DISCURSOS — DG NGOZI OKONJO-IWEALA

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Muchas gracias, Santiago, y buenos días, excelentísimos señores y estimados colegas. El informe ha sido muy instructivo, y me complace saber que hubo una participación muy constructiva por parte de todos los Jefes de Delegación en las reuniones de la semana pasada. Les prometí la semana pasada que volverían a verme en breve, y ahora que han terminado su bloque de reuniones, he pensado que sería una buena idea reunirme hoy con ustedes y compartir nuevas reflexiones sobre mi visión de cómo se desarrollará este proceso en los próximos meses. Por el momento, me gustaría destacar tres puntos fundamentales.

  1. En primer lugar, cuando Santiago habla de “reunión ministerial” se refiere a que pediremos a los Ministros que se reúnan virtualmente en julio, para centrar el debate en las subvenciones a la pesca, y tal vez en uno o dos temas más. El objetivo de esa reunión será que los Ministros examinen un texto muy avanzado, que esperamos sea el definitivo.
  2. Esto me lleva a mi segundo punto: el texto. Debemos presentar a los Ministros un texto lo suficientemente completo y depurado para que puedan dialogar de forma constructiva y adoptar decisiones. Así pues, el texto deberá incluir muy pocas opciones y corchetes. La labor debe concluir en julio.

    Eso significa que nuestra labor aquí en Ginebra a lo largo de los próximos tres meses será verdaderamente decisiva. Si bien los bloques de reuniones han cumplido su objetivo a nivel técnico, ahora tenemos que acelerar el ritmo y entablar negociaciones basadas en textos que nos permitan alcanzar soluciones de transacción sobre todas las cuestiones pendientes. Para lograrlo, se organizarán consultas con frecuencia y en todas las configuraciones que sean necesarias, según el tema. Le he dicho a Santiago que estoy preparada para ponerme manos a la obra e intervenir en cualquier momento, siempre que lo considere necesario. Por lo tanto, participaré en algunas de esas reuniones, y puede que organice algunas yo misma. El objetivo de esas reuniones y consultas será aclarar aún más las cuestiones y opiniones fundamentales, a medida que seguimos resolviendo cuestiones y tratamos de identificar posibles zonas de convergencia. Tengan la seguridad de que se respetarán los principios de transparencia e inclusión, y de que no se adoptarán decisiones a puerta cerrada, como ha indicado Santiago y deseo reiterar nuevamente, ya que así es como generaremos la confianza que necesitamos para cruzar la línea de meta. Aunque no se invitará a todas las delegaciones a cada reunión, todas las voces serán consultadas y escuchadas, y Santiago seguirá informando sobre todas estas actividades. El mensaje que les quiero transmitir es que, para tener éxito, todos debemos mantener una actitud flexible y seguir apoyando al Presidente en sus esfuerzos por orientar la labor hacia un resultado. También quiero aprovechar esta oportunidad para dar las gracias a Clarisse y al equipo de la Secretaría por el apoyo constante y eficaz que brindan a la presidencia. Asimismo, debemos dar prioridad a estas negociaciones en estos pocos meses, trabajando hasta altas horas de la noche y los fines de semana, de ser necesario. Como saben, esto es lo que suele conllevar la etapa final de las negociaciones, y quiero recalcar que debemos estar listos para ponernos manos a la obra a fin de alcanzar esa meta.
  3. Y esto me lleva a mi último punto: su participación como Jefes de Delegación. Ha llegado el momento de que tomen las riendas. La semana pasada pudimos ver que están dispuestos a tomar la iniciativa en las negociaciones. Los miembros de sus delegaciones llevan trabajando intensamente en estas negociaciones desde hace muchos años y, de manera colectiva, nos han conducido hasta esta etapa final. Se trata de un logro importante que hay que reconocer, y les estamos muy agradecidos por habernos hecho llegar hasta aquí. No obstante, es natural que los últimos obstáculos deban ser abordados ahora a nivel político, y son ustedes quienes deben hacerlo. Por lo tanto, todos los Jefes de Delegación — no me canso de decirlo — deben estar preparados para ponerse manos a la obra. Si sus delegados aún no les han informado de todas las cuestiones, asegúrense de que lo hagan. Puedo decirles que Santiago y yo nos reunimos constantemente para ver cómo podemos avanzar. Asimismo, les ruego que mantengan el contacto con sus capitales para actualizar constantemente sus instrucciones a medida que avanzamos hacia un resultado aceptable para todos los Miembros. He hablado con muchos Ministros, dos o tres prácticamente cada semana, ya sea personalmente, manteniendo la debida distancia social, o por Zoom, y todos ellos se han mostrado muy entusiasmados. He notado un cambio de mentalidad y me alegra ver que están interesados en llevar a cabo esta labor. Ayer estuve con la Ministra de Comercio de España y dedicamos mucho tiempo a la pesca; creo que fue una conversación muy positiva. Por eso quiero recalcar lo siguiente: reiterar posiciones ya conocidas en declaraciones extensas no servirá de nada. Les ruego que dejen sus textos fuera de la sala y vengan con la mente abierta para escuchar a los demás e intercambiar ideas concretas sobre la forma en que podrían salvar sus diferencias. Es la única manera de lograr un resultado antes de julio.

Y esos son los tres puntos específicos que quería abordar. Antes de ceder de nuevo la palabra a Santiago, quisiera hacer hincapié en una última cosa. Allá donde voy y cada vez que hablo con alguien, recuerdo el preámbulo del Acuerdo sobre la OMC y el mandato de estas negociaciones. Personas, puestos de trabajo, sostenibilidad, medios de subsistencia: estas son las palabras del preámbulo que siempre me llaman la atención. A mi juicio, nuestro trabajo consiste en proteger a los peces y proteger a los muchos millones de pescadores y pescadoras que dependen directamente de la pesca. Estos dos elementos no son mutuamente excluyentes: la protección de unos no va necesariamente en detrimento de la protección de los otros. De hecho, la pesca sostenible tiene sentido desde el punto de vista socioeconómico. Si ya no hay peces en el mar, también desaparecerá la fuente de seguridad alimentaria y de medios de subsistencia — de los que tanto se habla en el preámbulo de Marrakech — para las personas que dependen de la pesca. Digo todo esto para recordarnos, a medida que avanzamos en estos próximos meses, por qué estamos aquí, llevando a cabo esta labor concreta. Si presentamos a los Ministros un texto que cumpla ese objetivo general, habremos hecho nuestro trabajo. Si, por el contrario, en los próximos meses nos centramos en encontrar maneras de eludir estas responsabilidades, no podremos cumplir nuestro mandato. Y esa no es una opción viable. Señoras y señores, no lo es.

Así pues, quisiera dar las gracias a Santiago por haberme invitado a esta reunión. Quisiera darles las gracias a ustedes y a sus delegados por la labor excepcional que están llevando a cabo y por su atención. Sigo decidida a lograr resultados significativos pronto y estoy segura de que, si todos participamos en la ardua labor necesaria, obtendremos esos resultados en julio. Quiero terminar con esta nota optimista. Creo podemos lograrlo. Veo la luz al final del túnel. Así que esforcémonos todavía un poco más. Gracias.

Ahora les dejo y volveré a reunirme con ustedes; espero que sigan realizando progresos en los próximos días. Hablaremos pronto.

 

 

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