DISCURSOS — DG ROBERTO AZEVÊDO

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Observaciones del Director General Azevêdo

Les doy la bienvenida a todos. Buenos días.

Como ya han tenido la oportunidad de leer el comunicado de prensa, voy a limitarme a destacar algunas de las cuestiones que considero fundamentales y me referiré brevemente al contexto más amplio.

Las perspectivas que publicamos hoy son muy positivas. Reflejan el vigoroso crecimiento económico que se viene registrando tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, y que se prevé que continúe.

Pero quiero hablar claro: en estas previsiones no se ha tenido en cuenta la posibilidad de que se produzca una escalada espectacular de las restricciones comerciales.

Nuestro objetivo es poner de relieve los principales factores que impulsan el comercio en la actualidad e indicar los resultados posibles, y no recurrir a una bola de cristal para predecir qué decisiones de política pueden llegar a adoptarse.

En primer lugar, permítanme exponerles nuestra valoración de los resultados hasta la fecha. Posteriormente examinaré las perspectivas para los años venideros, y más adelante volveré sobre las novedades de las últimas semanas.

En 2017, el comercio registró un fuerte crecimiento.

El volumen del comercio mundial de mercancías aumentó un 4,7%, porcentaje que supera ampliamente el 3,6% que habíamos pronosticado en septiembre del año pasado.

Se trata de la tasa de expansión más rápida desde 2011, cuando la economía mundial aún estaba saliendo de la crisis financiera.

A lo largo del año, el comercio creció de forma pronunciada con respecto a la muy decepcionante tasa del 1,8% observada en 2016, año en que las economías desarrolladas y las economías en desarrollo registraron un lento crecimiento del PIB y una débil demanda de importaciones.

En 2017, las exportaciones y las importaciones de las economías desarrolladas crecieron un 3,5% y un 3,1%, respectivamente, mientras que en los países en desarrollo las exportaciones aumentaron un 5,7%, y las importaciones, un 7,2%.

Estos sólidos resultados se debieron en gran medida a factores cíclicos, ya que el crecimiento del PIB real mundial se aceleró hasta alcanzar el 3,0%, frente al 2,3% el año anterior.

También impulsaron la actividad económica el incremento del gasto de inversión, en particular en los Estados Unidos, y el aumento del consumo, especialmente en el Japón. La inversión, en concreto, está estrechamente correlacionada con el comercio por su alto contenido de importaciones.

Mientras tanto, China y la Unión Europea mantuvieron un ritmo de expansión más estable, proporcionando una base sólida para la demanda mundial.

De hecho, en 2017 todas las regiones contribuyeron a la recuperación del comercio. La mayor contribución la realizaron las economías asiáticas, a las que corresponde conjuntamente un 60% del aumento del volumen de las importaciones, y un 51% del aumento de las exportaciones.

Les recuerdo que todo esto es por lo que se refiere al volumen del comercio.

Medido en dólares de los Estados Unidos, el crecimiento del comercio fue aún más vigoroso, ya que refleja tanto cantidades mayores como precios al alza.

En 2017, las exportaciones mundiales de mercancías alcanzaron un valor de 17,2 billones de dólares EE.UU., un 11% más que el año anterior.

Mientras tanto, las exportaciones de servicios comerciales a nivel mundial se cifraron en 5,25 billones de dólares EE.UU., lo que representa un aumento del 7%.

Pasaré ahora a las previsiones para 2018 y 2019.

A partir de los sólidos resultados del año pasado, prevemos una confluencia de condiciones económicas que permitirá un crecimiento sostenido del comercio y la producción. Y esto es válido tanto para este año como para el próximo.

La confianza de los consumidores y las empresas ha ido a más y el crecimiento económico se ha sincronizado entre las distintas regiones. Cuando todos estos cilindros están alineados y actúan juntos, el motor tiene un rendimiento muy superior.

Por consiguiente, según nuestras estimaciones, los volúmenes del comercio mundial de mercancías crecerán en 2018 casi con igual rapidez que en 2017, alcanzando una tasa del 4,4%. Y prevemos que en 2019 el crecimiento se mantenga fuerte, alrededor del 4,0%.

Esto es una buena noticia. Representa la mejor racha de expansión del comercio desde antes de la crisis y propicia el crecimiento económico, el desarrollo y la creación de empleo en todo el mundo.

Pero, por supuesto, los riesgos que pesan sobre este pronóstico son considerables y, principalmente, nos llevan a revisarlo a la baja.

Es probable que la política monetaria pase a ser menos expansionista y las condiciones financieras más restrictivas. Esto podría dar lugar a cierta volatilidad en los mercados y las corrientes de capital.

A fin de reflejar esta incertidumbre, situamos estas previsiones en una escala indicativa de posibles resultados.

Insisto, no obstante, en que ni siquiera esta escala tiene en cuenta el mayor de los riesgos a que nos enfrentamos.

Me refiero, concretamente, al aumento de las tensiones entre algunos interlocutores comerciales.

Algunas medidas ya se han puesto en aplicación; otras todavía son solo propuestas. La posibilidad de una nueva escalada sigue siendo hipotética en estos momentos, pero no deja de ser una posibilidad real.

Sin embargo, parece que incluso la amenaza de una nueva escalada ya está teniendo repercusiones. En marzo, los índices de los gestores de compras reflejaron una atonía en los pedidos de exportación. Al mismo tiempo, ha aumentado otro índice de incertidumbre económica.

No es posible determinar con precisión los efectos de una escalada mayor, pero no cabe duda de que podrían ser graves. Una ruptura de relaciones comerciales entre actores importantes haría descarrilar la recuperación que ha tenido lugar en los últimos años, amenazando la actual expansión económica y poniendo en peligro puestos de trabajo.

En una economía interconectada, los efectos se harían sentir a nivel mundial, mucho más allá de los países directamente implicados. Los países pobres son los que más tendrían que perder.

Por tanto, debemos hacer cuanto esté en nuestras manos para impedir una nueva escalada. He instado a los Miembros de la OMC a que hagan lo posible por evitar ese camino.

La OMC se creó como un foro en el que los Miembros se han de rendir cuentas unos a otros, y así vienen haciéndolo eficazmente desde hace muchos años.

Debemos salvaguardar el sólido crecimiento del comercio que presenciamos actualmente, y velar por que el comercio continúe siendo un motor de crecimiento económico, creación de empleo y desarrollo en todo el mundo.

Muchas gracias.

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