escuchen sus estudiantes. Señor Rector, me gustó mucho lo que dijo con respecto al comercio, a saber, que no consistía únicamente en el intercambio de bienes y servicios. También se refiere al intercambio de ideas y valores. La OMC tiene esa vocación, tiene valores: nos centramos en las personas y trabajamos para las personas. Y eso, para nosotros, reviste una importancia decisiva.

Mis observaciones se centrarán hoy en las razones por las que la Organización Mundial del Comercio es importante en una era de tensiones geopolíticas y presiones proteccionistas, en por qué el mundo necesita una OMC fuerte y eficaz, y en por qué es importante para países como Uzbekistán y los otros 21 países candidatos a la adhesión unirse a la Organización.

También me referiré a la forma en que la OMC puede trabajar con Uzbekistán y otros países de Asia Central para examinar los desafíos a los que se enfrentan actualmente, fomentando una mayor inclusión socioeconómica, creando puestos de trabajo y haciendo crecer la economía y, por supuesto, ocupándose de las cuestiones relacionadas con el cambio climático.

Permítanme comenzar con algunas nociones básicas sobre la OMC.

Nuestros 164 Miembros — que pronto serán 166 - representan más del 98% del comercio mundial y el PIB mundial.

  • Para Uzbekistán, que durante el apogeo de la Ruta de la Seda contribuyó de manera decisiva a la circulación de mercancías, ideas y personas en todo el territorio euroasiático, la adhesión a la OMC representaría un regreso a los orígenes: una reincorporación al sistema económico mundial.

La función primordial de la OMC es hacer que el comercio mundial sea abierto, equitativo, estable y previsible, y que las relaciones comerciales mundiales se basen en normas y no en dinámicas de poder.

Los Miembros de la OMC negocian y obtienen acceso a sus mercados respectivos con arreglo a normas previsibles. Cada Miembro de la OMC se compromete a mantener sus aranceles sobre diferentes productos por debajo de determinados niveles máximos y a aplicar los mismos tipos de derechos de importación a todos los demás Miembros. Esto contribuye a reducir la incertidumbre y, por ende, los costos relacionados con la política comercial.

El alcance de estas normas es considerable. En 2023, el valor del comercio mundial fue de 30,4 billones de $EEUU (poco más de 24 billones de $EEUU correspondió al comercio de mercancías y el resto al comercio de servicios), en una economía mundial cuyo valor era de aproximadamente 100 billones de dólares. A pesar de la proliferación de acuerdos bilaterales y regionales — y del reciente aumento de las medidas comerciales unilaterales — más del 75% del comercio mundial de mercancías sigue realizándose sobre la base de condiciones arancelarias de la “nación más favorecida” que los Gobiernos aplican a todos los Miembros de la OMC.

Las normas de la OMC relativas a las normas de salud y seguridad y los reglamentos técnicos — los Acuerdos sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias y sobre Obstáculos Técnicos al Comercio — ayudan a proteger a los consumidores, asegurando al mismo tiempo que esas prescripciones no se utilicen indebidamente para obstaculizar la competencia de las importaciones.

Otras normas de la OMC, como el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio, reducen la burocracia y los costos en frontera, lo que facilita la vida de los importadores y los exportadores. Esto es especialmente importante para las naciones sin litoral y las naciones doblemente enclavadas, ya que las mercancías tienen que transitar por otros países para llegar a su territorio o acceder a los mercados mundiales.

En la práctica, la condición de Miembro permitiría a los exportadores uzbekos acceder a los mercados extranjeros en condiciones arancelarias previsibles, en esta región y en todo el mundo. La confianza en que el acceso a los mercados no se cerraría repentinamente les permitiría invertir y contratar para aumentar la producción destinada a la exportación.

Los importadores uzbekos podrían obtener productos e insumos intermedios de los lugares donde encontraran la mejor relación calidad-precio, sin tener que afrontar aumentos inesperados de los aranceles. Los hogares y las empresas se beneficiarían de la adhesión a la OMC.

En la OMC hemos estado trabajando para establecer condiciones de competencia equitativas para la producción y el comercio de algodón, tratando de reducir las subvenciones y otras distorsiones; sin embargo, siendo franca, como ya se lo he dicho a algunos de los miembros del cuerpo docente antes de entrar, no hemos hecho suficientes progresos en este ámbito y estoy impaciente por que avancemos, ya que se trata de una esfera muy importante. Si ingresara en la OMC, Uzbekistán, que es uno de los principales productores de algodón, se convertiría en una importante nueva voz en los debates en torno a la reducción de las distorsiones y las subvenciones en la producción de algodón.

Como todos los países que han tratado de adherirse a la OMC desde que se creó en su forma institucional actual, hace 30 años, Uzbekistán está atravesando un proceso de adhesión exigente.

  • Los candidatos deben realizar reformas estructurales significativas, entre ellas reducir los aranceles y los obstáculos no arancelarios, eliminar gradualmente las subvenciones a la exportación, modificar la forma en que operan las empresas de propiedad estatal, publicar decretos relacionados con el comercio y establecer tribunales independientes para examinar las medidas administrativas. En resumen, las reformas que abren la economía a mayores intercambios comerciales y a una mayor competencia pueden dar lugar a una mayor eficiencia y a unos costos más bajos.
  • Para dar un ejemplo extraído de la reunión del Grupo de Trabajo de la semana pasada en Ginebra, los Miembros de la OMC elogiaron a Uzbekistán por sus trabajos técnicos y sus esfuerzos de reforma; también pidieron que se introdujeran reformas exhaustivas, en particular en las esferas de las subvenciones y los impuestos, así como en las de los reglamentos técnicos y los precios mínimos de importación.

Las reformas como estas pueden ser difíciles desde el punto de vista político, ya que hay sectores de opinión nacionales poderosos que suelen ser los más afectados por esos cambios. Por ello es realmente encomiable que el Excmo. Sr. Presidente de la República de Uzbekistán haya publicado hace apenas unos días un importante decreto sobre medidas destinadas a acelerar aún más las reformas del mercado y superar así muchos de los obstáculos a la adhesión del país a la OMC. Quiero dar las gracias al Viceprimer Ministro Khodajev y al Negociador Jefe Urunov, y a todo el equipo, por haber trabajado arduamente a fin de allanar el camino para este decreto de gran importancia. Lo recibí cuando estaba embarcando en el avión en Almaty y, cuando lo leí, pensé que era un buen regalo de bienvenida.

Según los análisis, la adhesión — y las reformas que entraña — genera dividendos económicos sustanciales. Los economistas de la OMC han constatado que los Miembros que siguieron el proceso de adhesión después de 1995 — y asumieron los exigentes compromisos de reforma que este trajo consigo — registraron tasas de crecimiento significativamente más altas después de la adhesión y registraron una mayor inversión de capital que los Miembros que se adhirieron en los 15 años anteriores a 1995. Estiman que las economías en proceso de adhesión a la OMC crecieron 1,5 puntos porcentuales más rápidamente de lo que habrían crecido sin llevar a cabo las reformas y los compromisos relacionados con la adhesión. Un ritmo de crecimiento superior a 1,5 puntos porcentuales es muy significativo.

Los análisis muestran que el exigente proceso de adhesión contribuye también a mejorar significativamente el entorno empresarial. Los países que se adhirieron a la OMC entre 2004 y 2014 registraron importantes progresos en esferas como la puesta en marcha de empresas, la obtención de crédito y el comercio transfronterizo. Las mejoras sustanciales de las reglamentaciones comerciales permitieron reducir los costos de las actividades empresariales, lo que facilitó la expansión de las empresas locales y contribuyó al mismo tiempo a igualar las condiciones para todos los agentes económicos, incluidas las pequeñas y medianas empresas. La participación en las cadenas de valor mundiales también ha tendido a acelerarse en los años siguientes a la adhesión.

Las anécdotas que cuentan los Miembros de reciente adhesión apuntan a cómo los compromisos difíciles pueden traer sus frutos.

Acabo de visitar Kazajstán, y según los funcionarios kazajos, los compromisos en materia de acceso a los mercados para los servicios que su país asumió como parte de su adhesión a la OMC corrieron paralelos a sus políticas de promoción de las inversiones, para atraer más inversión extranjera directa a sectores de la economía distintos de las industrias extractivas. Esto contribuyó a impulsar la creación de empleo y la diversificación económica después de que Kazajstán se convirtiera en Miembro de la OMC a finales de 2015. La inversión extranjera directa en el sector de las TIC de Kazajstán aumentó a una tasa media anual de casi el 18% entre 2017 y 2023, lo que contribuyó a una notable reducción de los precios de las telecomunicaciones y a un mejor acceso digital. De hecho, según una estimación, el precio medio de la banda ancha en Kazajstán es el segundo más bajo del mundo.

Durante su proceso de adhesión, la RDP Lao — otro Miembro de la OMC sin litoral y que todavía está más lejos de aquí — simplificó y automatizó sus procedimientos de despacho en frontera, y también los hizo más transparentes a través de un portal en línea. Los cambios contribuyeron a reducciones sustanciales del tiempo necesario para la importación y la exportación, lo que redundó en unos intercambios comerciales más rápidos y simplificados.

La idea que quiero trasladarles esta mañana es la siguiente: el crecimiento es sin duda un aspecto importante, pero la necesidad de una OMC fuerte y eficaz va más allá del potencial de impulsar la producción económica.

El sistema de comercio basado en normas ha sido un factor importante de la resiliencia que ha mostrado tener el comercio mundial en las crisis de los últimos años. El comercio de mercancías y especialmente el comercio de servicios registran niveles muy por encima de los niveles anteriores a la pandemia y, en conjunto, rozan cifras sin precedentes. Sin esa resiliencia, las dificultades económicas de las personas y el enfado político habrían sido aún mayores.

Y mirando al futuro, algunos de los mayores desafíos que el mundo deberá afrontar son los siguientes: la lucha contra el cambio climático, la preparación y la respuesta a las pandemias, el fomento de la inclusión social y la garantía del acceso a los alimentos y a otros productos de primera necesidad en un mundo cada vez más propenso a sufrir conmociones.  Para todos esos desafíos, el comercio forma parte de la solución.

Abordemos el comercio y la crisis climática.

  • Las economías de escala y las presiones competitivas asociadas a las cadenas de suministro transfronterizas han contribuido a reducir el costo de la energía verde. El comercio es necesario para trasladar la tecnología de baja emisión de carbono a todos los países que la necesitan.
  • La capacidad de importar tecnologías de energía eólica y solar a un costo más bajo ayudará a Uzbekistán a alcanzar su objetivo de aumentar al 25%, para 2030, la proporción de energías renovables en la matriz energética del país.
  • A ese respecto, las perspectivas son muy alentadoras. Según la Agencia Internacional de la Energía, Uzbekistán tiene, y cito, un “considerable potencial en materia de energías renovables”, especialmente de energía solar. Esto abre la puerta a la producción de hidrógeno verde, y el Gobierno y la USAID están cooperando para establecer una plataforma para el perfeccionamiento de las competencias de la mano de obra a tal fin. Cuando la energía y los combustibles limpios son abundantes, se puede aprovechar la “ventaja comparativa verde” para desarrollar industrias de exportación en sectores como los minerales esenciales, que son buenos para la economía y el medio ambiente.

Volveré luego sobre esto, pero antes quiero subrayar que el comercio también nos ha ayudado a hacer frente a otras crisis en los últimos años. Las vacunas contra la COVID-19 se fabricaron en cadenas de suministro que abarcaban hasta 19 países. Los movimientos transfronterizos de productos alimenticios desde países dotados de recursos abundantes hacia países necesitados han ayudado a los países a hacer frente a condiciones meteorológicas extremas.

Todos estos beneficios actuales y potenciales están en peligro debido a las presiones proteccionistas, las tensiones geopolíticas y las tensiones que se derivan de las subvenciones, la tarificación del carbono y otras políticas.

La cooperación internacional puede ayudar a gestionar esas tensiones y aprovechar todo el potencial del comercio para responder a los desafíos a los que nos enfrentamos. Como instancia del comercio mundial, la OMC es un foro fundamental para fomentar la acción colectiva, y para que los Miembros puedan aprovechar las oportunidades que ofrecen estos desafíos. Por eso Uzbekistán y otros países deben tener un lugar en la mesa.

La perspectiva de ayudar a los Miembros de la OMC a utilizar el comercio para mejorar la vida y los medios de subsistencia de las personas es lo que me motivó a presentar mi candidatura para el puesto de Directora General. Si esa no es la imagen que tenían de la OMC, vuelvan a pensarlo: el preámbulo de nuestros acuerdos fundacionales establece que la finalidad de la OMC es utilizar el comercio para elevar el nivel de vida, crear empleo y promover el desarrollo sostenible — o en otras palabras, como ya he dicho antes, utilizar el comercio para ayudar a las personas y al planeta.

Me enorgullece decir que en los dos últimos años los Miembros de la OMC han demostrado que pueden responder a las crisis y proporcionar bienes públicos mundiales. El acuerdo sobre la reducción de las subvenciones a la pesca perjudiciales que se alcanzó en nuestra Duodécima Conferencia Ministerial en junio de 2022 contribuirá a aliviar la presión que ejerce la sobrepesca sobre las poblaciones marinas. La decisión de eximir de las restricciones a la exportación las compras del Programa Mundial de Alimentos con fines humanitarios ha hecho que sea más fácil para el Programa Mundial de Alimentos suministrar alimentos a algunas de las poblaciones más vulnerables del mundo.

Sin embargo, hay mucho más por hacer, y el camino a seguir ofrece a Uzbekistán y a otros países de Asia Central oportunidades interesantes.

A raíz de la pandemia de COVID-19 y de la guerra en Ucrania se ha constatado que hay verdaderas deficiencias en la forma en que se organizan las cadenas de suministro internacionales. Algunos han aducido que los países deben reaccionar tratando de producir todo y de cultivar todo en el país, o en un círculo reducido de países amigos. Esta práctica se llama “relocalización”, “deslocalización en países amigos” y “deslocalización en países cercanos”.

Sin embargo, lo cierto es que las perturbaciones que hemos observado tenían menos que ver con el comercio per se que con una concentración excesiva en el caso de algunos productos y flujos de abastecimiento. Poner todos los huevos en la misma cesta los hace más vulnerables a una conmoción, aunque esa cesta esté en el país propio.

En la OMC defendemos la idea de que la respuesta inteligente a los problemas que hemos visto no es la “desglobalización”, sino la “reglobalización”, y quiero que retengan esta palabra: “reglobalización”. La reglobalización consiste en profundizar, diversificar y desconcentrar las redes de suministro para integrar lugares y personas que actualmente se encuentran al margen de la división mundial del trabajo. Lugares que se encontraban al margen en la primera ola de globalización, como Asia Central. Así pues, quiero que todos los estudiantes se acuerden de esta palabra. No tenemos que desglobalizar el mundo, sino reglobalizarlo.

Con la reglobalización matamos varios pájaros de un tiro: menos estrangulamientos de la oferta, mayor resiliencia frente a las perturbaciones y, lo que es más importante, mayor crecimiento y creación de empleo en los países que hasta el momento no han compartido suficientemente los beneficios del comercio mundial.

La reglobalización ya está en curso, ya que las empresas tratan de reducir los costos y controlar los riesgos añadiendo nuevos proveedores en otros países.

Uzbekistán puede beneficiarse de esta reglobalización si se refuerzan sus redes de transporte, de modo que de país sin litoral se transforme en país vinculado por tierra.  El aumento de las inversiones y el apoyo político al Corredor Medio — la red de carreteras, ferrocarriles y rutas marítimas que conectan a China con los mercados europeos a través de Asia Central, el mar Caspio, el Cáucaso y Türkiye — es un avance positivo en ese sentido. A raíz del conflicto en Ucrania y Oriente Medio, muchos países y empresas se esfuerzan por diversificar las rutas comerciales, lo que crea oportunidades en la región. El comercio a lo largo del Corredor casi se multiplicó por diez en un plazo de tres años, pasando de 350.000 toneladas en 2020 a 3,2 millones de toneladas en 2022, según la Asociación de la Ruta a Través del Mar Caspio para el Transporte. También está aumentando el interés en otros corredores a través del Mar Caspio, y se ha propuesto, como todos ustedes saben, establecer una ruta desde China que pasa por la República Kirguisa y Uzbekistán.

Si bien Uzbekistán es adyacente al Corredor Medio y no forma parte directamente de él, una parte significativa de su comercio de mercancías se realiza a través de ese corredor. Por ello, a Uzbekistán le interesa que aumente la eficiencia a lo largo del Corredor Medio, así como en sus propias conexiones con esa red. En un informe que presentó en abril, el Banco Mundial señaló que el plazo de espera en la frontera entre Kazajstán y Uzbekistán era de tres días y pidió que se establezca una nueva conexión ferroviaria entre ambos países.

El Banco Mundial estima que, con un aumento de las inversiones y aplicando medidas de eficiencia, los tiempos de viaje a lo largo del Corredor Medio podrían reducirse a la mitad y las corrientes comerciales multiplicarse por tres para 2030. Para que esto suceda, la infraestructura física debe combinarse con lo que podríamos llamar la “conectividad de las políticas comerciales”, en particular haciendo que los pasos fronterizos y los procedimientos en frontera a lo largo del corredor sean lo más fluidos posible. El Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la OMC proporciona un marco para fomentar esa conectividad y se puede aprovechar para armonizar los procedimientos aduaneros y de tránsito utilizando las mejores prácticas internacionales. Nuestro Mecanismo para el AFC puede ayudar a los Gobiernos a identificar las necesidades en materia de aplicación y a encontrar asociados para aplicar reformas para la facilitación del comercio que reduzcan las demoras y los costos en la frontera a lo largo del corredor.

La economía uzbeka ha registrado buenos resultados: se prevé que su PIB crecerá por encima del 5% durante los tres próximos años, en comparación con los promedios mundiales y regionales que se sitúan en torno al 3%. Esto es digno de elogio, pero no hay margen para la complacencia. El mantenimiento de un marco macroeconómico sólido será fundamental para seguir obteniendo buenos resultados económicos. La reducción de los costos del comercio ayudaría a mejorar aún más esos resultados ya que permitiría a Uzbekistán aprovechar las oportunidades que ofrecen los mercados internacionales.

Uzbekistán puede beneficiarse de la creciente demanda internacional de minerales esenciales que son importantes para la transición verde y la transición digital, como el cobre, el tungsteno, el oro, etc. El mes pasado, Uzbekistán firmó un memorando de entendimiento sobre una asociación estratégica con la UE sobre las materias primas esenciales, y los Estados Unidos y el Reino Unido también han demostrado interés. Como dije anteriormente, con su potencial para la energía renovable y el hidrógeno verde, Uzbekistán está bien posicionado para desarrollar las cadenas de valor de minerales esenciales, desde la minería y la transformación hasta la fabricación de productos acabados, y para poder llevar a cabo estas actividades intensivas en energía utilizando fuentes de energía limpias y ambientalmente sostenibles.

En la OMC venimos impulsando que aumenten la diversificación y la desconcentración de las cadenas de suministro de minerales esenciales como parte de nuestra labor de promoción de la globalización. Y sé que Uzbekistán espera con interés poder fabricar productos acabados, tal vez en cooperación con otros países de Asia Central.

Antes de concluir, quisiera destacar otro tipo de conectividad con los mercados internacionales, en el que el hecho de ser un país sin litoral no tiene trascendencia. Como puede que hayan adivinado, se trata de la conectividad digital. El comercio de servicios prestados digitalmente es el segmento del comercio mundial más dinámico: su valor se ha cuadruplicado desde 2005, hasta alcanzar 4,25 billones de $EEUU el año pasado. El comercio de servicios prestados a través de redes informáticas, que van desde la transmisión de vídeos en línea hasta los servicios informáticos proporcionados a distancia, se ha convertido en un importante motor del comercio, el crecimiento y las oportunidades de empleo.

El sector uzbeko de las tecnologías está creciendo, en concreto en lo que se refiere al comercio electrónico, la tecnología financiera y la empresa de suministro de alimentos Uzum, que se convirtió en la primera empresa “unicornio” del país a principios de este año, y los mercados internacionales podrían contribuir a impulsar un mayor crecimiento. De hecho, ya sabemos que esto es posible. El valor de las exportaciones de servicios suministrados digitalmente por Uzbekistán aumentó de 345 millones de $EEUU en 2021 a 1.660 millones de $EEUU en 2022. Aunque este aumento obedecía principalmente a las actividades de los programadores rusos, y las exportaciones se redujeron a 903 millones de $EEUU en 2023, a casi 1.000 millones, queda demostrado que Uzbekistán es una base viable para la exportación de servicios prestados a través de redes informáticas. Este sector puede desarrollarse si se recurre a ingenieros cualificados y a los recursos humanos sumamente competentes que hay aquí.

Un crecimiento impulsado por la tecnología sería lógico para la región de origen de al-Khwarizmi, matemático del siglo XIX cuyo nombre dio lugar a una palabra que está en el centro de la transformación digital: algoritmo.

Excelencias, señoras y señores, permítanme concluir.

El comercio no puede, por sí solo, resolver los problemas que se plantean en nuestro mundo agitado de hoy, pero puede contribuir a las soluciones. La OMC sigue desempeñando un papel valioso para mantener abiertos los mercados mundiales y para ofrecer un foro a los Gobiernos que les permita superar las divergencias geopolíticas a fin de controlar las tensiones y, en la medida de lo posible, encontrar formas de avanzar. Lo interesantes es que incluso los numerosos desafíos a los que se enfrenta hoy el comercio mundial contienen oportunidades, entre ellas las oportunidades que he esbozado para Uzbekistán y sus vecinos de la región. La conclusión satisfactoria de su proceso de adhesión contribuiría a los esfuerzos realizados por Uzbekistán para aprovechar las oportunidades de crecimiento, desarrollo y creación de empleo. Así pues, trabajemos juntos para llevar a buen puerto la adhesión de Uzbekistán.

Como miembro honorífico de esta Universidad, espero con mucho interés mi próxima visita a este campus. ¡Tal vez para entonces Uzbekistán se haya convertido ya en el 167º Miembro de la OMC!

Muchas gracias.

Compartir

Compartir


Si tiene problemas para visualizar esta página,
sírvase ponerse en contacto con [email protected], y proporcionar detalles sobre el sistema operativo y el navegador que está utilizando.