DISCURSOS — DG ROBERTO AZEVÊDO

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Observaciones del Director General Roberto Azevêdo

Excelencias,
Señoras y señores,

Buenos días y bienvenidos a la OMC.

Es para mí un placer estar aquí para conmemorar un hito muy importante para la Organización: los 30 años del Mecanismo de Examen de las Políticas Comerciales (MEPC).

Este mecanismo es una parte fundamental del sistema multilateral de comercio y constituye un instrumento esencial para asegurar la transparencia del comercio mundial. Así pues, me complace ver que la comunidad comercial está bien representada aquí hoy.

Esa representación incluye Miembros, académicos y estudiantes, por no hablar de las personas directamente relacionadas con la historia del mecanismo: algunos de sus negociadores iniciales, el Presidente actual y Presidentes anteriores del Órgano de Examen de las Políticas Comerciales, así como muchos de los Directores de División.

Ustedes tienen sus propias experiencias e historias que contar, y en ello se centra el evento de hoy.

La conferencia que celebramos hoy conmemora los 30 años del Mecanismo de Examen de las Políticas Comerciales. Constituye una oportunidad para celebrar su éxito y para reflexionar sobre las enseñanzas que hemos extraído. Es también una ocasión para examinar cómo puede este mecanismo adaptarse y responder a un sistema de comercio en evolución. Así pues, no se trata solo de mirar atrás, sino también de mirar hacia delante.

De hecho, si nos remontamos a los orígenes del mecanismo, observamos que su propia creación fue una respuesta de los Miembros a la evolución del entorno comercial.

Este mecanismo se estableció en abril de 1989. La decisión adoptada por las Partes Contratantes del GATT, como se las denominaba aún en aquel entonces, fue bastante revolucionaria. Se trataba de la primera vez que Gobiernos soberanos aceptaban someter sus políticas y prácticas comerciales nacionales a un proceso regular de vigilancia multilateral y examen por homólogos. Fueron necesarias prolongadas negociaciones para que los participantes convinieran en el marco institucional y los procedimientos requeridos. En diciembre de 1989, Australia, Marruecos y los Estados Unidos se convirtieron en los tres primeros países en someter sus políticas al mecanismo de examen.

En un principio, el mecanismo se aplicó con carácter provisional. Cinco años más tarde, en 1994, se confirmó como parte integrante de la OMC en el Anexo 3 del Acuerdo de Marrakech. Y tras el establecimiento de la OMC en 1995, el alcance de los exámenes se amplió más allá de las mercancías para abarcar los servicios y los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio.

Así pues, hace 30 años los negociadores reconocieron inequívocamente la contribución que podía hacer una mayor transparencia al sistema multilateral de comercio. Ese argumente sigue siendo totalmente válido hoy.

El examen de las políticas comerciales (EPC) se ha convertido en uno de los principales cauces utilizados por los Miembros para fomentar la responsabilidad, la previsibilidad y la transparencia en el sistema multilateral de comercio. Me gustaría dejar claro que los EPC no tienen por objeto evaluar el cumplimiento por los Miembros de determinadas normas o compromisos de la Organización, ni imponerles nuevas obligaciones. Estas solo pueden derivarse de negociaciones entre los Miembros.

Lo que hace el EPC es arrojar luz sobre las prácticas y políticas comerciales, lo que ayuda a aclarar las preocupaciones comerciales, eliminar las posibles fricciones y promover las buenas prácticas.

Las cifras son elocuentes cuando se examinan. En los 30 últimos años ha habido:

  • más de 500 informes de EPC
  • unas 390 reuniones del Órgano de Examen de las Políticas Comerciales.

Hasta la fecha han sido objeto de examen 157 Miembros de la OMC, la mayoría de ellos varias veces. En este ejercicio participan todos los Miembros, de todos los distintos niveles de desarrollo.

El ejercicio se basa en una evaluación objetiva e independiente de los regímenes comerciales de los distintos Miembros, teniendo en cuenta al mismo tiempo el contexto económico global.

Las delegaciones tienen la posibilidad de acceder a la información recopilada y de formular preguntas concretas al Miembro objeto de examen.

Al principio, las autoridades de los países objeto de examen veían los exámenes de las políticas comerciales con cierto recelo. Para muchas, se trataba de un ejercicio exigente que requería trabajo, energía, coordinación interna y la recopilación de una gran cantidad de información.

Sin embargo, con el tiempo, se ha hecho evidente que el ejercicio de examen ofrece ventajas e incentivos para todos los Miembros. Les brinda la oportunidad de aumentar su coordinación interna en materia de política comercial. Los Miembros se benefician de una auditoría objetiva e imparcial de sus políticas y prácticas. Además, a través del diálogo con otros Miembros, reciben una evaluación constructiva de sus políticas comerciales en relación con el sistema multilateral de comercio. Todo ello se traduce en decisiones de política mejor informadas. Por consiguiente, en vez de ser una carga, el proceso de EPC se ha convertido en una oportunidad.

Los “seminarios de seguimiento de los EPC” que se celebran en las capitales, previa solicitud, ayudan a difundir más ampliamente los resultados de los exámenes dentro de los países, lo que contribuye a un debate sobre las políticas comerciales nacionales más basado en los hechos.

Los exámenes brindan también la oportunidad de aprender de las mejores prácticas. Los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, han utilizado el proceso de los EPC para identificar sus necesidades urgentes de asistencia técnica y mejorar sus estrategias de política comercial.

El aumento del diálogo y de la transparencia promovido por el MEPC desempeñó un papel fundamental durante la crisis financiera mundial de 2008-2009 y después de ella. En aquel momento, muchos analistas temían que los Gobiernos respondieran a la recesión económica erigiendo elevados obstáculos al comercio.

Como ustedes saben, algo así había ocurrido durante la crisis económica de los años treinta, y los resultados fueron devastadores. Las medidas proteccionistas contribuyeron a acabar con dos terceras partes del comercio mundial, agravando así la depresión económica.

Sin embargo, hace 10 años no repetimos la experiencia de los años treinta. Una de las razones de ello fue que el ejercicio de vigilancia del comercio establecido en 2009 permitió mantener a todos bajo vigilancia.

En esa ocasión, los Gobiernos se habían comprometido a respetar las normas encarnadas en el sistema multilateral de comercio. Gracias al ejercicio abierto de vigilancia y al examen por homólogos, se obligaron mutuamente a cumplir las normas convenidas. El ejercicio de vigilancia del comercio ha seguido proporcionando información actualizada sobre las medidas de restricción y de facilitación del comercio establecidas por todos los Miembros de la OMC. Hemos publicado 24 informes de vigilancia del comercio de los Miembros de la OMC, así como 22 informes centrados en las economías del G-20, naturalmente a petición de este último.

Al pensar en el futuro del mecanismo, conviene volver la vista atrás y considerar las numerosas mejoras útiles que han introducido los Miembros en el proceso de EPC a lo largo de los años. Por ejemplo:

  • se han racionalizado y se han uniformado en mayor medida los informes de la Secretaría;
  • se ha ajustado la cobertura de las medidas comerciales y relacionadas con el comercio para facilitar las comparaciones;
  • en los informes se tienen más en cuenta las iniciativas comerciales regionales, mediante la identificación de las esferas de política comunes y de las divergencias que puedan existir;
  • un número creciente de Miembros utilizan el ejercicio de examen para compartir información sobre sus políticas comerciales relacionadas con el género;
  • se han actualizado también los procedimientos de las reuniones del Órgano de Examen de las Políticas Comerciales. Por ejemplo, hemos adoptado un sistema de preguntas y respuestas en línea;
  • los informes de vigilancia del comercio antes mencionados constituyeron otra innovación importante.

Por último, la frecuencia de los exámenes se adaptó recientemente para tener en cuenta el creciente número de Miembros. Ello dio lugar a la primera modificación jurídica del Anexo 3 por el que se establece el MEPC.

Estoy absolutamente convencido de que, si no existiera el MEPC, tendríamos que inventar algo similar. Sin embargo, como en el caso de cualquier sistema creado por el hombre, hay margen de mejora.

Tenemos que asegurarnos de que el mecanismo pueda responder a la evolución de la economía mundial.

Hoy en día el comercio es mucho más polifacético de lo que lo era hace una generación. Las cadenas de valor mundiales reúnen las corrientes de mercancías, servicios, inversiones y personas. Casi dos tercios de las mercancías comercializadas se fabrican con componentes que proceden de al menos dos países distintos.

Los avances tecnológicos, como el comercio electrónico o la inteligencia artificial, están revolucionando nuestra forma de comerciar.

Esos cambios plantean nuevos interrogantes en relación tanto con el sistema de comercio más en general como con la forma en que el MEPC debería evolucionar.

Espero que esta conferencia pueda suscitar debates al respecto y ayudar a los Miembros a trazar vías que permitan que el MEPC sea tan eficaz durante los próximos 30 años como lo ha sido en el pasado.

Este debate es muy importante, sobre todo en las circunstancias actuales.

No cabe duda de que el sistema de comercio se enfrenta en la actualidad a importantes desafíos. Las tensiones comerciales y la incertidumbre resultante para las empresas están haciendo mella en la inversión, el comercio y el crecimiento económico a nivel mundial. El restablecimiento de la confianza en el sistema de comercio y de la certidumbre que aporta contribuiría a que el sistema siga promoviendo el crecimiento y el desarrollo. El mantenimiento y el fortalecimiento de nuestra labor de transparencia son importantes a ese respecto.

Así pues, es posible que los EPC no sean objeto de muchos titulares de prensa, pero no cabe duda de que se han convertido en un pilar esencial del sistema multilateral de comercio.

Esto es un verdadero éxito para la OMC.

Es mucho lo que hemos logrado en los 30 últimos años, y estoy seguro de que podemos hacer aún más.

Asegurar la transparencia y la colaboración en el marco del sistema de comercio es un esfuerzo continuo. Espero con interés trabajar con todos los Miembros para para seguir reforzando este mecanismo.

Doy las gracias a todos aquellos que han realizado contribuciones al mecanismo durante los 30 últimos años y que siguen haciéndolo hoy.

Espero ser informado sobre los resultados de los debates que mantengan ustedes.

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